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Notas del archivo 'Álbumes (humor: monstruos, piratas, brujas)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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lunes, 12 de septiembre de 2016

Algunas veces he hablado de álbumes con miniargumentos que son propios de una tira cómica o de una revista satírica. Hay otros de los que se podría decir lo mismo pero cuyas tramas parecen nacer de las bromas que un padre o una madre pueden compartir con sus hijos pequeños. Es el caso de Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos, de Manu Callejón y Laura Gamero, un álbum que hay que recomendar de modo inmediato a quienes les ocurra lo que se cuenta en Una pesadilla en mi armario. Es un álbum bromista, con unas ilustraciones geométricas y ordenaditas, numeradas y secuenciadas como indica el título, aunque fácilmente habrá lectores a los que se les ocurran variantes. De hecho, es una historia óptima para contar, para dramatizarla un poco, e incluso para ponerla en práctica (por ejemplo, si no funciona el bizcocho que se sugiere para engatusar al monstruo, siempre se puede probar con otro…)

Manu Callejón. Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos (2015). Texto de Laura Gamero. Granada: Bárbara Fiore, 2015; 22 pp.; ISBN: 978-84-15208-70-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 2 de junio de 2015

Cuidado con la rana, de William Bee, es uno de esos álbumes de humor sarcástico —como algunos de Jon Klassen o Emily Gravett— que a unos les gusta mucho y a otros les da un poco de repelús.

Una anciana encantadora llamada Desazón Zozobra vive en una casita al lado del bosque. Para protegerse cuenta con una ranita instalada en el felpudo y un cartel a la entrada de su finca que advierte: «Cuidado con la Rana». Cada vez que alguien se acerca de modo amenazador a la casita, el narrador nos avisa: «¡Mirad!». Y vemos como, sucesivamente, un ladrón malvado, un Bicho Apestoso, y un Ogro Zampabollos intentan burlar a la Rana.

La narración se cuenta en versos sencillos —para leer y compartir en alto, más sonoros en el original inglés como suele ocurrir— y con cambios en la tipografía. Abundan las preguntas que lanzan al lector hacia delante y que facilitan su participación en la historia. Las imágenes en sí mismas son graciosas y la composición del álbum como tal, desde la reveladora contraposición entre la portada y la contraportada, pasando por la perfecta secuencia de las escenas, está muy cuidada. Luego, las ilustraciones tienen muchos detalles pequeños de los que avivan la curiosidad del lector. Este comentario extenso explica bien muchas más cosas.

William Bee. Cuidado con la rana (Beware of the Frog, 2008). Barcelona: Juventud, 2008; 42 pp.; trad. de Carlos Mayor; ISBN: 978-84-261-3671-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 18 de mayo de 2015

La granja de dinosaurios, de Frann Preston-Gannon, es un álbum que hace gracia. En la primera doble página vemos al granjero en la cama cuando suena el despertador y leemos: «el trabajo de un granjero es muy duro». Y a partir de ahí lo vemos trabajar todo el día hasta que, nos dice, «puedes regresar a casa sabiendo que tu granja está bien cuidada y tus animales contentos».

La simpatía está en lo que las imágenes muestran y las palabras no dicen: los dinosaurios grandes y pequeños alrededor del granjero. Unos dinos afectuosos y agradecidos, por cierto, aunque a veces se vean como amenazantes por el tamaño. Las letras son gruesas y las ilustraciones, en las que se integran bien dibujos y collages, son contundentes como cabría esperar...

Frann Preston-Gannon. La granja de dinosaurios (Dinosaur Farm, 2013). Barcelona: Blume, 2015; 30 pp.; trad. de Remedios Diéguez; ISBN: 978-84-9801-828-8. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 13 de abril de 2015

Un buen álbum más de Patrick McDonnell sobre un monstruo amable: El monstruo de los monstruos.

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lunes, 8 de septiembre de 2014

Guía de gigantes y otros seres extraordinarios, de Montse Ginesta, es una especie de prontuario que tuvo éxito en su momento pero, por lo que veo, ahora solo puede conseguirse en bibliotecas.

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martes, 5 de agosto de 2014

El viejo pirata, de Ingrid y Dieter Schubert, es un álbum de hace veinticinco años, de los que tratan bien la relación entre un niño y un hombre mayor, y de los que pulsa con buen humor la tecla de la querencia de los niños por las aventuras de piratas. Se puede encontrar en bibliotecas y hay una edición en euskera, de hace pocos años, de la que pongo la cubierta a la derecha.


 
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martes, 7 de enero de 2014

Hay autores de gran trayectoria cuyos nuevos libros no siempre tienen el nivel de sus obras anteriores, por más que sean buenos y que, si vinieran firmados por autores noveles, seguramente los calificaríamos mejor. Eso he pensado al leer Filbert: el diablillo bueno, escrito por Hiawyn Oram e ilustrado por Jimmy Liao. Es un álbum de formato grande cuyo protagonista es un diablito cuya bondad defrauda a sus padres, y que se encuentra con una angelita, llamada Florinda, que tiene el mismo problema pero al revés.

Las ilustraciones son exuberantes. Algunos personajes secundarios —compañeros de Filbert, su maestra búho Aliento-Esperpento, etc.— son muy divertidos. Algunas escenas, como la de la pelea en la escuela, son magníficas. Sin embargo, ahora leemos como una broma que un argumento y unos personajes que han llegado a ser tan convencionales se nos presenten como poco convencionales. Y otro problema de credibilidad es que las imágenes de Liao, tan amables, no parecen encajar con una historia que uno se imagina ilustrada por Tony Ross o alguien así. Pero, una vez más hay que decir que muchos no se plantearán nada de lo que digo atrás y leerán con gusto, e incluso con entusiasmo, el álbum.

Jimmy Liao. Filbert: el diablillo bueno (2013). Texto de Hiawyn Oram. Granada: Barbara Fiore, 2013; 29 pp.: trad. de Carles Andreu y Albert Vitó; ISBN: 978-84-15208-40-2.

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martes, 14 de mayo de 2013

El país de jamás lo creerás, de Norman Messenger, es un álbum enciclopédico bromista de los que causan admiración, por el trabajo enorme, y por el talento gráfico y el ingenio imaginativo del autor. Es también uno de esos libros de los que resultan inacabables para el lector, que puede pasarse horas explorando y descubriendo detalles nuevos. La primera doble página es un mapa explicativo: en él se ve una isla con forma de perro y se indican los territorios que mostrarán cada una de las doce láminas que van a continuación, todas con una solapa desplegable y algunas con dos. Por ejemplo, las primeras son: La aldea, Árboles peculiares, Insólitos árboles silvestres, El pantano y el río, etc.

Aunque no todo el mundo aprecia igual este tipo de álbumes, tan «inútiles» y «desmadrados», lo cierto es que componer personajes que integran cualidades o rasgos de distintos seres, es un ejercicio de larga tradición. Basta repasar A book of nonsense o los relatos del doctor Dolittle, entre muchos otros, y descubriremos seres parecidos al arbusto zanacebolla (El Vergel de las cosechas), al ave zancuda con botas (El lago mágico), al pez payaso (Los islotes), a los murciélagos herradura (Las montañas tenebrosas) o al árbol alfabeto (El claro del bosque feliz).

Norman Messenger. El país de jamás lo creerás (The Land or Neverbelieve, 2012). Madrid: SM, 2012; 30 pp.; trad. de Margarita Arroyo; ISBN: 978-84-675-5584-4.

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lunes, 21 de mayo de 2012

El dragón Zog,
de Axel Scheffler y Julia Donaldson, es un álbum divertido en la larga tradición irónica que abrió El dragón perezoso.

Zog es un pequeño dragón que asiste a su colegio y ha de aprender las habilidades características de los dragones: el primer año volar, el segundo rugir, el tercero arrojar fuego, capturar una princesa en el cuarto año y salir a combatir contra caballeros deseosos de liberar princesas en el quinto. En cada una de las primeras pruebas tiene un accidente del que sale ileso gracias a una voluntariosa chica que aparece por allí. En la cuarta, es la misma chica la que se ofrece a ser la princesa (Pearl en el original, Alelí en la traducción española). Y en la quinta…

El argumento es simpático y los versos que acompañan las imágenes son graciosos. La composición de las dobles páginas y la personalidad gráfica de los héroes son tan acertadas como acostumbra el ilustrador. Como es habitual en los libros infantiles hoy, Alelí es una chica independiente que se las ingenia, con amabilidad y simpatía, para domesticar al dragón y conseguir lo que desea.

Axel Scheffler. El dragón Zog (Zog, 2010). Texto de Julia Donaldson. Madrid: Macmillan, 2012; 40 pp.; trad. de Roberto Aliaga; ISBN 13: 978-84-15426-20-2.

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lunes, 29 de agosto de 2011

Algunos de los álbumes de más éxito de las últimas décadas son los del tándem que forman Axel Scheffler y Julia Donaldson. El problema que a veces tienen es que los relatos van contados en verso, para ser leídos y oídos, y eso significa que una parte de su atractivo no es siempre fácil de transmitir en otros idiomas. No es así en ¡Cómo mola tu escoba!, un gran título para los lectores niños.

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lunes, 21 de febrero de 2011

Respecto a Pum, de Claudia Rueda, y a Cómo reconocer un monstruo, de Gustavo Roldán, se podría decir lo que ya indiqué hace unos días: son álbumes simpáticos que hacen sonreír y, por tanto, uno podría plantearse regalar…, en caso de que vinieran en ediciones baratas.

En las ilustraciones de las páginas derechas de Pum se ven distintos animales con formas raras y un rótulo abajo: lagartija veloz, comadreja cazadora, etc. En las páginas izquierdas se leen, sobre fondo blanco, las letras «pum», que van en aumento a lo largo del libro. La idea es buena y la realización también pero, tal vez, los textos podrían ser o más ingeniosos o más sencillos, y la tipografía podría ser más contundente y, por ejemplo, salirse de la página cuando llega el momento cumbre…

El narrador de Cómo reconocer un monstruo es un monigote con sombrero de copa que, en la primera ilustración, afirma que «si nos encontramos ante algo que pudiera ser un monstruo, es mejor asegurarse de que realmente lo sea», y asistimos a continuación a las comprobaciones que va realizando. Diría que, más que un álbum, estamos ante un minirelato bromista de los que uno podría encontrar en unas tiras cómicas.

Claudia Rueda. Pum (2010). Barcelona: Océano Travesía, 2010; 14 pp.; ISBN: 978-84-494-4160-8.
Gustavo Roldán. Cómo reconocer un monstruo (2010). Barcelona: Thule, 2010; 26 pp.; ISBN: 978-84-92595-63-1.

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Un loro en mi granja,
de Lucie Müllerova y Pep Bruno, es un buen ejemplo de cómo se cuenta una historia con palabras e ilustraciones inseparablemente, de cómo un álbum infantil guiña el ojo al lector adulto y de cómo un relato puede ser un puente hacia lecturas posteriores para el lector niño, en este caso si algún adulto le pone tras el rastro que deberá seguir.

El narrador, poco a poco, va presentándole al lector a los distintos animales de su granja y, en particular, le habla del papel tan importante que juega en ella un mandón loro rojo. Las ilustraciones, todas a doble página, con figuras recortadas y pegadas encima del paisaje de fondo, van mostrando distintas perspectivas de la granja hasta que, al final, la vemos completa. Tampoco conocemos al narrador hasta el final, aunque intuimos desde el comienzo que debe ser alguien singular y tan imperioso como su loro.

Lucie Müllerova. Un loro en mi granja (2009). Texto de Pep Bruno. Zaragoza: Edelvives, 2009; 28 pp.; ISBN: 978-84-263-7341-0.

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martes, 6 de octubre de 2009

Le pasé a un amigo varios álbumes de distinta clase y cuando le pregunté cuál le había gustado más me dijo que El pirata Bob, una historia de Kathryn Lasky con ilustraciones de David Clark. En ella, Bob, el protagonista y narrador, habla de su amistad con su compañero Jack, de su  vida como pirata, y cuenta el asalto y saqueo de un galeón. «¿Por qué te parece la mejor? Te he pasado álbumes de más calidad gráfica», le pregunté. «Sí, y quizá por rechazo me ha gustado más: los otros son más sofisticados pero no son relatos para niños. Esta es una historia de piratas y a los niños les gustan los piratas. El dibujo es muy bueno, el comienzo del álbum enseñando un primer plano de la cicatriz en la nariz de Bob es magnífico,  las escenas de barcos en altamar tienen mucha calidad, golpes como el que la nariz le pica cuando hay oro cerca es divertido y hay varios momentos en que tanto las imágenes como el texto son graciosos. Además, aunque la historia tiene un punto de reflexión sobre la confianza que puede haber entre piratas y cosas así, se queda en eso y no intenta darte ninguna lección».

David Clark. El pirata Bob (Pirate Bob, 2006). Texto de Kathryn Lasky. Barcelona: Juventud, 2006; 32 pp.; trad. de María Lucchetti; ISBN: 978-84-261-3568-1.

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