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Notas del archivo 'Álbumes (convivencia, personajes inolvidables)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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UesugiRadyGato.jpg
martes, 5 de mayo de 2020

Rady, el gato enfermero, de Tadahiro Uesugi y Satorino Fuchigami, es un buen álbum por su excelente narración gráfica y porque la historia, se ve que basada en algo real que se cuenta al final, respira bondad y emoción. Rady es un gato enfermo a quien llevan a un refugio de animales donde, a pesar de los pronósticos, se recupera. Cuando, más adelante, ve que traen a una perra que ha sido atropellada, se acerca y se abraza a ella. Empieza a hacer esto mismo con los animales que traen en mal estado al refugio —un alce, un búho, una gata, una ardilla…— y, aunque no siempre los animales mejoran, el efecto tranquilizador de Rady en todos es muy grande. Las ilustraciones, a doble página o de página completa en muchos casos, semejan acuarelas que, aprovechando los contrastes de luz y color, presentan los paisajes nevados o soleados y los interiores del refugio por donde se mueve o que ve Rady. Para las figuras el ilustrador presenta a Rady como una mancha negra con grandes ojos y con las orejas o el rabo algo perfilados y a los demás animales los dibuja de modo económico y realista, como ya se aprecia en la portada.

Tadahiro Uesugi. Rady, el gato enfermero (Neko no Kangoshi Rady, 2016). Texto de Satorino Fuchigami. Barcelona: Blackie Books, 2020; 34 pp.; col. Blackie Little; ISBN: 978-84-17552-71-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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KerMogBebe.jpg
martes, 5 de noviembre de 2019

Cuando las primeras aventuras de un personaje tienen gancho, es lógico que los autores intenten sacarle más partido y es fácil que los lectores vean con interés y simpatía sus andanzas futuras. Es el caso de Mog y el bebé, de Judith Kerr, que tiene gracia porque Mog tiene una personalidad bien definida después de su primer álbum. Esta vez, cuando Nicky ha de quedarse en casa porque tiene catarro se dedica a jugar con Mog; las cosas cambian cuando aparece la señora Robinson para dejar allí a su bebé unas horas: el bebé desea jugar con Mog y Mog termina cansada e incluso un poco aterrada (he recordado En las nubes al ver al bebé acosar a Mog). Se cuenta el relato incluyendo varios momentos narrativos en cada doble página, normalmente dos o cuatro. Es interesante comprobar cómo las imágenes dicen lo que no dicen las palabras, con las expresiones y con lo que se adivina que sucederá y que los personajes no perciben. Son cómicas las expresiones de simpatía o de disgusto de Mog.

Judith Kerr. Mog y el bebé (Mog and the Baby, 1980). Madrid: Harper Collins Ibérica, 2019; 32 pp.; trad. de Elena García-Aranda; ISBN: 978-84-17222-45-1. [
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DuvoisinVeronica.jpg
lunes, 7 de enero de 2019

En muchos álbumes se nota que los autores han pensado en buscar el aplauso del público adulto y se han olvidado de un punto básico: divertir a los niños, que se lo pasen bien. Hay autores del pasado, sin embargo, que no lo pierden de vista y sus historias, mejores o peores, siempre tienen chispa. Es el caso de Roger Duvoisin, del que se ha publicado hace poco Verónica, un álbum de 1962 sobre una hipopótama joven que deseaba llamar la atención pero no podía porque vivía con una gran familia de hipopótamos y, suspiraba, «aquí nadie sabe que existo». Así que decide dejarlos e irse a una ciudad llena de hombres donde, para su satisfacción, comprueba que NO HABÍA NI UN SOLO HIPOPÓTAMO A LA VISTA y allí donde va destaca...

Como es habitual en el autor, los dibujos son excelentes y abundan los momentos narrativos que, visualmente, resultan muy cómicos. La figura y expresiones de Verónica son graciosas. Es excelente la secuencia de dobles páginas, que alternan escenas en color con otras en blanco y negro. Es fácil la lectura porque los párrafos van prácticamente siempre sobre fondo blanco. No es necesario sacar ninguna lección del album sobre los problemas de la fama o la importancia de saber donde te metes…, aunque tal vez haya que advertir a los lectores más crédulos que no todos tienen tanta suerte como Babar o Verónica, que acaban encontrando en su camino una amable anciana que los saca de los líos en los que se meten.

Roger Duvoisin. Verónica (Veronica, 1962). Barcelona: Alba, 2018; 33 pp.; col. Cuentos Vintage; trad. de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera; ISBN: 978-84-9065-468-2. [Vista del álbum en amazon.es]

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TimmersGaraje.jpg
martes, 14 de agosto de 2018

El garaje de Gus, de Leo Timmers, es un álbum bien construido, con un argumento simpático, y muchas pequeñas bromas visuales a las que atender.

Gus es un cerdo que tiene un taller mecánico. El álbum empieza cuando comienza su trabajo por la mañana y, a partir de ahí, cada dos dobles páginas suceden episodios parecidos: en una llega un cliente agobiado porque su vehículo tiene algún problema, y en la otra se marcha satisfecho con los arreglos que le ha hecho Gus. El primero es un rinoceronte, el segundo una jirafa, y luego llegan una morsa, una lora (o así), etc. Debajo de las imágenes, en cada página, hay una frase, y riman las dos de la doble página: «Hoy promete ser un día estupendo / Gus se pone a trabajar contento» es el primer pareado. Y, cuando cada cliente le cuenta su problema, Gus siempre responde: «Tengo unas cosas por aquí y por allá / Inventaré algo y ya está». Según avanza el relato y el día, los objetos que veíamos en el garaje de Gus al comienzo van disminuyendo pues va empleándolos para sus arreglos, y la luz va cambiando hasta «Es ya de noche y Gus se va a casa / ¡Pero si está lleno de grasa!».

Los personajes son atractivos, en especial el siempre sonriente protagonista, cuyo talante resolutivo y práctico es admirable. El tipo de historia propicia que la secuencia de las ilustraciones sea perfecta pero, además, tiene un buen cierre. Otro elemento de interés es la subtrama de lo que pasa por detrás de lo que vemos en el primer plano: unos pájaros observan lo que sucede y tienen sus propios intereses.

Leo Timmers. El garaje de Gus (Garaje Gust, 2015). Madrid: HarperCollins Ibérica, 2018; 40 pp.; trad. de Marta Arguilé Bernal; ISBN: 978-84-17222-03-1. [Vista del álbum en amazon.es]

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SchefflerDonaldsonGigante2.jpg
lunes, 12 de febrero de 2018

El gigante más elegante, de Axel Scheffler y Julia Donaldson, es un álbum de hace tiempo que se ha publicado hace poco en España. Su protagonista es Maxi, un gigante muy mal vestido que decide comprarse ropa nueva y que sale todo contento de la tienda después de cambiar de aspecto. Pero en el camino encuentra una jirafa que tiene frío en el cuello, una cabra que ha perdido la vela de su barco, una ratona que ha perdido su casa, un zorro que ha perdido su saco de dormir… Y va dándoles algo a cada uno. Como es habitual en los álbumes que firman los autores, todo resulta simpático: los personajes tan distintos, empezando por el bondadoso gigante; la gracia de las figuras y los pequeños detalles humorísticos; el ambiente donde conviven con normalidad seres de todo tipo; la moraleja de generosidad y agradecimiento que se desprende con toda naturalidad del relato.

Axel Scheffler. El gigante más elegante (The Smartest Giant in Town, 2002). Texto de Julia Donaldson. Madrid: Bruño, 2017; 32 pp.; trad. de Roberto Vivero; ISBN: 978-84-696-2143-1. [Vista del álbum en amazon.es]

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BrownTigre2.jpg
lunes, 15 de junio de 2015

El señor Tigre se vuelve salvaje, de Peter Brown, es un magnífico álbum con reminiscencias buscadas del pintor Henri Rousseau.

Vemos una ciudad de aspecto decimonónico en la que todos sus habitantes son animales humanizados. Se nos dice que a todos les gustan las cosas como son menos al señor Tigre, aburrido del comportamiento reglado y tan formal de sus conciudadanos. Hasta que tiene una idea: empieza a andar a cuatro patas para escándalo de todos. Entonces sus amigos le dicen que, ya puestos, que se marche a la selva, cosa que hace. Pero, una vez allí, tiene nostalgia.

Relato con mucho colorido. Los ambientes del principio, y también las ilustraciones, están muy ordenaditos, como corresponde al ambiente que se describe. La secuencia de las imágenes es clara y, en varios casos sin necesidad de palabras, conduce a la conclusión de modo natural. Es un rasgo propio del autor, como se puede ver en este y en sus otros álbumes, que intenta contar muchas cosas con imágenes y reducir al mínimo las palabras. Al final del libro se indica la técnica que usó el ilustrador: tinta china, gouache y lápiz sobre papel; y que usó un quinto color, el anaranjado, para el tigre. Las guardas son de las que intentan sintetizar la narración: del escenario urbano que sugieren los ladrillos del principio al escenario de selva en las últimas.

Peter Brown. El señor Tigre se vuelve salvaje (Mr. tiger goes wild, 2013). Barcelona: Océano Travesía, 2015; 42 pp.: col. Los Álbumes; trad. de Luis Bernardo Pérez; ISBN: 978-607-735-303-4. [Vista del libro en amazon.es]

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ShireenBuenLobito2.jpg
lunes, 30 de septiembre de 2013

El Buen Lobito, de Nadia Shireen, es el primer álbum de su autora y es un gran debut. Es un relato de advertencia, como tantos cuentos populares, y con un humor semejante al de Emily Gravett y otros autores más bien sarcásticos.

En la primera doble página vemos a unos oyentes (tres cerditos rosa, una niña-caperucita de rojo, otra niña y un lobito gris) que atienden a alguien, a quien no vemos, mientras les cuenta un relato. Ese relato trata de una Abuelita y su amigo el Buen Lobito, muy parecido al oyente del principio. Al Buen Lobito le encantaba ser bueno pero Abuelita le advertía, sin embargo, que también había lobos malos y, en efecto, un día encuentra uno: un negrísimo Lobo Malo. Este le dice que los lobos son malos y le desafía a que se comporte como un lobo, cosa que el Buen Lobito intenta, pero no le sale..., hasta que ve a la Abuelita en peligro.

El relato es excelente y está muy bien contado pero habrá quien sufra con el desenlace. La cubierta, de las que sintetiza bien la historia, es un acierto. Los personajes atraen al lector pues son amables y graciosos. Una forma de transmitir gráficamente la bondad es que los ojos de la Abuelita y del Lobito Bueno, son circulares y tienen, sobre fondo blanco, una pupila pequeña; de hecho, cuando el Lobito Bueno se irrita mucho, la forma de sus ojos deja de ser circular. En cambio, el Lobo Malo tiene, aparte de la piel negra y un pelaje áspero que contrasta con el pelaje lanudo y abrazable del Lobito Bueno, unos ojos ovalados con fondo amarillo que respiran astucia.

Nadia Shireen. El buen lobito (Good Little Wolf, 2011). Madrid: Bruño, 2012; 32 pp.; trad. de Cristina González; ISBN: 978-84-216-8965-3.

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MaxCanelaIoshi.JPG
lunes, 19 de agosto de 2013

Otro álbum de hace tiempo que todavía no había puesto aquí: Yoshi y la lluvia, de Max y Montserrat Canela. Es una buena historia de convivencia con un protagonista contundente, de los que se queda en la mente del lector (al menos en la mía).

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FuchshuberFidibus2.jpg
lunes, 5 de agosto de 2013

Un álbum citado en Emociones en construcción que no estaba mencionado aquí: Fídibus, de Anneget Fuchshuber. Puede alinearse con otros, como Harold and the Purple Crayon o Cuando Lía dibujó el mundo, pues es de los que tiene un protagonista que dibuja y se fabrica su propio argumento.

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KlassenYoquiero.JPG
lunes, 13 de agosto de 2012

En la primera página de Yo quiero mi gorro, de Jon Klassen, vemos al oso protagonista en la izquierda y, en la derecha, las palabras: «Mi gorro ha desaparecido. Quiero tenerlo otra vez». En las siguientes dobles páginas se repite la estructura, con la imagen del oso preguntándole a un animal en la izquierda, y, en la derecha, las palabras del escueto diálogo entre los dos. El oso responde de modo inalterable cuando distintos animales le dicen que no han visto su gorro: «Bien, gracias de todos modos». Pero, cuando un ciervo le pregunta, «¿qué te pasa? ¿cómo es tu gorro?...», recuerda que uno de los animales a los que preguntó le respondió de manera distinta y, además, ¿no tenía un gorro puesto?

Álbum magistralmente contado: los textos están medidos, las imágenes son las justas, el paso narrativo es perfecto. Además, la tipografía está bien usada —las letras que representan la voz de cada personaje tienen distinto color—, y la historia tiene un sentido del humor inteligente, que se apoya en unos personajes aparentemente impasibles de miradas significativas, y en un golpe final que ha de deducir el lector tanto de lo que se dice y se ve como de lo que no se menciona y no se ve. Eso sí, algunos lectores menos capaces de sobrellevar el humor sarcástico (como, por ejemplo, el de ¡Un huevo con sorpresa!), pueden quedarse disgustados.

Jon Klassen. Yo quiero mi gorro (I Want my Hat Back, 2011). Santander, Pepa Montano: Milrazones, 2012; 34 pp.; trad. de Jesús Ortiz Pérez del Molino; ISBN: 978-84-938927-3-9.

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AschFelizCumpleLuna2.jpg
lunes, 5 de septiembre de 2011

Nunca es tarde si la dicha es buena: se acaba de publicar Feliz cumpleaños, luna, un álbum de 1982 de Frank Asch de la popular serie protagonizada por Moonbear, un osito con una relación especial con la luna.

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BlegvadAna.jpg
lunes, 23 de octubre de 2006

En la voz de Joseph Jacobs mencionaba, de paso, que había una versión de Los tres cerditos firmada por Erik Blegvad, un buen ilustrador del que muchos recuerdan Ana Banana y yo, una de las muchas historias infantiles con protagonista niña supermovida. Un álbum que fue publicado en un formato muy pequeño y vertical, cuando el original es apaisado, tal como se ve a la derecha. Ahora está descatalogado, que yo sepa.

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