miércoles, 30 de junio de 2010
Haber hablado hace poco de una aprendiz de naturalista como
Calpurnia es un pretexto tan bueno como cualquiera para traer aquí
El delfín de Corubicí, del naturalista costarricense
Anastasio Alfaro. Es un clásico infantil de principios de siglo, desconocido en España, que me interesó cuando lo leí hace años.
martes, 16 de marzo de 2010
The Rose and the Ring, un relato de 1857 de
Thackeray es un clásico inglés que conviene conocer. Entre otras cosas, porque uno ve que no son cosa de ahora, ni mucho menos, la ironía contra los cuentos populares y la composición de un relato apoyándose mucho en el juego entre texto e ilustraciones, no en vano Thackeray fue dibujante de
Punch.
miércoles, 24 de febrero de 2010
El diario de Juanito Torbellino, de
Vamba, es uno de los libros humorísticos sobre travesuras infantiles que inauguran el subgénero de los relatos de vida cotidiana en los que un autor adulto se vale de la mirada de un niño para criticar los comportamientos adultos.
De la portada de Guillermo Detective.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Sigo respondiendo a
quejas. En un
artículo reciente en
The Times se decía que
Richmal Crompton describía su ficción como «de segunda fila literaria». Dejando de lado que la misma frase ya indica que sí escribía con intenciones literarias, quienes puedan comparar su trabajo con el muchas series posteriores sabrán que su segunda fila está muy, muy adelante.
martes, 16 de febrero de 2010
Un relato de 1888, muy ameno por su tensión aventurera y por su buen humor, del que no conozco edición en castellano:
Two Little Confederates, de
Thomas Page. Es una historia que sirve para comprender algo más una época y que también es útil como ejemplo de qué ocurre cuando se compone una novela según lo que se considera políticamente correcto de un momento histórico dado.
martes, 26 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
Creo que uno de los objetivos de una buena educación literaria ha de ser el de ampliar la mente: dar una mayor capacidad de comprender las mentalidades de autores y personajes y lectores de otros tiempos. Con esa finalidad viene bien dar a conocer libros que tuvieron éxito en el pasado, incluso aunque luego no se lean completos. A mí al menos me parece muy necesario hacerse preguntas como ¿por qué gustó tanto este libro?, ¿qué reflejaba de su propia época?, ¿qué sociedad real mostraba y qué sociedad ideal se traslucía?, etc. Sirva esto como introducción a los
best-sellers del XIX de
Hector Malot. No sé por qué razón en la red está disponible la edición original de
En familia pero no de
Sin familia.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
miércoles, 16 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Una de las primerísimas novelas sobre una niña huérfana que lo acaba cambiando todo:
Heidi, de
Johanna Spyri. Además, dejó en la memoria de muchos a la señorita Rottenmeier como el estereotipo de tutora o profesora rígida y odiosa. Veo que ya está descatalogada la edición en castellano con las ilustraciones de
Tomi Ungerer, de quien es la ilustración de la derecha, que he tomado de la portada de una edición francesa de
Otra vez Heidi, la segunda parte de la historia.
jueves, 3 de diciembre de 2009
A veces me llegan mensajes del tipo «¡pero cómo no has puesto todavía a...!» que me hacen caer en la cuenta de ausencias verdaderamente imperdonables. Es lo que tiene que la vida sea analógica y no digital. Últimamente me lo han dicho, con razón, a propósito de
El principito, de
Antoine de Saint-Exupéry, una obra que también evoca la nostalgia de la Navidad: «Cuando yo era pequeño, la luz del árbol de Navidad, la música de la misa de gallo, la dulzura de las sonrisas formaban todo el resplandor del regalo de Navidad que recibía».
miércoles, 6 de mayo de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
La serie de novelas a las que pertenece
La Casa de la Pradera, de
Laura Ingalls Wilder, son buenos relatos acerca del Oeste norteamericano tal como lo vivieron algunos pioneros o, si se quiere, tal como lo recordaron sus descendientes. Hay relatos con otras perspectivas, que más adelante incluiré, pero estos son excelentes y, para juzgarlos, conviene no guiarse por el recuerdo de la serie televisiva de los ochenta. Ahora que Noguer vuelve a editar libros de su catálogo, esperemos que le llegue pronto el turno a estos.
jueves, 2 de abril de 2009
Más de uno, si oye hablar de relatos infantiles de hace un siglo, seguramente piensa en historias sobre niños felices o sobre niños desgraciados que, gracias a una casualidad de la fortuna, cambian el rumbo de sus vidas. Algo de esto hay: en aquella época muchos niños lo pasaban mal y por tanto muchas novelas hablaban de chicos que lo pasaban bien; igual que hoy muchos chicos lo pasan bien y muchas novelas hablan de niños que lo pasan mal. Pero, para no quedarse aprisionados mentalmente con los clichés, viene bien echar un vistazo a
Los muchachos de la calle Pal, un relato de 1906 del húngaro
Férenc Molnár, y
Siete chicos australianos, otro de 1894 de
Ethel Turner.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Una mujer decisiva en la historia de la literatura infantil:
Mary Mapes Dodge. Se puede decir que, sin ella, todo hubiera sido distinto, y no por ser autora de un libro clásico como
Los patines de plata, sino por su trabajo como directora de una revista en la que, con la intención de subir el nivel literario de los libros que se dirigían a los niños en la segunda mitad del siglo XIX, pidió y consiguió colaboraciones de muchos grandes escritores de su época. A la derecha, la página inicial de
una edición de 1918 que se puede consultar en la red.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Preparar novelas para la escuela y, además, intentar convertirlas en guías para la educación de la ciudadanía es un invento antiguo.
El maravilloso viaje de Nils Holgersson, de
Selma Lagerlöf, era como un manual de geografía y costumbres suecas. Pero, sobre todo, se puede recordar
Corazón, de
Edmondo d’Amicis, un libro pensado para inculcar sentimientos patrióticos hacia la recién creada nación italiana.
martes, 24 de febrero de 2009
Dos nombres importantes que han contribuido a que los álbumes sean tal como los conocemos ahora: el editor
Pére Castor y
Jean de Brunhoff, el creador de
Babar, otro personaje clásico con su origen en cuentos que los padres inventan para sus hijos, además de ser el primer elefante famoso en la literatura infantil. A la derecha, la ilustración del primer libro, de 1931 (tomada de
wikipedia).
jueves, 15 de enero de 2009
En la historia de la literatura infantil se señalan dos libros como los primeros escritos expresamente para lectores niños:
Aventuras de Telémaco, de
Fénelon, y
El nuevo Robinson, de
Joachim Heinrich Campe. Como corresponde al siglo XVIII, eran libros declaradamente didácticos que, igual que otros de siglos atrás como
El Conde Lucanor, de
don Juan Manuel, (bastante más ameno, por cierto), hablaban de la educación de la clase alta, la que podía recibir instrucción entonces. Desde la superioridad que nos da vivir en el siglo XXI, y con la valentía del que se atreve a ironizar sobre su abuela, podemos bromear sobre sus acentos y sus contenidos, pero no está de más pensar que sus autores compusieron libros sinceros en sus planteamientos y claros en las pautas de actuación que daban, además de que trataron a sus lectores o a sus alumnos como a príncipes...
miércoles, 17 de septiembre de 2008
He sabido hace poco que hay en el mercado una edición reciente de
La princesita, de
Hodgson Burnett, un libro encantador —y políticamente incorrecto en algunos aspectos— que da una buena respuesta: eres una princesa si te comportas como una princesa...
Ilust. de E.W.Kemble.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Por muchas razones,
Mark Twain es un autor clave. Un atractivo de su obra: la conexión con la mente de un chico, el no perder de vista nunca que «llega un momento en la vida de todo chico normal en que siente un inmenso deseo de ir donde sea, en busca de un tesoro oculto», tal como se afirma en
Las aventuras de Tom Sawyer. Otro, su desenvoltura: «El que escribe para personas mayores sabe que puede dar fin a su novela con una boda; pero cuando escribe para niños, ha de pararse donde buenamente pueda», en la conclusión de la misma obra. Otro, su agudeza para retratar la confusión mental de quien recibe mensajes morales confusos, en
Las aventuras de Huck Finn, quizá su mejor obra. Pero hay más.
miércoles, 27 de junio de 2007
Aprovechando que cité un álbum firmado por
Thomas Docherty, traigo aquí que también ilustró con acierto, hace poco, una nueva edición de
Platero y yo, de
Juan Ramón Jiménez. Es apropiado al caso algo que, en otro contexto, dice Cyril Connolly: «la historia literaria demuestra que la poesía lírica es el medio que, más que cualquier otro, desafía al tiempo».
Cyril Connolly. Obra selecta. Barcelona: Lumen, 2005; 1014 pp.; col. Ensayo; trad. de Miguel Aguilar, Mauricio Bach y Jordi Fibla; ISBN: 84-264-1520-2.
miércoles, 16 de mayo de 2007
El otro día cité, de paso, a
Erich Kästner, un autor importante por muchas razones, una de las cuales es haber escrito
Emilio y los detectives. En sus memorias, Marcel Reich-Ranicki afirma que no se puede alinear a Kästner con Rilke o Hölderlin «pero en más de una circunstancia de la vida no tenemos paciencia para escuchar las sinfonías de Bruckner y sí sentimos debilidad por Gershwin». Por eso, continúa el crítico alemán, «el escepticismo y el humor de la lírica urbana de Erich Kästner, absolutamente carente de solemnidad, me resultaron por un tiempo incomparablemente más próximos que la elevada poesía de los videntes».
Marcel Reich-Ranicki. Mi vida (Mein Leben, 1999). Barcelona: Galaxia Gutemberg – Círculo de lectores, 2000; 534 pp.; trad. de José Luis Gil Aristu; ISBN: 84-8109-303-3.
jueves, 22 de marzo de 2007
Nueva edición crítica, en Cátedra, de un clásico hispanoamericano:
La edad de oro, de
José Martí, en la que también hay otros relatos del autor cubano. Como en el libro citado ayer son clarificadores los comentarios del editor: es provechoso conocer las ideas educativas de Martí y su respeto a la hora de preparar textos para niños.
viernes, 26 de agosto de 2005
Merece la pena conocer la nueva y cuidada edición del clásico de
Louise May Alcott, Mujercitas. En ella se contienen algunas páginas que se suprimieron cuando el texto se imprimió las primeras veces, también figura la segunda parte de la historia, y además se incluyen las ilustraciones de la primera edición.
martes, 14 de junio de 2005
Tal día como hoy, en 1811 nació
Harriet Beecher Stowe, la autora de
La cabaña del tío Tom, un libro cuyo paternalismo rechina pero que merece ser leído, porque resulta una lectura entretenida que, de paso, sirve para conocer las mentalidades de los esclavistas y las de muchos bienintencionados ciudadanos de aquel tiempo. En ese sentido, es mucho más instructivo conocer ese libro, que su autora escribe con toda sinceridad, que los intentos de borrarlo de la historia o de volver a contar las mismas cosas pero falseándolas, tal como pretenden algunos manipuladores de hoy.