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Notas del archivo 'Intriga y misterio (fantasía)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 11 de enero de 2018

El argumento de Muéstrame la eternidad…, de Daniel Hernández Chambers, es que, cuando desaparece misteriosamente en Praga el que fuera socio de Rafael, un hombre viudo con un hijo adolescente llamado Jonás, ambos terminan viajando allí para descubrir qué ha pasado. Su búsqueda enlazará con unos sucesos ocurridos a finales del siglo XIX y principios del XX y protagonizados por un doctor llamado Ondrej Potocki, obsesionado con la búsqueda de la inmortalidad, y su joven ayudante Marcel Boniek.

Estos médicos obsesos con sus experimentos podrían estar en La isla del Doctor Moreau y en relatos como El ladrón de cadáveres (de hecho, hay un libro que leen los protagonistas que trata del comercio de cadáveres en el cementerio de Edimburgo e incluso los protagonistas hablan de que «no estamos en un relato de Robert Louis Stevenson»). La estructura del relato es hábil y atrapa el interés. La narración es fluida y sobria. Las opiniones sobre el alma que van formulando los personajes darían para interesantes discusiones.

Daniel Hernández Chambers. Muéstrame la eternidad… (2017). Madrid: Bruño, 2017; 169 pp.; col. Paralelo cero; ISBN: 978-84-696-2096-0. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 2 de noviembre de 2017

Se acaba de publicar una nueva edición de El fantasma de Manhattan, un relato que Frederick Forsyth publicó cuando aún era enorme el impacto del musical El fantasma de la Ópera, y que se basaba en conversaciones que habían tenido él y Andrew Lloyd Weber para preparar una continuación. Más adelante Lloyd Weber las aprovechó parcialmente para el guión de la ópera titulada Lover Never Dies, que se estrenó en 2010 y que no tuvo mucho éxito.

De la novela de Forsyth es excelente, para empezar, el prólogo. En él hace un buen relato de la historia literaria y cinematográfica previa: de los méritos y defectos de la novela de Gaston Leroux El fantasma de la Ópera (Le Fantôme de l'opéra, 1910), de que su popularidad posterior fue debida en gran parte a la versión cinematográfica de 1925, y de la gran habilidad con la que Lloyd Weber alteró el argumento para sacarle partido al musical que estrenó en 1986.

El fantasma de Manhattan tiene dieciséis capítulos y un epílogo contados con varias voces narrativas: unos son en tercera persona, otros son crónicas periodísticas o relatos de quienes intervinieron en algún momento. Se cuenta la historia previa del fantasma, Erik Mulheim; su posterior huida a Estados Unidos y su enriquecimiento allí debido también a su relación con un demoníaco ayudante llamado Darius; luego, la construcción de un gran edificio de la ópera en Manhattan y como consigue atraer, para que cante y actué allí, en su estreno, a la vizcondesa Christine de Chagny y a su hijo Pierre.

La novela como tal pone de manifiesto la destreza narrativa y constructiva de Forsyth, que consigue poner en pie algunos interesantes personajes, lograr situaciones con fuerza dramática, y provocar una tensión creciente. Tiene, también, defectos propios de los thriller populares: así, se describen más cosas de las necesarias y hay diálogos inconsistentes, como los que se dan entre algunos personajes y Dios, y entre Darius y el diablo. Aparte, los entusiastas de la ópera primera pueden sentirse decepcionados, creo que con razón, por algunas elecciones facilonas de Forsyth, por ejemplo la que toma para que un personaje como el vizconde Raoul de Chagny no cause problemas.

Frederick Forsyth. El fantasma de Manhattan (The Phantom of Manhattan, 1999). Barcelona: Debolsillo, 2017; 256 pp.; col. Best Seller; trad. de Eduardo G. Murillo; ISBN: 978-8497597357. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 12 de octubre de 2017

Eco, de Pam Muñoz Ryan, es una novela con una trama bien urdida y una organización, en capítulos cortos, pensada para facilitar la lectura. Su contenido principal son tres historias que se presentan con un marco: cincuenta años antes de la segunda Guerra Mundial un niño llamado Otto está leyendo un cuento de hadas, cuyo protagonista también se llama Otto, y que trata sobre tres hermanas que sufren un encantamiento del que podrán ser liberadas gracias a una armónica: cuando esa armónica salve a alguien de la muerte.

La primera historia se sitúa en Trossingen, Alemania, en octubre de 1933, y sigue a Friedrich, un chico adolescente con una gran mancha en la cara que trabaja en una fábrica de armónicas, que tiene unas dotes excepcionales para la música y sueña con ser director de orquesta: a su padre, por sus opiniones contrarias a Hitler y su amistad con judíos, lo envían a Dachau y Friedrich piensa un plan para sacarlo de allí y huir a Suiza. La segunda sigue a Mike, de doce años, y su hermano pequeño Frankie, que viven en un orfanato en Filadelfia, Pensilvania, en 1935: Mike ha prometido no separarse nunca de Frankie y cuando, debido a que saben tocar el piano y la armónica —la misma que tenía Friedrich—, son adoptados por una misteriosa señora rica y su vida se estabiliza, pero descubre que los van a devolver al orfanato, Mike decide llevarse de allí a su hermano. La tercera, en 1942, tiene lugar en un pueblo del sur de California al que la familia de la protagonista, Ivy, una chica de once o doce años, de origen mexicano, se ha ido a vivir para cuidar de las propiedades de unos japoneses-norteamericanos que han sido internados en un campo como sospechosos de espionaje: Ivy tiene la armónica misteriosa y, como los anteriores protagonistas, una facilidad y sensibilidad naturales para la música.

Las historias están bien contadas, son emocionantes, y están repletas de buenos sentimientos no siempre bien fundamentados: uno de los hilos de la primera historia es que Friedrich está amenazado por las leyes de pureza racial de Hitler —aunque su padre no lo defiende ante las autoridades por sí mismo, como un ser humano valioso en cualquier caso, sino por sus cualidades excepcionales, una forma emocional de argumentar que se comenta bien en Sentimentalismo tóxico—. A pesar de las situaciones preocupantes por las que atraviesan los personajes, ninguno menciona o piensa en Dios en ningún momento y la providencia en la que se apoya el narrador es la metáfora recurrente del «hilo de seda del destino». Se insiste mucho en el valor de la música como portadora de belleza y de consuelo en momentos de dificultad. Cada capítulo se inicia con la partitura y la letra de una canción que tendrá un papel en lo que vivirán los héroes: Canción de cuna, de Brahms, America, la bella y Auld lang syne. La profecía y la promesa que se contienen en el cuento de hadas inicial se cumplen al final: tanto el cuento como los tres relatos, que se habían interrumpido cuando sus héroes llegaban a un momento crítico, se reanudan, conectan entre sí y se resuelven en 1951, en el Carnegie Hall de Nueva York.

Pam Muñoz Ryan. Eco (Echo, 2015). Barcelona: Océano Gran Travesía, 2017; 458 pp.; col. Gran Travesía; trad. de Mercedes Guhl; ISBN: 978-84-946315-5-9. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 8 de septiembre de 2017

El maestro del juicio final, de Leo Perutz, es una novela policiaca de tipo fantástico que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares incluyeron en una colección de relatos del género que dirigieron pues encaja mucho con sus gustos: tiene alto nivel literario, su desarrollo se apoya en una narración elusiva, su conclusión llega con una irrupción inexplicable de lo misterioso.

Principios del siglo XX, Viena, una reunión de amigos. Un célebre actor se suicida y todo parece indicar que lo ha hecho inducido por el barón Von Yosch. El mismo barón es quien narra las cosas, indeciso y desconcertado, sin saber si fugarse, o si proponerse demostrar su inocencia, o si suicidarse también. Anteriormente, Bischoff, el actor, había narrado a sus amigos la historia de dos suicidios extraños previos, pista que abre un camino inesperado.

Al principio del relato indica el narrador: «Del 26 al 30 de septiembre, no más de cinco días, duró esta fantasmagoría trágica. Cinco días duró la arriesgada caza, la persecución de un enemigo invisible, que no era de carne y hueso, sino un horrible espectro de los siglos idos. Encontramos una huella de sangre y la seguimos. Sin ruido se abrió ante nosotros el portón de los tiempos». Hecha esta presentación despliega su confuso relato de los hechos: su torpeza está justificada no sólo por verse atrapado en una situación que no comprende sino, también, por el giro que darán los acontecimientos.

Uno de los actores del drama, en un diálogo final con el barón, situará la historia en la tradición literaria a la que pertenece: «El temor y la fantasía se hallan ligados indisolublemente entre sí. Siempre los grandes visionarios han sido también presa del miedo y del horror. Piense en E. T. A. Hoffmann, el de los espectros; (...) piense en Edgar Allan Poe».

Leo Perutz. El maestro del juicio final (Der Meister des Jüngsten Tages, 1921). Barcelona: Bruguera, 1983; 80 pp.; col. Club del misterio; trad. de Annie Reney y Elvira Martín; ISBN: 978-84-02-09203-8. Nueva edición en Barcelona: Libros del Asteroide, 2017; 232 pp.; trad. de Jordi Ibáñez; ISBN: 978-8417007010. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 14 de octubre de 2016

Hace unas semanas un amigo me animó, una vez más, a que intentase superar mis reticencias hacia H. P. Lovecraft. Así que, guiado por él, leí El caso de Charles Dexter Ward, una novela corta, una de las más valoradas del autor. Se ambienta en Providence y su protagonista es un chico que averigua, en 1918, que desciende de un tal Joseph Curwen, un tipo extraño que había practicado rituales cabalísticos. En los años que siguen adquiere una pasión insana por los cementerios, se comporta de modos raros, se va pareciendo cada vez más a Curwen, y sufre alteraciones físicas curiosas. Todo se cuenta, recomponiendo el pasado, describiendo lo que dicen unos y otros, aunque quien lleva la voz cantante es el médico Marinus Bicknell Willett.

La novela tiene una composición de rompecabezas que intriga y que conduce a una intensa persecución y a un extraño enfrentamiento. Todo se va contando, con destreza, por medio de testimonios de unos y otros, con vistas a reconstruir cómo Ward pudo cambiar tanto, quién había sido el misterioso Curwen, cuáles fueron sus actividades, y qué clase de vinculación tiene ahora con Ward. El narrador logra captar al lector, haciendo muchas insinuaciones y multiplicando las preguntas que se van haciendo los investigadores: «¿en qué sacrílega y abominable fusión habían caído dos épocas y dos personas?», (…) «¿acaso no había gritado de terror al volver a entrar en su biblioteca? ¿Qué había encontrado allí? O, ¿qué le había encontrado a él?»...

La historia tiene algo de advertencia, cuando al final se le dice al lector que Ward, al fin, «no fue ni un malvado ni un loco, sino únicamente un muchacho aficionado al estudio y excesivamente curioso respecto a materias que encerraban un gran peligro». Pero, aún aceptando el valor de ese comentario, lo cierto es que la conexión con el relato —dejando de lado sus méritos narrativos— solo me parece posible a partir de una fuerte «suspensión de la incredulidad», o de poseer ya un cierto espíritu inclinado a lo paranoico: el lector no sólo ha de vibrar un mínimo con rituales mágicos y oscuros sino que también ha de sentirse un tanto amenazado por desconocidos seres monstruosos.

H. P. Lovecraft. El caso de Charles Dexter Ward (The Case of Charles Dexter Ward, 1928). Madrid: Edaf, 2003; 175 pp.; trad. de José A. Álvaro Garrido; introd. de Alberto Santos Castillo; ISBN: 84-414-1303-7. Nueva edición en Madrid: Alianza, 2016; 208 pp.; col. El libro de bolsillo, Biblioteca Lovecraft; trad. de José María Aroca; ISBN: 978-84910420. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 4 de junio de 2014

Cuando de noche llaman a la puerta, de Xabier P. Docampo, es un libro de hace unos años con relatos de miedo basados en narraciones orales gallegas.

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miércoles, 26 de octubre de 2011

Un autor de relatos gallegos de miedo, o relatos de miedos gallegos, es Ánxel Fole, quien, en uno de los cuentos de su recopilación De cómo me encontré con el demonio en Vigo y otros cuentos, dice que el miedo da salud.

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jueves, 14 de abril de 2011

Un autor inevitable, a la hora de hablar de relatos de miedo y terror, es Howard Philips Lovecraft. En su momento leí varias novelas suyas que, debo decir, no me atrajeron nada. La que hace años seleccioné para incluir en Bienvenidos a la fiesta (libro) y dejar constancia de su influencia y de sus rasgos propios, estilísticos y de contenidos, fue El horror de Dunwich.

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jueves, 13 de enero de 2011

Si Las antiparras del poeta burlón es un libro pensado para dar a conocer a Quevedo, Tuerto, maldito y enamorado, de Rosa Huertas, está construido para dar a conocer a Lope de Vega.

Elisa es una chica lista, pero tímida y miedosa, a la que su hermana pequeña pide ayuda para preparar un trabajo sobre Lope de Vega. Al ir a buscar uno de sus libros a la biblioteca de su instituto, un extraño espectro, tuerto, que se oculta detrás del libro, le pide que le ayude a recordar su nombre para poder descansar al fin. Uno de los problemas que se le presentarán, entre otros, es que si ayudas a un espectro en pena otros también piden tu ayuda.

Debo comenzar por decir que las historias de fantasmas no son mi género favorito pero, sea como sea, quien siga esta con interés aprenderá cosas de Lope de Vega y, tal vez, tenga curiosidad por leer alguna de sus obras. Tal vez otros no lo vean igual pero considero un acierto que la narradora sea una chica un tanto ceniza: me parece que así resulta más real y despierta más simpatías. Facilita las cosas el hecho de que los escenarios donde se desarrolla todo sean los del mismo Madrid de los siglos XVI y XVII.

La narración ganaría si ahorrase comentarios folletinescos, como el de que «sin su mano se abría un abismo de soledad bajo mis pies», o enfáticos, como «el mayúsculo poder del pasado que flota en cada baldosa de mi barrio» —aparte de que el poder no flota...—. Pero cabe que tal vez así guste más a ciertos lectores y lectoras, aparte de que este tipo de volutas barrocas son apropiadas para una historia como esta, y bien está si eso sirve para que haya quienes conozcan a Lope de Vega.

Rosa Huertas. Tuerto, maldito y enamorado (2010). Zaragoza: Edelvives, 2010; 235 pp.; col. Alandar; ISBN: 978-84-263-7533-9.

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jueves, 11 de febrero de 2010

La bruja de Trasmoz,
de César Fernández, reúne bien algunas de las funciones de la literatura juvenil: conecta con el lector joven por su intriga, en especial con la querencia natural de muchos por los relatos de miedo, y conduce a la lectura de un clásico como Bécquer pues todo está basado en un episodio de su vida y abundan las referencias a sus leyendas.

Su protagonista es Emilio, un joven programador informático, descendiente de Bécquer, que tiene unos sueños misteriosos y está insatisfecho en su trabajo. Decide abandonarlo e, igual que su antepasado pasó un tiempo en monasterio de Veruela para escribir leyendas sobre esos parajes, se va unos días a la hospedería de un monasterio cercano a ese lugar para poner en orden sus ideas y, tal vez, escribir una novela.

Desde mi punto de vista, tal vez algunas motivaciones y comportamientos de los personajes podrían ser más convincentes; y también algunos aspectos formales del texto podrían estar más cuidados —por ejemplo, a mí me parecen vacías algunas expresiones típicas de relatos que intentan convocar el miedo en el lector como «la oscuridad que los acechaba» o «la negrura resultaba abominable»—. En cualquier caso, el hecho es que la narración atrapa y el lector desea saber cómo acabará todo, al margen de que funciona muy bien la integración de los pasajes de relatos de Bécquer en la historia.

César Fernández. La última bruja de Trasmoz (2009). Barcelona: La Galera, 2009; 183 pp.; ISBN: 978-84-246-3278-6.

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viernes, 28 de agosto de 2009

Dos novelas góticas históricamente importantes: El castillo de Otranto, de Horace Walpole, y Drácula, de Bram Stoker. Personalmente no me atrae ninguna, y hay mucha diferencia de calidad entre las dos a favor de Drácula, pero son referencias inevitables.

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jueves, 28 de mayo de 2009

Se acaba de reeditar Krabat, de Otfried Preussler, una historia de miedo basada en un antiguo cuento alemán. He comprobado que algunos errores de la edición anterior han sido corregidos —vagabundeaje / vagabundeo, por ejemplo—, lo cual es de agradecer. Entre otras cosas, es un ejemplo valioso de cómo un libro triunfa por llegar en un momento y en un ambiente propicios pues su éxito se debió, en buena medida, a la oportunidad de su mensaje: el autor intentó reflejar el destino de una generación joven, casi la suya, atrapada en unos engranajes malvados.

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