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Notas del archivo 'Novelas de vida diaria (infantiles y juveniles)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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miércoles, 8 de febrero de 2017

Kate Seredy fue una escritora norteamericana de origen húngaro que se hizo muy popular en los años treinta del pasado siglo. Sus premiados libros The Good Master y The Singing Tree, publicados en los años treinta, no han sido traducidos al castellano nunca, vamos a suponer que por buenos motivos comerciales: libros antiguos, ambientes lejanos, etc.

Sin embargo, son buenos ejemplos de un tipo de libros infantiles y juveniles duraderos, que se leen ahora y se leerán mañana con gusto (cosa que no sucederá con la gran mayoría de los que se publican hoy), porque respetan reglas básicas: están bien escritos, los relatos son lineales y no tienen ninguna sofisticación constructiva, tienen personajes humanamente atractivos, son amables a la hora de plantear los procesos de maduración de los héroes, no se fuerza de modo antinatural ningún mensaje, explican con amenidad cosas de las formas de vida y de la historia de un país y una época poco conocidos entre muchos lectores... Y las ilustraciones son magníficas.

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jueves, 14 de enero de 2016

Tania Val de Lumbre, de Maria Parr, uno de los mejores relatos infantiles del año pasado, puede considerarse una versión actualizada de Heidi, que además es un libro que lee la protagonista, Tania, una chica de diez años, entusiasta y muy activa. Vive con su padre, granjero, en un valle de Noruega; su madre es bióloga y trabaja en una estación en Groenlandia. Su mejor amigo es el viejo y solitario Gunnvald. Su gran enemigo es el propietario de un camping al que no pueden acudir niños. Las cosas toman un aire distinto cuando Gunnvald sufre un accidente, debe irse al hospital, y entonces aparece una mujer que parece ser su hija.

Narración con encanto. Por un lado, el que tiene la incombustible protagonista, «el pequeño terremoto de Val de Lumbre». Por otro, el de varios personajes, que si parecen, e incluso son, hoscos, luego demuestran tener buen corazón. Además, abundan las pequeñas descripciones estupendas: así, cuando Tania intenta, esquiando, una maniobra imposible sucede que «aterriza de bruces en la nieve. Parece una gominola en una tarta de cumpleaños con exceso de nata»; o cuando va a ver a Gunnvald al hospital y ve que no está de humor, se subraya que «hoy también está más cruzado que un crucigrama».

La narración se fija también en los sentimientos de afecto que siente Tania pero también hace notar cómo a veces se sorprende al descubrir reacciones egoístas, e incluso malas, en su interior. De fondo, como en tantos libros nórdicos, quedan claros los sufrimientos de los niños ante los comportamientos desleales o de falta de afecto de sus padres. Son varias las situaciones en las que esto se pone de manifiesto. En una de ellas, Tania riñe a su amigo Gunnvald diciéndole que «¡el que es padre, es padre para toda la vida! No se puede dejar de serlo cuando ocurre algo que no nos gusta».

La edición es magnífica y las ilustraciones, de algunos momentos de la narración, son muy apropiadas.

Maria Parr. Tania Val de Lumbre (Tonje Glimmerdal, 2009). Madrid: Nórdica, 2015; 228 pp.; col. Nórdica infantil; ilust. de Zuzanna Celej; trad. de Cristina Gómez-Baggethum; ISBN: 978-8416440269. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 16 de julio de 2014

Un libro infantil colombiano... escrito por una holandesa-antillana: Pulga, ayudante de camionero, de Siny R. van Iterson. Como siempre, a unos el que sea un libro de hace décadas les desanimará y dirán que nada tiene que ver con el mundo actual, pero a otros, sin embargo, les estimulará y sabrán verlo como una ventanita más para comprender a otras gentes y otros ambientes. En cualquier caso, es un buena historia, optimista y dura, que merece ser conocida.

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jueves, 23 de enero de 2014

Hace unos días me llevé la sorpresa de que no había puesto aquí todavía dos de los (que yo considero) mejores relatos españoles de LIJ, aunque ninguno nació con la intención de ser LIJ. Uno es Aparición del eterno femenino contada por S.M. el Rey, de Álvaro Pombo, un relato con un memorable narrador.

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viernes, 25 de enero de 2013

Hace poco falleció Bryce Courtenay, autor de La potencia de uno, una historia subyugante con personajes  atractivos y momentos magníficos.

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miércoles, 13 de junio de 2012

A veces viene bien poner en contraste relatos escritos para entretener y para ensalzar al héroe, como El secuestro, con relatos escritos para dejar constancia de los sufrimientos de una situación real y cercana, como Paso a paso, de la colombiana Irene Vasco.

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jueves, 11 de agosto de 2011

Tiempo de milagros,
de Anne-Laure Bondoux, es una gran historia que, como tal, merece ser conocida, pero cuya forma de ser contada tiene agujeros.

Desde Francia escribe lo sucedido el protagonista, un chico llamado Blaise Fortune. Habla de su infancia, en la república soviética de Georgia, con Gloria, una mujer que le rescató de un accidente en el que murió su madre, francesa. Viven en casas miserables con otra gente y deben trasladarse varias veces de un lugar a otro. Finalmente, Gloria decide que vayan a Francia pero, cuando Blaise, que tiene unos ocho años entonces, se oculta en un camión para entrar en Francia y luego es descubierto, resulta que Gloria no está. Pasará su infancia y adolescencia en Francia, en distintos centros y hogares de acogida, intentando averiguar qué fue de Gloria.

Quien tenga ciertos conocimientos de lo que ocurrió cuando la Unión Soviética se hundió percibirá lo que hay por debajo de todo lo que sufren Gloria, Blaise, y otros personajes como ellos, golpeados y arrastrados de un lugar a otro. El lector perspicaz adivinará pronto algunos misterios que Blaise no comprende pero, con todo, la intensidad que coge la narración cuando se acerca el desenlace casi seguro que le golpeará igual. Ahora bien, la voz ingenua con la que Blaise cuenta sus años de infancia no encaja nada bien con el momento en el que lo hace.

Anne-Laure Bondoux. Tiempo de milagros (Les temps des miracles, 2009). Zaragoza: Edelvives, 2010; 217 pp.; trad. de Ana Mª Navarrete Cubedo; ISBN: 978-84-263-7529-2.

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miércoles, 3 de agosto de 2011

Dos libros agotados hace tiempo, de los que dan pistas sobre otras culturas y otras épocas casi nada conocidas entre nosotros: A orillas del alto Yangtze y Para vencer a un tigre, de Elizabeth Foreman Lewis.

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jueves, 28 de julio de 2011

La niña que iba en hipopótamo a la escuela
,
de Yoko Ogawa, no tiene tanto encanto como La fórmula preferida del profesor, tal vez porque ya no sorprende del mismo modo al lector, pero también desborda originalidad y calidez.

Después de la muerte de su padre, como su madre ha de ausentarse, Tomoko, de doce años, ha de irse a vivir con unos tíos a los que no conoce. Cuando llega, todo le sorprende: los escenarios y las personas. Le fascinan la enorme casa con aire occidental, pues su tía-abuela es alemana, y el jardín, que fue un pequeño zoo en el que todavía vive Pochiko, una hipopótamo enana que había traído su tío-abuelo de Liberia. Sobre todo, entabla una relación muy especial con su lista prima Mina, más pequeña que ella, asmática, por lo que suele ir al colegio a lomos de Pochiko; y queda fascinada por su tío, un hombre muy atractivo y amable, pero que, sorprendentemente, a veces desaparece durante días de casa.

La misma Tomoko cuenta la historia pero cuando han pasado ya varias décadas. La narración desprende buen humor, una cordial ironía, y una fuerte nostalgia. Los personajes resultan amables y las situaciones más curiosas acaban pareciendo «normales». El lector queda enganchado por algunos enigmas que, poco a poco, van aclarándose. Ciertamente, con otros criterios novelísticos se podría decir que sobran páginas, como las de algunas historias que Mina inventa tomando pie de las cajas de cerillas que colecciona, o las que contienen descripciones de voleibol —tan precisas y tan poéticas que suenan impropias— cuando las chicas se entusiasman con que Japón gane la medalla de oro de voleibol en la Olimpiada de Munich. En cualquier caso, ni eso ni alguna exageración lírica, preocupará mucho al lector enganchado por una narración tan buena y unos personajes tan atrayentes.

Yoko Ogawa. La niña que iba en hipopótamo a la escuela (Mina no kõshin, 2006). Madrid: Funambulista, 2011; 413 pp.; trad. de Yoshiko Sugiyama; ISBN: 978-84-966001-98-7.

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miércoles, 9 de marzo de 2011

Una novela extraordinaria no editada en España: Carrie´s War, de Nina Bawden. Salvo peleas (físicas, que no dialécticas) lo tiene todo: una narración cuidada, unos personajes atractivos, un comienzo sensacional, unos conflictos interiores estupendamente dibujados, un final perfecto.

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jueves, 29 de julio de 2010

Después de la salvadoreña Lars y de la argentina Lange, le toca el turno a la venezolana Teresa de la Parra y a su extraordinaria novela con aires de memorias infantiles, Las memorias de Mamá Blanca. Un ejemplo de cómo combinar elegancia en el estilo y amable contundencia en algunas críticas, como la de la narradora hacia su padre, indiferente hacia sus hijas, pendiente sólo del hijo varón que nunca llegó.

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miércoles, 13 de enero de 2010

Dos relatos antiguos en los que «no pasa nada»: Tres hombres en una barca, de Jerome K. Jerome, y Elizabeth y su jardín alemán, de Elizabeth von Arnim. El primero se caracteriza por su buen humor irónico que logra incluso arrancar la carcajada, y el otro por su calidez también irónica para presentar un tipo de vida familiar cotidiana. Historias costumbristas como estas, que han tenido y tienen tantos lectores de varias generaciones, encierran el secreto de la duración: muchos escritores de hoy harían bien en estudiarlas a fondo y, al menos, aprender que la estridencia no es uno de los ingredientes.

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jueves, 13 de agosto de 2009

Por distintas razones, a pesar de que tengo cierta prevención hacia los melodramas dickensianos, me ha interesado Sencillamente Herny, de Michelle Magorian. Está bien escrito, sus muchas piezas están bien engranadas, no había leído nada de la autora y sabía que tenía libros premiados en Inglaterra que no he visto publicados en España.

La novela se sitúa en 1949, en una ciudad inglesa del sur, cuando la gente sufre las secuelas que ha dejado la segunda Guerra Mundial. El protagonista de la historia es Henry, un chico de quince años cuyo padre fue un héroe de guerra, que vive con su madre, su padrastro, su hermana pequeña Molly, y su abuela, madre de su padre. Los otros personajes principales son Pip, un chico pequeño y alegre, hijo de madre soltera; Jeffries, un chico culto, hijo de un desertor a quien salvó la vida el padre de Henry; Grace, una chica disléxica expulsada de muchos colegios y que tiene una voz extraña; y el profesor Finch y la señora Beaumont son los adultos de referencia, el primero porque obliga a Henry a vencer sus prejuicios y relacionarse con Pip y Jeffries, y la segunda porque actúa como una especie de hada que va solucionando dificultades.

La novela usa los recursos propios de los relatos populares y tiene algo de thriller. Carga el acento en la maldad de los malos y en la bondad de los buenos, que son los que podemos esperar según los criterios políticamente correctos de nuestro momento presente. La escritora domina el ambiente social que retrata, es detallista en la descripción del mundo del cine y de la fotografía según lo van conociendo los personajes, incluye referencias a libros y a libros infantiles de la época, es elegante y sobria en la descripción de situaciones duras. Y, como los personajes atraen, el lector acepta bien las inverosimilitudes psicológicas, las situaciones improbables y las soluciones previsibles.

Michelle Magorian. Sencillamente Henry (Just Henry, 2008). Barcelona: Oniro, 2009; 617 pp.; trad. de Pilar Ramírez Tello; ISBN: 978-84-9754-382-8.

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viernes, 21 de noviembre de 2008

Me ha encantado La fórmula preferida del profesor, de la japonesa Yoko Ogawa. El libro ha tenido un gran éxito en Japón, donde ha sido premiado por sociedades matemáticas, pues el entusiasmo por los números y sus relaciones forma parte de su contenido. Esa noticia previa me hizo desconfiar —otros libros sobre matemáticas me han parecido insufribles— e interesarme —pues la materia la conozco y me gusta—. Al leerla he visto que lo matemático está muy bien integrado en la historia pero que su fuerza se basa en la relación humana entre los protagonistas y en lo bien contada que está.

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viernes, 30 de mayo de 2008

Botchan
es un relato del escritor japonés Natsume Soseki, cuya obra más conocida es Kokoro (1914). La introducción y una nota previa del traductor informan sobre la vida del autor y la importancia de su obra. Tal vez es desorientador ponerla en paralelo con Huckleberry Finn y El guardián entre el centeno: Botchan es un relato en primera persona pero el narrador no es un adolescente y sus dificultades en la vida tienen que ver sobre todo son su carácter y su cortedad, y no con problemas afectivos graves.

En los primeros capítulos conocemos algunas cosas de la infancia y juventud de Botchan, el protagonista: algunas anécdotas que revelan su carácter impulsivo y su falta de sensatez; la relación tensa con sus padres pues su hermano mayor es el favorito; el afecto que le tiene Kiyo, la sirvienta de la casa, que le aprecia y confía en él plenamente. En los siguientes, la narración se centra en su primer año como profesor en una escuela de provincias, donde su modo de ser atrae las bromas de los alumnos y le granjea una relación difícil con sus colegas, a los que nombra con apodos como Camisarroja, Calabaza, Puercoespín, etc. Le costará trabajo saber quiénes son buenas personas y cuáles no.

La narración es cortante y directa, con muchas admiraciones y comentarios del narrador que dan a conocer sus reacciones explosivas, algunas veces exteriores y siempre interiores. El personaje no es atractivo aunque sufre un proceso de cambio y maduración a lo largo de la novela que le hace caer en la cuenta de sus errores anteriores e ir ganándose un poco al lector. Sus andanzas se leen bien y son entretenidas pues su atolondramiento y las barrabasadas en las que participa son memorables si uno las contempla desde lejos.

Además, el relato puede interesar porque muestra un poco la cultura japonesa en la época Meiji, las décadas finales del XIX y principios del XX en las que Japón vivió un tenso proceso de occidentalización. En relación a ese tiempo, y a partir de la obra de Soseki, Jiro Taniguchi y el guionista Natsuo Sekigawa prepararon unos excelentes cómics titulados La época de Botchan (1984 a 1991; cinco volúmenes editados por Ponent Mon, Alicante, 2005-2006).

Natsume Soseki. Botchan (1906). Madrid: Impedimenta, 2008; 234 pp.; trad. de José Pazó Espinosa; introd. de Andrés Ibáñez; ISBN: 978-84-935927-7-6.

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miércoles, 6 de febrero de 2008

Los chicos de diciembre
,
del neozelandés Michael Noonan, es una novela de pandilla de los años sesenta pero diferente a las habituales en la época, y de tema cercano a novelas más poderosas como El Señor de las moscas y Una paz solo nuestra.

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martes, 12 de septiembre de 2006

He leído varias novelitas de Michel Girin, todas protagonizadas por niños huérfanos y desamparados que acaban siendo protegidos por algún adulto. Respectivamente ambientadas en Filipinas, Colombia, Sri Lanka,y el Japón del siglo XVIII, la que ha tenido más éxito es La prisionera del mago, quizá porque contiene más acción; también El marino de Cartagena tiene un comienzo propio de «thriller»; la de más contenido ecológico es La playa de las tortugas; y la que más me ha gustado es La sirena de los ojos dorados pues, aunque uno de los hilos de la trama no está muy conseguido, la protagonista del otro, la pequeña Rumiko, es un personaje de los que gana el corazón.

Todas ellas son representativas de una tendencia de la literatura infantil-juvenil de hoy: se trata de aportar a los chicos del primer mundo conocimientos sobre lugares y ambientes menos conocidos y de aumentar su piedad hacia las situaciones tristes en las que viven muchos niños en algunos lugares. Además, como el autor es biólogo y experto en ecología, sabe introducir hábilmente datos acerca de su especialidad, lo que sube un punto más el atractivo de sus relatos. Ahora bien, desde un punto de vista literario haría falta mayor consistencia: las narraciones son a veces puramente periodísticas, los argumentos son poco más que esquemas y los desenlaces felices encajan bien con las expectativas de la mayoría de los lectores. Con todo, interesan y cumplen su función.

La playa de las tortugas (L’ille aux tortues, 1996). Zaragoza: Edelvives, 2004; 118 pp.; col. Alandar; trad. de Herminia Bevia; ISBN: 84-263-5498-X.
La prisionera del mago (La prisonnière du magicien, 1998). Zaragoza: Edelvives, 2003, 2ª reimpr.; 118 p.; col. Alandar; trad. de Pilar Careaga; ISBN: 84-263-5022-4.
La sirena de los ojos dorados (Le sirène aux yeux d’or, 1999). Zaragoza: Edelvives, 2005; 118 pp.; col. Alandar; trad. de Herminia Bevia; ISBN: 84-263-5613-3.
El marino de Cartagena. Zaragoza: Edelvives, 2004; 158 pp.; col. Ala delta, serie verde; ilust. de Montserrat Bosch; trad. de Pilar Careaga; ISBN: 84-263-5214-6.

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miércoles, 11 de enero de 2006

Es refrescante descubrir, dentro de las colecciones de literatura juvenil al uso, un relato ameno y bien escrito que ofrece justo lo que dice: una historia optimista y bienhumorada protagonizada por gente normal. Su protagonista es Sergi, un licenciado en Derecho que saca una oposición y es destinado a Quintopino, un olvidado pueblo de los Pirineos. Una vez allí, ve que sus habitantes le tratan con amabilidad pero su comportamiento revela que algo esconden. Poco a poco ata cabos y, finalmente, descubre los motivos de sus reticencias. No importa mucho que la evolución del argumento sea más o menos previsible y que su final sea el esperado. Muchos lectores tendrán deseos de compartir las comidas caseras que le ponen a Sergi y disfrutarán con su redescubrimiento de novelas clásicas, en especial los que tengan raíces catalanas.

Xavier Fàbrega y Ramón Homs. El misterio de Quintopino (El misteri de Quintaforca, 2005). Madrid: Anaya, 2005; 168 pp.; col. Espacio Abierto; trad. de Tomás Caballero; ISBN: 84-667-4728-1.

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miércoles, 28 de septiembre de 2005

Hace pocos meses se ha publicado La bicicleta de Sumji, del israelí Amos Oz, un buen libro que cronológicamente precede a otro igualmente bueno, Una pantera en el sótano, que ya se había publicado en España. Dejando de lado la trampa que casi siempre hay cuando un narrador tan joven cuenta las cosas tan bien, ambos nos meten bien dentro del mundo imaginativo de los chicos protagonistas. De todas formas, para mí el segundo es más reflexivo y jugoso, como se ve cuando, en un diálogo con sus padres acerca de si hay que perdonar a los enemigos, el chaval ve que a su madre le parece bien pero a su padre no tanto: «Respeta y sospecha», le dice. Y el narrador sigue: «No di el brazo a torcer: —Pero al final de todo, ¿perdonaremos a nuestros enemigos o no? (...) Mi madre dijo: —Sí que los perdonaremos. No perdonar es como un veneno».

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martes, 3 de mayo de 2005

Es una pena que no haya traducido al español nada de Walter Macken, un escritor irlandés nacido el 3 de mayo de 1915 y fallecido el 22 de abril de 1967. Autor de una importante saga de novelas populares sobre la historia de Irlanda, escribió también dos relatos infantiles al final de su vida, The Flight of the Doves y The Island of the Great Yellow Ox, que son un buen ejemplo de historias sencillas pero que atrapan por completo al lector.

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