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Notas de enero de 2018 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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miércoles, 24 de enero de 2018

He puesto datos de nuevas ediciones de Brujarella (con nuevas ilustraciones en color), de El paquete parlante (una gran recuperación), y de Si le das una galleta a un ratón (que se edita por primera vez en España).

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AlbertineZulloMartaGlobos.jpg
martes, 23 de enero de 2018

Marta en el País de los Globos,
de Albertine y Germano Zullo, ejemplifica las ideas de que cuando un autor da con un personaje resultón intenta sacarle partido hasta el final, de que muchos lectores leen personajes y no libros y, por tanto, no solo no les importa que un relato sea previsible sino que precisamente eso es lo que buscan. Quien haya leído Marta y la bicicleta disfrutará con su nueva historia, tan suiza: la decidida Marta se queda fascinada al ver un globo, por lo que deja la granja para irse al País de los Globos, que supone que está detrás de la montaña por donde desapareció el globo. Las imágenes son graciosas y luminosas, todo sucede con naturalidad y sin ironía ninguna. Al final del libro hay una especie de catálogo final de vacas en el que, me ha dicho un experto, faltan algunas propias de aquí...

Albertine. Marta en el País de los Globos (Marta au pays des montgolfières, 2001). Texto de Germano Zullo. Madrid: Siruela, 2017; 28 pp.; col. Siruela ilustrada; trad. de Julio Guerrero; ISBN: 978-84-17151-31-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 22 de enero de 2018

El ratón que quería hacer una tortilla, con imágenes de la ilustradora polaca Maria Dek y texto de Davide Cali, es un clásico cuento acumulativo sencillo y bien contado. Comienza con un ratón que quería hacer una tortilla y pide un huevo al mirlo; este no tiene huevo pero tiene harina; los dos van a ver al lirón para pedirle un huevo…; y siguen su periplo buscando algo que tienen el topo, el erizo, el mapache, el lagarto, el murciélago, el búho… El relato tiene un buen final y una moraleja bien sacada. Subrayo una obviedad que, a la vista de muchos álbumes, no lo es tanto: las ilustraciones están al servicio de lo que se cuenta y de la legibilidad del álbum y esto se traduce aquí, entre otras cosas, en que las imágenes y las palabras se presentan siempre sobre un fondo blanco.

Maria Dek. El ratón que quería hacer una tortilla (Good Morning Neighbour, 2017). Texto de Davide Cali. Barcelona: Patio, 2017; 40 pp.; trad. de Isabel de Miquel; ISBN: 978-84-17002-45-9. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 20 de enero de 2018

He puesto voces en el diccionario a Akiko Miyakoshi y a Ingela P. Arrhenius.

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viernes, 19 de enero de 2018

Cien años de literatura a la sombra del Gulag (1917-2017), de Adolfo Torrecilla, es un libro sobre libros que reúne ordenadamente, y en algunos casos amplía, las reseñas publicadas por el autor a lo largo de varias décadas. Su información es mucha y de calidad, por lo que resultará una obra imprescindible para quien desee conocer testimonios, y para quien desee orientación a la hora de buscar lecturas, sobre los países que han tenido regímenes comunistas.

El autor señala, en sus advertencias previas, que su trabajo se centra sólo en obras publicadas en castellano hasta la fecha y que no pretende hacer ni un catálogo ni una enciclopedia.., pero sin duda es un trabajo enciclopédico. A esta reseña, que da cuenta de su interés y de sus contenidos, se le puede añadir que, aunque hay epígrafes comentando expresamente 126 libros, en realidad son muchos más: abundan las notas a pie de página en las que se alude a más libros, muchas veces extensamente, y, en ocasiones, el comentario de un libro da pie a tratar sobre toda la producción del autor.

La primera parte se titula «Itinerario de una memoria olvidada» y es una larga presentación de los libros que se comentarán en las dos partes siguientes. Es muy extensa, y está organizada por orden cronológico y en apartados que anuncian los contenidos, la segunda parte, titulada «Testimonios literarios de la represión en la URSS y otros países comunistas», que comienza con libros históricos (como el de Anne Applebaum), y luego sigue con relatos testimoniales (como el de Ginzburg) y ficciones basadas en hechos reales. Como corresponde a la cantidad de libros traducidos al castellano, es desigual la tercera parte titulada «Geografías de la barbarie»: son bastantes los libros dedicados a Polonia, hay varios sobre Checoslovaquia, Rumanía y Hungría, y menos sobre otros países.

En el epílogo titulado «Para no olvidar», el autor hace balance y apunta que uno de los motivos de su trabajo es cuánto le ha sorprendido siempre que se siga hablando tanto del holocausto y no se mencionen en el mismo plano las matanzas que ordenó Stalin: «la piedra de toque de mi evaluación de la honradez del individuo», dice un escritor polaco, es su actitud hacia los campos de concentración soviéticos a la vez que hacia el antisemitismo». Indica también la importancia de recordar a las numerosas víctimas olvidadas de tantos años de represión de los regímenes totalitarios de inspiración comunista pues, como dice Primo Levi, «no es lícito olvidar, no es lícito callar. Si nosotros callamos, ¿quién hablará?».

Adolfo Torrecilla. Cien años de literatura a la sombra del Gulag (2017). Madrid: Rialp, 2017; 483 pp.; ISBN: 978-84-321-4913-9. [Vista del libro en amazon.es)

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jueves, 18 de enero de 2018

Como ya dije, en su momento leí Máquinas mortales, la primera entrega de una serie de cuatro novelas de ciencia-ficción de Philip Reeve. Como durante 2018 se estrenará la primera película de la serie, producida por Peter Jackson, se han vuelto a editar en castellano esa novela y la siguiente, El oro del depredador, que yo he leído ahora. Para disfrutarlas es necesario tener una conexión particular con el género, que tiene algo de steampunk pero que es más de aventuras vernianas o wellsianas más sofisticadas. Sea como sea, no hay duda de que las posibilidades cinematográficas de hacer unas películas vistosas son muchas.

Ambas tienen tramas con multitud de personajes y de incidentes, se desarrollan en el siglo 30, cuando las cosas funcionan de otra manera debido a una terrible guerra del pasado que lo cambió todo. Las dos son también típicamente posmodernas, tanto en la multitud de guiños a relatos y sucesos del pasado como en los resortes que se pulsan para buscar conexiones con los lectores de ahora. Lo característico es que las ciudades se desplazan de un lugar a otro y, para sobrevivir, según la doctrina del Darwinismo Municipal, se comen unas a otras.

El principal protagonista es un joven aprendiz de tercera clase del Gremio de Historiadores, Tom Natsworthy que, después de salvar la vida al famoso historiador y explorador Thaddeus Valentine y ganarse así la admiración de su hija Katherine, sin embargo tendrá que acabar huyendo con quien intentó asesinar a Thaddeus, una chica con la cara desfigurada llamada Hester Shaw. Antes, a lo largo de la historia Tom había ido comprendiendo mejor la situación y las razones de la Liga Anti-Tracción para oponerse al poder establecido; también, ocultamente, con la colaboración del Gremio de Ingenieros, el alcalde de Londres tenía malvados planes de conquista de otras ciudades.

El oro del depredador comienza cuando, después de que Londres ha sido destruida, Tom Natsworthy y Hester Shaw, ahora más que amigos, están viajando por el mundo y se dedican a comerciar con su nave. Son engatusados por un famoso escritor bocazas, llamado Pennyroyal, que dice ser historiador alternativo, y acaban en Anchorage, una ciudad gobernada por la joven margravina Freya Rasmussen. Cuando Hester se pone celosa por la amistad entre Tom y Freya, provoca que la gran ciudad depredadora de Arkangel comience a perseguir Anchorage, que se dirige hacia el continente muerto de América. Entran en acción nuevas facciones y, entre ellas, son importantes unos piratas jóvenes, los Muchachos Perdidos, dirigidos por un personaje al que llaman el Tío (como los ladronzuelos dirigidos por Fagin en Oliver Twist).

Los personajes pasan por situaciones emocionalmente inimaginables, como suele ocurrir en estas novelas. No faltan escenas de violencia y muerte, junto con otras propias de comedieta (como las que protagonizan Pennyroyal y un confidente un tanto patético), y, aunque el héroe principal se caracteriza por ser bondadoso y amable, lo cierto es que se dan por buenas algunas acciones más que discutibles de los héroes y sus amigos: el fin parece justificar los medios. La narración tiene calidad: es clara —las explicaciones de lo imposible, como es lógico, no se dan—; es sugerente —podemos imaginarnos el curioso funcionamiento de las ciudades que se desplazan de un lugar a otro—; aprovecha las imaginaciones ya cargadas de los lectores —después de tantas películas de ciencia-ficción a nadie le sorprende un mundo de naves aéreas o submarinas que van y vienen—; y abundan las sorpresas argumentales —personajes que no son lo que parecen, traiciones y arrepentimientos, motivos mezclados de unos y otros—.

Philip Reeve. Máquinas mortales (Mortal Engines, 2001). Madrid: Espasa, 2005; 320 pp.; trad. de Federico Eguiluz; ISBN: 84-670-1830-5. Nueva edición en Alfaguara, 2017; 368 pp.; ISBN: 978-8420486284. [Vista del libro en amazon.es]
Philip Reeve. El oro del depredador (Gold’s Predator, 2007). Madrid: Espasa, 2005; 345 pp.; trad. de Federico Eguíluz; ISBN: 846701959X. Nueva edición en Alfaguara, 2017; 336 pp.; ISBN: 978-8420486390. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 17 de enero de 2018

Hay álbumes que intentan decirles a los niños que muchos conflictos son absurdos (lo cual no es lo mismo que decirles que todos lo son). Algunos plantean choques entre dos como, por ejemplo, Desavenencia o ¿Quién es el jefe? Otros plantean que la base de algunas guerras es estúpida, como The Butter Battle Book o Negros y Blancos.

De lo mismo va el sobresaliente álbum sin palabras Waterloo y Trafalgar, de Olivier Tallec, que personaliza un enfrentamiento bélico entre dos tipos, uno de azul y otro de rojo, que se vigilan y se combaten continuamente, cada uno desde detrás de su paredón. La solución es amable y deja en ridículo la ferocidad de los enfrentamientos previos. La confección del álbum es excelente, ya desde la cubierta, las guardas y la presentación inclinada de los créditos y el título. Luego, la historia se desarrolla con claridad y despierta el interés del lector: las figuras son graciosas y, en su estilo y su dinamismo, recuerdan un poco las de Sempé; la caracterización de cada una, en azul y en naranja, facilita la comprensión inmediata de lo que ocurre; la secuencia de los acontecimientos se sigue con facilidad, bien con ilustraciones que ocupan la doble página o una página solo, bien con páginas en las que hay tres escenas horizontales que representan momentos sucesivos; además, en ocasiones estas páginas están guillotinadas dos veces y así se componen nuevos momentos de los enfrentamientos y recriminaciones entre los protagonistas; el desenlace resulta gracioso.

Olivier Tallec. Waterloo y Trafalgar (Waterlo & Trafalgar, 2012). Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2017; 64 pp.; col. Pípala; trad. de Delfina Cabrera; ISBN: 978-987-4159-01-4. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 16 de enero de 2018

La jirafa Serafina, de Laurent de Brunhoff, es un álbum de 1961 que se publica en España por primera vez. Su protagonista va a casa de su abuela y, para celebrar su cumpleaños, decide prepararle una tarta junto con sus amigos (a los que hemos conocido ya en las guardas del libro): Hugo el canguro, Beryl la rana, Patrick el conejo, y otros más. La historia, cuyos protagonistas son animales totalmente humanizados, es cordial y amable: respira una bondad ingenua que se agradece. Las ilustraciones, en acuarela y tinta, con el sabor propio de la época, van sobre fondos claros, blancos o amarillos, y las palabras siempre sobre fondo blanco.

Laurent de Brunhoff. La jirafa Serafina (Serafina la girafe, 1961). Madrid: Siruela, 2017; 40 pp.; col. Siruela ilustrada; trad. de Julio Guerrero; ISBN: 978-84-17151-32-4. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 15 de enero de 2018

Un platito de leche en el cielo, de Kevin Henkes, es un excepcional álbum para pequeños. La protagonista, y único personaje del relato, es una gatita que, por la noche, ve un gran plato de leche en el cielo e intenta conseguirlo sin éxito. Así que se sube a un árbol para llegar más fácilmente pero, entonces, ve un plato mucho más grande abajo, en el suelo, y se lanza decididamente a por él…

Todo se cuenta con expresivos y económicos dibujos en blanco y negro que revelan lo que parece pensar la heroína. Las imágenes pueden ocupar la doble página, o una sola, o presentarse varias en secuencia con distintos tamaños y disposiciones. Como es habitual en los libros para prelectores, los contornos de los recuadros son gruesos y las letras son grandes. El ritmo de la narración se apoya en la repetición de algunas expresiones y, gráficamente, en la recurrencia de formas circulares y ovaladas. La historia tiene suspense y hace sonreír.

Kevin Henkes. Un platito de leche en el cielo (Kitten’s First Full Moon, 2004). Madrid: Harperkids, 2017; 36 pp.; trad. de la editorial; ISBN: 78-84-17222-02-4. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 13 de enero de 2018

He puesto datos de nuevas ediciones en 2017 de Máquinas mortales, Ciudadano de la Galaxia y de la cuarta de Noche de tormenta.

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viernes, 12 de enero de 2018

Entre los autores que Max Perkins alentó y publicó los hubo de toda clase. Por ejemplo, entre muchos, un historiador como Douglas Southall Freeman, una crítica musical como Marcia Davenport, un escritor de relatos cortos como Ring Lardner, y otros como Will James o Alan Paton

Una escritora para la que su impulso fue decisivo fue Marjorie Kinnan Rawlings, una periodista de Nueva York que decidió irse a vivir a una granja de Florida. Después de publicar algunas historias cortas en la revista de la editorial Scribner’s, Perkins le pidió algo de más calado y ella le envió una novela basada en hechos reales con bastantes palabras malsonantes a propósito de lo cual Perkins le dijo: «esas palabras (…) tienen un poder sugestivo para el lector que es muy distinto al que tiene para los que las usan; y por lo tanto no son adecuadas desde un punto de vista artístico. Deberían tener exactamente el mismo significado e implicaciones que tienen al ser proferidas. Pero su efecto es completamente distinto cuando alcanza los oídos y los ojos de quienes no están acostumbradas a manejarlas».

Luego Perkins le sugirió un libro sobre un chico que se moviese por esa zona rural, pues ya el marido de Rawlings le había comentado a ella que algunas secciones de su novela previa eran excelentes para lectores jóvenes. Perkins abundó en eso y le habló de que pensara en obras como Huck Finn, Kim, La isla del tesoro, The Hoosier Schoolboy…, y Rawlings le respondió: «¿Te das cuenta con qué cuajo te sientas en tu despacho y me dices que escriba un clásico?». Pero Perkins insistió, haciéndole distintas sugerencias, haciéndole notar que escribiese sin nada de afectación pues, le dijo, «no me sorprendería en absoluto que terminase siendo tu mejor libro».

Hay un momento en el que Rawlings le pide más consejos y remacha: «y, por favor, no me escribas otra de sus frases, en plan “debes hacerlo del modo en que te parezca adecuado”. Dime lo que realmente tienes en mente». A lo que Perkins le respondió: «si te he escrito de ese modo hazlo-como-creas-que-tienes-que-hacerlo es porque siempre ha sido mi convicción —y no veo cómo nadie podría refutarla— que un libro ha de hacerse en función de la concepción del escritor, y esto del modo más perfecto posible, y que solo después ha de entrar en juego la edición. Esto es: el editor no debe tratar de que el escritor adapte el libro a las especificaciones comerciales, etcétera. Ha de funcionar justo al revés».

Y de ahí surgió una novela excelente: The Yearling (que se publicó hace tiempo en castellano como El despertar), que obtuvo un éxito arrollador y que, en efecto, es una gran historia (lamentablemente fuera del mercado español en este momento). El talento de Perkins estuvo en darse cuenta de que la gran fortaleza de Rawlings no eran las tramas complejas sino enhebrar episodios emocionantes que debía escribir a su aire. Ella confesaba que «me siento libre para demorarme en los detalles simples que a mí me interesan. En realidad es fascinante que logre interesar a otros, lo que seguramente ocurre porque consigo ser sincera dado mi propio interés y simpatía por ese mundo…».

A. Scott Berg. Max Perkins. El editor de libros (Max Perkins: Editor of Genius, 1978). Madrid: Rialp, 2016; 579 pp.; col. Biografías y testimonios; trad. de David Cerdá; ISBN: 978-84-321-4730-2. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 11 de enero de 2018

El argumento de Muéstrame la eternidad…, de Daniel Hernández Chambers, es que, cuando desaparece misteriosamente en Praga el que fuera socio de Rafael, un hombre viudo con un hijo adolescente llamado Jonás, ambos terminan viajando allí para descubrir qué ha pasado. Su búsqueda enlazará con unos sucesos ocurridos a finales del siglo XIX y principios del XX y protagonizados por un doctor llamado Ondrej Potocki, obsesionado con la búsqueda de la inmortalidad, y su joven ayudante Marcel Boniek.

Estos médicos obsesos con sus experimentos podrían estar en La isla del Doctor Moreau y en relatos como El ladrón de cadáveres (de hecho, hay un libro que leen los protagonistas que trata del comercio de cadáveres en el cementerio de Edimburgo e incluso los protagonistas hablan de que «no estamos en un relato de Robert Louis Stevenson»). La estructura del relato es hábil y atrapa el interés. La narración es fluida y sobria. Las opiniones sobre el alma que van formulando los personajes darían para interesantes discusiones.

Daniel Hernández Chambers. Muéstrame la eternidad… (2017). Madrid: Bruño, 2017; 169 pp.; col. Paralelo cero; ISBN: 978-84-696-2096-0. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 10 de enero de 2018

Odd y los gigantes de escarcha, de Neil Gaiman, es un relato de hace unos años que se ha vuelto a publicar recientemente con una vistosa encuadernación y excelentes ilustraciones a tinta y en blanco y negro de Chris Riddell.

Odd es un chico vikingo de doce años, huérfano de padre y cuya madre se ha vuelto a casar, que un día se hirió a sí mismo con un hacha y se quedó cojo. Un día, siguiendo las pistas que le dan un zorro y un águila, libera a un oso cuya pata se ha quedado aprisionada bajo un tronco de abedul. Luego resulta que el oso, el zorro y el águila, son, nada menos, que Thor, Loki y Odín, que han sido encantados por un gigante de escarcha. Así que Odd se dirige con ellos a Asgard, la ciudad de los dioses, a ver qué se le ocurre para solucionar el problema.

Supongo que a quienes les fascine la mitología nórdica no les gustarán estos dioses graciosillos. Pero, sea como sea, la narración está bien llevada, el argumento es amable, el protagonista es bondadoso y aunque al principio parece torpe luego resulta ser espabilado, el malvado no lo es tanto y es un tanto simple, y el desenlace es satisfactorio.

Neil Gaiman. Odd y los gigantes de escarcha (Odd and the Frost Giants, 2009). Madrid: SM, 2017; 119 pp.; ilust. de Chris Riddell; trad. de Inés Belláustegui Trías; ISBN: 978-84-675-9456-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 9 de enero de 2018

Lo que papá me ha dicho, de Pauline Martin y Astrid Desbordes, repite modelo y protagonista de Mi amor —allí un niño le hacía preguntas a su madre y aquí lo hace a su padre— y es también un buen álbum aunque no me ha parecido tan redondo como aquel —pues algunas respuestas tienen un punto de frases motivacionales de autoayuda (tal vez este comentario tenga que ver con mis fobias personales)—.

Cuando Archibaldo ve un barco y pregunta «¿podré ir tan lejos cuando sea mayor», su padre le replica «mucho más lejos aún»; «¿y si hay mucho viento?», insiste, «el viento pasará», le dice su padre; «¿y si se hace de noche?»…, «será porque se acerca un nuevo día». En cada doble página hay una pregunta y una respuesta, normalmente acompañadas de dos imágenes distintas. Las ilustraciones son sencillas y luminosas, como corresponde al contenido tranqulizador y animante del álbum.

Pauline Martin. Lo que papá me ha dicho (Ce que papa m’a dit, 2017). Texto de Astrid Desbordes. Madrid: Kókinos, 2017; 40 pp.; trad. de Esther Rubio; ISBN: 978-84-16126-97-2. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 8 de enero de 2018

El libro de Gloria Fuertes para niños y niñas es una buena recopilación y selección de sus poemas y relatos infantiles ilustrada por Marta Altés. Contiene 25 cuentos, 120 poemas, algunas pequeñas historias de su vida, consejos o respuestas que dio en entrevistas, doce poemas escritos por niños para el premio Gloria Fuertes —que se concedió entre 1976 y 1984— y seis cartas que le escribieron sus lectores.

Gloria Fuertes. El libro de Gloria Fuertes para niños y niñas. Barcelona: Blackie Books, 2017; 384 pp.; ilust. de Marta Altés; edición y textos de Jorge Cascante; ISBN: 978-84-17059-21-7. [Vista del libro en amazon.es]

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