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Notas del archivo 'Navidad (relatos)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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Archivo por temas:
FletcherFriosaurio.jpg
miércoles, 12 de diciembre de 2018

Otro libro del tipo que ayer mencionaba es el premiado (en Estados Unidos) Friosaurio Rex, de Tom Fletcher. Los protagonistas son un niño en silla de ruedas llamado William Trundle, huérfano de madre y cuyo padre es un entusiasta de la Navidad; y Friosaurio, un dinosaurio único cuyo huevo encontraron unos elfos en el Polo Norte, y que acaba llegando por error a la casa de William como regalo navideño. Hay dos enemigos: una niña mala, Brenda Payne, que luego no lo es tanto y que hace la vida imposible a William, y un malvado cazador con su perro, que están dispuestos a todo con tal de cazar a Friosaurio.

El narrador se pasa un poco en su intento de ser gracioso pero es un buen narrador. Que los elfos hablen en verso siempre añade al libro algo más de chispa. El argumento va de conflicto en conflicto y, dentro de su tono de película infantil de animación, está bien armado. Al final todo encaja del modo más perfecto posible. Las ilustraciones son dibujos de línea excelentes.

En el texto hay ideas de interés que, sin embargo, pierden fuerza por presentarse de modo poco equilibrado y demasiado edulcorado. Un ejemplo: William le dice a Papá Noel que «Los niños no son mágicos. ¡Yo soy un niño y no soy mágico en absoluto!». El sabio Papá Noel responde: «¡Por supuesto que lo eres! (…) ¡Lo que pasa es que no lo sabes! Eres mágico porque eres capaz de crear mundos imposibles que existen en tu imaginación. Eso es mágico. Porque sólo ves lo mejor de las personas, lo mejor del mundo y de la vida. Eso es mágico. Porque comprendes la importancia de las cosas tontas, la importancia de divertirse, de reír y de jugar, que los adultos han olvidado. Eso es mágico». Hasta este momento, perfecto. Pero a Papá Noel se le ha calentado la boca y continúa diciendo tonterías: «Pero, por encima de todo, porque crees, sin dudarlo, en lo imposible. Sin necesidad de pruebas. Sin vacilaciones. Eso es mágico».

Tom Fletcher. Friosaurio Rex (The Christmasaurus, 2016). Barcelona: Montena, 2017; 348 pp.; ilust. de Shane Devries; trad. de Ricard Gil Giner; ISBN: 978-84-9043-881-7. [
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HaigChicoNavidad.jpg
martes, 11 de diciembre de 2018

Hay relatos para pequeños que dejan una sensación agridulce. Por un lado, sus autores tienen talento imaginativo y narrativo y su buena intención es evidente. Por otro, su tono sólo es aceptable para quienes son demasiado crédulos. Esto se da, en particular, en relatos de ambiente navideño: al menos para un lector como yo resulta tonto hablar de la alegría de la Navidad y la Nochebuena sin saber bien cuáles son los motivos de fondo; más aún lo es poner el acento en tener una fe que no se sabe en qué se basa y pensar que la alegría depende de unos elfos bondadosos y complacientes.

Uno de esos libros es El chico que salvó la Navidad, de Matt Haig. El protagonista es Nicolás, un chico pobre y feliz. Un día su padre se va de viaje para ganar dinero pero no vuelve. Nicolás, deseoso de reunirse con su padre, recorre paisajes nevados que le acaban llevando al mundo donde viven los elfos. Estos le reciben al principio mal pero, cuando averigua que unos hombres anteriores a él habían secuestrado a un pequeño elfo, ya sabe por qué. Todo evolucionará, como se ve venir, hacia la conversión de Nicolás en el futuro Papá Noel. El lema de la historia podría ser que «cuando la magia existe, cualquier cosa es posible».

Matt Haig. El chico que salvó la Navidad (A Boy called Christmas, 2015). Barcelona: Destino, 2016; 314 pp.; ilust. de Chris Mould; trad. de Elda García-Posada; ISBN: 978-84-08-16289-6. [Vista del libro en amazon.es]

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IrvingViejaN.jpg
viernes, 23 de diciembre de 2016

Una buena parte de la producción de Washington Irving se publicó en The Sketch Book of Geoffrey Crayon, Gent. Allí se contenían 34 artículos y relatos cortos que se habían ido publicando en los años 1819 y 1820. Entre ellos había cinco, titulados «Navidad», «La diligencia», «Nochebuena», «El día de Navidad» y «La cena de Navidad», que compusieron más adelante un libro muy popular: Vieja Navidad, que influyó en los relatos navideños posteriores de Dickens, y que se ha publicado hace poco, por primera vez, en castellano. Además, la edición viene con las merecidamente famosas ilustraciones de Randolph Caldecott de 1875 (que se pueden ver en la edición en inglés que está en este enlace).

En el primer capítulo el narrador rememora, de modo general, las tradiciones navideñas que considera típicamente inglesas. Tiene un tono nostálgico y algo quejoso característico: «lamento tener que añadir que estas tradiciones van perdiendo día a día su vigor, siendo pertinazmente erosionadas por el tiempo, y más cruelmente aún por las modas actuales». En los siguientes contará las anécdotas concretas de una Navidad que pasó en Yorkshire, invitado por una familia amiga, empezando por el viaje en diligencia la víspera de la Navidad, y siguiendo por la magnífica hospitalidad de sus anfitriones, con las comidas, canciones y bailes que se sucedieron.

Son excelentes las descripciones ambientales y las de los distintos tipos humanos en los que se fija el narrador. Abundan también sus expansiones al hilo de lo que va contando: algo condescendientes, como la de «hay algo genuino y afectuoso en el júbilo de las clases bajas, cuando se ve excitado por la generosidad y la familiaridad de sus superiores»…; amables y conmovidas, como la de «¡qué fiable es un corazón generoso como fuente de alegría, haciendo que todo lo que está a su alcance reverdezca sonriente!»… Al final el autor confiesa que pretende sugerir una visión benévola de la naturaleza humana, y reconciliar a mi lector con sus semejantes y consigo mismo».

Con este y otros libros he actualizado la selección de álbumes y libros sobre Navidad.

Washington Irving. Vieja Navidad (Old Christmas, 1820). Sevilla: El paseo, 2016; 128 pp.; col. El paseo central; ilust. de Randolph Caldecott; trad. y notas de Oscar Mariscal; ISBN: 978-84-945509-8-0. [Vista del libro en amazon.es]

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LindgrenCrowtGnomo2.jpg
martes, 3 de noviembre de 2015

El gnomo no duerme, es un relato de Astrid Lindgren ilustrado por Kitty Crowhter, que se puede calificar de navideño y se puede colocar en la tradición de los relatos sobre pequeños seres benéficos que viven escondidos en las casas. En una vieja y aislada granja, cuando todos duermen en pleno invierno, el gnomo que vive oculto en el pajar sale a ver cómo van las cosas en el establo, la despensa y otras dependencias. Conoce un «idioma callado y breve» que los animales y los niños dormidos entienden y que a todos serena.

El personajillo principal es simpático y me ha recordado a seres como Job y como el Papá Noel de Raymond Briggs: como si no estuviera contento de tener que levantarse de noche pero, a pesar de todo, satisfecho de cumplir con un trabajo tan útil para los demás. Las ilustraciones se apoyan en las blancas áreas de nieve para que la historia resulte, a la vez, luminosa y cálida como lo es el texto de Lindgren.

Kitty Crowther. El gnomo no duerme (Tomten är vaken, 1960 el texto, 2012 las imágenes). Texto de Astrid Lindgren. Barcelona: Corimbo, 2013; 26 pp.; trad. de Elda García-Posada; ISBN: 978-84-8470-485-0. [Vista del libro en amazon.es]

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StifterPiedrasC.JPG
jueves, 8 de octubre de 2015

Otro libro importante de Adalbert Stifter fue Piedras de colores, un volumen cuya versión original contiene seis historias, todas ellas con niños en sus argumentos, aunque la edición castellana titulada del mismo modo sólo contiene dos: Cristal de roca (Bergkristall, 1845) y Creta blanca (Bergmilch, 1843).

El argumento de este último, que se desarrolla durante las guerras napoleónicas, es que, a un castillo llega un oficial enemigo que se comporta caballerosamente y eso causa una gran impresión a una niña del castillo que, años después, se reencontrará con el oficial cuando vuelve para pedir disculpas.

Pero es Cristal de roca el más popular de todos los relatos cortos del autor. Sus protagonistas principales son dos niños, Konrad y su hermanita Sanna. Ambos suelen ir andando desde la casa de sus padres a casa de sus abuelos, situada en un pueblo cercano. Pero un día de Nochebuena que hicieron ese recorrido por la mañana, se desorientaron y perdieron al regresar por la tarde debido a la rapidez con la que cayeron la niebla y la nieve.

Como es habitual en Stifter, la narración tiene un arranque lento. Empieza por unas majestuosas descripciones de la naturaleza y de los escenarios donde viven los protagonistas. Continúa —como en Creta blanca—, con una explicación calmosa de los antecedentes familiares de los niños. Todo conduce a los momentos de gran tensión en los que se pierden y en los que Konrad, que se da cuenta del peligro, intenta en todo momento, al mismo tiempo, tranquilizar a Sanna y procurar que no se abandone al sueño.

La historia tiene una clara condición de cuento navideño, no sólo por el momento en el que se desarrollan los acontecimientos, sino por las «lecciones» que desprende: la conmovedora valentía de los niños, reforzada porque ven las luces de la Nochebuena en las estrellas; la solidaridad entre los vecinos para ponerse a buscarlos, que se nos da a entender que servirá para que los padres de Konrad y Sanna abandonen su altivez de ricos…

Adalbert Stifter. Piedras de colores (Bunte Steine, 1853). Madrid: Cátedra, 1990; 142 pp.; col. Letras universales; trad. de Juan Conesa y Jesús Alborés; ed. de Juan Conesa; ISBN: 84-376-0952-6. [Vista del libro en amazon.es]

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SantosLopizCamello.JPG
miércoles, 7 de enero de 2015

Una historia que anoté, hace algún tiempo, para poner precisamente hoy, porque se desarrolla un siete de enero: Un camello en la cornisa, con texto de Care Santos e ilustraciones de Violeta Lópiz.

La narradora, Elia, comienza diciendo que «la mañana del siete de enero es la más horrorosa del año» mientras su madre afirma que «¡por fin ha vuelto la normalidad!». Pero las cosas no son tan sencillas: junto a los cristales Elia oye un sonido raro, «¡Caf-caf!», que resulta ser ¡un camello!, no muy grande, que además tiene los ojos cerrados y que, aunque tiene prohibido terminantemente hablar con las niñas, le dice que se llama Marco Aurelio y que se ha despistado de la caravana con la que venía…

Es una historia graciosa, bien contada, de las que prolongan un poco más la magia de los Reyes y los regalos, algo a lo que contribuyen también las sugerentes ilustraciones.

Care Santos. Un camello en la cornisa (2009). Madrid: Macmillan, 2009; 44 pp.; col. Librosaurio; ilust. de Violeta Lópiz; ISBN: 978-84-7942-486-2. [Vista del libro en amazon.es]

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PreusslerAngelGL.JPG
martes, 25 de noviembre de 2014

He actualizado la voz de Otfried Preussler e introducido en ella un libro (de los que hay que buscar en bibliotecas) de relatos cordiales de ambiente navideño: El ángel con gorro de lana.
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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Un buen relato corto de Paul Auster, que se presenta como de Navidad porque habla bien de amistad y convivencia cordial (uno de los posos de la Navidad en muchos es ese, sin duda), es El cuento de Auggie Wren.

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RomeroYVamoscuentos.JPG
martes, 4 de diciembre de 2012

¡Vamos cuentos, a Belén!,
de Ana María Romero Yebra contiene veintiún poemas simpáticos y amables, todos relacionados con la Navidad y un cuento popular: Caperucita llevando a Belén la merienda de su abuelita, cinco lobitos que marchan felices hacia el Portal, lo mismo el soldadito de plomo y la bailarina, igual que Alí Babá y los cuarenta ladrones, el Gato con Botas, etc. Es una oportunidad más de contar los cuentos primero, si los destinatarios no los saben, y de leerles o que lean luego los poemas.

Ana María Romero Yebra. ¡Vamos cuentos, a Belén! (2012). Zaragoza: Edelvives, 2012; 50 pp.; ilust. de Ximena Maier; incluye CD; ISBN: 978-84-263-7441-7.

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Aunque a mí no me han dicho mucho —pues aunque algunos relatos son buenos, otros suenan anticuados o, sencillamente, son raros—, seguro que algunos lectores agradecerán conocer las ediciones de Cuentos españoles de Navidad: de Bécquer a Galdós, y Cuentos españoles de Navidad: de Valle-Inclán a Ayala.

La primera selección contiene relatos de Pedro A. de AlarcónLa nochebuena del poeta—, Pereda, BécquerMaese Pérez el organista—, Isidoro Fernández Flórez, Pérez GaldósLa mula y el buey—, Ortega Munilla, Bonafoux, Luis de Coloma, Blasco Ibáñez, Jacinto Octavio Picón, Eduardo del Palacio, Clarín —La noche mala del diablo—, Luis Taboada, Joaquín Dicenta, Echegaray, Eduardo Zamacois.
La segunda contiene veinte cuentos de: Sánchez Díaz, Valle-InclánLa adoración de los Reyes—, José Nogales, Rubén Darío, Gómez de Vaquero - Andrenio, Pardo Bazán, José Francés, Juan Ramón JiménezJijoneses de Navidad—, Ricardo León, Gómez de la Serna, Hernández Catá, Gabriel Miró, Fernández FlórezLa limosna—, Bergamín, Pemán —El republicano y los Reyes Magos—, Baroja, Azorín —El primer milagro—, Giménez Caballero, Francisco Ayala, Tomás Borrás.

Indico el título de los que me han parecido mejores. Una idea que se puede aplicar a otros temas está vigente también aquí: al tratar sobre la Navidad no hay nada menos original que intentar ser original.

Cuentos españoles de Navidad: de Bécquer a Galdós. Selección, prólogo y edición a cargo de Rafael Alarcón Sierra. Madrid: Clan, 2004; 264 pp.; ilust. de Marina Arespacochaga; ISBN: 84-89142-75-0.
Cuentos españoles de Navidad: de Valle-Inclán a Ayala. Selección, prólogo y edición a cargo de Rafael Alarcón Sierra. Madrid: Clan, 1998; 237 pp.; ilust. de Marina Arespacochaga; ISBN: 84-89142-25-4.

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TrigoJasid.jpg
martes, 8 de diciembre de 2009

C. S. Lewis
pensaba que, durante su niñez, sus creencias religiosas no se habían desarrollado adecuadamente debido a que le insistían en que debía tener determinados sentimientos respecto a Dios y a Jesucristo, y, como los sentimientos no se pueden forzar, ese modo de presentarle vinculadas la reverencia y la obligación fue contraproducente. Con esa experiencia en la mente compuso las Crónicas de Narniasuponía que, si los niños llegaban a querer y admirar a Aslan por sí mismo, tendrían más fácil el camino para luego amar y admirar a Jesucristo. Opinaba que, tal vez así, sus sentimientos se verían menos inhibidos por las deficiencias que inevitablemente notarían cuando se les transmitieran las enseñanzas cristianas.

Esa misma intención, de provocar sentimientos afectuosos hacia Jesucristo, María y José, tienen algunos relatos navideños como, recientemente, La historia de Jasid, de Tomás Trigo. En este caso el narrador es Jasid, un perro muy joven, con mucho que aprender todavía, que regalan a José antes de que nazca Jesucristo y que, por tanto, vivirá todos los acontecimientos que seguirán. La historia cumple sus propósitos iniciales pero se sostiene bien por sí misma porque Jasid tiene personalidad propia, cuenta bien las cosas, hace comentarios chispeantes y también se suceden incidentes graciosos.

Tomás Trigo. La historia de Jasid (2009). Madrid: Palabra, 2009; 160 pp.; col. Libros Ilustrados; ilust. de Mar Ballesteros; ISBN: 978-84-9840-269-8.

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viernes, 5 de diciembre de 2008

Libro de Visitantes,
de José Jiménez Lozano, es un relato singular, empezando porque se presenta como un manuscrito perteneciente a la biblioteca del monte Athos, donde lo copió un viajero inglés a finales del XIX, etc., etc. Con ese pretexto, se cuentan las escenas de la llegada de María y José a Belén, el nacimiento de Jesús, la adoración de los pastores, de los Reyes, y también otras visitas, algunas tan singulares como una que hacen, juntos, Descartes, Hegel, Spinoza y Pascal.

El lenguaje de la narración tiene los rasgos propios del autor: por un lado es rico y preciso, y por otro es popular y coloquial. En lo que se cuenta se introducen personajes nuevos y elementos que podrían calificarse de propios de los evangelios apócrifos. Sin duda, no todos los lectores apreciarán algunos guiños cultos pero, en general, la ironía zumbona del narrador sí es completamente popular: cuando los ilustres visitantes se presentan con un regalo para el niño, Hegel trae uno de sus libros y entonces la asnilla va y dice al oído del buey: «Ni al que asó la manteca se le ocurriría traer La Fenomenología del Espíritu a una criatura».

José Jiménez Lozano. Libro de Visitantes (2007). Madrid: Encuentro, 2007; 94 pp.; ISBN: 978-84-7490-887-9. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Otro relato más sobre los Reyes Magos, esta vez sobre un jefe indio para el que seguir la estrella es la razón de su vida: El cuarto Rey Mago, de Willi Fährmann.

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MonasterioBelén.jpg
martes, 18 de diciembre de 2007

Cuentos de Navidad con sentido del humor y profundidad son los que se contienen en El Belén que puso Dios, de Enrique Monasterio.

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martes, 11 de diciembre de 2007

Y si el álbum de ayer es accesible en las bibliotecas, no así el relato de hoy sobre los Reyes Magos, que no está en la red de bibliotecas públicas españolas: Los aguinaldos del infante. Glosa de epifanía, del portorriqueño Tomás Blanco (que, como muchos otros libros hispanoamericanos, yo pude leer en Munich...). A lo mejor al decirlo aquí alguien se anima y lo publica.

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martes, 27 de noviembre de 2007

Pralino
,
de Axel Hacke, es un cuento de un padre a su hijo en Navidad que se alinea con los relatos de juguetes que reviven. No es genial pero está bien contado y cuenta con ilustraciones sugerentes de Michael Sowa.

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AmoRdDios.jpg
martes, 28 de noviembre de 2006

Otro relato infantil humorístico sobre ángeles, esta vez en torno a la Navidad, es Rastro de Dios, de Montserrat del Amo.

De todas maneras, y como indica un autor que citaré mañana extensamente, para comprender que los Ángeles no son unos seres blandos y empalagosos conviene volver a los orígenes y leer qué nos dicen sobre ellos el Antiguo y el Nuevo Testamento..., y después olvidar casi todo lo que, al respecto, ha hecho el arte de los últimos seis siglos, por no hablar de las representaciones comerciales, incluidas las que tienen que ver con las devociones populares.

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martes, 13 de diciembre de 2005

Un relato clásico navideño es El regalo de los Reyes Magos, del norteamericano O. Henry, que se puede encontrar también en versiones ilustradas. De sus cuentos a mí me parece también formidable El príncipe del Chaparral, en la línea varias veces indicada de la importancia que tienen los cuentos de fantasía para los niños.

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