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Notas del archivo 'Fantasía (animales)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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miércoles, 24 de febrero de 2016

El regreso a los sauces, de Jacqueline Kelly, es un libro compuesto, según anuncia el subtítulo, como una «respetuosa secuela de El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, con comentarios útiles y notas explicativas». Esto se ajusta bien a lo que ha hecho la escritora: una continuación de aquel relato, con los mismos personajes —Rata, Topo, Tejón y Sapo—, con iguales acentos amables y cordiales, y con notas bromistas al pie. Aparte, la edición cuenta con unas ilustraciones vistosas.

El argumento se parece al del relato primero: esta vez Sapo se entusiasma no con un coche sino con un globo e, igual que entonces, se mete en líos enormes. Al final, sus amigos y él han de luchar contra las comadrejas. Hay algunos personajes nuevos, como un sobrino de Sapo, Humphrey, un entusiasta de los experimentos científicos; y una rata llamada Matilda, de la que se enamora Rata. Tiene particular gracia un tramo en el que Sapo, cuya inteligencia aumentó muchísimo después de haber provocado y sufrido una enorme explosión, es invitado a dar clases en Cambridge.

La autora consigue recuperar el encanto de El viento en los sauces. Como Rata y Topo son personajes que valoran mucho el ser educados y amables, el relato hace pensar en los sentimientos de los otros, a veces directamente y a veces con elaborados paréntesis. Por ejemplo, cuando Topo medita una respuesta para un maleducado Vencejo, pero este se marcha antes de que la encuentre, el narrador añade entre paréntesis: «y casi mejor así, porque no es cierto que haya que responder a la mala educación con más mala educación, en la misma medida. A veces uno tiene que tomar el camino más elevado de la buena conducta, aunque sea la mala conducta de los demás la que nos obligue a hacerlo».

Las notas al pie, que a unos les parecerán de más y a otros les harán gracia, son de distinto tipo y desiguales. Unas son simpáticas, aunque hagan bromas conocidas —después de un enorme golpe del Sapo la nota pone: «La autora desea asegurarle al lector que ningún sapo resultó herido durante la redacción de este libro»—. Otras explican, con simpatía, las palabras francesas que algunas veces se mencionan en el texto. También las hay innecesarias.

Jacqueline Kelly. El regreso a los sauces (Return to the Willows, 2012). Barcelona: Roca, 2015; 281 pp.; ilust. de Clint Young; trad. de Jorge Rizzo; ISBN: 978-84-16306-46-6. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 17 de junio de 2015

Un lío de perros es un relato póstumo, francamente divertido, de Margaret Mahy, con ilustraciones no menos chispeantes de Tony Ross. Puede alinearse con otros en los que un ser extraordinario irrumpe en la vida de unos chicos y todo cambia.

Comienza cuando se mudan, casi a la vez, a la calle del Prodigio, un chico llamado Tom y un tipo curioso, Tomasz Mirabilis, que viene acompañado de un perro llamado Najki. Tom se hace amigo de Tomasz, que le deja que pasee a su perro y, junto a su amiga Sarah, descubre que, en presencia de Najki, los deseos se cumplen: así que han de ir aprendiendo a tener cuidado con lo que desean. En algunos tramos el narrador es Najki: dice, por ejemplo, que «llevo mi varita mágica conmigo. Siempre lo hago. Me crece ahí detrás, así que no me la puedo dejar en casa». Y, poco a poco, va quedando claro que está de lo más contento consigo mismo: «Soy tan increíble. El perro entre los perros»; «nadie puede decir que no hago todo cuanto puedo por los demás»; «a pesar de lo maravilloso que soy, también soy el más modesto del mundo».

La narración tiene tensioncillas: Tom y Sarah han de hacer frente a la banda de los Pateagatos; asisten a un emocionante partido de rubgy entre su escuela, La Carambola, y sus rivales de La Comadreja… También tiene chispa, con toques como «la verdad es que ver cómo tu mascota se convierte en un tigre te deja muy pensativo», o con descripciones como la de que en el rugby hay «melés embarulladas en las que da la impresión de que dos equipos de cangrejos marcianos locos se están empujando los unos a los otros»… Al final, aunque lo que ocurre no queda suficientemente justificado narrativamente, Tom aprende a reconocer lo maravillosas que son las cosas corrientes y tiene no sólo la «sensación explosiva de que el mundo era asombroso» sino, también, la de «que formaba parte de algo más asombroso que cualquier cosa que jamás hubiera podido desear».

Margaret Mahy. Un lío de perros (Tale of a Tail, 2014). Barcelona: Alfaguara, 2015; 173 pp.; ilust. de Tony Ross; trad. de Julio Hermoso Oliveras; ISBN: 978-84-204-1848-3. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 13 de noviembre de 2014

El único e incomparable Iván, de Katherine Applegate, es una historia emotiva con bastantes parecidos a Las telarañas de Carlota: ambas son historias de animales por un lado y de los hombres que se relacionan con ellos por otro; en los dos libros uno de los animales salva la vida de otro realizando algo impensable (para un animal); y es una chica humana la que muestra simpatía por los animales y la que intercede por ellos.

En este caso el narrador es Iván, un gorila «espalda plateada» que, desde hace más de veinte años, es una atracción en un área comercial, junto con otros animales como, sobre todo, la elefanta Stella. También se relaciona con un perro pequeño y rebelde, Bob, que entra y sale de las jaulas sin problemas. El lugar es miserable y su propietario, Mack, no cuida bien a los animales. Stella enferma y, además, traen a otra elefanta pequeña, Ruby. Cuando Stella muere y Ruby está pasándolo mal, Iván tiene una idea. La hija del cuidador del lugar, Julia, comprende a Iván mejor que nadie: Iván pinta «cuadros» sencillos que luego se venden a buen precio y Julia también se pasa tiempo dibujando junto a su jaula.

El relato se inspira en un hecho real sucedido hace tiempo en los Estados Unidos. La organización y presentación del libro están pensadas para facilitar la lectura: el interlineado es cómodo, los capítulos son cortos y también los párrafos que, además, están separados por una línea en blanco entre sí. Las imágenes de Patricia Castelao son pocas pero acertadas. Es un buen recurso que haya un glosario inicial con algunas expresiones extrañas del gorila: una forma que no había visto antes de crear curiosidad y cierta expectación en el lector.

Pero, sobre todo, el narrador, el mismo Iván, tiene un tono muy conseguido: es algo lento de razonamientos, tiene una ironía que a veces parece no percibir él mismo, hace observaciones dolidas pero no hirientes, da información sobre su pasado y su especie cuando recuerda su vida, se expresa con claridad aunque parezca que con dificultad, se podría decir que casi no hace descripciones más allá de su alcance, y no le caen nada bien los chimpancés. Además, la personalidad de quienes le rodean también está bien definida. Así, dice Iván: «Mis visitantes suelen sorprenderse al ver el televisor que Mack puso en mis dominios. Parece que llama la atención ver un gorila observando humanos diminutos en una caja». O explica la sensata Stella: «Un buen zoológico es la manera en que los humanos nos dan una compensación». O apostilla el irónico Bob: «Los humanos apestan (…). No se dan cuenta porque sus narices son incompetentes».

El libro retrata bien el comportamiento de los hombres que aparecen en la historia: el propietario, Mack, y el cuidador y padre de Julia, George, no son malas personas sino pobres gentes a los que no les gusta mucho lo que hacen pero que tienen que sobrevivir. Pero, como es de esperar casi siempre en un libro así, el planteamiento que subyace no es tanto el de que los hombres tienen obligaciones respecto a los animales como el de que los animales tienen derechos como los hombres. Así, Julia dice que su pancarta preferida, cuando hay manifestaciones delante del parque, es la de que «los elefantes también son personas». Sin embargo, Iván mismo sabe apreciar las diferencias, incluso entre los animales: cuando alguien le cuenta la vieja historia sobre la posibilidad de que un chimpancé al que encerrasen con una máquina de escribir podría llegar a escribir un libro, comenta: «Refunfuño. Como si un chimpancé pudiera escribir una letra, ni hablar de un libro».

Katherine Applegate. El único e incomparable Iván (The One and Only Ivan, 2012). Barcelona: Océano, 2014; 324 pp.; col. Grantravesía; ilust. de Patricia Castelao; trad. de Mercedes Guhl; ISBN: 978-84-942582-2-0. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 12 de junio de 2013

Relatos divertidos de un niño y un perro especial que, por lo que veo, no están en el mercado ahora: los de Mi perro Míster, de Thomas Winding.

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miércoles, 9 de mayo de 2012

Nueva edición de Gallinas supergallinas, el primer relato que publicó Dick King-Smith. No es el mejor de los suyos pero es gracioso, da idea de su ingenio y sus dotes narrativas, y vale la pena conocerlo. Su argumento es que, en un corral de gallinas especialmente dotadas, pues llevan años lidiando con unos espabilados zorros, nacen tres hermanas con unas cualidades más excepcionales todavía. Así que, después de una incursión sangrienta de los zorros, preparan un plan para darles una lección.

La narración es simpática y son muchos los golpes humorísticos, como el que las gallinas se pongan nombres tomados de palabras de granja o de rótulos que pueden leer, como Abonos, Exquisitos, Carruaje, Central, Prohibidoel, Cuidadocon, Fertilizantes, Lácteos, etc. (no sé si será de aquí de donde toman la idea los personajes de Terry Pratchett en El asombroso Mauricio y sus roedores sabios; igual que no sé si King-Smith preparó su historia un poco a la contra de El superzorro, de Roald Dahl).

Como corresponde a quien conoce bien el mundo animal, el autor no sólo describe bien muchas cosas de la vida de granja, sino que presenta unas relaciones que bien pueden llamarse realistas, y que no son nada disneyanas, entre zorros y gallinas: estas mueren cuando los zorros entran en el corral y, cuando pueden desquitarse, las gallinas lo hacen también del modo más incisivo y cruel que pueden.

Dick King-Smith. Gallinas supergallinas (The Fox Busters, 1978). Barcelona: Noguer, 1989, 3ª ed.; 111 pp.; col. Cuatro Vientos; ilust. de Julia Díez; trad. de Alvaro Forqué; ISBN: 84-279-3138-7. Nueva edición en 2011; 144 pp.; col. Noguer infantil; ISBN: 978-84-279-0121-6.

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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuentos para niños no tan buenos,
de Jacques Prévert, es un libro muy bien editado que, me parece, conserva las ilustraciones-dibujos que tuvo, no sé si la edición original de 1947 u otra posterior de 1963. Son ocho relatos, todos ellos sobre animales, todos con parecidos rasgos formales e iguales acentos irónicos y críticos contra los comportamientos humanos crueles o desconsiderados.

Como libro tiene un problema: el de que, al yuxtaponer relatos que golpean en el mismo lugar, se produce una impresión de insistencia (que es más que impresión), que resulta contraproducente. Luego, en algunos relatos hay generalizaciones abusivas que, por mucho que puedan tener parte de verdad, son eso, abusivas, e impiden la confianza en el narrador. Un ejemplo es este momento de Escena de la vida de los antílopes: «Los habitantes de África son los hombres negros; pero también hay hombres blancos. Aunque están de paso, los hombres blancos hacen negocios y necesitan que los hombres negros los ayuden; pero los hombres negros prefieren bailar en vez de construir carreteras o líneas de ferrocarril, porque es un trabajo muy duro para ellos que a veces los mata».

En una primera y rápida lectura, el relato que me ha dejado mejor impresión es El elefante marino: «Ese es el elefante de mar, pero él no lo sabe. Ser un elefante de mar o un caracol de jardín, para él no tiene ningún sentido. Se burla de esas cosas, no quiere ser nadie importante».

Jacques Prévert. Cuentos para niños no tan buenos (Contes pour enfants pas sages, 1963). Barcelona, Madrid: Libros del Zorro Rojo, 2011; 68 pp.; ilust. de Elsa Henríquez; trad. de Juan Manuel López Guix; ISBN: 978-84-92412-91-4.

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martes, 9 de agosto de 2011

Un relato norteamericano de hace algún tiempo y con mucho encanto: Un grillo en Nueva York, de George Selden. Pertenece al grupo de historias estructuradas en dos planos separados pero paralelos: los animales por un lado, y los hombres por otro.

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martes, 2 de agosto de 2011

Zanaforius el Grande,
de Kęstutis Kasparavičius, tiene como protagonista un conejo al que llaman Zani por ser muy pequeño. Cuando se mira en el espejo se desanima: «—Dios mío, sí que soy pequeño —suspiró afligido». En fin, convence a sus padres de que los tiempos han cambiado y que los conejos no tienen por qué comer zanahorias, y que los dulces son mucho mejores. No hay que decir que eso le causa muchos problemas, aunque sorprende que ni sus padres ni nadie alrededor le diga nada: todos se dedican a complacerle y atiborrarle. Todo cambiará cuando una conejita muy segura de sí misma le pone una «Dieta Especial de Verduras Fácil de Seguir», que incluye comenzar cada mañana con una ducha helada.

La mayoría de las ilustraciones, como en otros libros del autor, van recuadradas y ocupan algunas páginas completas; a ellas se añaden algunas ilustraciones pequeñas en las páginas donde va el texto; y otras que, sin recuadros y sin ser uniformes, ocupan parcialmente las dobles páginas. El autor pone caras serias e inexpresivas a sus figuras que, con todo, resultan simpáticas. En el texto abundan las descripciones de dulces que, de tan apetitosos, casi anulan el mensaje de advertencia que algunos ven en el libro. Sea como sea, es una historia graciosa y amable.

Kęstutis Kasparavičius. Zanaforius el Grande (Kiškis Morkus Didysis, 2011). México: Fondo de Cultura Económica, 2011; 62 pp.; col. Los especiales de A la orilla del viento; trad. de Margarita Santos Cuesta; ISBN: 978-607-16-0459-0.

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martes, 7 de junio de 2011

Una novela norteamericana de hace años con una voz narrativa hipnótica es The Blue Cat of Castle Town, de Catherine Cate Coblentz.

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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Me ha gustado Kenny y el Dragón, de Tony DiTerlizzi, uno de los autores de las Crónicas de Spiderwick. Es un relato que recrea, como si fuera para una versión Disney, El dragón perezoso, de Kenneth Grahame.
Su protagonista es un joven conejo llamado Kenneth, Kenny. La narración comienza cuando su padre llega muy agitado a casa porque ha visto una criatura espantosa en sus tierras. Kenny, un bibliófilo empedernido, va a verla y entra en contacto con el dragón, de nombre Grahame, que resulta ser un tipo de lo más pacífico e irónico. Etcétera.

No hay nada original en esta historia, como no sea que el autor la estira un poco más y hace intervenir a más personajes, con lo que parecen guiños también a El viento en los sauces. Pero todo está bien contado y resulta simpático, gracias también a los estupendos y superclásicos dibujos a lápiz, que facilitan al lector que vea las caras de Kenny y Grahame y se haga cargo de los ambientes en los que se mueven.

Tony DiTerlizzi. Kenny y el dragón (Kenny and the Dragon, 2008). Barcelona: Ediciones B, 2010; 149 pp.; trad. de Carlos Abreu; ISBN: 978-84-666-4349-8. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 30 de noviembre de 2010

El gran árbol,
de Susana Tamaro, cuenta la historia de un abeto que crece hasta llegar a ser el árbol dominante de su bosque, que presencia vidas humanas durante muchas décadas, y que termina siendo el árbol que se coloca, cada Navidad, en la Plaza de San Pedro. Una joven ardilla, Crik, que acaba también en el mismo lugar, cuando ve que su abeto ha fallecido, busca la forma de devolverle la vida.

Relato simpático, construido con la clara intención de hablar de respeto a la naturaleza, y que se apoya en un sucedido real: una ardilla que se plantó delante de Juan Pablo II en la plaza de san Pedro. Dejando de lado que tal vez sería mejor, en un relato así, no poner en boca de personajes reales frases que sabemos que no han pronunciado, son excelentes las descripciones de la vida en el bosque y, más aún, los vivos y chispeantes diálogos, unos entre árboles y animales del bosque, y otros entre Crik y el sabihondo palomo romano Numa Pompilio.

Susana Tamaro. El gran árbol (Il Grande Albero, 2009). Barcelona: Puck, 2010; 127 pp.; trad. de Guadalupe Ramírez; ISBN: 978-84-96886-19-3.

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miércoles, 4 de agosto de 2010

Un relato históricamente importante sobre perros fue Lad, un perro, de Albert Payson Terhune. Suena todo un poco sentimental pero a los entusiastas les sigue gustando, también por su verosimilitud en muchas descripciones. Creo que, ahora mismo, está descatalogada, pero es fácil de conseguir en bibliotecas.

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viernes, 11 de junio de 2010

Soy un gato,
de Natsume Soseki, es una prolija novela japonesa, una sátira de la llamada época Meiji, donde se mezclan ideas japonesas y occidentales. Su autor, que había vivido varios años en Inglaterra, logró su primer éxito con esta novela, deudora de relatos europeos con un narrador animal que ofrece su perspectiva de lo que ve.

Un presuntuoso y distante gato sin nombre cuenta la vida de la familia de clase media en cuya casa vive. Su amo es un maestro llamado Kushami. Quienes le visitan con más frecuencia son el irritante bromista Meitei y el doctorando Kangetsu. El gato también incursiona en las casas vecinas, donde tiene relación con otros gatos y se entera de otras vidas. Los once capítulos son episodios más o menos independientes aunque un cierto hilo conductor es el posible compromiso matrimonial de Kangetsu con una chica vecina.

Buena parte del libro contiene conversaciones extensas, entre los personajes humanos, sobre temas variados: muchos lectores confirmarán la opinión, que da el gato varias veces, de que son «insoportablemente aburridas» (por si alguien no tuviera claro el concepto, esto es lo que significa, novelísticamente hablando, harakiri). Abundan las observaciones irónicas del narrador acerca de algunos comportamientos humanos, aunque no son especialmente incisivas y suelen aportar poco: por ejemplo, dirá que, en su opinión, «no hay costumbre más indecente entre los humanos que dormir con la boca abierta». Los hallazgos sabios del gato tampoco son deslumbrantes: «descubro ahora lo ajustado que es ese adagio que asegura que lo que tiene que ser será». La descripción de la vida gatuna del narrador es más simpática pero también resulta poco atractiva.

En fin, dejando de lado el interés histórico y costumbrista de la novela, y señalando que seguramente la traducción no puede captar muchos matices de lenguaje, tal vez lo más jugoso sean algunas observaciones comparativas entre la mentalidad japonesa y la occidental, por ejemplo, a la hora de abordar los problemas generacionales: más activa, y por tanto más frustrante, la occidental, más pasiva y paciente, o fatalista, la japonesa.

Natsume Soseki. Soy un gato (Wagahai wa neko de aru, 1905). Madrid: Impedimenta, 2010; 656 pp.; trad. de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés; ISBN 13: 978-84-937601-5-1.

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martes, 2 de marzo de 2010

El pequeño tigre rugidor,
un relato de Reiner Zimnik, se alinea con los libros infantiles que tratan sobre un protagonista joven que abandona su casa para salir a un mundo diferente.

En este caso el pequeño tigre, tan acostumbrado a que unos habitantes del bosque de Sosnovia le miraran con simpatía y otros se asustaran de su rugido, prueba fortuna fuera. Pero su encuentro con una banda de ladrones le hará darse cuenta de que, lejos de su ambiente, las cosas son distintas.

La historia plantea de modo amable las dificultades del protagonista y su aprendizaje de cómo funcionan algunas cosas en el mundo. Es amena, porque los lectores quedan atrapados por saber cómo acabarán las andanzas del pequeño tigre. Es visualmente divertida, porque los sintéticos dibujos a plumilla de Zimnik transmiten simpatía, son sugerentes y complementan bien la narración.

Reiner Zimnik. El pequeño tigre rugidor (Der kleine Brülltiger, 1960). Sevilla: Kalandraka, 2009; 68 pp.; trad. de Maruxa Zaera; ISBN: 978-84-96388-95-6.

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jueves, 21 de enero de 2010

A ficciones inglesas de sátira social protagonizadas por animales como El viento en los sauces y Rebelión en la granja se les unió, en los años setenta, La colina de Watership, de Richard Adams. También era una gran ausencia en la página, que remedio ahora que acaba de salir una nueva edición.

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martes, 12 de enero de 2010

La nueva edición de Un oso llamado Paddington, de Michael Bond, con ocasión del 50 aniversario, puede ser una buena oportunidad para muchos de conocer a un oso famoso de la literatura infantil, o de reencontrarse de nuevo con él.

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martes, 4 de agosto de 2009

Randall Jarrell
fue un conocido poeta norteamericano que, al final de su vida, escribió varios libros infantiles valiosos que, además, ilustró Maurice Sendak. De los tres que conozco el que más me gusta es El murciélago poeta, sobre «un ratón peludo con alas» con el mismo talento que Frederick.

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martes, 7 de julio de 2009

Por distintas razones, los osos y los ositos dan mucho juego en los libros infantiles. Entre otros, hay osos protagonistas en El milagro del oso o El oso que no lo era; osos juguetes en No quiero el osito, Osito, ¿dónde estás? o The Idle Bear; osos humanizados en El libro del Osito, Un cuento de Oso o ¿No duermes Osito?... Y, entre los últimos, tal vez la serie de libros más popular para primeros lectores, naturalmente después de Winnie the Pooh, es la de Osito, con texto de Else Minarik e ilustraciones de Maurice Sendak. Y, ya puestos, quien desee saber el origen de la popularidad de los ositos como juguetes infantiles lo encontrará en wikipedia en la voz Teddy Bear.

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miércoles, 27 de mayo de 2009

Antes de poner una reseña de un libro editado hace poco, de la neozelandesa Janet Frame, cuelgo un comentario a un libro ¿infantil? suyo que me gusta mucho, Mona Minim, y así presento primero a la autora. Además, encaja con que uno de los protagonistas del recientemente comentado Sin principio ni fin es también una hormiga, igual que Mona Minim, que por cierto tal vez sea el mejor de los relatos que conozco con una hormiga como protagonista (bueno, no es que conozca muchos, pero unos cuantos sí).

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miércoles, 20 de mayo de 2009

El libro comentado ayer no es el primero protagonizado por un juguete de porcelana que sale al mundo y corre aventuras. Tiempo atrás fue famoso El ratón Manx, de Paul Gallico, relato que precede a otros de ratones que también salen a descubrir el mundo (de los que más adelante hablaré). Es una historia excelente que, con buenos motivos, J. K. Rowling recuerda como uno de los libros favoritos de su infancia. Ya, de paso, conviene no perder de vista el magnífico La gansa blanca.

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martes, 5 de mayo de 2009

Si ayer hablé del caracol de Leo Lionni, hoy le toca el turno al que protagoniza Sin principio ni fin, de Avi. Es una historia deudora de otras anteriores pero graciosa, bien contada, bien armada y bien editada. Además, ya puestos a colocar historias de caracoles aventureros, incluyo un álbum muy popular de Axel Scheffler y Julia Donaldson, no traducido al castellano, creo: The Snail and the Whale (El caracol y la ballena).

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martes, 4 de noviembre de 2008

Nueva edición, en un único libro, de varios cuentos antiguos que también se pueden considerar álbumes, de Tomi Ungerer: Las aventuras de la familia Melops. En él se reúnen cinco relatos protagonizados por una familia de cerdos, el señor y la señora Melops y sus cuatro hijos Casimiro, Isidoro, Félix y Ferdinando.

En el primero construyen un avión, en el segundo van en busca de un tesoro, en el tercero encuentran petróleo, en el cuarto se dedican a la espeleología, y en el quinto celebran la Navidad. En ellos se cuentan las cosas con aires de gran ingenuidad y todos los tópicos de las novelitas de aventuras familiares al uso en los años en que se publicaron. Así, por ejemplo, todos terminan con la señora Melops llevando un superpastel diferente a su marido y a sus hijos como recompensa y desenlace de sus aventuras. Es como si el autor hubiese decidido borrar cualquier rastro de su conocida ironía o, más bien, como si al acentuar tanto el optimismo contase con provocar una especie de retroceso en el lector. Si en los colores planos de las ilustraciones se notan las limitaciones técnicas del momento en que fueron hechas, la composición de todas es magnífica. Son, además, narrativamente muy claras y contienen muchos detalles divertidos.

Tomi Ungerer. Las aventuras de la familia Melops (Die Abenteuer der Familie Mellops, 1957-1960). Madrid: Anaya, 2008; 166 pp.; trad. de Moka Seco Reeg; ISBN: 978-84-667-7768-1.

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miércoles, 28 de mayo de 2008

Hace unas semanas falleció Ollie Johnston, el último animador de las películas clásicas de Walt Disney, Bambi entre otras. Esa noticia es un pretexto tan bueno como cualquier otro para recomendar Bambi, el libro del austriaco Felix Salten, un relato menos conocido de lo que merece debido, seguramente, a que la versión en cine llegó a mucha gente antes de que conocieran el libro y luego llegó ya en cine a varias generaciones que nunca supieron que había un libro previo. Pero es un relato valioso que, entre otras cosas, trata con talento y acierto sobre la muerte de la madre del protagonista, y no al modo de Marcelino pan y vino sino con una visión puramente natural.

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martes, 29 de abril de 2008

El argumento de ayer recuerda mucho un relato de los años treinta: Popper y sus pingüinos, de Florence y Richard Atwater. Ya puestos, recuerdo que, de las reseñas ya colgadas aquí, otra historia de pingüinos es Mi pingüino Osvaldo.

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martes, 18 de marzo de 2008

Después del relato de viaje y compañerismo de ayer, otro más de amistad entre otro trío de animales: Los tres amigos, de Helme Heine. Esta vez son Gallo, Ratón y Gorrino los protagonistas.

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martes, 16 de octubre de 2007

Dick King-Smith
,
el autor de Babe, el cerdito valiente, es un maestro de las historias sobre animales, pues logra imaginar y reflejar sus reacciones y sus relaciones con los hombres sin caer nunca en la ñoñería. E, incluso cuando los relatos tienen toques de fantasía, sabe hacerlos creíbles.

Un relato recién publicado en español, no tan conseguido como otros pero, en cualquier caso, eficaz y simpático, es El caballo de agua. En la década de 1930, en Gales, Kirstie y Angus encuentran un extraño huevo en la playa: lo llevan a casa y nace un «kelpie» o caballo de agua, al que llaman Crusoe. Como crece muy rápido deben, primero, buscar la forma de que los extraños no lo vean y, más tarde, encontrarle una vivienda definitiva... ¿tal vez el lago Ness?

Dick King-Smith. El caballo de agua (The Water Horse, 1990). Madrid: SM, 2007; 135 pp.; trad. de Xohana Bastida; ISBN: 978-84-675-1806-1.

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miércoles, 14 de marzo de 2007

Un gran libro infantil, del que oiremos hablar más durante una temporada porque, parece ser, está próxima la película correspondiente: Las telarañas de Carlota, de E. B. White.

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lunes, 29 de mayo de 2006

Tiempo atrás hablé de Arnold Lobel, un autor de referencia en los relatos para primeros lectores, de quien se ha publicado hace poco una nueva edición de uno de sus libros clásicos: Sopa de ratón.

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