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Notas del archivo 'Memorias de infancia (mundo judío)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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domingo, 17 de abril de 2016

El diario de Rywka Lipszyc, una chica adolescente que vivió en el gueto de Lodz, Polonia, durante la segunda Guerra Mundial, fue un documento encontrado en Auschwitz por un médico del Ejército Rojo en 1945. Este lo guardó en su casa y, muchos años más tarde, su nieta, que había emigrado a los Estados Unidos, lo dio a conocer. Fue publicado por primera vez en San Francisco en 2014. El libro cuenta con cinco introducciones que dan cuenta de la historia del manuscrito y de qué se sabe de la autora. Es interesante por su valor testimonial, tanto por lo que habla de las condiciones de vida dentro del gueto durante la ocupación nazi, como por la personalidad de la autora, una chica con una gran curiosidad por el mundo y mucha confianza en Dios y en su religión judía.

Rywka Lipszyc. El diario de Rywka Lipszyc (Rywka's Diary: The Writings of a Jewish Girl from the Lodz Ghetto). Barcelona: Nube de Tinta, 2015; 189 pp.; trad. de Aurora Echevarría; ISBN: 978-84-15594-58-1. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 16 de enero de 2015

Con los ojos de una niña de doce años es un relato autobiográfico de Janina Hescheles, una chica que, al comienzo de la segunda Guerra Mundial, vivía en la ciudad de Lviv, o Lwöw en polaco, la capital de Galitzia, entonces perteneciente a Polonia. La ciudad la ocupó primero el Ejército Rojo en 1939. Después entró en ella el ejército alemán, en junio de 1941. Durante la ocupación alemana murieron 150.000 judíos y en 1945 sólo quedaban 260. Janina Hescheles fue una de las supervivientes y escribió su relato en 1943: en ese año, cuando desapareció el campo de concentración en el cual estaba, la llevaron a Cracovia y allí, animada por quienes la protegieron, puso por escrito lo que había vivido. En sus páginas primero hay algo de su vida familiar y luego cuenta la despedida de su padre, las duras condiciones de vida en la ciudad, la separación posterior de su madre, y el tiempo que pasó en el campo de concentración.

El relato no está embellecido ni corregido, pero como la escritura es sobria y hay tensión en lo que ocurre, se lee bien, aparte del enorme valor testimonial que se deriva de su inmediatez. Por otro lado, el libro en conjunto resulta interesante debido a los varios prólogos explicativos —de la misma escritora, de un profesor de Lviv, del traductor, de los editores polacos, de una de las personas que la protegió durante la guerra y que se ocupó de la primera y olvidada edición de su texto— y al epílogo de la autora, escrito en 2014, contando su vida posterior como profesora de Química en el Instituto Tecnológico de Haifa, en Israel, y sus publicaciones y actividades posteriores a su jubilación.

Janina Hescheles. Con los ojos de una niña de doce años (Ocyma dwunastoletniej dziewczny, 1946). Madrid: Hermida editores, 2014; 143 pp.; col. El Jardín de Epicuro; edición, trad. y notas de Guillem Calaforra; ISBN: 978-84-941767-4-6. [Vista del libro en amazon.es]


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viernes, 7 de noviembre de 2014

Soldados de plomo,
de Uri Orlev, es un libro con memorias ficcionadas de su infancia durante la segunda Guerra Mundial. Empieza en Polonia y habla de dos chicos de una familia bien situada, Yúrek y su hermano menor Káchik. Entre los muchos sucesos que ocurren, el que marca el punto de inflexión es la muerte de su ejemplar y abnegada madre. A partir de ahí pasan a depender de una tía y de su marido, mientras que otra tía también les ayuda pero manteniendo las distancias, y tienen que ir cambiando de vivienda de un lugar a otro. Al terminar la guerra, pueden marcharse a Palestina.

La narración, en tercera persona pero desde la perspectiva de Yúrek, tiene tono de relato infantil por la sencillez de las expresiones y porque abundan las observaciones propias del mundo interior de un niño. Sin embargo, no es en absoluto infantil, pues quien puede advertir todas las implicaciones de que se cuenta —por ejemplo, del hecho de que puedan salvarse varias veces gracias a un judío colaboracionista muy amigo de una tía de los chicos— es un lector más bien adulto. Por otro lado, para seguir bien el relato es conveniente conocer el telón de fondo: tanto los sucesos de la segunda Guerra Mundial en Varsovia —ocupación alemana, rebelión de la ciudad, rebelión del gueto…— como algo de la historia de las expediciones a Israel de los judíos supervivientes.

Lo que tiene de infantil la historia actúa de contrapunto trágico. Así sucede con los muchos momentos en los que la trama se centra en las escapadas imaginativas de Yúrek, que juega con soldados a la guerra y hace intervenir a los héroes de las novelas que ha leído: «El Comandante del Universo y su esposa entraron en el Palacio, acompañados por sus generales, y subieron la ancha escalera que conducía al vestíbulo. Allí se encontraba el capitán Nemo, el general Gordon, el general Napoleón, el general Sócrates, el general almirante Nelson y muchos otros, todos condecorados con distinciones honoríficas». También está captada con acierto la forma en que juegan los dos hermanos y cómo el mayor se aprovecha del menor: «Los ojos del pequeño se llenaron de lágrimas. Estaba convencido de que su hermano mayor había cometido una injusticia. –¡Eso no vale! –gemía–. ¡Devuélvemelo!»

Uri Orlev. Soldados de plomo (1956). Madrid: Bruño, 1997; 251 pp.; col. Paralelo cero; trad. de Eulàlia Sariola; ISBN: 978-8421631898. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 27 de junio de 2014

W o el recuerdo de la infancia, de Georges Perec, es un libro que muchos no apreciarán pero que algunos verán como una obra excepcional. Quien conozca y admire ya las obras de Perec encontrará en estas curiosas memorias de su infancia y primera juventud muchas cosas que le interesarán pues, aparte de la información biográfica que da el autor de sí mismo, escasa pero suficiente, no faltan jugosas reflexiones metaliterarias ni explicaciones de, por ejemplo, el origen de su amor por los diccionarios y los juegos de lenguaje. Quien esté interesado en libros de recuerdos relacionados con la persecución de los judíos, anterior y durante la segunda Guerra Mundial, descubrirá en este relato una forma distinta e inteligente de abordar ese tema, que combina una gran contención emocional, una doliente ironía, y muchas reflexiones más que sugerentes.

Se cuentan, en capítulos alternos, dos historias. Una, la vida del niño que era Perec en los años cuarenta cuando sus padres desaparecen de su vida, para morir en Auschwitz, y él pasa de familiar en familiar o de vecino en vecino; esta parte se cuenta recuperando textos escritos por él mismo en el pasado, anotando antiguas fotografías, rememorando sucesos que se le grabaron más, haciendo comentarios sobre la fiabilidad de su propio trabajo al escribir y al recordar. Otra, un relato ficticio en el que un chico de ocho años llamado Gaspard Winckler ha desaparecido en un naufragio en el Cabo de Hornos y otra persona, llamada igual, Gaspard Winckler, es enviada en su busca; la segunda parte de ese hilo narrativo es la descripción de W, una utópica isla donde se vive para el deporte y cuyo nombre, de modo característico en Perec, oculta y desvela una clave: doble uve, doble vida.

Como se puede deducir, todo el libro tiene mucho de búsqueda y reconstrucción de la propia identidad cuando, en los años de infancia y primera juventud, faltan puntos de referencia y sólo quedan recuerdos que «son trozos de vida arrancados al vacío» y «sin nada que los fondee, sin nada que los fije». El autor explica su trabajo, en el interior de su narración, del siguiente modo: «No sé si no tengo nada que decir, sé que no digo nada; no sé si lo que tuviera que decir no es dicho por ser indecible (lo indecible no se agazapa en la escritura, es lo que la ha desencadenado mucho antes); sé que lo que digo es blanco, es neutro, es signo, de una vez por todas, de un anonadamiento de una vez por todas. (…) No escribo para decir que no diré nada, no escribo para decir que no tengo nada que decir. Escribo: escribo [sobre mis padres] porque hemos vivido juntos, porque he sido uno entre ellos, sombra entre sus sombras, cuerpo junto a sus cuerpos; escribo porque ellos han dejado en mí su marca indeleble y porque su rastro es la escritura: su recuerdo ha muerto en la escritura; la escritura es el recuerdo de su muerte y la afirmación de mi vida».

Georges Perec. W o el recuerdo de la infancia (W ou le souvenir d’enfance, 1975). Palencia: Menoscuarto, 2014; 205 pp.; col. Cuadrante nueve; trad. de Alberto Clavería; ISBN: 978-84-15740-13-1.

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viernes, 6 de junio de 2014

Otro acercamiento al mundo propio de un niño que vivió hace unas cuantas décadas es Informe del interior, algunos recuerdos de infancia y juventud de Paul Auster. En ellos habla del niño y joven que fue él mismo, obviamente no como se veía entonces, sino como los ve ahora un narrador privilegiado que comenta y explica los procesos mentales del protagonista. La primera parte es «Informe del interior», su infancia hasta los doce años. La segunda recrea el impacto que le produjeron dos películas, una que vio con diez años y otra con catorce. La tercera se refiere a sus primeras tentativas como escritor. Al final hay un álbum fotográfico que no aporta nada de interés.

En la primera parte, la que a mí más me ha interesado, la intención del narrador es «seguir atentamente el funcionamiento de tu joven intelecto, verte aisladamente y explorar la geografía interior de tu infancia». Por eso habla con detalle de sus juegos, sus primeras lecturas, de cómo adquirió conciencia de su judaísmo, y de su familia, «desgraciada, extraña», «y sin duda esa rareza tenía bastante que ver con lo que eras de pequeño, quizá todo que ver». Para dar idea del tono pongo tres observaciones que a mí me han gustado:

—«No debe menospreciarse el aburrimiento como fuente de contemplación y ensueño, los centenares de horas de tu primera infancia en las que te encontrabas solo, nada inspirado, perdido, demasiado apático o despreocupado para jugar con tus cochecitos o camiones, para molestarte en disponer tus indios y vaqueros en miniatura».

—«Tendías a reflexionar sobre cuestiones eternas, cuestiones que aún hoy te sigues planteando y a las que nunca has sido capaz de responder, tales como la forma en que surgió el mundo y por qué existimos, o adónde va la gente al morir».

—«Te resultaba especialmente duro cuando en tu camino se cruzaba algún niño malintencionado, una persona que rechazaba las normas de sinceridad por las que os regíais tus amigos y tú, que se complacía en la discordia y el conflicto por sí mismo. Te refieres al comportamiento ético, no sólo a los buenos modales o al provecho social derivado de la conducta educada, sino a algo más fundamental, a los cimientos morales sobre los que todo se sostiene, y sin los cuales todo se derrumba».

Paul Auster. Informe del interior (Report from the Interior, 2013). Barcelona: Anagrama, 2013; 328 pp.; trad. de Benito Gómez Ibáñez; ISBN: 978-84-339-7878-3.

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viernes, 10 de febrero de 2012

Irse
son las memorias de infancia y juventud de Mihai Grunfeld, actualmente profesor de literatura española en una universidad de los Estados Unidos, pero que nació y crerció en Cluj, Rumania, hasta que, junto con su hermano mayor, se fugó de su país en 1969.

Sus padres eran judíos y supervivientes de los campos de concentración nazis, pero apenas le contaron cosas de su pasado y no le dieron una educación religiosa judía: con su libro el autor intenta recuperar y poner en orden sus pocos recuerdos. Otro aspecto de su relato es la vida que tuvo de niño y de joven: relaciones con sus padres y con sus amigos, sus estudios y su trabajo como tornero. Pero el único tramo que, al menos para mí, tiene verdadero interés es el de los pormenores de su escapada: con ocasión de un viaje que hace con su hermano mayor, a Praga, ambos buscan la manera de pasar a Austria para, desde allí, marcharse a Israel. Un epílogo breve da cuenta de cómo evolucionó su vida después.

El libro está bien escrito, por lo que se lee con comodidad pero, para lo que cuenta, su longitud es excesiva. Salvo las páginas finales de la huida lo demás tiene valor testimonial, porque deja ver algo del sufrimiento de quienes regresaron de los campos de exterminio y de la pobreza material y moral de muchos en la Rumanía de Ceaucescu. Pero los incidentes de crecimiento del protagonista, los propios de su maduración sexual y los que presentan sus rebeliones juveniles, sólo añaden páginas y, salvo para quien los vivió, resultan aburridos.

Mihai Grunfeld. Irse (Leaving Mermories of Romania, 2008). Madrid: Pre-Textos, 2011; 366 pp.; trad. de Mariano Peyrou Tubert; ISBN: 978-84-15297-37-6.

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viernes, 3 de junio de 2011

Yösik, el del viejo mercado de Vilnius,
de Joseph Buloff, es un relato que tiene algo de memorias de infancia y juventud de Joseph Buloff (1899-1985), un actor lituano que abandonó su país en 1926 para emigrar a los Estados Unidos, donde, desde su debut en Broadway en 1936 y en el cine en 1949, llegó a ser muy conocido.

El narrador habla primero de su infancia en el mercado de Vilnius, cuando era un chaval de baja estatura, charlatán y embaucador, que va poco a poco aprendiendo el rechazo que sufren los judíos. Luego cuenta cómo su vida da un giro cuando, al regresar su padre de los Estados Unidos, su familia se muda de barrio y él asiste al colegio. La segunda parte comienza con otro cambio de colegio donde trata con gente de otras capas sociales. Pero un nuevo revés de la fortuna, pues debido al asma su padre ya no puede seguir siendo peletero, le devuelve al mercado, en principio para trabajar de aprendiz, pero donde su vida sufre multitud de vaivenes debidos al estallido de la primera Guerra Mundial.

El libro cambia de tono y de ritmo varias veces: en ese sentido es desigual y no tiene la consistencia de una buena novela; sin embargo es interesante por lo que tiene de visión caleidoscópica y «chagallesca» del mundo del autor. En ocasiones tiene acentos surrealistas pues el pequeño y joven Yósik tiene un poderoso mundo imaginativo. Hay momentos cómicos pues también es un superviviente nato que se mete o le meten en unos líos monumentales. Otras veces predomina lo costumbrista, como cuando visita las sinagogas del barrio judío de Vilnius y nos cuenta su organización y funcionamiento. No faltan los acentos picarescos en algunas situaciones. En la tercera parte la guerra lo cambia todo y Yósik, que pasa por etapas de actor y de contrabandista, comienza con sus intentos de marcharse a América.

Como es habitual en este tipo de historias, abundan los personajes pintorescos y no faltan diálogos y reflexiones acerca del papel de Dios en la historia del pueblo judío y en la vida del narrador, con los choques entre los más ilustrados y los más tradicionales. En conjunto la novela tiene mucho de relato de aprendizaje y, en particular, el autor desea señalar cómo nació su vocación de actor desde que un tío suyo le introdujese en el mundo teatral: «me despertó anhelos que luego guiaron mi entera existencia: el anhelo de representar, el ansia de tener sujeto a todo un público en la palma de mi mano».

Joseph Buloff. Yösik, el del viejo mercado de Vilnius (Derinerung fun alten markt-plazt, 1990). Madrid: Capitán Swing Libros, 2011; 398 pp.; col. Polifonías; trad. de Jacobo Muchnick; ISBN: 978-84-938327-9-7.

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viernes, 20 de febrero de 2009

La lengua absuelta
y La antorcha al oído son la primera y segunda entregas de la autobiografía de Elías Canetti. La primera va desde 1905 hasta 1921 y narra estancias en Bulgaria, Inglaterra, Viena, Zurich; la muerte de su padre, la influencia dominadora de su sarcástica e inteligente madre, la frustración en la escuela, algunas lecturas que le dejaron huella. La segunda habla de las épocas en que vivió en Frankfurt, Viena, Berlín; sus relaciones con otros autores centroeuropeos, la influencia de la pintura en la formación de su sensibilidad, su modo de aprender a mirar y a reflexionar.

No es Canetti un autor fácil: su estilo es denso y maneja multitud de referencias culturales poco familiares en ámbitos diferentes al suyo. Por otra parte, su historia personal no tiene un particular atractivo salvo para quien esté ya interesado en su obra. Pero su autobiografía puede gustar también a quienes aprecien su enorme deseo de llegar al fondo de las cosas, a quienes deseen conocer observaciones y opiniones valiosas acerca de cuestiones relacionadas con la educación o con los procesos interiores del niño que crece.

Por ejemplo: «Es impensable lo poco que seríamos sin haber padecido miedo. Es propia del hombre la tendencia a ceder al miedo. Ningún miedo desaparece, pero sus escondrijos son indescifrables. De todas las cosas, quizás sea el miedo la que menos cambia. Cuando pienso en mis primeros años lo primero que reconozco son sus miedos, de los que hubo una riqueza inagotable. Muchos de estos miedos los descubro sólo ahora; otros, que no hallaré jamás, deben constituir el misterio que me hace apetecer una vida eterna.»

Elías Canetti. La lengua absuelta: Autorretrato de infancia (Die Gerettete Zunge, 1977). Barcelona: El Aleph, 2001; 344 pp.; trad. de Lola Díaz; ISBN 10: 84-7669-451-2.
Elías Canetti. La antorcha al oído: historia de una vida, 1921-1931 (Die Fackel im Ohr, 1980). Barcelona: El Aleph, 1982; 370 pp.; trad. de Juan J. del Solar; ISBN 10: 84-85501-41-1.

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