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Notas de agosto de 2019 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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sábado, 31 de agosto de 2019

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de agosto.

Un álbum divertido e instructivo: Los problemas de Jirafa. Un álbum revelador: Pueblo frente al mar.

Unos relatos con ilustraciones ricas, que han sido reeditados y que merecen ser conocidos: los de Jill Barklem.

Un buen cómic de vida escolar: Preparada, lista... ¡Bienvenida a clase! Una entretenida novela de aventuras: Un tesoro en la nieve.

Una novela con una narradora inolvidable: Kramp. Un gran libro testimonio: Los náufragos de las Auckland.

Unas citas de valor literario y humano que conviene no perderse son las que he pusto de Henry James y de Italo Calvino.

En Libros para jóvenes: notas del mes de agosto.

En medium, durante agosto, he puesto 'La reina Blanca de Castilla', de Regine PernoudUn comentario a 'Antígona'; Pensar bien las consecuencias de lo que uno hace; y recordé 'Un camino entre dos mares', de David McCullough.

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AusterVidaenpalabras.jpg
viernes, 30 de agosto de 2019

Algunas notas tomadas de Una vida en palabras, una larga entrevista con Paul Auster sobre todas sus obras.

Sobre la importancia de usar bien el lenguaje para comprender bien las cosas. «Es interesante observar a la gente cuando practica algún deporte, un partido de béisbol, por ejemplo. Un jugador coge una pelota y la lanza, otro blande el bate, todo el mundo echa a correr a un lado y a otro, la multitud se pone en pie y grita entusiasmada. Hasta que no se aprenden las normas, las palabras de las normas, lo que se ve es un caos. Una vez que se adquiere el vocabulario para articular lo que se ve, se empieza a comprender lo que pasa. Los hechos son los mismos, pero sin el lenguaje resultan incomprensibles».

Sobre los libros de memorias. «Cuando la gente asegura recordar exactamente lo que se dijo entonces, se limita a utilizar las convenciones de la ficción popular para adornar su vida. Esas obras me parecen deshonestas. En realidad, se trata de un problema moral, ¿no cree?, si se miente y se insiste en que se está diciendo la verdad».

Sobre lo que no se dice. «Cuanto más escribía, más comprendía que lo que se deja fuera es tan importante como lo que se pone. En mi experiencia como lector, siempre he encontrado agradable que el autor escriba de tal forma que llegue a involucrarme plenamente. En otras palabras, no debe decirse todo. Ha de haber espacio para que el lector colme las lagunas. Resulta más estimulante. De ese modo, el libro es una colaboración entre escritor y lector y, en cierto sentido, cada libro resultará diferente para cada persona que lo lea. A todo texto que se lea, lleva uno su propio pasado, su propio carácter, su propia historia. Hay autores que le abruman a uno con demasiadas palabras. No hay espacio suficiente. No te dejan entrar».

El cine y la literatura. «El cine es ilusión. Como he trabajado en el cine, siempre he tenido muy presente su irrealidad. Los espectadores ven una película acabada y piensan: “Oh, parece tan real”, pero nada podría ser menos “real” que un film. Es una serie de imágenes proyectadas en un rectángulo bidimensional. La sensación de profundidad que tenemos al ver una película es simplemente un producto de las técnicas fotográficas. No hay profundidad. Cuando se escribe un guion, se está escribiendo para ese rectángulo, mientras que cuando se escribe una novela, se trabaja en tres dimensiones. Se degustan y se huelen cosas, también…, y se tocan. Es una experiencia más plena».

Entrevista de Inge-Birgitte Siegumfeldt a Paul Auster. Una vida en palabras (A Life in Words: In Conversation with I. B. Siegumfeldt, 2017). Barcelona: Seix Barral, 2018; 416 pp.; col. Los tres mundos; trad. de Benito Gómez Ibáñez; ISBN: 978-8432233869. [Vista del libro en amazon.es]

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McSwigganTesoroNieve.jpg
jueves, 29 de agosto de 2019

Un tesoro en la nieve, de Marie McSwigan, es una buena novela de aventuras infantiles que se ambienta en Noruega el año 1940 y fue muy popular desde su publicación el año 1942.

Poco antes de que las tropas nazis invadan Noruega algunas personas piensan cómo evitar que los invasores se hagan con el oro del país —nueve millones de dólares al cambio— y cómo mandarlo a Estados Unidos sin que los ocupantes se den cuenta. Para eso primero trasladan el oro a una gran cueva situada en la montaña y relativamente cerca del mar. Luego preparan y organizan a unos niños para que, en sus correrías habituales con trineos, mandados por el joven Peter, de trece años, lo vayan llevando poco a poco a un lugar cercano a donde se oculta el barco. A lo largo de varias semanas lo pueden hacer sin grandes dificultades pero, cuando ya queda poco para terminar, un soldado alemán los descubre.

La historia tiene un argumento como el de La isla del tesoro pero al revés: en este caso, en vez de llegar a encontrar un enorme tesoro oculto en una cueva, los protagonistas tienen que retirar un enorme tesoro de una cueva sin que sus enemigos se den cuenta. El relato atrapa pues tiene tensión, no falta el inevitable comandante autoritario a quien satisface mucho burlar, y el incidente final del soldado que descubre lo que hacen los chicos da unos inesperados giros que añaden emoción a la trama.

Por lo que he podido averiguar fue real el traslado del oro noruego a un puerto de los Estados Unidos pero parece ser ficción la intervención de los niños tal como se cuenta, aunque la autora en su momento dijo que tomó pie de algunas noticias de prensa que se referían a ellos para componer su novela.

Marie McSwigan. Un tesoro en la nieve (Snow Treasure, 1942). Barcelona: Invisibles, 2017; 208 pp.; col. El jardín secreto; trad. de Montse Triviño; ISBN-13: 978-8494707032. [Vista del libro en amazon.es]

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TchoukrielInventarioFrutas.jpg
miércoles, 28 de agosto de 2019

Inventario ilustrado de frutas y verduras, de Emmanuelle Tchoukriel y Virginie Aladjidi, es un elegante álbum informativo que responde de lleno a su título. En él se presentan plantas comestibles, de las que se pueden comer frutos, raíces, tubérculos, bulbos, tallos, hojas, semillas e incluso flores. Más de cien frutos y verduras y, también, hongos (que no son ya del reino vegetal). Así, las primeras que se presentan son el melón, la zanahoria, el albaricoque, la cebolla… Algunas figuran en una página completa y otras en la doble página, cuando, por ejemplo, se presentan distintas variedades: como de la calabaza o de los cereales. Los dibujos naturalistas de cada una, en tinta y acuarela, van acompañados de los nombres común y científico y las correspondientes descripciones. En algunos pocos casos, en la ilustración hay algún animal intruso que curiosea…

Emmanuelle Tchoukriel. Inventario ilustrado de frutas y verduras (Inventaire illustré des fruits et légumes, 2010). Texto de Virginie Aladjidi; supervisión científica de Paule Lacroix. Pontevedra: Faktoria K, 2019; 80 pp.; trad. de Pedro A. Almeida; ISBN: 978-84-16721-42-9. [Vista del libro en amazon.es]

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SmithSwartzPuebloMar.jpg
martes, 27 de agosto de 2019

El narrador de Pueblo frente al mar, de Sydney Smith y Joanne Schwartz, es un chico que habla de dónde vive, junto al mar, cerca de un pueblo, y de su padre, un hombre que trabaja en unas minas de carbón situadas bajo el mar. El relato, como se dice al final, se ambienta en las minas de Cabo Bretón, Canadá, en 1950, y tiene un cierto carácter documental. En sucesivas dobles páginas vemos la vida luminosa del chico —familia, juegos, visitas al cementerio donde está su abuelo—, y, en contraste, la vida oscura de trabajo del padre, que se presenta con unas ilustraciones negras y, en la franja inferior, unos hombres trabajando y un texto que se repite: «Y bajo ese mar está mi padre. En la oscura galería, cava y saca carbón». El sentido de amenaza también se insinúa en escenas a la espera de que vuelva el padre o en imágenes en las que se ven sombras. Esto contrasta con que se presentan unas figuras amables y una vida familiar positiva, y con el tono sereno de quien parece dar por sentada la situación en la que viven y considerar lo más natural que su futuro será igual al de su padre. Quien haya visto y recuerde Un camino de flores verá que aquí también el ilustrador hace unos dibujos sintéticos, en tinta y acuarela, con brochazos que marcan algunos contornos, que capturan bien los distintos ambientes de la historia.

Sydney Smith. Pueblo frente al mar (Town is by the Sea, 2017). Texto de Joanne Schwartz. Barcelona: Ekaré, 2019; 52 pp.; trad. de Verónica Uribe; ISBN: 978-84-948900-2-4. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 24 de agosto de 2019

He mejorado los comentarios a El rojo emblema del valor, de Stephen Crane, y a La saga de Erik el Rojo, añadiendo en ellos algunas observaciones de Borges.

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JamesCuadernoNotas.jpg
viernes, 23 de agosto de 2019

De Henry James he leído varias novelas y algunos cuentos, por lo que no estoy en condiciones de apreciar del todo un libro como Cuaderno de notas, donde se recopilan apuntes de ideas y posibles desarrollos argumentales para sus futuras obras. Él mismo dice que con sus notas desea guardar una especie de «registro de las impresiones pasajeras» que le sirva para «apresar y conservar algo de la vida» que luego desea trasladar a sus novelas.

Me han interesado, sobre todo, algunas observaciones que hace sobre su forma de comprender el arte y la literatura. Como esta: «Oh, arte, arte, «qué dificultades hay como las tuyas? Pero al mismo tiempo, ¿qué consuelos como los tuyos existen? La verdad, sin ti el mundo me parecería un melancólico desierto». O esta otra: «Trabajamos en la oscuridad; hacemos lo que podemos; damos lo que tenemos. Nuestra duda es nuestra pasión, y nuestra pasión es nuestra tarea. El resto es la locura del arte».

Y, en especial, me han gustado mucho los párrafos en los que habla del funeral de su madre y recuerda sus cualidades. En ellos dice lo siguiente:

«Me es imposible expresar —empezar a expresar— todo lo que se ha ido a la tumba con ella. Ella era nuestra vida, era la casa, era la piedra angular del arco. Ella nos mantenía unidos, y ahora que no está somos cañas dispersas. Era la paciencia, la sabiduría, la exquisita maternidad. Su dulzura, su calidez, su inmensa bondad natural eran indecibles, y me resulta infinitamente desconsolador escribir aquí sobre ella como sobre alguien que era. Cuando pienso en todo lo que había representado durante años —cuando pienso en su incesante dedicación a cada uno de nosotros—, y que en diciembre pasado, cuando fui a Washington, le di el último beso, oí su voz por última vez, parece como si mi ser no albergase suficiente ternura para registrar la extinción de una vida semejante».

Más adelante continúa: «puedo discernir, con perfecta alegría, que había culminado su trabajo —que su larga paciencia había llegado al extremo. Había sobrellevado arduas preocupaciones y pesares, que soportó sin un lamento, y la había invadido la fatiga de la vejez. Prefiero haberla perdido para siempre que contemplarla internarse en un sufrimiento al cual probablemente se habría visto condenada, y con una suerte de bienaventuranza sagrada me permito pensar que ya no pesarán sobre ella angustias ni dolores. Su muerte ha alentado en mí una apasionada creencia en ciertas cosas trascendentes —la inmanencia de un ser tan noblemente creado como el suyo, la inmortalidad de tan inmensa virtud, la reunión de los espíritus en condiciones mejores que éstas. No es que hoy ella tenga de ángel más de lo que siempre había tenido; pero me niego a creer que baste el accidente de la muerte para que toda su inefable ternura se haya perdido para los seres que tan entrañablemente amaba. Ella está con nosotros, nos pertenece —el silencio eterno no es sino una forma de su amor. En medio de ese silencio uno puede oír su voz —sentir por siempre la inextinguible vibración de su fervor. Me es imposible no pensar que en esas últimas semanas no fui con ella lo bastante afectuoso —que fui ciego a su dulzura y su benevolencia. Me resulta inevitable no desear haber estado advertido de lo que sucedería, y así haberla cobijado en el cariño más reconfortante».

Y hace, al final, este balance: «La suya fue la vida de una madre perfecta —de una perfecta esposa. Traer hijos al mundo; brindarse, durante años, en pro de su felicidad y su bienestar; y luego, una vez ellos habían alcanzado la plena madurez, y tanto el mundo como sus propios intereses los habían absorbido, recostarse en unas fuerzas menguantes y entregar el alma pura al poder celestial que le había encomendado esa misión divina. Gracias a Dios, sólo una vez vivimos esta pérdida; ¡y, gracias a Dios, ciertos recuerdos supremos perduran!»

Henry James. Cuadernos de notas (1878-1911). Barcelona: Destino, 2009; 469 pp.; col. Destino Clásicos; trad. de Marcelo Cohen; ISBN: 978-8423341979. [Vista del libro en amazon.es]

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RaynalAuckland.jpg
jueves, 22 de agosto de 2019

En Los náufragos de las Auckland, François-Édouard Raynal cuenta un naufragio real del que fue protagonista. Se publicó en 1870 y sirvió de inspiración a Jules Verne para La isla misteriosa. Un buen prólogo compara el libro con otros que también tratan de cómo distintos náufragos afrontaron su destino, hace notar las dotes de Raynal tanto para resolver los problemas prácticos que se les presentaron como para mantener unidos y con buen ánimo a sus compañeros, y señala que su religiosidad y sus creencias fueron una enorme ayuda en los momentos difíciles.

El autor primero cuenta su vida: embarcó en 1844 con 19 años, debido a que su familia se arruinó, y fue marinero durante un año y medio; dedicó luego tres años a dirigir una plantación de azúcar en la isla Mauricio; desde 1853 fue buscador de oro en Australia once años; y, a punto de regresar a Francia, aceptó embarcarse en la goleta Grafton para buscar una mina de estaño en una isla cerca de Nueva Zelanda. Pero, al regreso de esa expedición, en enero de 1864, su barco encalló entre las rocas en la isla Auckland, la mayor del archipiélago del mismo nombre, momento en el que comienza propiamente su historia.

Los cinco miembros de la tripulación, un estadounidense, un inglés, un noruego, un portugués y el autor, francés, pasaron veinte meses en la isla. Sobrevivieron cazando animales, sobre todo leones marinos, construyeron una cabaña consistente a partir de los restos del barco, y procuraron vivir lo más civilizadamente posible: Raynal se las arregló para fabricar jabón, para curtir pieles con las que hacerse nuevo calzado y nueva ropa, e incluso preparó una forja; se organizaron para darse clases unos a otros y se impusieron «el deber de aprovechar el buen tiempo para realizar observaciones solares y lunares, a fin de precisar, en la medida de lo posible, la posición geográfica del archipiélago», etc. Finalmente, al ver que no venían a buscarlos y que seguramente nadie los encontraría, adaptaron el bote salvavidas que tenían y en él se fueron primero tres y, cuando llegaron a puerto, mandaron un barco a por los otros dos.

La decisión clave para la supervivencia la toma Raynal cuando reflexiona en que «nuestra única fuerza era la unión, y que la discordia y la división serían nuestra ruina. Pero el hombre es tan débil que a veces ni la razón, ni la defensa de su dignidad, ni siquiera la consideración de su interés bastan para recordarle cuál es su deber. Es necesario que una regla externa, una disciplina, lo proteja de las flaquezas de su voluntad». Por eso propuso, y los demás aceptaron, que uno de ellos, el capitán Thomas Musgrave, hiciese las veces de cabeza de familia, y escribió unas reglas para determinar sus obligaciones y las de los demás. Procuró evitar cualquier asomo de desunión entre sus compañeros —rompió una baraja de cartas cuando vio que alguno no sabía comportarse con moderación— y a sí mismo se impuso un comportamiento recto para no dar lugar a quejas de los demás.

El relato como tal es apasionante y su veracidad se apoya en que no parece haber exageración alguna y en que tanto Thomas Musgrave como Raynal llevaron diarios del tiempo que pasaron en la isla. Los dos publicaron sus narraciones sobre lo sucedido en 1866 y 1870, respectivamente. De las dos la más completa y popular fue y sigue siendo la de Raynal.

François-Édouard Raynal. Los náufragos de las Auckland (Les Naufragés, ou Vingt mois sur un récif des îles Auckland, 1870). México: Jus, 2017; 224 pp.; col. Crónicas; trad. de Pere Gil; prólogo de Alfredo Pastor; ISBN: 978-6079409715. [Vista del libro en amazon.es]

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JamiesonPrepLista.jpg
miércoles, 21 de agosto de 2019

Preparada, lista… ¡Bienvenida a clase!, de Victoria Jamieson, es un cómic con iguales rasgos constructivos que el anterior de la autora, Sobre patines, y que los ya citados de Raina Telgemaier. Esta vez la protagonista es Guillermina, o Momo, una chica de once años que se ha educado en su casa mientras colaboraba en la feria medieval en la que trabajan sus padres, y que va a comenzar a ir a la escuela secundaria. En ella se verá en medio, por primera vez, de algunos conflictos que desconocía: deseos de ser aceptada en un grupo de chicas, comprobar que hay envidias y celos entre ellas, sentimientos de vergüenza e inseguridad por su nivel social bajo, meteduras de pata e insinceridades posteriores, problemas con algún profesor, etc. La narración alterna sus días en el colegio con su actividad en la feria, un lugar en el que, con frecuencia, se habla de un modo más o menos medievalesco. El relato está bien construido: queda claro que las cualidades de caballerosidad y valentía, de las que Momo habla en la feria, luego no son tan fáciles de poner en práctica en la vida real. La protagonista resulta cercana, igual que su sensata familia y sus acogedores amigos.

Victoria Jamieson. Preparada, lista… ¡Bienvenida a clase! (All’s Faire in Middle School, 2017). Madrid: Maeva, 2019; 247 pp.; color por David Lasky; trad. de Marta Armengol; ISBN: 978-84-17708-03-0. [Vista del libro en amazon.es]

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SmithJohnJirafa.jpg
martes, 20 de agosto de 2019

Después de Los problemas de Pingüino llegan Los problemas de Jirafa, de Lane Smith y Jory John, uno de esos álbumes pensados para que los lectores se planteen aceptarse mejor a sí mismos, entender las ventajas que pueden llegar a tener lo que ellos ven como limitaciones, darse cuenta de cuánto ayuda para esto tener un buen amigo. La protagonista es una jirafa, Edward, a la que no le gusta nada, e incluso le parece ridículo, tener un cuello tan largo. Su amistad con Cyrus, una tortuga, le hace comprender mejor las cosas. La historia se cuenta con simpatía y es excelente gráficamente, como uno espera siempre del ilustrador. Entre otras cosas que se podrían destacar, la guardas están bien pensadas, la tipografía cambia con acierto según quien hable, hay una pequeña sorpresa cuando se despliega una página hacia arriba para que la jirafa alcance un plátano que está en lo alto de un árbol…

Lane Smith. Los problemas de Jirafa (Giraffe Problems, 2018). Texto de Jory John. Barcelona: Alba, 2019; 34 pp.; trad. de Concha Cardeñoso Sáez de Miera; ISBN: 978-84-9065-529-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 17 de agosto de 2019

He mejorado los comentarios a Stevenson y Dickens, así como a la reseña de La dama de blanco, añadiendo en ellos algunas agudas observaciones de Borges.

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CalvinoPuntoAparte.jpg
viernes, 16 de agosto de 2019

Igual que dije hace unos días hablando de Faulkner, otro autor que tampoco conozco bien es Italo Calvino. Recientemente he leído Punto y aparte, una colección de artículos, conferencias, y otros textos escritos y publicados entre 1955 y 1980.

En ellos hay comentarios sobre su forma de comprender el trabajo de un escritor que tienen interés universal. Por ejemplo, este párrafo: «el esfuerzo de buscar, de pensar, de expresarse con la mayor precisión posible, justamente ante las cosas más complejas, es la única actitud honesta y útil. Conseguir determinar las propias dudas es mucho más concreto que cualquier afirmación perentoria cuyos fundamentos se basen en el vacío, en la repetición de palabras cuyo significado se ha deteriorado por el excesivo uso». O este otro: «En la sátira hay un elemento de moralismo y un elemento de burla. Yo desearía que ambos elementos me fueran ajenos, sobre todo porque no los estimo en los demás. El que ejerce de moralista cree ser mejor que los demás y el que se burla se considera más astuto o, mejor dicho, cree que las cosas son más sencillas de como las ven los demás».

En particular, me han interesado sus explicaciones sobre Los novios, que me han hecho pensar en que debo volver a leerla. Entre otras cosas, dice: «Jamás una novela fue calculada con tanta exactitud como Los novios; todo efecto poético e ideológico está ajustado conforme a una relojería predeterminada y esencial, conforme a diagramas de fuerza muy bien equilibrados. Ciertamente la calidad "manzoniana" de la novela está determinada no tanto por el esqueleto como por la pulpa, y el mismo esqueleto habría podido servir para un libro completamente distinto».

«Manzoni varía constantemente el foco de las lentes de sus anteojos. Una vez seguro de que, a grandes líneas, la maquinaria novelesca y conceptual funciona, realiza un trabajo de ajuste para poner a foco los distintos personajes y los distintos aspectos, aplicándole a cada uno una iluminación distinta, más contrastada o más matizada. Su técnica de retratista procede por aproximaciones sucesivas en las distintas redacciones de la novela, y no está dicho que la última sea mejor que la primera (…). Lo que verdaderamente preocupa a Manzoni no son tanto los personajes como las fuerzas que actúan en la sociedad y en la existencia, sus condicionamientos y sus choques. Esas relaciones de fuerza son el verdadero motor de su narración y el nudo crucial de sus preocupaciones morales e históricas».

Más adelante indica que, «cuando nos damos cuenta de que el papel de la Providencia lo ha interpretado la peste, comprendemos que el discurso ideológico-político barato hace tiempo que saltó por los aires. Las fuerzas que verdaderamente están en juego en la novela son cataclismos naturales e históricos de incubación lenta y estallido imprevisto, que desbaratan el pequeño juego de las relaciones de poder. El cuadro se ensancha, la conexión entre macrocosmos y microcosmos permanece estrecha y a la vez incierta, como en nuestros interrogantes sobre el futuro biológico y antropológico del mundo de hoy».

Italo Calvino. Punto y aparte. Madrid: Siruela, 2013; 384 pp.; col. Biblioteca Calvino; trad. de Gabriela Sánchez Ferlosio; ISBN: 978-8498418293. [Vista del libro en amazon.es]

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FerradaKramp.jpg
jueves, 15 de agosto de 2019

Kramp es la primera y premiada novela para adultos de María José Ferrada, una conocida escritora chilena de poesía y libros infantiles. La narradora es una mujer que cuenta la vida que llevó acompañando a su padre, un vendedor que viajaba por los pueblos como representante de los productos industriales de la marca Kramp. Con una sola excepción todos los personajes que aparecen en el relato se nombran con una letra: la narradora es M y su padre es D. En toda la historia se da una sola fecha, el 13 de noviembre de 1973, que es cuando se conocen la madre y el padre de M, y las andanzas de M con D por los pueblos comienzan cuando ella tiene siete años.

Muchas cosas de vida cotidiana que suceden se inspiran, según confiesa la autora, en experiencias que conoció de primera mano pues su padre fue vendedor como D y no es casual que la protagonista se llame M. El tono de la narradora es sencillo y directo. Cuenta las cosas con distancia de años pero con la intención de recuperar los pensamientos y sentimientos de la niña que fue. Organiza su relato en capítulos cortos que se suceden ordenadamente. Los acentos picarescos de muchas escenas son divertidos: M capta pronto que las ventas de su padre dependen de la intensidad de sus miradas fijas a los clientes, que ensayaba frente al espejo; el éxito que tenían, dice, hizo que se convirtieran «en un modelo que comenzó a analizarse en “el sector”».

La novela puede llamarse de iniciación y aprendizaje: M, poco a poco, va comprendiendo el mundo adulto tan singular en el que ha caído, y va intentando poner en orden, y clasificar de distintos modos, lo que vive y ve a su alrededor. También es una de esas novelas de «fin de la infancia» en las que alguien ve como desaparecen para siempre gentes, oficios, costumbres, y cómo eran erróneas no pocas suposiciones que se había hecho acerca del mundo. Bien avanzado el argumento, como cualquier conocedor de la historia de Chile de esos años ha podido suponer ya, y como anuncia la entrada en la trama de un fotógrafo que le dice a M que lo que le gusta es cazar fantasmas, se sucederán unos episodios, que no se narran con detalle sino que sólo se apuntan, en los que todo cambia y la temperatura emocional sube.

María José Ferrada. Kramp (2017). Madrid: Alianza, 2019; 125 pp.; col. AlianzaLit; ISBN: 978-84-9181-454-2. [Vista del libro en amazon.es]

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TeckentrupPeces.jpg
miércoles, 14 de agosto de 2019

Peces por todas partes es el primer álbum informativo de Britta Teckentrup. Cada doble página tiene un título que ya indica su contenido: «Hay peces por todas partes», «¡Es un pez!», «Los peces llevan aquí mucho tiempo», «Peces de agua dulce», «El profundo mar azul», «El arrecife de coral», «La alimentación», «La lucha por la vida», etc. En algunas ilustraciones se proponen algunas adivinanzas visuales. Las explicaciones son precisas pero también tienen toques humorísticos.

Britta Teckenrup. Peces por todas partes (There are Fish Everywhere, 2018). Escrito y editado por Katie Haworth. Algemesí (Valencia): Andana, 2019; 26 pp.; trad. de Anna Llisterri; ISBN: 978-84-17497-14-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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BarklemSetoZarzas2.jpg
martes, 13 de agosto de 2019

Últimamente se han publicado nuevas ediciones de los relatos que componen El seto de las zarzas, un rico y detallado mundo ratonil creado hace unas décadas por Jill Barklem y que merece ser conocido.

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FalknerMoonflet.jpg
sábado, 10 de agosto de 2019
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Dersu Uzala.jpg
viernes, 9 de agosto de 2019

He cambiado algunas cosas y he puesto datos de nuevas ediciones en los comentarios a El honor perdido de Katharina Blum, Rescoldo, Cántico por Leibowitz, Dersu Uzala.
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WohlLuzApacible.jpg
sábado, 3 de agosto de 2019

He mejorado los resúmenes de los argumentos y los comentarios generales a los libros de Louis de Wohl, de los que también he puesto los datos de ediciones más recientes.

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