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Notas de mayo de 2017 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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miércoles, 31 de mayo de 2017

La niña de los libros, de Oliver Jeffers y Sam Winston, es uno de esos álbumes premiadísimos y elogiadísimos. Sin duda lo merece: Jeffers es un maestro de los álbumes y Winston es un experto tipógrafo y, por tanto, de su colaboración tiene que salir algo bueno o, al menos, algo que seguro que gustará a quienes siguen el mundo de los álbumes (como yo). Además, el libro habla sobre libros y lectura para gente a la que le gustan los libros y la lectura, así que tiene los aplausos garantizados entre quienes se dedican a los libros y a la lectura (como yo también)...

El relato trata sobre una niña que, «a través de un mar de palabras» llega junto a un niño solitario y le anima a vivir aventuras a través de «los bosques de cuentos de hadas», de las «montañas de fantasía» y a «dormir en las nubes de las canciones». Después de su recorrido vuelven a una casa de color en medio de una calle gris y el niño sale de allí con un libro bajo el brazo. Las palabras que cuentan la historia están, como es habitual en Jeffers, rotuladas a mano y ambos protagonistas están dibujados con sus características ilustraciones sintéticas, con lápices y acuarelas.

Lo especial del álbum son los escenarios por los que andan la niña y el niño: fondos tipográficos compuestos por Sam Winston a partir de textos tomados de clásicos de la literatura juvenil e infantil y de canciones populares o de cuna. De más está decir que los clásicos elegidos se corresponden con lo que va proponiendo la niña: Peter Pan para la fantasía, La isla del tesoro para las aventuras, Frankestein y otros para el miedo, etc. Son historias que no hace falta conocer para disfrutar del álbum. Poco a poco, además, el blanco y negro va dejando paso al color. En las guardas finales se da una lista de todos los libros utilizados, lógicamente pertenecientes al mundo de habla inglesa.

Oliver Jeffers y Sam Winston. La niña de los libros (A Child of Books, 2016). Valencia: Andana, 2016; 40 pp.; col. Àlbums locomotora; trad. de Anna Llisterri; ISBN: 978-8416394388. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 30 de mayo de 2017

En Un lobito muy educado, de Matthieu Maudet y Jean Leroy, el protagonista sale a cazar al bosque por primera vez (nada menos que con un cazamariposas gigante). Como sus padres le enseñaron que «la última voluntad debe respetarse siempre», hace caso a lo que le piden sus dos primeras víctimas, un conejo y un pollo, pero comprueba con disgusto que ellos no cumplen su palabra, pues son unos mentirosos y huyen. Las cosas serán diferentes con su tercera víctima: un niño.

Relato cuyo argumento recuerda un poco, al menos al principio, al de Voy a comedte, y que, como él, arranca la risa debido a los buenos golpes y a la simpatía de los personajes. Funciona como una tira cómica también porque los diálogos entre los personajes se presentan en globos. Contra los fondos de las imágenes, marrones y grises, se presentan unas expresivas figuras, en rojo y amarillo, con patentes reacciones de amabilidad, ingenuidad, frustración, susto…

Matthieu Maudet. Un lobito muy educado (Un jeune loup bien éduqué, 2013). Texto de Jean Leroy. Barcelona: Océano Travesía, 2017; 32 pp.; trad. de Luis Bernardo Pérez; ISBN: 978-607-527-079-1. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 29 de mayo de 2017

¡Qué aburrimiento!, de la ilustradora alemana Henrike Wilson, trata sobre un oso pequeño al que, durante siete dobles páginas consecutivas, lo vemos en el bosque, en distintas situaciones, manifestando con palabras y con sus gestos y posturas que se aburre. Hasta que, finalmente, hay cosas a su alrededor que le llaman la atención. Las imágenes son pictóricas y atractivas: el oso, que puede recordar un poco a Winnie the Pooh, es amable a pesar de su tono quejoso. No sé hasta qué punto el álbum servirá para transmitir, a los lectores pequeños. la idea tan aprovechable que hay detrás de la historia: que los momentos de «aburrimiento» son propicios para poner en marcha la imaginación, la reflexión, la observación y el descubrimiento del mundo… Desde un punto de vista constructivo yo pensé, al verlo, que tal vez está un poco descompensado, pues son bastantes las páginas del principio insistiendo en lo mismo... aunque la opinión importante al respecto no es la mía sino la de los lectores naturales del álbum.

Henrike Wilson. ¡Qué aburrimiento! (Ganz schön Langweilig!, 2015). Salamanca: Lóguez, 2017; 28 pp.; trad. de L. Rodríguez López; ISBN: 978-84-945653-6-6. [Vista del álbum en amazon.es]

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domingo, 28 de mayo de 2017

Havel. Una vida, una biografía de Václav Havel escrita por Michael Žantovský, su amigo y jefe de prensa durante unos años, sigue ordenadamente su vida, habla de sus años de infancia y formación, de su dedicación al teatro desde muy joven, de su actividad como disidente y de cómo llegó a descubrir, entonces, «que vivía en un sistema que no solo no funcionaba, sino que no podía funcionar», de su participación en los acontecimientos que le condujeron a liderar la Revolución de Terciopelo, en 1989, y de su vida política posterior. El autor se detiene también a explicar la actividad de Havel como dramaturgo y escritor y no deja de contar los incidentes de su ajetreada vida personal. Además, da los pormenores de las discusiones y rivalidades políticas que tuvieron lugar durante su etapa como presidente.

Esta buena reseña indica que, para comprender mejor las cosas, es útil conocer un poco la literatura y la cultura checa, y señala que Václav Havel sigue siendo un modelo para todos aquellos que no quieren reducir la política a la mera ideología. En ella también se menciona cómo el apoyo de Havel, siendo ya presidente de su país, a las intervenciones militares en Kosovo e Irak contribuyeron, seguramente, a que no le concedieran el Nobel de la Paz. Havel, un hombre marcado por la miopía del pacifismo europeo que abrió las puertas a la Segunda Guerra Mundial, pensaba que «no se deben hacer concesiones a la maldad, aunque no esté dirigida directamente contra nosotros» y que, por tanto, la violencia es «un mal inevitable en circunstancias extremas».

Queda claro que Havel fue una figura única: su modo de ser cortés y modesto, los acontecimientos que vivió y la persecución que sufrió, junto con «su capacidad de entretejer hilos de su obra teatral, crítica y ensayística para crear algo parecido a una filosofía coherente», le llevaron a tener un estilo político propio en el que siempre huyó de la tentación de sentirse moralmente superior, «tan frecuente en todo tipo de movimientos revolucionarios». Precisamente por esto último, y por todo lo que nos cuenta la biografía, parece más bien incorrecto explicar la singularidad de Havel, y las diferencias de opinión acerca de él que se dan entre quienes lo trataron, diciendo que «es un hecho trivial típico de la mayoría de las personas excepcionales: no cantan la misma partitura que los demás, ni obedecen a las mismas normas. Por consiguiente, cualquier relación personal y emocional con ellas es asimétrica por definición».

Que las normas morales o son iguales para todos o no son tales normas, y que Havel también lo entendía así, queda claro si pensamos en que, afirma su biógrafo, era una persona que dudaba siempre de sí mismo y de sus propios móviles, era una persona que «no tenía, ni jamás desarrolló siquiera, un concepto del Enemigo. A lo largo de las décadas de su crítica contra el régimen comunista, Havel siempre se esforzó por plantearla en forma de diálogo, en el que se tomaba muchas molestias para intentar comprender, en vez de demonizar los móviles de sus interlocutores, y, a ser posible, siempre intentaba concederles el beneficio de la duda». Esto, por un lado, le causó problemas en su actuación como presidente, pues fue acusado de blandura; por otro, sin embargo, evitó represalias sangrientas y humillaciones públicas como se dieron en otros países que se salieron de la órbita comunista.

Michael Žantovský. Havel. Una vida (Havel. A Life, 2014). Madrid: Galaxia Gutenberg, 2016; 798 pp.; col. Biografías y memorias; trad. de Alejandro Pradera Sánchez; ISBN: 978-8416734221. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 27 de mayo de 2017
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viernes, 26 de mayo de 2017

Govindo. El regalo de Madre Teresa, de Marina Ricci, es un extraordinario libro testimonio (que, apunto para quienes pertenezcan al mundo de la LIJ, gustará mucho a quienes hayan leído y disfrutado con La lección de August).

La autora, una periodista italiana, tuvo que ir a Calcuta en 1996 para realizar un reportaje sobre Nirmal Hriday, la casa de los moribundos que llevan las hermanas de la Madre Teresa, y sobre Shishu Bhavan, un orfanato que también atienden. En este vio a Govindo, un niño minúsculo con una evidente discapacidad que le ganó el corazón. Su marido Tommaso y sus cuatro hijos —tres chicas y un chico— respaldaron su propuesta de adoptarlo, por lo que dieron todos los pasos para llevarlo a Italia, donde le diagnosticaron una parálisis cerebral espástica y microcefalia. Se cuentan distintos episodios de todo ese proceso hasta el fallecimiento de Govindo el año 2010.

Las descripciones son vívidas. Véase: «Ningún relato puede reproducir el impacto devastador que recibe quien llega por primera vez [a Calcuta] desde un país occidental. Lo que te asalta, te satura y te aplasta no es solo la miseria en cantidad industrial, sino el aire mismo lleno de miasmas, la suciedad y el asco, la irrefrenable necesidad de no tocar nada, que ni siquiera nada te roce. Es una sensación violenta que, con el pasar de los días, se atenúa lentamente y nos acostumbra poco a poco incluso a Calcuta, gigantesca letrina humana, llena de hombres y mujeres en la miseria, de quienes no se acuerda nadie».

Conmueve la forma en que la autora pone al descubierto su mundo interior: «todos los sentimientos que me han unido a Govindo han convivido con otras tantas sensaciones de repulsa, miedo, pánico». Resultan cercanos sus acentos coléricos al entrar en el «planeta adopciones, hecho de encuentros con psicólogos y asistentes sociales y documentos, timbres, sellos y más documentos». Su energía se revela cuando cuenta el trato en los hospitales: «fui transformándome en una fiera, con Tommaso que intentaba contener mis iras, dándome en el codo o tirándome de la ropa cuando veía que comenzaba a alterarme durante las consultas médicas»; en un caso, ante unos comentarios insensibles, cuenta que «si alguien piensa que la adopción de Govindo me estaba haciendo más buena, se equivoca mucho. Yo le habría saltado al cuello». Es un gran momento el de cuando impide que los filmen, a Govindo a y a ella, la CNN: «No quería que nadie arruinase todo lo vivido con comentarios dulzones. Yo era de ese ambiente y sabía bien de qué era capaz mi gente».

En esta entrevista la autora explica que escribió esta historia, para ella misma y su familia, con la intención de no olvidar lo vivido pues, al mirar atrás, se daba cuenta de que todo había sido extraordinario: de ahí que su relato transmita tanta sinceridad. Varios años después cedió a las peticiones que le hacían de que la publicara. En ella dice también que Dios le ganó la apuesta: amigos y parientes le habían advertido sobre los problemas que le causaría la adopción de un niño tan enfermo y, en concreto, sobre los efectos adversos que tendría esa decisión en sus hijos. Sin embargo, el resultado fue todo lo contrario: los testimonios con los que termina el libro, de los cuatro hermanos mayores de Govindo, lo ponen de manifiesto.

Marina Ricci. Govindo. El regalo de Madre Teresa (Govindo. Il Dono di Madre Teresa, 2016). Madrid. Rialp, 2017; 192 pp.; trad. de Miguel Martín; ISBN: 978-84-321-4817-0. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 25 de mayo de 2017

Historium, de Richard Wilkinson y Jo Nelson, es un álbum construido con los mismos criterios organizativos y compositivos que Animalium y Botanicum, y tiene igual buen aspecto externo e igual buena presentación —con textos escuetos e ilustraciones con aires antiguos—, pero, por lo que diré, me ha parecido un libro menos atractivo. Los autores presentan bien cuál es el trabajo propio de los arqueólogos y una «línea del tiempo» para poner en paralelo la información que van a presentar. A continuación muestran 160 objetos divididos en seis «salas»: África, América, Asia, Europa, Oriente Medio, y Oceanía.

Al tener el libro entre las manos surge la pregunta de si no hubiera sido mejor que, puesto que se trata de mostrar objetos —ánforas, figuras, estatuas…—, no habrían sido más apropiadas fotografías y no ilustraciones (aunque tal cosa supusiera «romper» el diseño de conjunto de la colección). Otra pregunta es si las grandes diferencias que hay entre las distintas culturas, también por los muchos restos y conocimientos que tenemos de unas y la escasez de material de otras, no haría más conveniente una presentación separada. Bien, sea como sea, el libro es valioso y, por tanto, supongo que habrá muchos que lo disfruten y le saquen provecho.

Richard Wilkinson. Historium (Welcome to the Museum: Historium, 2015). Texto de Jo Nelson. Madrid: Impedimenta, 2016; 95 pp.; col. El chico amarillo; trad. de Pep Amengual; ISBN: 978-84-16542-00-0. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Célebres casos del detective John Chatterton, de Yvan Pommaux, es un libro que reúne tres historias del mismo protagonista que se habían publicado por separado. Chatterton es un gato detective que resuelve unos casos que se parecen mucho a Caperucita Roja —la madre de Caperucita pide a Chatterton que la busque, pues ha desaparecido—; a Blancanieves —aquí a Chatterton la madrastra le dice que descubra el paradero de su hijastra Lilia—; y a La bella durmiente —cuyos padres le dicen a Chatterton la maldición que recae sobre su hija, justo cuando está a punto de cumplir quince años, y lo contratan para que la proteja—.

En su momento leí estos relatos y me parecieron brillantes desde un punto de vista gráfico: todo se cuenta con una sucesión de escenas compuestas de modo muy cinematográfico —que recuerdan famosas películas de cine negro—, que se presentan al modo de grandes viñetas de cómic —dos o tres por página o que, a veces, ocupan las páginas completas—. No me convencieron del todo, sin embargo, por las dos mezclas que hace el autor: por un lado, de géneros narrativos, de cuentos populares y novela negra; por otro, de convivencia completamente natural entre animales humanizados y seres humanos. Al leerlos años después de nuevo, todos juntos, creo que lo anterior sigue teniendo validez: a los lectores pequeños se les escapan cosas, a los lectores más mayores se les hace difícil tomarse los relatos en serio. Por otro lado, soy más consciente ahora de que habrá lectores que no tengan esa percepción y, sin duda, vale la pena echar un vistazo detenido a la composición de las imágenes pues el ilustrador es todo un maestro.

Yvan Pommaux, Célebres casos del detective John Chatterton (John Chatterton, detective, 1993; Lilas, 1995; Le grand sommeil, 1998). Barcelona: Ekaré, 2017; 112 pp.; trad. de Leopoldo Iribarren; ISBN: 978-84-945736-1-3. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 23 de mayo de 2017

Pregúntame, de Bernard Waber y Suzy Lee, es uno de esos grandes álbumes que dan seguridad al niño y que presentan de modo genial su descubrimiento del mundo. En él vemos a un padre y a su hija pequeña —muy parecida a la niña de otros álbumes de la ilustradora— dar un paseo y atravesar un parque mientras la niña le pide a su padre que le pregunte qué cosas le gustan, qué cosas le gustan más, por qué le gustan, etc.

La conversación, que viene y va entre la niña y su padre de un modo sobrio, sin blandura ni falsa poesía, atrapa bien los modos de decir insistentes de la chica y la paciencia del padre que se pliega sin más a los requerimientos de su hija. Es una forma de animar al niño lector a preguntar cosas y a preguntarse cosas; es una forma también de mostrar cómo la vida cotidiana es siempre una oportunidad de descubrir y disfrutar del mundo.

Los comentarios del padre van en azul y los párrafos de la conversación van siempre sobre fondo blanco y de acuerdo con el diseño de la página, lo que facilita la legibilidad. Las imágenes propician el juego de observación pues las afirmaciones de la niña, como la de que «me gustan las ranas», sirven para llevar al lector a buscarlas en la escena. Las imágenes son, como es habitual en Lee, unos dibujos de trazos sueltos muy expresivos y equilibrados, que a veces juegan contraponiendo al padre en una página y a la niña en la otra, y a veces colocándolos en la misma página mientras miran en la misma dirección.

Suzy Lee. Pregúntame (Ask me, 2015). Texto de Bernard Waber. Barcelona: Océano travesía, 2017; 36 pp.; trad. de Sandra Sepúlveda Martín; ISBN: 978-607-527-086-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 22 de mayo de 2017

Hablé hace tiempo de Zdeněk Miler y veo que se han publicado ahora dos álbumes más, en formato pequeño y en cartoné, del mismo personaje: Topito y la sorpresa y Topito y las galletas, con relatos de Kateřina Miler. En el primero, Topito y su amigo Pinzón encierran a tres gusanos que se han comido una flor pero cuando van a liberarlos tienen una sopresa. En el segundo hacen galletas con mermelada de ciruelas e invitan a los amigos. Como es lógico en libritos para prelectores, el ilustrador se ha propuesto que sean amables, que sus héroes sean tipos activos de aspecto gracioso y que desprendan simpatía —pues no dejan de sonreír—. Topito, un personaje negro y con ojos grandes, destaca contra el fondo de una rica vegetación, y lo mismo cabe decir de su amigo Pinzón, de cara blanca y pelo azul. Debajo de las imágenes hay unos pequeños párrafos rimados que van sobre fondo blanco: los autores desean ponérselo fácil a sus lectores naturales.

Zdeněk Miler. Topito y la sorpresa (Krtek a léto, 2006) y Topito y las galletas (Krtek a podzim, 2007). Texto de Kateřina Miler. Barcelona: Ekaré, 2016; 12 pp. en cartoné; trad. y adaptación de Lugarda Sola; ISBN: 978-84-945735-5-2 y 978-84-945735-6-9. [Vista del primero en amazon.es] [Vista del segundo en amazon.es]

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domingo, 21 de mayo de 2017

Me ha parecido estremecedor y luminoso Últimos testigos, el segundo libro que leo de Svetlana Alexiévich. En él recopila testimonios, tomados de conversaciones con personas que vivieron la Segunda Guerra Mundial cuando eran niños o niñas, en los que hablan de algunas experiencias y recuerdos que se les quedaron grabados para siempre. Esta reseña explica bien su contenido. Se puede añadir a ella que la enorme dureza de las situaciones que se describen se compensa con momentos extraordinarios de bondad y humanidad. Uno, por ejemplo, el de una mujer judía que habla de la familia que la escondió: «Los hubiesen podido fusilar en cualquier momento… A toda la familia…, a los cuatro hijos… Por haber refugiado a una niña judía. Del gueto. Yo era su muerte… ¡Hay que tener un corazón muy grande! Un corazón humano más allá de lo humano…»

Hay testimonios que dan idea del mundo interior tan asombrosamente perspicaz de los niños:

—«Me acuerdo de cómo los mayores decían: "Es pequeño. No se entera". Yo me extrañaba: "Qué raros son estos adultos, ¿de dónde habrán sacado que no entiendo nada? Si lo entiendo todo". Hasta me parecía que comprendía más que los mayores porque yo no lloraba y ellos sí».

—«Mi madre siempre estaba triste. No bromeaba, hablaba poco. Casi siempre estaba callada. Por la noche yo lloraba: "¿Dónde está mi madre, ella, siempre tan alegre?…". Pero al amanecer volvía a sonreír, para que mi madre no se diera cuenta de mis lágrimas».

Otros ponen de manifiesto formas infantiles de razonar que son, a la vez, cómicas y trágicas:

—Dice una niña: «He traído un trozo de metralla… —¿Estás loca? ¿Qué querías, que te matara? —¡Qué dices, mamá! Es metralla de nuestras bombas. ¿Cómo iba a matarme? La guardé mucho tiempo».

—«Recuerdo el ataúd, era grande y largo. Pero mi padre era más bien mediano. «¿Para qué un ataúd tan grande?», me preguntaba. Luego decidí que la herida era grave y que en un ataúd grande le dolería menos. Eso fue lo que le expliqué al hijo de los vecinos».

No faltan las personas que hablan, como Dostoievski hizo tantas veces, del poder salvador de los recuerdos de infancia:

—«Mi madre y yo queríamos mucho a papá. Yo lo adoraba y él nos adoraba a nosotras. A mi madre y a mí. ¿Estoy idealizando mi infancia? Tal vez. Pero mi memoria ha teñido todo lo anterior a la guerra de colores alegres y nítidos. Porque… era mi infancia. Una infancia de verdad».

—«¿Que qué fue lo que saqué de mi paso por el orfanato? Mi carácter seco, no sé comportarme con suavidad ni cuidar las palabras. No sé perdonar. Mi familia siempre se queja de que no soy cariñosa. Pero ¿cómo es posible ser cariñosa si de pequeña no tuviste madre?»

Y tal vez los recuerdos más abundantes sean los que hablan del amor de los padres, tantas veces fallecidos violentamente, muchos incluso delante de los propios hijos:

—«Mi madre era maestra de escuela. No paraba de repetir: «Hay que seguir siendo humano». Incluso estando en el infierno mi madre intentaba conservar algunas de las costumbres de nuestra casa. No sé dónde ni cómo lavaba la ropa, pero yo siempre iba con ropa limpia. En invierno la lavaba con la nieve. Yo me quitaba toda la ropa y esperaba envuelta en una manta mientras ella lavaba».

—«Por la noche nos reuníamos alrededor de la mesa; nos acompañaba la fotografía de mi padre y un viejo volumen de los poemas de Pushkin… Él se lo había regalado a mi madre cuando eran novios. Recuerdo los momentos en que mi padre y yo leíamos juntos. Cuando algo le gustaba especialmente, decía: "El mundo es digno de ser contemplado eternamente". Siempre lo repetía en los buenos momentos. No soy capaz de imaginarme a un padre tan bueno sin vida».

Svetlana Alexiévich. Últimos testigos (Poslednie svidételi. Solo dlia détskogo gólosa, ). Barcelona: Debate, 2016; 336 pp.; trad. de Yulia Dovrovolskaia y Zahara García González; ISBN: 978-8499926612. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 20 de mayo de 2017

He puesto datos de nuevas ediciones de Memorias de la casa muerta y El castillo encantado.

También, de la primera edición en castellano de Afortunadamente, un antiguo álbum de Remy Charlip cuya edición en inglés tenía comentario en la página desde hace años.

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jueves, 18 de mayo de 2017

Brevemente, mencioné hace tiempo El juego de las golondrinas, un cómic en el que la dibujante libanesa Zeina Abirached hablaba de su infancia en Beirut. El piano oriental es también un largo cómic parcialmente autobiográfico —en memoria de su abuelo, dice al final—, en el que se entrelazan dos hilos argumentales: en los años cincuenta y sesenta, la historia de Abdalah Kamanja, el inventor de un piano en el que se puedan tocar a la vez melodías occidentales y orientales —en estas, el intervalo mínimo es de un cuarto de tono; en los pianos occidentales el intervalo es siempre de un semitono—; y a finales del siglo XX, el relato de su nieta, una chica que se marcha de Beirut en 2004 y que «lucha» por saber pronunciar bien los dos idiomas con los que ha crecido, el francés y el árabe. El último tramo de la historia, después del fallecimiento de Abdalah en 1975, da cuenta de lo sucedido después en el país y con su invento.

El relato, como tal, no tiene una particular intensidad. Sin embargo, con las imágenes vectoriales propias de la autora, el libro es todo un alarde de cómo usar los recursos narrativos propios del cómic para presentar personajes variados y sus mundos de preocupaciones, y para mostrar situaciones y escenas de vida familiar o de vida ciudadana. En especial, es notable cómo la autora consigue representar la música en el papel, dándole ritmos distintos a sus páginas por medio de repeticiones de elementos gráficos y haciendo notar, mediante globos de texto que son como notas, distintos sonidos ambientales que proceden de Oriente o de Occidente. El mensaje de una búsqueda de entendimiento entre dos mundos, por otra parte, queda claro y, a la vez, irónica y certeramente se muestran sus dificultades.

Zeina Abirached. El piano oriental (Le piano oriental, 2015). Barcelona: Salamandra, 2016; 196 pp.: trad. de María Otero Porta; ISBN: 978-84-16131-24-2. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 17 de mayo de 2017

Es tu turno, Adrián, de las autoras suecas Kristin Lidström y Helena Öberg, es una buena novela gráfica que vale la pena conocer. Trata sobre un chico que tiene problemas para hablar en público hasta que encuentra una perra, llamada Niebla, cuya presencia y contacto le serenan y le hacen capaz de vencer sus miedos; pero Niebla un día desaparece. El relato tiene lugar tiempo atrás, como se deduce de los escenarios y de que Adrián es un entusiasta del mundo del circo y de personajes como Houdini. La historia está bien contada. Las palabras del relato son del mismo Adrián. Sus dificultades no tienen origen en las personas que le rodean pues sus padres y los adultos que le rodean son atentos y amables.

En la primera parte, «Antes de conocer a Niebla», vemos el mundo imaginativo de Adrián en color y su vida ordinaria en blanco y negro. En la segunda, «Niebla», también son en color las escenas de vida cotidiana. En la tercera, «El lector», vuelve el blanco y negro cuando Niebla desaparece para reaparecer luego, cuando Adrián conoce a una mujer mayor llamada Elvira cuya historia sabremos al ver los carteles y cuadros que aparecen en la última página y las guardas finales. La tipografía manual en todo el relato —un trabajo que también habrá tenido que hacerse para la cuidada edición en castellano— da una personalidad particular a la historia y transmite una primera e inexacta impresión de que la composición parece desmañada. Se combinan páginas con varias viñetas —en algunas de las cuales he apreciado referencias a cuadros de Carl Larsson—, con otras en las que una sola ilustración ocupa la doble página.

Kristin Lidström. Es tu turno, Adrián (Din tur, Adrian, 2015). Texto de Helena Öberg. Barcelona: Ekaré, 2017; 64 pp.; trad. de Kristina Lund; ISBN: 978-84-945735-7-6. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 16 de mayo de 2017

Búscame, de Ana Palmero Cáceres, es un álbum de los que juegan a estimular el espíritu de observación del lector, confeccionado con los mismos patrones que Cuéntame. Esta vez las dobles páginas están compuestas a base de repetir muchas veces la figura de un animal —un armadillo, un pez volador, una pata, un mono sin cola y un mono de cola larga, una iguana, un escorpión, etc.—, formando diseños geométricos que bien podríamos ver en telas o alfombras, y en cada una se le propone al lector que busque alguno que no encaja bien, porque tiene otra forma, o está en otra posición, o tiene otros colores.

Ana Palmero Cáceres. Búscame (2017). Barcelona: Ekaré, 2017; 28 pp.; ISBN: 978-980-257-383-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 15 de mayo de 2017

Si las manzanas tuvieran dientes, de Milton y Shirley Glaser, es un álbum de 1960 que se acaba de publicar ahora. Los autores buscan expandir la imaginación de los lectores de un modo sencillo y eficaz: se ven una serie de imágenes que ilustran, con la claridad y buen diseño que uno espera de los autores, unos textos que podría firmar Edward Lear. Por ejemplo: «Si las manzanas tuvieran dientes / te devolverían los mordiscos», «Si le pones sal a una serpiente, / parecerá una rosquilla crujiente», «Si al colegio te acompañara un canguro, / llevar los libros no sería tan duro». A veces el humor descansa en la posibilidad que se plantea; otras, en la simpatía de la ilustración; y otras, en que el mismo pareado es gracioso.

Milton y Shirley Glaser. Si las manzanas tuvieran dientes (If Apples had Teeth, 1960). Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2017; 32 pp.; trad. de Estrella B. del Castillo; ISBN: 978-84-946506-5-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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domingo, 14 de mayo de 2017

He puesto en amazon una segunda edición, revisada y ampliada, de El secreto de la belleza. He repasado el texto, he mejorado reseñas de algunos libros, he puesto varias notas más al pie, y he añadido un epílogo sobre la forma en que las novelas de Cormac McCarthy representan y nos hacen comprender la naturaleza de la violencia en nuestro mundo.

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sábado, 13 de mayo de 2017

He puesto datos de nuevas ediciones de El conde de Montecristo, Los tres mosqueteros, Veinte años después y Antón Retaco. En la nota Relatos de Pushkin he puesto también los datos de una edición reciente de La reina de picas.

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viernes, 12 de mayo de 2017

Después de haber hablado de dos libros de Ngaio Marsch sobre Roderick Alleyn, le toca el turno a su contemporánea Margery Allingham (1904-1966) y su detective aristócrata Albert Campion. He leído El signo del miedo, el quinto de sus andanzas, y el posterior El tigre en la niebla, una novela muy elogiada por J.K. Rowling. No son relatos totalmente centrados en los casos a resolver, como los de Marsch o como los de Agatha Christie, sino que tienen una construcción que cabría calificar de más literaria. Los dos libros citados tienen un tono distinto: El signo del miedo tiene toques de comedieta y en él Campion ocupa un papel central; El tigre en la niebla transmite más tensión y seriedad y en la trama Campion no es el único ni el principal detective detrás de resolver el caso.

En el primero —que no tiene un desarrollo muy claro al comienzo, hay que tener un poco de paciencia para ver lo que está en juego— Campion y unos amigos han de probar a quién pertenecen unas tierras y un título. Deben defender los derechos de la familia Fitton frente a un poderoso financiero llamado Brett Savanake (a quien, ya en el dramatis personae con el que comienza el relato, se le califica de “bellaco”, lo que nos da el tono de la historia). El gran personaje de la historia es una jovencita hiperactiva y muy habladora llamada Amanda Fitton, que hace buenas migas con Campion (de hecho, en El tigre en la niebla la veremos casada con Campion).

El tigre en la niebla comienza con que a Meg Elginbrodde, una joven viuda de guerra a punto de casarse de nuevo le llega la información de que tal vez su marido no falleció durante la invasión de Normandía, como le habían dicho siempre. Entran en acción Campion y el competente inspector Charlie Luke, de Scotland Yard, y van apareciendo curiosos y antiguos compañeros del marido en el ejército. En especial cobra importancia un malvado genuino llamado Jack Havoc, que persigue unas riquezas ocultas y que consigue librarse una y otra vez de sus perseguidores. Complica las cosas que el nuevo novio de Meg, Geoffrey Levitt, interviene por su cuenta.

En el primero a Campion se lo presenta con aspecto bobalicón, aunque culto, seguro de sí mismo, y con clara conciencia de su superioridad (es de alta cuna pero lo esconde: «a partir de ahora no recibiré más respeto que el que naturalmente merece mi superior intelecto» dice al comienzo). En el segundo Campion se comporta de modo más adulto y sereno y secunda las acciones de una elogiadísima Scotland Yard cuyo magnífico equipo de investigación «trabajaba de manera incansable y experta, comprobaba cada falso informe, cribaba todas las pruebas incoherentes y prestaba una cortés y meticulosa atención a cualquier llamada telefónica».

Las narraciones tienen sentido común y sentido del humor: por ejemplo, en la primera novela la señora Huntingforest cuenta que, cuando visitó a las dos jóvenes hermanas Fitton y vio que vivían solas decidió quedarse a vivir con ellas: «no me parecía bien, y no me parecía seguro. Soy bastante liberal, o eso creo, pero no soy tonta. Así que puse orden, y aquí me quedé». En ellas no faltan excelentes y muy inglesas descripciones: así, de la secretaria de Savanake se nos dice que tenía «el vago aire de infalibilidad de un ministro laborista»; la segunda novela tiene un arranque que da idea del estilo de la autora y que marca el tono de toda la trama: «La niebla parecía una manta color azafrán empapada de agua helada. Llevaba todo el día flotando sobre Londres, y por fin comenzaba a descender. El cielo presentaba el mismo color amarillento de un guardapolvo, apoyado sobre una capa grisácea punteada de topos negruzcos e iluminada por esporádicas esquirlas de color pescado…».

Margery Allingham. El signo del miedo (Sweet Danger, 1933; o, en la edición nortemericana, The Fear Sign). Madrid: Impedimenta, 2016; 286 pp.; trad. de Guillermo López Gallego; ISBN: 978-84-16542-49-9. [Vista del libro en amazon.es]
Margery Allingham. El tigre en la niebla (The tiger in the smoke, 1952). Barcelona: RBA, 2011; 318 pp.; col. Serie negra; trad. de Damià Alou; ISBN: 978-84-9006-003-2. [
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jueves, 11 de mayo de 2017

Más de una vez he comprobado que los libros sobre animales son los que tienen un público más fiel, y que, cuando encuentran un relato que les apasiona, lo recomiendan vivamente y lo difunden más y mejor que ninguna campaña publicitaria. Una pequeña demostración de lo anterior es el eco que ha tenido esta selección de libros, con casi dos mil lecturas en pocos meses. A ella tendré que sumar, en su próxima versión, Pájaros en la cabeza, de Ramón Homs y Xavier Fàbrega, un libro muy ameno sobre la pasión por los pájaros que puede ser un gran regalo para muchos y que habla bien del valor y el interés de las aficiones compartidas entre padres e hijos.

El narrador cuenta, de modo coloquial, cómo nació en él su afición: después de que, con motivo de una pregunta que le hace su hijo Miquel se viera impulsado a investigar para darle una respuesta, se hace amigo del profesor que provocó la curiosidad de su hijo. A partir de ahí, explica cómo fue su aprendizaje ornitológico y el de sus hijos: sus primeros pasos, con abundantes meteduras de pata, y luego sus sucesivas salidas a ver pájaros, cada vez con más experiencia. No faltan las explicaciones, sobre cómo usar los prismáticos o cómo manejar una guía, pero todas ellas están muy bien integradas en un relato fluido. En él hay divertidas anécdotas de vida familiar y no faltan, al paso, alusiones a obras literarias y referencias a las dificultades que se le presentan al narrador para que su libro tome forma.

Ramón Homs y Xavier Fàbrega. Pájaros en la cabeza (Malalt d’ocells, 2002). Castellón: Tundra, 2017; 180 pp.; col. Novelas de la naturaleza; ISBN: 978-84-16702-29-9. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 10 de mayo de 2017

Los fantastibulosos mundos de Roald Dahl es un libro preparado por Stella Caldwell para conocedores de los libros de Roald Dahl y seguidores de Quentin Blake. Salvo el primer apartado, relativo a la casa en la que trabajaba Dahl, la restante información del libro se agrupa en tres capítulos: «Magia y caos», «Adultos crueles», «Animales y seres fantásticos». En cada uno hay apartados dedicados a distintos libros del autor, normalmente con una doble página en la que aparecen fotos, dibujos, y textos en pequeñas fichas, para explicar cosas del libro y sus personajes. Pero, en algunos casos, la información se amplía con más datos, desplegables y hojas interiores: por ejemplo, en Charlie y la fábrica de chocolate, hay una «Guía de campo de Loompalandia»; en El GGB hay otra «Guía sobre los Gigantes Comehombres del País de los Gigantes»… Divertido, como dije, para quienes estén familiarizados con los personajes de Dahl aunque supongo que también puede abrir la curiosidad a nuevos lectores de sus obras.

Stella Caldwell. Los fantastibulosos mundos de Roald Dahl (The Gloriumptious Worlds of Roald Dahl, 2016). Barcelona: Uranito, 2016; pp.; ilust. de Quentin Blake; texto de Stella Caldwell; trad. de Eleonora González Capria; ISBN: 978-84-16773-20-6. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 9 de mayo de 2017

Los cuentos entre bambalinas, de Gilles Bachelet, es un álbum homenaje a muchas obras de LIJ. En cada doble página vemos un título en la izquierda y una imagen en la derecha. Supuestamente representan todos los pasos de alguien para representar un papel en una película: «El casting», «La firma del contrato», «El vestuario», «El maquillaje», «El chequeo médico», etc. Las figuras que vemos en las ilustraciones pertenecen, todas, a cuentos, álbumes, o libros infantiles muy conocidos, como, entre muchos otros: Pinocho, Caperucita Roja, Babar, Perro azul, Gerónimo Stilton, Wally… En un apéndice final se dice quiénes son y su origen, para quienes no los reconozcan.

Por su contenido y por su simpatía, ha sido un álbum acogido con entusiasmo por quienes ya conocen muchos álbumes y muchos libros clásicos de LIJ. Puede ser, bien usado, una oportunidad para presentar a los personajes de todas esas historias a los lectores pequeños: para contárselas o entregárselas al niño. Por otra parte, como resulta obvio, el hilo conductor requiere un lector que pueda comprender un poco el proceso que se cuenta. O, dicho de otro modo: es un libro estupendo para regalar o recomendar a ciertos lectores..., pero que a muchos otros les dirá más bien poco.

Gilles Bachelet. Los cuentos entre bambalinas (Les coulisses du livre jeunesse, 2015). Barcelona: Thule, 2017; 44 pp.; col. Trampantojo; trad. de Alvar Zaid; ISBN: 978-84-16817-11-5. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 8 de mayo de 2017

Ojo con los números, de Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński es un álbum en cartoné sin palabras para que jueguen niños curiosos, pacientes y perseverantes. En él se suceden dobles páginas repletas de figuras de todo tipo. En cada una hay un número, del 1 al 10, en la parte superior izquierda. En cada una son muchas las figuras que la pueblan y, según se indica y el lector puede ir comprobando, hay siempre diez grupos de tantos elementos como indica el número, del 1 al 10, que hay en la parte superior izquierda. Hay también otros grupos, como a simple vista se aprecia, que pueden despistar. 

Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński. Ojo con los números (Mam oko na liczby, 2013). Barcelona: Ekaré, 2017; 22 pp. en cartoné; ISBN: 978-84-944959-5-5. [Vista del álbum en amazon.es]

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domingo, 7 de mayo de 2017

Uno de los aspectos que me han resultado más interesantes del trabajo de Elvira Roca en Imperiofobia y leyenda negra, son sus comentarios sobre algunas afirmaciones desacertadas en libros de respetados historiadores y escritores. Con ellos la autora pretende poner de manifiesto que muchos asumen acríticamente, por inconsciencia o pereza intelectual, buena parte de los relatos difundidos por la leyenda negra. Es el caso de Imperios del mundo atlántico, de John Elliot, que presenta como un ejemplo de «la opinión común hoy en la historiografía académica».

«El esquema mental de Elliot es el universalmente aceptado y quizá el que el lector tiene en la cabeza, sea consciente de ello o no:
    Imperio inglés en América > Estados Unidos, gran éxito
    Imperio español en América > Repúblicas sudamericanas, gran fracaso.
Esta interpretación procede de la historiografía del siglo XIX (…). Lo que subyace es la idea de que hubo una continuidad del poder anglosajón en el mundo que comenzó en el siglo XVII y duró ininterrumpidamente hasta el siglo XXI. Implica dos evoluciones paralelas para Inglaterra y España, pasando por alto diferencias insalvables, y equipara los territorios de ultramar de una y otra sin atender a lo básico. Para Elliot los españoles llegaron antes a América por azar, y construyeron allí un imperio medieval (¿cómo no?). En cambio, los ingleses, como llegaron más tarde, estaban en un estadio de evolución más avanzado, y por esto pudieron fundar colonias más prósperas. Pasa por alto Elliot que esta prosperidad se alcanzó en el Norte después de la independencia, no antes, y que en el momento de producirse esta, los territorios hispanos eran mucho más prósperos que los del Norte».

Sigue más adelante la autora: «Se pueden comparar las etapas iniciales de los imperios, o sus periodos centrales de plenitud, o su decadencia y acabamiento. Lo que no se puede es comparar un imperio con lo que no lo es. En la historia de América ha habido dos imperios sucesivos, no simultáneos. Y si los hubo coetáneos, serían el portugués y el español, no el inglés. Pero no es difícil suponer la razón de este paralelismo forzado. En este magno drama cósmico que enfrenta al anglosajón, cabeza del mundo protestante, con el español, cabeza del mundo católico, los holandeses y los portugueses son actores secundarios. La derrota del portugués o del holandés no excita la autoestima de nadie; en cambio, la (supuesta) derrota del español es capaz de generar endorfinas generación tras generación».

El trabajo de Elliot, como el de otros, «pasa por alto un hecho evidente que debería ser un punto de partida a la hora de estudiar el éxito económico del Norte y el fracaso del Sur, a saber, que el imperio del Norte se construyó después de la independencia y es el fruto de los emigrantes venidos luego. En cambio, en el Sur, el imperio se alzó “antes” de aquella, y la prosperidad fue resultado de la Administración imperial y del mestizaje. El declive económico del Sur se produjo después de la década de 1830, no antes. En el momento de la independencia, América del Sur cuenta con las ciudades más pobladas y con las mejores infrastructuras del continente. México tiene, alrededor de 1800, unos 137.000 habitantes, y Lima, Bogotá y La Habana superan los 100.000. En este momento Boston, que es una de las ciudades más pobladas del Norte, cuenta sólo con 34.000 habitantes».

María Elvira Roca Barea. Imperiofobia y leyenda negra (2017). Madrid: Siruela, 2017; 482 pp.; col. Biblioteca de ensayo; prólogo de Arcadi Espada; ISBN: 978-84-16854-23-3. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 6 de mayo de 2017
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viernes, 5 de mayo de 2017

Esperaba mucho más de Morir en primavera, del alemán Ralf Rothmann. Había leído buenas reseñas y, a priori, su argumento era de los que me suelen interesar: el narrador rememora la vida de su padre, Walter, cuando era un granjero de diecisiete años que, junto a su amigo Fiete, hubo de alistarse faltando pocos meses para terminar la segunda guerra Mundial; en ese tiempo hizo intentos infructuosos de localizar a su padre, del que sabía que trabajaba en Dachau y del que no había tenido muchas noticias desde hace ya tiempo. Lo cierto es que ha sido una decepción y me ha dejado igual sabor de boca que el que se indica en este comentario, aunque no creo que, como ahí se dice, la novela sea un intento exculpatorio de nada: es una historia más, que no es amena, que no parece dar con el tono apropiado, y que, al menos a lectores de otros ámbitos o como yo, no les aporta nada significativo.

Ralf Rothmann. Morir en primavera (Im Frühling sterben, 2015). Barcelona: Libros del Asteroide, 2016; 234 pp.; trad. de Carles Andreu; ISBN: 978-84-16213-84-9. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 4 de mayo de 2017

He leído con gusto las dos primeras novelas de la neozelandesa Ngaio Marsh sobre Roderick Alleyn, un competentísimo inspector jefe de Scotland Yard que resuelve Un hombre muerto y Un asesino en escena. Ambas tienen un esquema parecido: sucede un asesinato en un ambiente inesperado, entran en acción Alleyn y sus hombres, que investigan minuciosamente todo hasta que conocen el pasado de los sospechosos y los pormenores del crimen, y finalmente llevan a cabo una reconstrucción ficticia de lo sucedido para desvelarlo a todos los implicados.

En la primera novela, un aristócrata inglés ha convocado a unos amigos a pasar el fin de semana en su casa de campo; allí les propone el juego del asesino que, como el lector espera, termina con un muerto real. En la segunda, durante una obra teatral, el disparo que debía ser ficticio de un actor a otro resulta ser letal: la investigación se dirigirá, sobre todo, a descubrir quién y cómo pudo cambiar las balas ficticias por balas reales.

La primera novela comienza centrada en el joven periodista Nigel Bathgate hasta que, cometido el asesinato, aparece Alleyn. En la segunda los dos van, juntos, a ver la representación donde muere uno de los actores. En ambas el periodista cumple la función de plantear preguntas o iniciar caminos equivocados mientras Alleyn siempre aparece muy seguro de lo que ha de hacerse. Véase, por ejemplo, este diálogo de la primera novela: «—¿Imagina usted…? —empezó Nigel. —No imagino —replicó Alley—. Los policías no podemos imaginar».

El mérito de las novelas es su construcción cuidadosa y que la narradora se atiene a los hechos y nunca hace comentarios «literaturizados». La segunda, cuya intriga y desarrollo me ha parecido mejor, tiene la particularidad de que, como la escritora era también actriz y directora teatral, dice muchas cosas de ese mundo y, oportunamente, pone en boca de sus personajes citas apropiadas de Shakespeare u otros autores. Así, uno de los actores exclamará «¡Oh, qué enmarañado ovillo hilamos cuando aprendemos a mentir por vez primera», citando a Walter Scott; o Alleyn, «con tono cansado antes de acostarse», recordará a Hamlet: «Que los coros de ángeles velen tu sueño».

Ngaio Marsh. Un hombre muerto (A Man Lay Dead, 1934). Madrid. Siruela, 2016; 178 pp.; col. Los Libros del Tiempo; trad. de Alejandro Palomas; ISBN: 978-8416638765. [Vista del libro en amazon.es]
Ngaio Marsh. Un asesino en escena (Enter a Murderer, 1935). Madrid: Siruela, 2017; 220 pp.; col. Libros del Tiempo; trad. de Alejandro Palomas; ISBN: 978-84-16964-21-5. [
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miércoles, 3 de mayo de 2017

La leyenda de Sally Jones, del autor sueco Jakob Wegelius, es un libro magnífico con un formato de álbum estrecho y vertical. Tiene todo el sabor de las grandes novelas decimonónicas de aventuras y exploradores —como las de Verne o Salgari—, pero la función que allí cumplían las descripciones la cumplen aquí unas ricas ilustraciones que ocupan las páginas completas y en las que no faltan guiños literarios y gráficos. Tiene también el atractivo de que todo se cuenta bien y con sobriedad en uno o dos párrafos, no más, por página.

El argumento comienza, «hace cien años», con el nacimiento de la protagonista, un gorila hembra, en la selva tropical. Unos cazadores la capturan pronto y la venden al comerciante turco Ali Kazdim. Este la llama Sally Jones y la envía, disfrazada de bebé humano, a Estambul: es un regalo para su prometida. Pero esta no la quiere y Sally Jones es comprada entonces por la rica señora Schulz, que tiene en sus manos, según vemos en la imagen, Asesinato en la calle Morgue… Así que la señora Schulz adiestra a Sally, que aprende mucho y rápido, para convertirla en una magnífica ladrona de joyas. Después de muchos golpes con éxito la policía la captura y la interna en un zoo donde conoce al orangután Baba; más adelante los separan y Sally huye para terminar en un circo del que vuelve a escapar para liberar a Baba; acaban luego en un barco donde Sally se hace amiga del maquinista, Henry Koskela; más adelante llegan a una selva de Borneo donde vive con otros orangutanes como Baba…Y siguen pasando muchas cosas: entrarán y saldrán de su vida un comerciante bengalí, un naturalista holandés, un hostelero hindú…

A cada personaje que ocupa un lugar en la vida de Sally se le dedica una ilustración de página completa, igual que cada desplazamiento entre un lugar y otro se presenta con un mapa. Las emociones que desprende la historia se dejan a las imágenes que van mostrando, según sea el caso, pesadumbre, desconcierto, dolor, astucia… Sally es siempre bondadosa pero, según va conociendo más cosas de los hombres, aprende a buscarse la vida. Aunque abundan los pillos entre quienes trata, no falta una figura de referencia: la de Koskela, un buen hombre. Es instructivo el personaje del naturalista: un iluso que, por el hecho de descubrir a Sally en Borneo, piensa que hay gorilas en Borneo y lo publica como un gran descubrimiento. La historia tiene, además, un buen cierre.

Jakob Wegelius. La leyenda de Sally Jones (Legenden om Sally Jones. 2008). Cangas do Morrazo (Pontevedra): Sushi books, 2016; 108 pp.; trad. de Laura Osorio; ISBN: 978-84-15920-96-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 2 de mayo de 2017

Entre los álbumes excelentes que tienen como hilo conductor un paseo en el que van ocurriendo cosas recuerdo ahora La sorpresa de Nandi y Letras robadas. A ellos ha de sumarse otro reciente, argumentalmente muy distinto de los citados, que es magnífico: Un camino de flores, de Sydney Smith y JonArno Lawson.

Es un relato sin palabras en el que vemos a una niña y a su padre paseando por la ciudad. Mientras el padre habla por teléfono su hija va recogiendo florecillas de colores que ve brotar en distintos sitios: junto a un poste, en un muro, entre las baldosas del suelo, al pasar un puente y un túnel… Al principio todo lo vemos en blanco y negro salvo el abrigo rojo de la niña. Luego el color llega con las flores y, poco a poco, va surgiendo en más sitios: en un puesto de frutas, en el vestido de una mujer (que lee un libro mientras espera el autobús)... Según la niña va dejando las flores en distintos sitios —junto a un pájaro muerto que ve al atravesar un parque, junto a un vagabundo dormido…—, todo se va llenando de color.

El ritmo del álbum lo marca el número de ilustraciones que hay en las páginas. A veces hay una sola ilustración con todo el panorama de la calle o del parque o del barrio en el que viven los protagonistas; en otras dobles páginas hay varias viñetas que siguen los pasos de lo que ocurre o que, a veces, muestran aspectos de la misma escena, con planos de detalle o primeros planos, y desde distintos puntos de vista.

Se transmite bien cómo los gestos de cuidado, afecto y cordialidad de la niña, con las flores y los animales, con quienes no conoce y con sus padres y hermano, transforman el ambiente. Las escenas finales, con la llegada de la niña y su padre a casa, son un cierre magnífico: hacen pensar que la niña es como es también por el afecto familiar que se nos muestra. Esta es una buena reseña en la que también se incluyen algunas ilustraciones.

Sydney Smith. Un camino de flores (Sidewalk Flowers, 2015). Idea de JonArno Lawson. Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2017; 40 pp.; ISBN: 978-8494650611. [
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lunes, 1 de mayo de 2017

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de abril.

Libros destacables del mes:

—entre los álbumes para pequeños: Comer un lobo, Pequeña en la jungla;

—entre los álbumes para primeros lectores: Matilde, El mapa de los buenos momentos;

—entre las ediciones de álbumes históricos: El pequeño Brown, Animales animados,

—una novela infantil de aventuras: Piratas del Mar Helado.

Además, los entusiastas de los thrillers a lo James Bond lo pasarán bien con Bajo los montes de Kolima

Si tuviera que decir cuáles son las mejores entradas del mes, señalaría:

—las tres dedicadas a Bresson por Bresson;

—las cinco que hay de Imperiofobia y leyenda negra.

Tambien son jugosas las notas de lectura de libros clásicos leídos o releídos últimamente: Archipiélago Gulag, Almas muertas

En Medium salieron Relatos acerca del cuidado de los animales; Novelas históricas (y 4) y Novelas históricas (3).

Tal como indico en una nota, con motivo de las clases dadas las últimas semanas en el Master en Álbum infantil ilustrado, he preparado unas segundas ediciones (o nuevas versiones), revisadas y ampliadas, de Una breve historia, Una posible definición y Funciones y tipos.

Por último, como he leído no pocos comentarios en redes sociales acerca de cómo algunas series y juegos han puesto de actualidad el suicidio de adolescentes, recupero un artículo que, hace años, escribí sobre el libro Por trece razones (que a mí me pareció, directamente, un libro canallesco), en el que se basa una de esas series: Novelas juveniles inquietantes o sociedad inquietante.

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lunes, 1 de mayo de 2017

Después de Abeja y Abejas llega El abejoso, de Nadia Shireen. A su protagonista, un joven oso llamado Norman, lo que más le gusta es la miel; así que decide disfrazarse de abeja y asistir a la escuela con las demás abejas; todo es un poco raro pero Norman es amable y acaba siendo aceptado por todas. Lógicamente, llega un momento en el que su trampa se descubre.

La historia es simpática, el protagonista cae bien por más que sea tan glotón, las imágenes son graciosas, y el argumento tira del lector hacia delante según las cosas van complicándose para las abejas y para Norman. Pero, eso sí, en un mundo como el nuestro no falta quien interpreta el relato como una parábola que nos enseña que todos podemos escoger nuestra identidad y ser lo que deseamos ser y no lo que otros dicen que somos… Los niños saben, sin embargo, que por más que un oso diga que es una abeja, sigue siendo un oso.

Nadia Shireen. El abejoso (The Bumblebear, 2016). Madrid: Bruño, 2017; 32 pp.; col. Cubilete; trad. de Virtudes Tardón; ISBN: 978-8469620618. [Vista del álbum en amazon.es]

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