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Notas de mayo de 2018 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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viernes, 25 de mayo de 2018

Pequeño país, de Gaël Faye, es el primer y premiado libro de su autor, un conocido cantante de rap en Francia. La narración tiene claros acentos autobiográficos pues, igual que su protagonista, también Faye, de padre francés y madre ruandesa tutsi, se tuvo que marchar a Francia desde Burundi, país en el que nació y en el que vivía, cuando tenía 13 años. El relato cuenta la vida de Gabriel, o Gaby, a principios de los años noventa, los previos a marcharse a Francia: habla de sus padres, de sus amigos, de cómo la violencia crece a su alrededor y de cómo hay momentos en los que se ve obligado a participar. Está todo bien contado, con contención y como con la intención de hacer preguntarse al lector qué haría él si estuviera en el lugar del protagonista.

La narración conduce a los momentos de máxima violencia en la vecina Ruanda, el año 94, y los efectos devastadores, en la familia de su madre, de las matanzas que hubo allí. En esa dirección el relato puede leerse, por un lado, como una narración más bien testimonial o periodística que hace pensar. Tiene otras lecturas, sobre todo la presentación de la vida cotidiana en Burundi, que son las propias de una novela de maduración —de un chico con problemas familiares que se siente desarraigado y que tiene fuertes sentimientos de culpa también—, de una novela de vida cotidiana de quien observa el mundo de alrededor —y que, al contar las cosas años después, es capaz de describir bien las peculiaridades de la gente que trató y los ambientes en los que se movió—.

En esta última dirección, hay descripciones de valor universal como esta: «El bar era la mayor institución de Burundi. El ágora del pueblo. La radio de la calle. El pulso de la nación. Cada barrio, cada calle, contaba con aquellas pequeñas cabañas sin luces en las que, al amparo de la oscuridad, uno iba a tomarse una cerveza tibia sentado inconfortablemente en una caja o un taburete, a pocos centímetros del suelo. (…) En aquel pequeño país donde todo el mundo se conocía, solo el bar permitía hablar con libertad y poder estar en paz con uno mismo. Allí había la misma libertad que en una cabina electoral. Y para un pueblo que nunca había votado, poder hablar tenía su importancia».

Con todo, por momentos predominan los aspectos del relato que podríamos llamar «lecciones para europeos»: «Vivíamos sobre el eje de la gran falla, en el mismísimo lugar donde África se fractura. Las gentes de esa región eran como esa tierra. Bajo la calma aparente, detrás de una fachada de sonrisas y grandes discursos de optimismo, fuerzas subterráneas, oscuras, trabajaban de continuo, fomentando proyectos de violencia y destrucción que se manifestaban en periodos sucesivos, como las ráfagas de viento: 1965, 1972, 1988. Un espectro lúgubre se colaba con regularidad para recordarles a todos que la paz no es más que un corto intervalo entre dos guerras. Esa lava venenosa, esa marea espesa de sangre estaba de nuevo lista para salir a la superficie». Está tal vez de más, pero tampoco viene mal, recordar nuestra historia para pensar que la lava venenosa oculta también la tenemos entre nosotros.

Gaël Faye. Pequeño país (Petit pays, 2016). Barcelona: Salamandra, 2018; 219 pp.; trad. de José Manuel Fajardo; ISBN: 978-84-9838-835-0. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 24 de mayo de 2018

Hermanas es otro cómic autobiográfico de Raina Telgemeier que, esta vez, incluye fotos familiares al final. Cuenta primero sus deseos de tener un hermano pequeño y luego la llegada de su hermana Amara y del pequeño Will. Después la narración se centra, sobre todo, en un largo viaje de San Francisco a Colorado, que hacen en furgoneta la madre y los tres hermanos, cuando tienen 14, 9 y 6 años, para una reunión familiar. En medio hay flasbacks, que se presentan sobre fondos amarillentos, para contar escenas familiares anteriores.

La historia tiene chispa y momentos excelentes. Como está muy centrada en los piques entre Raina y Amara (una chica muy combativa con entusiasmo por las serpientes), en las faenas que se hacen, en los ramalazos de comportamiento egoísta de una y otra, puede parecer descompensada, por más que haya simpatía y un guiño de complicidad y reconciliación final entre las dos. También algunos lectores podrían pensar, por ejemplo, que podría tener más protagonismo el pequeño Will. En todo caso, un libro bien hecho, divertido, fácil de leer y una buena contribución a la siempre difícil narrativa de crecimiento adolescente.

Raina Telgemeier. Hermanas (Sisters, 2014). Madrid: Maeva, 2017; 208 pp.; ilust. coloreadas por Braden Lamb; trad. de Jofre Homedes Beutnagel; ISBN: 978-84-16363-96-4. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 23 de mayo de 2018

El profesor Astro Cat y el sistema solar, de Ben Newman y Dominic Walliman, es un álbum informativo diferente a los dos anteriores de los autores sobre las fronteras del espacio y sobre el mundo atómico, pues estos eran muy ricos en información mientras que el nuevo, aunque tiene igual aspecto gráfico —personajes, colorido, etc.—, es mucho más básico y apunta, por tanto, a un público de primeros lectores. Esta vez, Astro Cat, que viene acompañado no sólo por Astro Ratón sino por una gata astronauta, va presentando a los distintos planetas y dando explicaciones breves en tres recuadros de texto en cada doble página.

Ben Newman. El profesor Astro Cat y el sistema solar (Professor Astro Cat's Solar System, 2017). Texto de Dominic Walliman. Granada: Bárbara Fiore, 2017; 27 pp.; trad. de Enrique Maldonado; ISBN: 978-84-16985-03-6. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 22 de mayo de 2018

Veo, veo. Un viaje con Noé León es un álbum de la misma colección y con igual confección que otro ya citado. Se muestran trece cuadros del pintor colombiano Noé León, que ocupan casi toda la doble página, y se hilan (un poco) como si fuera un viaje. En la parte derecha de cada doble página se formula el «Veo, veo. ¿Qué ves?» Y se dan los números de varios seres que figuran en el cuadro y que el lector puede pararse a buscar. Los cuadros, con mucho colorido y aires naif, ambientados en los pueblos de la costa de Colombia, presentan bosques, pueblos, gentes, ambientes rurales, viajes en autobús y en barco... Al final hay información sobre el pintor y sobre los cuadros.

Veo, veo. Un viaje con Noé León. Barcelona: Ekaré, 2018; 36 pp.; textos de María Francisca Mayobre; ISBN: 978-84-94536-2-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 21 de mayo de 2018

Autobusito es un álbum para prelectores que, como acostumbra Taro Gomi, es toda una lección de claridad narrativa y talento gráfico, atractiva también para muchos lectores adultos. La historia sigue a un autobús en su ruta diaria —deja en sucesivas paradas a un artista, dos turistas, un vendedor, cuatro albañiles, etc.— hasta su regreso al garaje donde pasará la noche. Las ilustraciones ocupan las sucesivas dobles páginas y las frases que van en cada una son mínimas. La composición es excelente: el autobús es blanco, como el fondo de la página y como el cielo de los paisajes, y se recorta contra los fondos urbanos que recorre. En cada imagen hay algún o algunos personajes que no se mencionan, con lo que la historia se enriquece con pequeñas subtramas que van más allá de lo que dicen las palabras.

Taro Gomi. Autobusito (Basu ga Kita, 1985). Barcelona: Blackie Books, 2018; 32 pp.; col. Blackie Little; trad. de Juan Carlos Silvi; ISBN: 978-84-17059-50-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 19 de mayo de 2018

He puesto datos de nuevas ediciones de La hija del capitán, Sólo cuentos (para niños) y La muerte de Iván Ilich.

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viernes, 18 de mayo de 2018

Entre ellos: recuerdos de mis padres, de Richard Ford, incluye dos relatos escritos con treinta años de distancia. Uno, sobre su padre, fallecido en 1960, lo escribió hace poco. El otro, sobre su madre, lo escribió poco después de su muerte, en 1981, y lo había publicado años atrás. Son memorias escritas con afecto y agradecimiento hacia sus padres. Por más que cuente algunos episodios menos positivos, también dirá que «en nuestra familia nadie rumiaba agravios o guardaba rencor o reprimía la ira, por mucho que pudiéramos montar en cólera (algo que hacíamos a menudo)». En el epílogo, a modo de balance final, dirá que recuerda su infancia como maravillosa, cono unos padres maravillosos, que «fui afortunado al tener unos padres que se amaban y que, fruto de ese gran amor casi insondable, me amaban. El amor, indefectiblemente, confiere belleza».

La forma en que Ford cuenta las cosas es, como puede suponer quien haya leído sus obras, de una gran prudencia. Al hablar sobre su padre señala que «escribir una memoria y considerar la importancia de otro ser humano es tratar de acreditar lo que de otro modo tal vez pasaría inadvertido, en parte por el reconocimiento de que en todos nosotros hay misterios y en parte por la identificación —dentro de esos misterios— de virtudes. Una vez más, no es tan diferente de lo que vemos cuando leemos un relato de Chéjov, ni probablemente muy diferente del problema con que cualquier hijo se enfrenta cuando piensa en sus padres y se pone a evaluarlos».

También, como es habitual en Ford, cuando habla de la falta de creencias religiosas de su padre, mencionará sus propias actitudes: «No sé nada sobre las creencias de mi padre, si es que tenía alguna. Puede que dijera que creía en algo, después del ataque al corazón. Pero no practicaba ninguna religión, al menos no en los años en que yo le conocí. Sé que no disfrutaba con los libros, en los que podía haber encontrado lo que todos encontramos cuando no tenemos fe: el testimonio de que existe un modo alternativo de pensar en la vida, un modo diferente de aquellos que se nos asignan de forma natural en el nacimiento. La búsqueda de alternativas imaginativas de pensamiento no debió de figurar entre sus hábitos».

En el epílogo señala que «mi creencia en la falta de trascendencia última de la vida vivida siempre me lleva a pensamientos de mis padres»; apunta que, al hablar de ellos, no desea hacer «lo que otros hijos tal vez harían: “otorgar una “dimensión” extra allí donde no parecía haberla» y prefiere optar por la cautela «de forma que mi propio acto de contar sus cosas y su influencia en mí no distorsione quiénes eran realmente». Tal vez, sin embargo, se podría pensar que son sus propias ideas de ahora las que distorsionan su pensamiento: Ford sabe, según afirma, que hay un misterio en que, «aun cuando tomemos escrupulosa nota de todo, suceden muchas cosas que no entendemos» y, en su relato, queda sin explicación alguna la gran nostalgia que siente por sus padres. Hay quien opina que toda nostalgia es, al final, nostalgia de Dios. Por otra parte, otros, después de la muerte de aquellos a quienes han querido mucho, incluso con una falta de fe mejor fundada que la de Ford, o fundada en desgracias realmente grandes, sacan otras conclusiones: véanse los comentarios de Victor Klemperer que anoté en Amores que nunca pueden morir.

Richard Ford. Entre ellos: recuerdos de mis padres (Between Them. Remembering My Parents, 2017). Barcelona: Anagrama, 2018; 162 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Jesús Zulaika; ISBN: 978-84-339-7996-4. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 17 de mayo de 2018

Ernest Bramah (1868-1942) fue un escritor inglés que creó al detective aficionado ciego Max Carrados en 1914. La colección con el título Los mejores casos de Max Carrados comienza con el primero de sus relatos, La moneda de Dionisos (The Coin of Dionysius, 1914), en el que vuelve a entrar en contacto con Louis Carlyle, un amigo de juventud que resulta ser detecive privado y con quien colaborará en más ocasiones. En otros casos su interlocutor, que servirá para poner de manifiesto la gran agudeza de Carrados, será el prosaico inspector Beedel, de Scotland Yard.

Carrados es aficionado a la numismática y coleccionista de antigüedades, y tiene un mayordomo llamado Parkinson cuya capacidad de observación fuera de lo común le sirve a su jefe para confirmar lo que casi siempre sospecha de antemano. Tienen interés la gran habilidad con la que se construyen los casos, la singularidad del personaje y de un ayudante como Parkinson, y la recreación de algunos ambientes. A la vez, leídos unos pocos casos (a mí al menos me) resulta cansado no sólo ver en acción a alguien siempre optimista y seguro de sí mismo, sino apreciar su tono de superioridad moral: «Mi palabra está sujeta a las contingencias y circunstancias, como todo lo que me concierne. Si hago una promesa, es con la condición de que no surja algo más importante que me obligue a actuar en sentido contrario. Esto lo puede entender cualquiera que tenga un mínimo de sensatez».

Ernest Bramah. Los mejores casos de Max Carrados (Best Max Carrados Detective Stories, 1972). Madrid: Siruela,2017; 326 pp.; col. Biblioteca de clásicos policiacos; trad. del inglés de José C. Vales; ISBN: 978-84-17151-18-8. [Vista del libro en amazon.es

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miércoles, 16 de mayo de 2018

Ya que hace unos días hablé de los cómics de los Mumin, lo hago hoy de Hilda y el bosque de piedra, una nueva entrega de esta conocida serie de Luke Pearson con ambientes y personajillos nórdicos de la que se anuncia que pronto habrá una producción de dibujos animados. Su hilo narrativo es que vemos a Hilda marcharse de casa mientras su madre no sabe dónde está y ella no le da explicaciones convincentes de lo que hace, hasta que ambas acaban perdidas en un mundo de trolls que parecen amenazadores. La narración no es siempre clara: en ocasiones la lectura sigue las viñetas de izquierda a derecha por toda la doble página; otras no es así, pero como no hay separación alguna entre páginas, la línea visual salta inevitablemente de una página a otra. Con todo, quienes hayan sido ganados por los anteriores álbumes de Hilda y su mundo poblado de seres extraños, también disfrutarán con este.

Luke Pearson. Hilda y el bosque de piedra (Hilda and the Stone Forest, 2016). Granada: Barbara Fiore, 2017; 64 pp.; trad. de Ismael Atrache; ISBN: 978-84-15208-94-5. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 15 de mayo de 2018

El elefantito preguntón, de Loes Riphagen, es una versión reducida y en álbum de un cuento de Rudyard Kipling: The Elephant’s Child, contenido en Sólo Cuentos (para niños). Empezamos por saber que los elefantes entonces no tenían trompa. El protagonista es un elefantito azul que va por la vida interesándose por todo y, literalmente, metiendo las narices en todas partes. Hasta que se encuentra con un enorme cocodrilo: entonces vemos, ocupando toda la doble página, un primer plano del cocodrilo atrapando la pequeña nariz del elefante.

Llama la atención que los escenarios de la selva se representan, de modo vivo y exuberante, con recortes de papel y que, contra esos fondos grises, actúen el protagonista y los demás animales. En todas las ilustraciones hay unos monitos que siguen con atención y, a veces, susto, las andanzas del protagonista. Es un buen recurso narrativo y gráfico que, llegado el momento cumbre de la historia, volvamos a ver, en una doble página, un primer plano de la cabeza del cocodrilo comiéndose la nariz, ya estirada del elefante, y que, a partir de ahí, ambas páginas se desplieguen para mostrar una gran imagen apaisada con todos los animales alrededor de ambos intentando forzar al cocodrilo a que suelte su presa.

Loes Riphagen. El elefantito preguntón (Bij de Neus Genomen, 2015). Barcelona: Takatuka, 2017; 44 pp.; trad. de Gustau Raluy; ISBN: 978-84-16003-94-5. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 14 de mayo de 2018

Acaba de salir una nueva edición, ampliada y mejorada, de Gramática de la gratitud, En la introducción, que se puede leer en la información del libro en amazon, explico las diferencias con la edición anterior: la información biográfica es mayor, he añadido comentarios a otros libros sobre y de Chesterton, he ampliado y perfilado mejor algunas reseñas, he actualizado la información de las ediciones publicadas en España, he puesto muchas más notas explicativas. Además, esta vez hay edición del libro en papel, para los reacios al formato electrónico.

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sábado, 12 de mayo de 2018
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viernes, 11 de mayo de 2018

La semilla de la bruja, de Margaret Atwood, forma parte de un plan editorial en el que a distintos escritores les han encargado una novela sobre una obra de Shakespeare. La de la escritora canadiense trata sobre La tempestad, cuyo argumento se resume de modo detallado al final del libro para quienes no lo conozcan ya.

Esta reseña explica el argumento y las cualidades de la obra. Félix, un experto director y actor teatral, despedido por las intrigas de quien durante muchos años fue su segundo, acaba siendo, con su identidad cambiada, profesor de teatro en una cárcel. Años más tarde, cuando el culpable de su despido, entonces en el Ministerio de Cultura, visita la cárcel sin saber quién es el profesor de teatro de allí, Félix organiza para él una representación de La tempestad: muchos incidentes de la obra, además de lo que le ocurrió a Próspero con su hermano, reflejarán su propia historia.

El carácter teatral de la novela implica que, por un lado, explica muchos incidentes que son muy visuales, que no requerirían descripción alguna en una representación; y, por otro, que abundan en ella los diálogos afilados que se apoyan en los parlamentos shakespearianos. Son muchas las explicaciones interesantes sobre todo el trabajo de preparación que hay detrás de una obra teatral; sobre la capacidad llamémosla terapéutica del teatro para quienes están en la cárcel —«un convicto haciendo de actor. Una doble irrealidad», piensa el protagonista—; y sobre la potencia de conversión y transformación propias de una gran obra literaria.

Al protagonista lo deben registrar cada vez que ha de entrar en la cárcel y acaba siendo amigo de los guardias que, con el paso del tiempo, confían en él totalmente: «¿Qué podría querer pasar de contrabando Félix, un viejo actor como él? Lo que debería preocuparos son las palabras, piensa al mirarlos. Eso es lo que de verdad es peligroso. Las palabras no se ven en los escáneres». En otro momento le preguntan qué obra preparará con los internos para representar ese año: La tempestad, les dice; ellos tienen dudas de si será buena; entonces les cuenta que habrá venganzas y eso les gusta; y cuando uno de los guardias le comenta: «Las que usted hace siempre son buenas. Confiamos en usted», el narrador apostilla: «Insensatos, piensa Felix: nunca hay que fiarse de un actor profesional».

Margaret Atwood. La semilla de la bruja (Hag-Seed, 2016). Barcelona: Lumen, 2018; 329 pp.; trad. de Miguel Temprano García; ISBN: 978-84-264-0440-4. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 10 de mayo de 2018

¡Sonríe!, de Raina Telgemeier, es una excelente novela gráfica de corte autobiográfico. Se desarrolla en los años noventa. Raina, la protagonista, tiene problemas con sus dientes, debidos al crecimiento primero, a una caída desafortunada después, y a complicaciones que surgen en las sucesivas operaciones para reparar su boca. Además, hay un terremoto, a Raina comienzan a gustarle los chicos, y algunas de sus amigas no se portan bien con ella. Su válvula de escape y refugio es dibujar.

La narración en cómic es modélica: se sigue bien la secuencia de los acontecimientos, se transmiten las dificultades y líos de distinto tipo de la protagonista, los personajes son identificables siempre. Por otro lado, el relato es divertido, tiene frescura y, aunque comunica la inquietud propia de los problemas que tiene la chica, es sereno: Raina se ve apoyada por sus padres y amigos, todos los problemas se tratan con sentido común y equilibrio, sin las reacciones excesivas tan propias de los relatos de adolescentes.

Raina Telgemeier. ¡Sonríe! (Smile (A Dental Drama), 2010). Madrid: Maeva, 2016; 214 pp.; ilustraciones coloreadas por Stephanie Yue; trad. de Jofres Homede y Teresa Mlawer; ISBN: 978-84-16363-64-3. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 9 de mayo de 2018

En Mumin, la colección completa de cómics, de Tove Jansson, hay un epílogo final donde se cuentan algunas cosas de su autora y de estas tiras cómicas, que nacieron en 1940, en las páginas de la revista finlandesa Garm, unos años antes de que se publicara el primero de los libros sobre la familia Mumin. Su popularidad mundial llegó después de que, a principios de los años 50, la Associated Press en Inglaterra le propusiera empezar unas tiras con sus personajes: comenzaron al fin en 1953, se publicaron en varias decenas de países, y duraron unos cuantos años.

Este volumen contiene cuatro historias: «Mumin y los bandoleros», «Mumin y la vida familiar», «Mumin en la Riviere», «La isla desierta de Mumin». Son relatos dinámicos, pues pasan cosas continuamente, con personajes singulares que se comportan de modos extravagantes que resultan graciosos. Los lectores no se sienten atraídos tanto por lo que ocurre, creo yo, pues los conflictos son mínimos y artificiales, como por los dibujos sueltos de la autora, y, por otro lado, por el estilo caótico y desenfadado con el que los mumin y sus amigos afrontan la vida, el propio de personas bohemias y acomodadas, amables y hospitalarias.

Tove Jansson. Mumin, la colección completa de cómics - volumen 1 (Moomin, the complete Tove Jasson comic strip, book one). Barcelona: Coco Books, 2014; 95 pp.; trad. del inglés de Elena Martí i Segarra; ISBN: 978-84-941652-5-2. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 8 de mayo de 2018

Ratoncita y el muro rojo, de Britta Teckentrup, empieza con unas imágenes introductorias que muestran a la ratoncita del título detrás de un gran muro rojo. En la tercera ilustración la vemos en medio de un pueblo rodeado por el muro, y la narración con palabras comienza diciendo: «El Gran Muro Rojo siempre había estado allí». Luego se nos cuenta que todos lo daban por supuesto salvo Ratoncita, que deseaba saber «qué hay al otro lado del Gran Muro Rojo». Pregunta a unos y a otros pero nadie sabe o puede ayudarla. Hasta que un pájaro azul sí le da una respuesta.

Las imágenes son excelentes, como es habitual en la ilustradora. El relato habla bien de temores que se pueden vencer cuando uno rompe con acostumbramientos, y cómo esa victoria personal también abre horizontes a los demás. Sin embargo, el desarrollo narrativo de la idea básica sugiere otros puntos que merecerían más elaboración: un álbum de hace ya tiempo que plantea lo mismo con más claridad pues se centra en lo nuclear es El valle de la niebla, de Arcadio Lobato. No es infrecuente que los álbumes se apoyen en ideas poéticas sencillas y valiosas que, sin embargo, no se despliegan luego del todo bien.

Britta Teckentrup. Ratoncita y el muro rojo (Little Mouse and the Red Wall, 2018). Santander: Pepa Montano, 2018; 30 pp.; trad. de Paz Gil Soto; ISBN: 978-84-17123-17-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 7 de mayo de 2018

Otro álbum eficaz (tal vez no para todos) de Agnese Baruzzi: ¡A comer…¡con los monstruos!, un libro de números divertido e ingeniosamente construido. En las solapas vemos las figuras de unos cuantos monstruos, que aparecen de nuevo en la primera doble página de presentación, pero esta vez en color y con sus nombres: El monstruo de mirada extraña, El terrible Cien Ojos, El gigante de la cara rellena, etc. En las siguientes dobles páginas aparecen sus caras, en grande, y al levantar una solapa para abrirles la boca, averiguamos qué apetitosos bichos está comiendo cada uno: una araña, dos sapos, tres ballenas, etc. La doble página final muestra los distintos animales que se han comido los diez monstruos. Los textos cortos que van presentando lo que come cada monstruo están rimados.

Agnese Baruzzi. ¡A comer…¡con los monstruos! (Dining with...Monsters!: A Disgusting Way to Count to 10!, 2015). Barcelona: Vicens Vives Kids, 2017; 28 pp., 10 de ellas desplegables; trad. de Elena del Amo; ISBN: 978-84-682-5084-7. [
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sábado, 5 de mayo de 2018

He puesto datos de nuevas ediciones de La mano suprema (relato incluido en Una cuestión de honor), El Gran Gris y La cebra Camila.

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viernes, 4 de mayo de 2018

Imperiofobia y leyenda negra o En defensa de España son una prueba de que los historiadores a veces llegan tarde, o para muchos llegan tarde, pero llegan: como dice Adam Zagazewski, «el bien siempre regresa con lentitud». Otro ejemplo reciente más es Falso testimonio, de Rodney Stark (de quien ya comenté La expansión del cristianismo) un ensayo con el que su autor, un sociólogo de la religión que no es católico, desea señalar importantes errores de juicio que muchos cometen cuando piensan en o hablan sobre las acciones de la Iglesia católica en la historia. En esta buena reseña se da cuenta con claridad del contenido del libro —capítulos dedicados a temas como el antisemitismo, la Inquisición, etc.—, de la estructura —exposición de lo que muchos creen sobre tales cuestiones y, después, los desmentidos que la investigación histórica nos da—, y de su tono ponderado pero que, al estar apoyado en datos contrastados y buenos argumentos, también es contundente.

El libro va precedido por un prólogo de Fernando García de Cortázar en el que se afirma que «hoy pedimos a la Historia que con su capacidad para desenmascarar falsos enunciados y turbias plegarias nos ayude a denunciar las imposturas y apaños de la vida pública y a sacar los colores a nuestros policías del pensamiento que consideran, como escribía Larra, que es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas. Somos la única civilización que parece avergonzarse de sí misma. Somos la única nación que renuncia a su significado. El absurdo anticatolicismo que se aloja en la presunción de laicidad no es un ataque a dogmas que solo afectan a los creyentes. Es una ofensiva contra valores que determinan una forma de vivir, un concepto de la persona, una idea de la libertad. Es una causa general contra una herencia de cultura y moralidad. Tiene la envergadura de un auto de fe, de un siniestro proceso con intimidación intolerable del acusado».

Rodney Stark. Falso testimonio (Bearing False Witness, 2016). Santander: Sal Terrae, 2017; 302 pp.; trad. de Isidro Arias Pérez; ISBN: 978-8429326802. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 3 de mayo de 2018

Es una buena noticia la edición, por primera vez en castellano, de una de las novelas fundacionales del género del Oeste: El virginiano, de Owen Wister. He aprovechado la oportunidad para, después de la lectura en castellano, ampliar y mejorar el comentario que había puesto hace tiempo. Más que interesantes, por lo bien razonados y lo desacomplejados, son sus comentarios políticamente incorrectísimos.

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miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Mau iz io?, de Carson Ellis, ha sido un álbum muy aplaudido. Las razones están claras: ilustraciones vistosas excelentes, historia intrigante y bien secuenciada, personajes graciosos que son como insectos, originalidad al hacerles hablar en un idioma desconocido (que sin embargo podemos acabar «traduciendo»)... Pero, me parece, los aplausos se deben a que se dirige y llega a dos tipos de lectores: en principio es una historia para pequeños pero, en realidad, su gran sofisticación constructiva sólo serán capaces de apreciarla en su justa medida los expertos en esta clase de narraciones.

En todas las dobles páginas vemos el mismo escenario. En él, una planta crece mientras, primero, dos insectos (unos caballitos del diablo) la contemplan, luego se unen a ellas unos escarabajos, después llaman a una cochinilla a la que llaman Chimú (Icky en la versión inglesa), acercan una escalera para subirse a la planta y construirse allí una casa, entra en escena una amenazadora araña, etc.

La historia habla bien del paso del tiempo, pues muestra el cambio de las estaciones, y de las distintas etapas de crecimiento y de transformación, pues, aparte del hilo narrativo principal, una pequeña «subtrama» enseña cómo una oruga termina siendo una mariposa. El álbum pone al lector en la misma posición de un niño que se detiene a observar la vida de algunos insectos; o puede avivar en él la curiosidad para mirarlos con más atención en adelante. Al terminar de verlo no es difícil ya entender qué quieren decir los balbuceos de los personajes (aunque debo decir que no sé a qué idioma se asemeja el lenguaje inventado para la edición española, si se parece a alguno; el de la versión original tiene algo de alemán: el Du iz tak? del título se parece bastante al What is that? inglés).

Carson Ellis. ¿Mau iz io? (Du iz tak?, 2016). Granada: Barbara Fiore, 2016; 47 pp.; ISBN: 978-84-15208-88-4. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 1 de mayo de 2018

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de abril.

De los álbumes del mes destacaría La ciudad. De los libros informativos Ahí fuera. Un libro de relatos cortos divertidos e inteligentes (aunque esté mal que yo lo diga) es El río que se secaba los jueves.  Ensayos sobre cuestiones sociales y políticas, de interés para quienes hayan leído las novelas de su autora, son los de Cuando era niña me gustaba leer.

En libros para jóvenes: notas del mes de abril.

En medium he continuado con la serie de reseñas de relatos que tratan sobre la muerte: La mano suprema, La muerte de Iván Ilich, Los muertos, La isla, Vinieron como golondrinas.

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