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Notas del archivo 'Álbumes (convivencia: adultos y niños)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 2 de mayo de 2017

Entre los álbumes excelentes que tienen como hilo conductor un paseo en el que van ocurriendo cosas recuerdo ahora La sorpresa de Nandi y Letras robadas. A ellos ha de sumarse otro reciente, argumentalmente muy distinto de los citados, que es magnífico: Un camino de flores, de Sydney Smith y JonArno Lawson.

Es un relato sin palabras en el que vemos a una niña y a su padre paseando por la ciudad. Mientras el padre habla por teléfono su hija va recogiendo florecillas de colores que ve brotar en distintos sitios: junto a un poste, en un muro, entre las baldosas del suelo, al pasar un puente y un túnel… Al principio todo lo vemos en blanco y negro salvo el abrigo rojo de la niña. Luego el color llega con las flores y, poco a poco, va surgiendo en más sitios: en un puesto de frutas, en el vestido de una mujer (que lee un libro mientras espera el autobús)... Según la niña va dejando las flores en distintos sitios —junto a un pájaro muerto que ve al atravesar un parque, junto a un vagabundo dormido…—, todo se va llenando de color.

El ritmo del álbum lo marca el número de ilustraciones que hay en las páginas. A veces hay una sola ilustración con todo el panorama de la calle o del parque o del barrio en el que viven los protagonistas; en otras dobles páginas hay varias viñetas que siguen los pasos de lo que ocurre o que, a veces, muestran aspectos de la misma escena, con planos de detalle o primeros planos, y desde distintos puntos de vista.

Se transmite bien cómo los gestos de cuidado, afecto y cordialidad de la niña, con las flores y los animales, con quienes no conoce y con sus padres y hermano, transforman el ambiente. Las escenas finales, con la llegada de la niña y su padre a casa, son un cierre magnífico: hacen pensar que la niña es como es también por el afecto familiar que se nos muestra. Esta es una buena reseña en la que también se incluyen algunas ilustraciones.

Sydney Smith. Un camino de flores (Sidewalk Flowers, 2015). Idea de JonArno Lawson. Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2017; 40 pp.; ISBN: 978-8494650611. [
Vista del álbum en amazon.es]

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RobinsonParadaMarket2.jpg
martes, 28 de marzo de 2017

Última parada de la calle Market, de Christian Robinson y Matt de la Peña, es un álbum de ambiente muy propio de ciertos barrios de algunas grandes ciudades de Norteamérica.

Su protagonista es Jackson, un chico negro que, al salir de la iglesia, vuelve a su casa con su abuela Nana. Se suceden incidentes que provocan preguntas del chico y respuestas de su abuela: cuando su amigo Colby, blanco, se va en coche, «¿por qué nosotros no tenemos coche?», «¿para qué lo queremos? Tenemos un autobús lanzallamas y al señor Dennis, que siempre te enseña un nuevo truco de magia»; y a continuación los vemos subirse al autobús… En las siguientes escenas la abuela va enseñando buena educación al chico —se asegura que salude a todos y dé las gracias— y le hace ver el lado positivo y poético de la vida que llevan. Cuando llegan a su barrio, a la última parada, el lector se da más cuenta de la situación.

Álbum que podríamos categorizar entre los de convivencia: de los que enseña a mirar a las gentes tan distintas de una ciudad con amabilidad y, a la vez, a ser más conscientes de algunas situaciones difíciles. También lo podríamos colocar entre los de abuelas sabias que ponen las bases para que su nieto crezca con una visión cordial de la realidad, por más que los lectores se den cuenta de que las cosas bien podrían mirarse de otra manera. Las ilustraciones coloristas y planas, bien compuestas, dan idea de los ambientes urbanos que se presentan. Las figuras son simples pero expresivas en sus atuendos y en sus gestos. Los bloques de texto están bien integrados en las ilustraciones; las palabras van, casi siempre, sobre fondo blanco, aunque algunas veces no es así y la legibilidad se resiente.

Christian Robinson. Última parada de la calle Market (Last Stop on Market Street, 2016). Texto de Matt De la Peña. Barcelona: Corimbo, 2016; 32 pp.; trad. de Teresa Mlawer; ISBN: 978-84-8470-549-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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miércoles, 31 de agosto de 2016

Si yo fuera mayor…, es un álbum de 1965 reeditado hace poco en España y firmado por Éva Janikovszky (1926-2003) y László Réber(1920-2001), una escritora y un ilustrador húngaros muy influyentes.

En la primera página se indica que «todos los niños saben, incluso los más pequeños, que ser travieso es más divertido que ser bueno»; en la segunda, que «ser siempre bueno es terriblemente aburrido, y muy cansado»... Ese tipo de afirmaciones se acompañan de varios dibujos de figuras dibujadas y coloreadas. Con la voz narrativa de un niño algo crecidito, se habla de los mandatos repetidos de los adultos —tipo «¡que te laves las manos!», «¡que no te muerdas las uñas!»— y se comenta: «¡Qué fácil es decirlo! Pero qué sentido tiene que los mayores digan ¡Qué suerte tienes de ser un niño! Todos los niños saben, incluso los más pequeños, ¡que ser mayor es mucho más divertido!». El niño sigue quejándose: «Los mayores hacen todo lo que quieren mientras que los niños tienen que hacer todo lo que los mayores les dicen»… Luego hay un momento posterior en el que el narrador adopta otra posición: «Si yo fuera mayor, sería completamente distinto, siempre estaría contento», «me pondría guantes blancos y pasaría la mano por todas las verjas», «nunca me quitaría el barro de los zapatos en el felpudo antes de entrar en casa»… Hasta un irónico y certero final.

Álbum de interés para todos. Porque, gráficamente, las ilustraciones, con un estilo como el de Sasek, tienen una sencillez engañosamente infantil que nunca pasa de moda: las figuras están bien contorneadas y son claras, los gestos son mínimos y muestran lo fundamental. Luego, porque señala bien no pocas incoherencias de los mandatos adultos al niño pero, a la vez, porque también conduce al niño a darse cuenta de que, aunque tenga parte de razón, algo falla en sus quejas. También, porque nos recuerda un mundo en el que la mayoría de los adultos consideraba su obligación enseñar buenos modales, aunque tantas veces lo hicieran mal, y la mayoría de los niños sabía que debían obedecer, aunque vieran o intuyeran la falta de coherencia de algunas cosas que se les decían y de quienes se las decían.

László Réber. Si yo fuera mayor… (Ha én felnôtt volnék, 1965). Texto de Éva Janikovszky. Madrid: Silonia, 2016; 37 pp.; trad. de María M. de Kása; ISBN: 978-84-943134-7-9. [Álbum en amazon.es]

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martes, 16 de agosto de 2016

Un buen álbum que, como Aquel niño y aquel viejo o Guillermo Jorge Manuel José, trata bien sobre una amistad entre un niño y un anciano: La visita, de Antje Damm.

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AquelNAquelV.jpg
martes, 20 de octubre de 2009

En la información sobre James Stevenson se mencionan álbumes que tratan sobre relaciones entre adultos y niños, como Mi amiga la señora mayor o como The Worst Person in the World. Dejando al margen el atractivo de las ilustraciones para el lector pequeño, la primera es un ejemplo de las historias que se dirigen al adulto —pues sobre todo habla de la satisfacción del adulto por su relación con el niño—, y la segunda es un relato que claramente se dirige al niño —pues busca la complicidad con él al presentar un adulto antipático como también lo hace, con otro registro, La peor señora del mundo—. Luego, hay relatos que intentan llegar a los dos públicos, como La señora y el niño, y como lo hace Aquel niño y aquel viejo, de Avelino Hernández y Federico Delicado, uno de los mejores que conozco con este tema.

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KockereSeñoraN.jpg
lunes, 8 de junio de 2009

La señora y el niño,
de Kaatje Vermeire y Geert de Kockere, cuenta cómo nace una relación de amistad entre un niño y una señora mayor. Las ilustraciones sugieren un ambiente de barrio socialmente deteriorado; su composición, con diferentes texturas y elementos entremezclados, habla de un mundo recompuesto a base de retazos. El texto indica cómo el niño siente, al mismo tiempo, temor y curiosidad acerca de una enorme mujer de la que, al principio, piensa que debe comer niños; todo lo que ve de su comportamiento le intriga y, poco a poco, su percepción cambia. Mientras las ilustraciones subrayan el misterio y la inquietud que le causa la señora cuando pasea o cuando la ve en su balcón, el texto presenta las cosas en tercera persona pero desde la perspectiva del niño. Hay que aguardar a la mitad del álbum para que, por fin, el chico vea la cara de la señora perfilada, un día en el que se le caen unas naranjas y el niño se agacha para ayudarle a recogerlas y ella le sonríe.

Buen álbum, aunque la concepción del relato, del texto y de las imágenes, por separado y conjuntamente, responden más al gusto de un adulto que de un lector pequeño. Estamos lejos de un álbum que trata de lo mismo pero busca más directamente ser afectuoso como Guillermo Jorge Manuel José, por ejemplo.

Kaatje Vermeire. La señora y el niño (De vrouw en het jongetje, 2007). Texto de Geert De Kockere. Cádiz: Barbara Fiore, 2008; 32 pp.; trad. de Carles Andreu y Albert Vitó; ISBN: 978-84-936778-0-0.

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VivasFoxGJMJ.jpg
lunes, 26 de noviembre de 2007

Un álbum excelente que ahora se puede conseguir en España: Guillermo Jorge Manuel José, de Julie Vivas y Mem Fox. Y ojalá se publique también aquí Possum magic, de las mismas autoras.

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