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Notas del archivo 'Álbumes (lectura, libros)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 6 de junio de 2017

El Caballero que no quería luchar, de Thomas y Helen Docherty, es Leo, un joven ratoncillo y caballero medieval al que sus padres incitan a luchar aunque él prefiere dedicarse a leer. Al fin hace caso a sus padres y sale a luchar, montado en su caballo Amigo, y llevándose con él una pila de libros. Encuentra primero un grifo, luego un trol y finalmente un dragón. Al principio son amenazadores pero cuando Leo les cuenta una historia o les da un libro apropiado, todos se amansan. Al dragón, por ejemplo, le dice que tiene «un libro alucinante lleno de miles de dragones impresionantes» y lo convence a la primera.

Las ilustraciones son divertidas y el texto en verso también lo es, aunque no haya forma de trasladar la sonoridad del inglés a la versión española: «Leo was a gentle knight (Leo era un gentil caballero) / in thought and word and deed (de la cabeza a los pies). / While other knights liked fighting (Mientras a otros caballeros les gustaba luchar) / Leo liked to sit and read (él prefería sentarse con un libro a disfrutar)».

Los entusiastas de los libros lo apreciarán más; los más escépticos al respecto tendrán problemas para creerse que los libros tengan tantas bondades inmediatas; y habrá quien piense si el pequeño Leo, con tanto interés de que le dejen en paz para leer a gusto, no es un poco cómodo… En fin, el libro está compuesto con destreza, y es simpático y amable, pero los elogios de los lectores a sí mismos y a sus propios intereses a veces pueden chirriar o cansar un poco (al menos a mí).

Thomas Docherty. El Caballero que no quería luchar (The Knigth Who Wouldn’t Fight, 2016). Texto de Helen Docherty. Madrid: Maeva Young, 2017; 34 pp.; trad. de Rocío de Isasa; ISBN: 978-84-16690-29-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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JeffersWinstonLibros.jpg
miércoles, 31 de mayo de 2017

La niña de los libros, de Oliver Jeffers y Sam Winston, es uno de esos álbumes premiadísimos y elogiadísimos. Sin duda lo merece: Jeffers es un maestro de los álbumes y Winston es un experto tipógrafo y, por tanto, de su colaboración tiene que salir algo bueno o, al menos, algo que seguro que gustará a quienes siguen el mundo de los álbumes (como yo). Además, el libro habla sobre libros y lectura para gente a la que le gustan los libros y la lectura, así que tiene los aplausos garantizados entre quienes se dedican a los libros y a la lectura (como yo también)...

El relato trata sobre una niña que, «a través de un mar de palabras» llega junto a un niño solitario y le anima a vivir aventuras a través de «los bosques de cuentos de hadas», de las «montañas de fantasía» y a «dormir en las nubes de las canciones». Después de su recorrido vuelven a una casa de color en medio de una calle gris y el niño sale de allí con un libro bajo el brazo. Las palabras que cuentan la historia están, como es habitual en Jeffers, rotuladas a mano y ambos protagonistas están dibujados con sus características ilustraciones sintéticas, con lápices y acuarelas.

Lo especial del álbum son los escenarios por los que andan la niña y el niño: fondos tipográficos compuestos por Sam Winston a partir de textos tomados de clásicos de la literatura juvenil e infantil y de canciones populares o de cuna. De más está decir que los clásicos elegidos se corresponden con lo que va proponiendo la niña: Peter Pan para la fantasía, La isla del tesoro para las aventuras, Frankestein y otros para el miedo, etc. Son historias que no hace falta conocer para disfrutar del álbum. Poco a poco, además, el blanco y negro va dejando paso al color. En las guardas finales se da una lista de todos los libros utilizados, lógicamente pertenecientes al mundo de habla inglesa.

Oliver Jeffers y Sam Winston. La niña de los libros (A Child of Books, 2016). Valencia: Andana, 2016; 40 pp.; col. Àlbums locomotora; trad. de Anna Llisterri; ISBN: 978-8416394388. [Vista del libro en amazon.es]

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TolstikovaMiAmigoL.jpg
lunes, 28 de noviembre de 2016

Mi amigo Libro, de Dasha Tolstikova y Kirsten Hall, comienza presentando al personaje: «Libro era un libro. Y tenía todo lo que un libro puede soñar. Era fuerte y resistente. Contaba una historia ingeniosa y divertida». El relato cuenta que deseaba estar en manos de un niño y su vida desde que está en la librería hasta que se lo lleva una niña que tiene un perro agurruñado llamado Natillas.

Álbum interesante, también por ser el primero de la escritora y de la ilustradora. Las imágenes, realizadas con pastel y lápices, a veces como esbozos, son ágiles y bien adaptadas a lo que se narra en cada momento. La historia es simpática y está bien pensada para ganarse a quienes ya les gustan los libros y a quienes tienen interés en promover la lectura entre los niños. Por otro lado, tal como anuncia el título original, The Jacket, La camisa o el forro que traen algunos libros, el relato conduce al interés y a la importancia que puede tener ese componente físico del libro. Y, al respecto, le hace una propuesta final al lector.

Dasha Tolstikova. Mi amigo Libro (The Jacket, 2014). Texto de Kirsten Hall. Barcelona: Blackie Books, 2016; 48 pp.; trad. de Victoria Simó; ISBN: 978-84-16290-69-7. [
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MacKenzieLili2.jpg
lunes, 9 de mayo de 2016

Los libros que aplauden y difunden el uso de las bibliotecas, y además lo hacen de modo simpático, tienen asegurada una gran difusión. Es el caso del gracioso ¡Se busca! Lili la liebre, ladrona de libros, primer álbum de la escocesa Emily Mackenzie.

Por su argumento se podría comparar con El Trincalibros. La liebre protagonista está tan obsesionada con los libros que los roba continuamente. Hasta que, un día, desaparece un libro de Arturo, que lo denuncia y, cuando la policía detiene a Lili, Arturo ha de acudir a una rueda de reconocimiento de sospechosos…

La historia está bien llevada, las figuras son graciosas, las composiciones de páginas son acertadas, hay guiños bien pensados —que no siempre se pueden trasladar bien: un libro con los Bunniver's Travels, por ejemplo—.

Emily Mackenzie. ¡Se busca! Lili la liebre, ladrona de libros (Wanted! Ralfy Rabbit, Book Burglar, 2015). Barcelona: Combel, 2016; 32 pp.; trad. de Bel Olid; ISBN: 978-8491010449. [
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YarlettMonstruo2.jpg
lunes, 2 de mayo de 2016

Ñac-Ñac, El Monstruo Comelibros, de Emma Yarlett, es un álbum de argumento mínimo y bromista que me ha recordado a Al señor zorro le gustan los libros. Su protagonista es un monstruo regordete llamado Ñac-Ñac al que le encanta comer libros. Vemos cómo da mordiscos a Ricitos de oro, a Caperucita roja, a Jack y las habichuelas mágicas… Al final, el narrador consigue atraparlo y encerrarlo. El libro se caracteriza porque cada cuento que muerde Ñac-Ñac está confeccionado de modo diferente —incluso con hojas de tamaños y formas distintas— y por estar confeccionado con abundancia de troquelados, la mayoría con forma de mordisco.

Emma Yarlett. Ñac-Ñac, El Monstruo Comelibros (Nibbles, The Book Monster, 2016). Madrid: Bruño, 2016; 20 pp.; col. Cubilete; trad. de Virtudes Tardón Sánchez; ISBN: 978-8469604915. [Vista del ábum en amazon.es]

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lunes, 6 de abril de 2015

La biblioteca nocturna, de Kazuno Kohara, habla de una bulliciosa biblioteca que sólo abre por la noche. La bibliotecaria es una niña que tiene tres búhos ayudantes. La historia cuenta cómo la chica resuelve varios problemas: el de unas ardillas ruidosas, el de un lobo que llora cuando lee y el de una Tortuga que no ha logrado terminar su libro cuando todos se marchan.

El argumento del relato no tiene tensión pues es puramente descriptivo de algunas acciones, pero el álbum, como tal, tiene mucho encanto debido al estilo retro, tan singular, de unas ilustraciones que son grabados en linóleo. Las figuras están contorneadas con líneas gruesas y son amables, por lo que la oscuridad de fondo de todas las ilustraciones, aliviada con amarillos y naranjas para personajes y algunos fondos, y azules para los libros, resulta incluso acogedora.

Kazuno Kohara. La biblioteca nocturna (The Midnight Library, 2014). Barcelona: Picarona, 2014; 28 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-941549-9-7. [Vista del libro en amazon.es]

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ChildLibroFeroz2.jpg
martes, 17 de marzo de 2015

Me he dado cuenta recientemente de que no había hablado aquí de Quién teme al libro feroz, de Lauren Child. Su protagonista, conocido de otros álbumes de la autora, es Olmo, que se duerme y, en su sueño, se mezclan Ricitos de Oro y Cenicienta. Pero, como había pintarrajeado los cuentos cuando los leyó, ahora los personajes aparecen con bigotes pintados con bolígrafo... y acaba metido en líos. El álbum, sobre temores y lecturas, hará sonreír a los lectores familiarizados con los cuentos a los que alude la narración…, y que no sean perezosos para leer el mucho texto que aparece al revés. Es interesante también, por ciertos rasgos de humor posmoderno típicos: el personaje interactúa con el medio —el propio álbum—, como cuando en el papel hay un agujero físico por el que Olmo se mete para escaparse y aparecer en la página siguiente; abundan las bromas metafictivas, por ejemplo cuando se nos dice que, como el ilustrador dibujó alto el pomo de la puerta, Olmo tiene dificultades para llegar a él…

Lauren Child. Quién teme al libro feroz (Who´s Afraid of the Big Bad Book?, 2002). Barcelona: Serres, 2003; 32 pp.; adaptación de Miguel Angel Mendo; ISBN: 84-8488-075-3.

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DochertyTrinca2.jpg
lunes, 24 de noviembre de 2014

El Trincalibros,
de Helen y Thomas Docherty, es un álbum que habla con simpatía de la lectura de cuentos antes de dormir. Comienza diciendo que «Una noche oscura en Villa Madriguera / una coneja llamada Lena Madera / se sentó a leer como una noche cualquiera» y cómo un ser amenazador, al que no vemos, un Trincalibros, «El cielo surcó, y con gran sigilo / En la ciudad aterrizó» (el texto inglés dice: «One dark, dark night in Burrow Down, a rabbit named Eliza Brown found a book and settled down... when a Snatchabook flew into town»). Vemos también un bosque con distintas madrigueras y, en cada una, en el interior de un árbol, sobre sus ramas, bajo el suelo, etc., vemos a búhos, tejones, ardillas, leyendo cuentos a los pequeños. Pero entonces el espabilado Trincalibros se las arregla para robar los libros de todas ellas.

Libro para leer en voz alta y para compartir, con un relato alegre y unas ilustraciones cálidas, con detalles pequeños para observar. Los personajes son amables y capturan el interés de los lectores pequeños. No conozco completo el texto inglés original, que por la frase que puse arriba parece más rítmico y sonoro que la versión en castellano, que por otro lado cumple bien su función.

Thomas Docherty. El Trincalibros (The Snatchbook, 2013). Texto de Helen Docherty. Madrid: Maeva, 2014; 32 pp.; col. Maeva Young; trad. de Rocío de Isasa; ISBN: 978-84-15893-56-1. [Vista del libro en amazon.es]

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AlcorMurLibros2.jpg
martes, 6 de mayo de 2014

Libros, de Murray McCain y John Alcorn, se publicó en 1962 y se ha editado en español hace poco. Es interesante para nostálgicos, lo es también porque John Alcorn fue una referencia del diseño en los años cincuenta y sesenta, y lo es por lo que tiene de homenaje a los libros. Algunas de las explicaciones que da sobre los libros son divertidas —«los libros tienen parte de fuera & de dentro»—, otras se han quedado algo atrás —«¿has visto alguna vez un libro sin palabras?»—, y las referencias literarias que se dan son de libros o personajes que muchos chicos de ahora no entenderán —el oso Yogui, el viaje de Henri a París…—. Es decir, es un tipo de libro que interesará a los adultos que sepan aprovecharlo para compartirlo con lectores pequeños, y que puedan apreciar la originalidad de su diseño: el autor se apoya sobre todo en los colores amarillo y magenta, juega con muchas tipografías distintas e incluye algunos dibujos, y compone las sucesivas páginas de modos muy variados.

Murray McCain y John Alcorn. Libros (Books! 1963). Barcelona: Gustavo Gili, 2013; 44 pp.; col. Los cuentos de la cometa; trad. de María Serrano; ISBN: 978-84-252-2641-0.

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martes, 14 de enero de 2014

El libro rojo, de Barbara Lehman, es un álbum sin palabras que no tiene título a la vista. Externamente vemos un libro rojo en cuya cubierta está una niña que va corriendo y lleva un libro rojo; y, en la contracubierta, es un niño sentado quien está leyendo también un libro rojo. No es necesario, por tanto, que nos insistan en que el título es El libro rojo.

En la primera doble página, antes de los datos editoriales, se ven los edificios altos de una ciudad en la que nieva. En la primera página del relato una niña, en la calle nevada, se dirige al colegio, según sabremos después. Pero encuentra un libro rojo en el suelo: se lo lleva y, subrepticiamente, lo lee en clase. A continuación el libro muestra un lugar soleado y un niño que ve un libro rojo en la playa; en él hay una página equivalente a la de la primera doble página del álbum, en la que, detrás de una ventana de un edificio, hay una niña leyendo un libro rojo. Así que la niña mira hacia la ventana mientras sostiene el libro con el chico en la playa que lee un libro en el que aparece ella…

Los dibujos son sencillos. La narración está muy bien llevada. Se transmite con acierto la idea poética del encuentro de dos personas en la lectura. Al final, el libro lo coge un ciclista y se lo lleva con lo que, suponemos, la historia del libro y de los encuentros que propiciará su lectura continúa. De nuevo, como dije ayer a propósito de The pencil, caben reflexiones metafictivas, por ejemplo sobre la importancia del lector o espectador como creador de lo que lee o ve, o sobre cómo la lectura o la contemplación no deja de ser un asomarse a ventanas que te llevan a otros mundos, etc., pero siempre conviene no perder de vista que, lo primero y básico, es que la historia en sí misma es buena y está bien contada.

Barbara Lehman. El libro rojo (The Red Book, 2004). Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2013; 32 pp.; ISBN: 978-84-941041-7-6. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 6 de noviembre de 2012

He podido leer, hace unos días, Wolves, el álbum con el que debutó Emily Gravett, un relato que, con un poco de amplitud, podemos incluir entre los que tratan sobre lecturas. En él, un conejo coge un libro sobre lobos de la biblioteca. En sucesivas dobles páginas vamos viendo cómo aprende, poco a poco, qué rasgos caracterizan a los lobos: garras, cola peluda, etc. Y el lector va sospechando cosas de las que el conejo no parece darse cuenta, de tan absorbido como está.

La historia pertenece con todo derecho al grupo de las que manejan un humor algo crudo que no a todos gusta. La ilustradora sabe bien el efecto que puede causar el desenlace de su relato y, hábil pero también irónicamente, le pone otro final alternativo: una imagen compuesta con recortes (procedentes, tal vez, de los restos del libro después de que el lector, enfadado, lo hubiera roto en pedazos...).

Emily Gravett. Wolves (2006). London: MacMillan, 2006; 40 pp.; ISBN: 978-1405053624.

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martes, 30 de octubre de 2012

Otto, el oso de libro, de Katie Cleminson, es un álbum sobre la lectura y las bibliotecas que tiene chispa. Su protagonista es un oso de un libro que vivía en la estantería de una casa. Era feliz cuando los niños leían su libro y tenía su propia vida cuando nadie lo hacía. Pero, un día, con ocasión de una mudanza, lo pierden, por lo que Otto sale a la calle, un lugar con demasiada gente y ruido para su gusto. Echa de menos su libro y vagabundea hasta que…

La simpatía del relato se apoya en su argumento, parecido al de Corduroy, y en unos dibujos expresivos, contorneados con trazos gruesos y siempre sobre fondo blanco. Tiene gracia que se respeten las proporciones de los distintos seres que aparecen en la historia: Otto es pequeñito, frente a la gente normal en la calle, donde nadie le ve, y donde comprendemos que se sienta intimidado. También hay escenas simpáticas, de las que anuncian que algo sucederá, como cuando se sienta en el carro de una máquina de escribir antigua en la que otro animalillo parece a punto de pulsar las teclas.

Katie Cleminson. Otto, el oso de libro (Otto the Book Bear, 2011). Barcelona: Juventud, 2011; 32 pp.; trad .de Elodie Bourgeois; ISBN: 978-84-261-3840-8.

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YatesDogLibros.JPG
lunes, 6 de agosto de 2012

Un álbum de los que gustan a quienes disfrutan con los libros: Dog y los libros, de Louise Yates. Su protagonista es Dog, un perro al que le encantan los libros y monta una librería, sin mucho éxito de público aunque él lee y lee sin parar. Las ilustraciones, en dibujos acuarelados, son graciosas y amables. Lo destacable de la historia es que presenta de modo simpático el entusiasmo por los libros, que recoge bien sentimientos propios de lector —de decepción cuando ve que otros no parecen desear lo que a él le atrae, de satisfacción cuando un relato atrapa por completo, etc.—, y que no exhorta sino, simplemente, pone delante del lector a un protagonista simpático.

Louise Yates. Dog y los libros (Dog Loves Books, 2010). Barcelona: Flamboyant, 2012; 36 pp.; trad. de Eva Jiménez Tubau; ISBN: 978-84-938602-4-0.

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lunes, 7 de mayo de 2012

Ya dije
que que no conozco casi álbumes que hablen del uso cotidiano de una biblioteca pública, pero sí algunos sobre bibliotecas sorprendentes. De estos, uno simpático es Murciélagos en la biblioteca, de Brian Lies.

Es un relato en versos (del tipo: «¡Vamos todos de aventura; hoy es noche de lectura!», «Siempre que alguien nos avisa / vamos allá, a toda prisa») acerca de una colonia de murciélagos a los que les encanta ir de noche a la biblioteca. Una vez allí, los viejos van a sus sitios predilectos y los jóvenes, más revoltosos, curiosean por distintos sitios. Otros «hacen formas con las sombras / o ruedan por las alfombras». Otros ven que «Hay libros fenomenales / que son tridimensionales». Y van entrando en distintos libros: Abran paso a los patitos, El mago de Oz, Alicia, El viento en los sauces, etc.

No tengo claro si este tipo de libros sólo animan a los que ya están animados o si logran llegar, siquiera mínimamente, a quienes necesitan ser estimulados. En cualquier caso, es un buen intento de presentar el mundo de los libros amablemente y, como siempre, supongo que una buena lectura compartida sí puede atraer un poco a la lectura (al menos a quien tenga simpatía por los murciélagos).

Brian Lies. Murciélagos en la biblioteca (Bats at the Library, 2008). Barcelona : Juventud, 2009; 30 pp.; trad. de Carlos Mayor; ISBN: 978-84-261-3725-8.

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StewartSmallLibrary.JPG
martes, 17 de enero de 2012

Y, continuando con lo de ayer, recuerdo relatos sobre vidas de bibliotecarias cuyo entusiasmo vital y profesional deja huella y queda como una gran inspiración para otras personas: La señorita Emilia y The Library. Además, he puesto una ficha extensa del último: un álbum divertido, cálido y magníficamente construido.

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lunes, 16 de enero de 2012

A los álbumes que tratan sobre bibliotecarias de leyenda, como La señora de los libros, se han de añadir los dos de Jeannete Winter: La bibliotecaria de Basora y, sobre todo, Biblioburro, ambos sobre personas reales.

En el primero se cuenta el afán de una mujer por salvar libros, durante la guerra de Irak. En el segundo, que se sitúa en Colombia, se habla de Luis, un hombre que, montado en su burro y cargando con libros a su otro burro, comenzó a llevarlos a niños de aldeas aisladas: un reportaje al respecto se puede ver aquí.

Son relatos con textos cortos e ilustraciones coloristas compuestas con imágenes como ingenuas y, a veces, pequeños detalles que sorprenden. La fuerza de los dos está en las mismas historias: en cómo hay personas cuyo esfuerzo y tenacidad logra cambiar cosas y, así, también encienden la esperanza en otros.

Jeanette Winter. La bibliotecaria de Basora (The Librarian of Basra: A True Story from Iraq, 2005). Barcelona: Juventud, 2007; 32 pp.; trad .de Elodie Bourgeois y Teresa Farran; ISBN: 978-84-261-3582-7.
Jeanette Winter. Biblioburro. Una historia real de Colombia (Biblioburro: A true Story from Colombia, 2010). Barcelona: Juventud, 2010; 32 pp.; trad. de Susana Tornero; ISBN: 978-84-261-3816-3.

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lunes, 5 de diciembre de 2011

Roc aprende a leer,
de Tad Hills, es un álbum para prelectores acerca del descubrimiento del alfabeto y de la lectura.

Los protagonistas son Roc, un perro al que le gusta jugar, y un pequeño canario (tal vez familia de Piolín) que se propone enseñarle a leer. Al principio Roc se resiste pero el canario es insistente y un día en que lee en voz alta la historia de Buster, un perro, indica que cavó «y notó algo conocido». Roc esperó pero el canario no dijo más y se marchó. Al día siguiente, Roc le dice al canario: «me gustaría oír el final de la historia»…

Sin duda el autor sabe llegar al corazón de sus lectores (y no sólo al de los niños) con sus figuras supertiernas. Pero el argumento está bien y el álbum está compuesto con destreza: las guardas sintetizan la evolución del personaje, cambia el ritmo narrativo al combinar ilustraciones de doble página completa con otras en las que los personajes aparecen en viñetas ovaladas, perfila bien los modos de ser de Roc y del incansable canario.

Tad Hills. Roc aprende a leer (How Rocket Learned to Read, 2010). Barcelona: Juventud, 2011; 34 pp.; trad. de Élodie Bourgeois Bertín; ISBN: 84-261-3828-6. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 28 de noviembre de 2011

El pez rojo,
de Taeeun Yoo, es un álbum de los que —como por ejemplo Nat y el secreto de Eleonora— presenta una biblioteca misteriosa en la que un niño descubre la fascinación de la lectura. La historia comienza diciendo que «el abuelo de Ramiro era el encargado de una biblioteca muy antigua que había en medio de un bosque». Y, cuando Ramiro va con él llevando su pecera, después de curiosear, se queda dormido y termina persiguiendo a su pececillo por dentro de los libros. Tal vez es algo raro que haya una gran biblioteca en medio de un bosque, pero la historia es simpática, consigue lo que pretende, y tiene imágenes bien compuestas.

Al leer esta historia he pensado que no conozco más que un álbum que hable del uso cotidiano (y normal: sin leones ni osos ni otros seres semejantes) de una biblioteca pública: Lola at the Library, de Rosalind Beardshaw y Anna McQuinn. Es un relato con ilustraciones afectivas, que sólo habla del entusiasmo que siente Lola por ir a la biblioteca cada martes con su madre, y que, por tanto, tiene como finalidad reforzar los deseos lectores. El mensaje se completa con que Lola también disfruta mucho escuchando a su madre leerle un cuento antes de acostarse.

Taeeun Yoo. El pez rojo (The Little Red Fish, 2007). Vigo: Faktoria K, 2011; 36 pp.; trad. de Carlos Heras; ISBN: 978-84-15250-04-3
Rosaling Beardshaw. Lola at the library (2006). Texto de Anna McQuinn. Watertown, MA: Charlesbridge, 2006; 24 pp.; ISBN: 978-1-58089-113-4.

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lunes, 3 de octubre de 2011

Los personajes de ¡Es un libro!, de Lane Smith, son un asno hiperactivo, un pequeño ratón, y un mono grande y paciente. Cuando el mono está leyendo, el asno le pregunta «¿qué tienes ahí?», y el mono le responde «Es un libro». Pero el asno no se conforma y pregunta y repregunta pues no comprende cómo puede funcionar el libro, sin teclado, sin poder enviar mensajes, sin ajustarse a la página, sin wi-fi, sin contraseña…, etc. El mono al fin le deja el libro y el asno aprende, un poco, la fascinación de la lectura. Son graciosas las figuras del mono y el asno, y las escenas en las que dialogan los dos. El pequeño ratón asiente a lo que dice su amigo el mono y tiene una intervención final memorable. Las imágenes son graciosas, como es habitual en el autor, la narración está bien conducida, y el argumento sonará a quien conozca famosos videos como este o como este.

Lane Smith ¡Es un libro! (It’s a Book, 2010). Barcelona: Océano Travesía, 2010; 30 pp.; trad. de Sandra Sepúlveda Martín; ISBN: 978-84-494-4202-5.

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martes, 5 de octubre de 2010

Nat y el secreto de Eleonora,
de Rebecca Dautremer y Anik Le Ray, cuenta una historia sobre la fascinación que ejercen los cuentos, y sobre un niño que, cuando vence las dificultades que tiene para leerlos por sí mismo, descubre la satisfacción de la lectura.

La familia de Natanael pasa los veranos en una casa en Kérity, un pueblo costero de Bretaña. La propietaria de la casa, Eleonora, deja a Nat en herencia la gran biblioteca pero Nat acepta que, cuando la casa sufre grandes destrozos en un temporal, se vendan los libros a un anticuario. Pero entonces intervendrán los personajes de los cuentos clásicos, como Alicia y el Conejo Blanco, o Peter Pan y el Capitán Garfio, entre otros.

Si consideramos la historia tal como se presenta en el álbum —pues el argumento es el de una película de dibujos—, no está conseguida del todo, pues hay comentarios poéticos que, me parece a mí, aportan poco, y algunos giros de la narración —como la venta primera de los libros y su recuperación posterior— no resultan convincentes. Por otra parte, las ilustraciones de Dautremer son tan poderosas que dejan la impresión de que, para el álbum, mejor hubiera sido adaptar del todo las palabras del texto a ellas —por ejemplo, hay unos comentarios que podrían ser un sueño de Nat y que no tienen correspondencia con las imágenes—.

En cualquier caso, la historia gustará, en especial a quienes disfrutan con la lectura y quieren transmitir la misma pasión a los niños; y, más aún, a los seguidores de Dautremer, que valorarán cómo dramatiza cada escena con luces y perspectivas, cómo multiplica los detalles para observar, cómo juega con los desenfoques en primer plano.

Rebecca Dautremer. Nat y el secreto de Eleonora (Kérity, la maison des contes, 2009). Texto de Anik Le Ray. Zaragoza: Edelvives, 2010; 60 pp.; Trad. de Elena Gallo Krahe; ISBN: 978-84-263-7471-4.

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lunes, 13 de septiembre de 2010

La señora de los libros,
de David Small y Heather Henson, es un álbum homenaje al trabajo de unas mujeres bibliotecarias que, en los años treinta del siglo XX, distribuían libros en granjas dispersas en los montes Apalaches de Kentucky.

El narrador, un chico llamado Cal, que ayuda a su padre en los trabajos de la granja, se sorprende y desconfía cuando ve cómo una señora trae libros regularmente a su casa, con gran entusiasmo de su hermana Lark y de sus padres. Pero, poco a poco, caen sus reticencias hacia la lectura.

La fuerza que del relato está subrayada por los excelentes dibujos, que presentan bien los escenarios y las reacciones propias de cada uno de los personajes.

Otro álbum parecido (y para mi gusto incluso más atractivo) de David Small, con texto de su mujer, Sarah Stewart, es The Library (1995). En él se cuenta la vida de una bibliotecaria, Elizabeth Brown, y, con buen humor y simpatía, se reflejan todos los tópicos propios de una persona que ama los libros y del trabajo bibliotecario. A la derecha, abajo, una ilustración del interior.

David Small. La señora de los libros (That Book Woman, 2008). Texto de Heather Henson. Barcelona: Juventud, 2010; 40 pp.; trad. de Carlos Mayor; ISBN: 978-84-261-3785-2.
David Small. The Library (1995). Texto de Sarah Stewart. Square Fish, 2008; 40 pp.; ISBN-13: 978-0312384548.

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WattsLeggeMateo2.jpg
lunes, 11 de enero de 2010

Un álbum estupendo para pequeños pero que divierte a cualquier lector: El libro sobre libros del conejo Mateo, de Frances Watts y David Legge. Su principal cualidad, aparte de la simpatía de las ilustraciones y la confección del álbum, es que habla de libros de forma que todos puedan comprender y, por supuesto, sin vuelos supuestamente poéticos que al no-lector le dejan frío. No está editado en España pero yo lo he encontrado en la librería Oletum, aquí al lado.

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lunes, 27 de octubre de 2008

Lo normal en los álbumes es tensar la relación entre palabras e imágenes para que sean estas últimas las que lleven el máximo peso de la narración. Pero también se puede llamar álbum a una historia que se apoya no en la tensión entre palabras e imágenes sino en unas ilustraciones con personalidad propia.

Es el caso de Al señor zorro le gustan los libros, de Franziska Biermann, un álbum original dentro de los muchos que tratan sobre libros pues, aparentemente, no se presenta con el deseo de ayudar a los niños a que aprecien los libros, o el de ayudar a los padres a que sepan inculcar ese aprecio correctamente, sino con la intención de mostrar el poder adictivo que puede tener el afán lector.

Véase: al protagonista le gustaban los libros para comérselos y, cuantos más comía, más le gustaban y más necesitaba; en fin, eso le conduce a la delincuencia: a robar en la biblioteca, a atracar una librería...; y, cuando lo encarcelan escribe un libro que gusta muchísimo al carcelero y que le hará famoso, todo un final hollywoodiense.

Las ilustraciones de Franziska Biermann, con figuras angulosas y colores fuertemente contrastados, son comparables con las de Rotraut Suzanne Berner por su claridad narrativa y por el despliegue de los objetos en la página renunciando a la perspectiva.

Franziska Biermann. Al señor zorro le gustan los libros (Herr Fuchs mag Bücher, 2001). Madrid: Los cuatro azules, 2008; 56 pp.; trad. de Alejandra Navarro; ISBN: 978-84-936292-0-5. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 5 de marzo de 2007

No son pocos los libros sobre libros, supuestamente para que niños reticentes descubran la maravilla de leer pero que, en realidad, los disfrutan de verdad quienes son ya lectores. Es el caso de El libro favorito de Carlitos, de Axel Scheffler y Julia Donaldson. Como se podía esperar de los autores de El Grúfalo, es inteligente y divertido, en su texto y en su composición gráfica.

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lunes, 12 de septiembre de 2005

Un popular álbum norteamericano, editado en Venezuela hace unos años y que ahora puede encontrarse en bibliotecas y librerías españolas, es La señorita Emilia, de Barbara Cooney. Una historia bonita, con ilustraciones elegantes en la que se habla de embellecer la vida y que también es una especie de homenaje a las bibliotecarias, personajes centrales en la vida y en la literatura norteamericanas.

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