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Notas del archivo 'Navidad' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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viernes, 23 de diciembre de 2016

Una buena parte de la producción de Washington Irving se publicó en The Sketch Book of Geoffrey Crayon, Gent. Allí se contenían 34 artículos y relatos cortos que se habían ido publicando en los años 1819 y 1820. Entre ellos había cinco, titulados «Navidad», «La diligencia», «Nochebuena», «El día de Navidad» y «La cena de Navidad», que compusieron más adelante un libro muy popular: Vieja Navidad, que influyó en los relatos navideños posteriores de Dickens, y que se ha publicado hace poco, por primera vez, en castellano. Además, la edición viene con las merecidamente famosas ilustraciones de Randolph Caldecott de 1875 (que se pueden ver en la edición en inglés que está en este enlace).

En el primer capítulo el narrador rememora, de modo general, las tradiciones navideñas que considera típicamente inglesas. Tiene un tono nostálgico y algo quejoso característico: «lamento tener que añadir que estas tradiciones van perdiendo día a día su vigor, siendo pertinazmente erosionadas por el tiempo, y más cruelmente aún por las modas actuales». En los siguientes contará las anécdotas concretas de una Navidad que pasó en Yorkshire, invitado por una familia amiga, empezando por el viaje en diligencia la víspera de la Navidad, y siguiendo por la magnífica hospitalidad de sus anfitriones, con las comidas, canciones y bailes que se sucedieron.

Son excelentes las descripciones ambientales y las de los distintos tipos humanos en los que se fija el narrador. Abundan también sus expansiones al hilo de lo que va contando: algo condescendientes, como la de «hay algo genuino y afectuoso en el júbilo de las clases bajas, cuando se ve excitado por la generosidad y la familiaridad de sus superiores»…; amables y conmovidas, como la de «¡qué fiable es un corazón generoso como fuente de alegría, haciendo que todo lo que está a su alcance reverdezca sonriente!»… Al final el autor confiesa que pretende sugerir una visión benévola de la naturaleza humana, y reconciliar a mi lector con sus semejantes y consigo mismo».

Con este y otros libros he actualizado la selección de álbumes y libros sobre Navidad.

Washington Irving. Vieja Navidad (Old Christmas, 1820). Sevilla: El paseo, 2016; 128 pp.; col. El paseo central; ilust. de Randolph Caldecott; trad. y notas de Oscar Mariscal; ISBN: 978-84-945509-8-0. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 25 de diciembre de 2015

Una cita más de Samuel Johnson apropiada para un día de Navidad:

«En este estado de incertidumbre universal, donde miles de peligros se ciernen sobre nosotros, y ninguno puede asegurar que el bien que persigue no es un mal disfrazado, o si el próximo paso le guiará a una existencia segura o a la destrucción, nada puede proporcionar ninguna tranquilidad racional, sino la convicción de que nada en realidad está gobernado por la casualidad, sino que el universo está bajo la perpetua superintendencia de quien lo creó; que nuestro ser está en manos de una bondad omnipotente, para quien lo que a nosotros nos parece casual está dirigido en última instancia por fines benévolos y misericordiosos; y que en última instancia nada puede dañar a quien no se excluye del favor divino».

Samuel Johnson. Ensayos literarios. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015; 580 pp.; trad. de Gonzalo Torné de la Guardia, Antonio José Rodríguez Soria, Ernesto Castro Córdoba; edición y prólogo de Gonzalo Torné; ISBN: 978-84-15863-87-8. [Vista del libro en amazon.es]

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LindgrenCrowtGnomo2.jpg
martes, 3 de noviembre de 2015

El gnomo no duerme, es un relato de Astrid Lindgren ilustrado por Kitty Crowhter, que se puede calificar de navideño y se puede colocar en la tradición de los relatos sobre pequeños seres benéficos que viven escondidos en las casas. En una vieja y aislada granja, cuando todos duermen en pleno invierno, el gnomo que vive oculto en el pajar sale a ver cómo van las cosas en el establo, la despensa y otras dependencias. Conoce un «idioma callado y breve» que los animales y los niños dormidos entienden y que a todos serena.

El personajillo principal es simpático y me ha recordado a seres como Job y como el Papá Noel de Raymond Briggs: como si no estuviera contento de tener que levantarse de noche pero, a pesar de todo, satisfecho de cumplir con un trabajo tan útil para los demás. Las ilustraciones se apoyan en las blancas áreas de nieve para que la historia resulte, a la vez, luminosa y cálida como lo es el texto de Lindgren.

Kitty Crowther. El gnomo no duerme (Tomten är vaken, 1960 el texto, 2012 las imágenes). Texto de Astrid Lindgren. Barcelona: Corimbo, 2013; 26 pp.; trad. de Elda García-Posada; ISBN: 978-84-8470-485-0. [Vista del libro en amazon.es]

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StifterPiedrasC.JPG
jueves, 8 de octubre de 2015

Otro libro importante de Adalbert Stifter fue Piedras de colores, un volumen cuya versión original contiene seis historias, todas ellas con niños en sus argumentos, aunque la edición castellana titulada del mismo modo sólo contiene dos: Cristal de roca (Bergkristall, 1845) y Creta blanca (Bergmilch, 1843).

El argumento de este último, que se desarrolla durante las guerras napoleónicas, es que, a un castillo llega un oficial enemigo que se comporta caballerosamente y eso causa una gran impresión a una niña del castillo que, años después, se reencontrará con el oficial cuando vuelve para pedir disculpas.

Pero es Cristal de roca el más popular de todos los relatos cortos del autor. Sus protagonistas principales son dos niños, Konrad y su hermanita Sanna. Ambos suelen ir andando desde la casa de sus padres a casa de sus abuelos, situada en un pueblo cercano. Pero un día de Nochebuena que hicieron ese recorrido por la mañana, se desorientaron y perdieron al regresar por la tarde debido a la rapidez con la que cayeron la niebla y la nieve.

Como es habitual en Stifter, la narración tiene un arranque lento. Empieza por unas majestuosas descripciones de la naturaleza y de los escenarios donde viven los protagonistas. Continúa —como en Creta blanca—, con una explicación calmosa de los antecedentes familiares de los niños. Todo conduce a los momentos de gran tensión en los que se pierden y en los que Konrad, que se da cuenta del peligro, intenta en todo momento, al mismo tiempo, tranquilizar a Sanna y procurar que no se abandone al sueño.

La historia tiene una clara condición de cuento navideño, no sólo por el momento en el que se desarrollan los acontecimientos, sino por las «lecciones» que desprende: la conmovedora valentía de los niños, reforzada porque ven las luces de la Nochebuena en las estrellas; la solidaridad entre los vecinos para ponerse a buscarlos, que se nos da a entender que servirá para que los padres de Konrad y Sanna abandonen su altivez de ricos…

Adalbert Stifter. Piedras de colores (Bunte Steine, 1853). Madrid: Cátedra, 1990; 142 pp.; col. Letras universales; trad. de Juan Conesa y Jesús Alborés; ed. de Juan Conesa; ISBN: 84-376-0952-6. [Vista del libro en amazon.es]

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SantosLopizCamello.JPG
miércoles, 7 de enero de 2015

Una historia que anoté, hace algún tiempo, para poner precisamente hoy, porque se desarrolla un siete de enero: Un camello en la cornisa, con texto de Care Santos e ilustraciones de Violeta Lópiz.

La narradora, Elia, comienza diciendo que «la mañana del siete de enero es la más horrorosa del año» mientras su madre afirma que «¡por fin ha vuelto la normalidad!». Pero las cosas no son tan sencillas: junto a los cristales Elia oye un sonido raro, «¡Caf-caf!», que resulta ser ¡un camello!, no muy grande, que además tiene los ojos cerrados y que, aunque tiene prohibido terminantemente hablar con las niñas, le dice que se llama Marco Aurelio y que se ha despistado de la caravana con la que venía…

Es una historia graciosa, bien contada, de las que prolongan un poco más la magia de los Reyes y los regalos, algo a lo que contribuyen también las sugerentes ilustraciones.

Care Santos. Un camello en la cornisa (2009). Madrid: Macmillan, 2009; 44 pp.; col. Librosaurio; ilust. de Violeta Lópiz; ISBN: 978-84-7942-486-2. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 25 de diciembre de 2014

Ya que hoy es Navidad cuento una minianécdota que va bien con la fecha.

En una catedral gallega, hace pocos meses, vi de refilón y oí a mis espaldas cómo una chica joven hablaba con otra mayor preguntándole algo y, por lo que se ve, tratándola de usted, a lo que la señora contestó en voz bien alta lo siguiente: «Pero trátame de tú, filliña, trátame de tú. Yo siempre digo que si Dios es para mí lo más grande del mundo y yo siempre le trato de tú, y eso no es faltarle al respeto y a Él no le parece mal, cómo me van a tratar a mí de usted».

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martes, 25 de noviembre de 2014

He actualizado la voz de Otfried Preussler e introducido en ella un libro (de los que hay que buscar en bibliotecas) de relatos cordiales de ambiente navideño: El ángel con gorro de lana.
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miércoles, 25 de diciembre de 2013

José Jiménez Lozano: «En nuestra cultura europea, toda la vibrante vida de Belén ha ocupado la infancia, y destilando luego su memoria hasta el fin, en la vida de hombres y mujeres, gracias a construcciones de corcho, ríos de papel aluminio o de espejos, piedras revestidas de musgo, nieve figurada con harina, y figurillas de barro, que recrean la vida de aquella aldea a la pertenecía el establo; y a veces con sabrosos anacronismos. Y todo esto ha suministrado a muchas generaciones un consumado instrumento de juicio exacto de la realidad, desde el funcionamiento de los poderes públicos que hoy como ayer siguen sometiendo a los pueblos a la trashumancia en busca de trabajo, a los registros de tributación y disponibilidad pública, y hasta la vieja práctica del infanticidio.

Cualquier niño así instruido por el belén sabría luego quitarles las máscaras a los acontecimientos más brillantes y a los poderes más altos, y reconocer su fraude y la antigüedad de su violencia, y sobre todo guardaría en su corazón una profunda alegría. La misma que ha recorrido durante siglos las artes y las letras, regalando al mundo los más altos logros de belleza, y también ha entrado en la vida cotidiana, hasta en la cocina y la repostería, en la reunión familiar especial, y en la candidez de la nieve que se simula en los belenes con la inocente harina, o en las luces en medio de la noche como la esperanza del mundo.

Ciertamente también algunos de estos belenes han sido auténticas obras de arte y podemos admirarlos, o sonreírnos con sus añadidos costumbristas y folclóricos. Pero sin duda alguna lo más importante es la impronta que se deja en el belén que se hace en cada casa, en el colegio o en la pequeña iglesia. Y esa impronta de alegría, que nos evoca la que puso Francisco de Asís en su belén, nos ofrece su resplandor y nos torna en nuestros adentros».

José Jiménez Lozano. Revista de la Asociación Belenistas de Valladolid. Navidad, 2010.

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domingo, 22 de diciembre de 2013

Después de señalar cómo, en la época navideña, vemos a nuestro alrededor episodios grotescos que forman parte de «los vanos intentos en Europa de liquidar no ya la memoria religiosa sino también cultural de las fiestas navideñas», elogiaba José Jiménez Lozano, en un texto del año 2010, la costumbre de poner belenes.

Recordaba que, cuando san Francisco de Asís popularizó el belén, «lo que entonces sucedió, en un principio, fue que, mientras a muchos y a los más sencillos llenó de encanto esa representación del belén, en otros ambientes suscitó extrañeza y rechazo. Y esto por dos razones principales. La primera era porque no se entendía bien cómo era que los grandes de este mundo no ocupaban el lugar central que siempre ocupan, y que, en el belén, era ocupado por una pobre gente para pasar la noche, y quienes acudían a visitar al niño recién nacido también eran gentes del común, y ciertamente que no había ni hay en un belén nada contra nadie, sino que está todo él bañado por el aire de un misterio y luego de la simple y pura poesía escondida en la vida diaria. Pero los poderes de entonces no lo entendieron así, y los de ahora tampoco.

Al fin y al cabo, el belén era lo que podíamos llamar en sentido muy serio —y no en el miserable sentido de los partidos e ideologías— “la política de Nochebuena”, o verdadera hermenéutica histórica de la realidad, y algo así como la prueba del nueve de una actitud intelectual y vital de cada uno de nosotros, según después lo haría en pleno siglo XX, Nadejda Mandelstam, subrayando que ese Belén que no se había permitido en la educación de los muchachos, allá en la URSS, dejaba en ellos un vacío de alegría, misericordia y esperanza que sería una tragedia».

José Jiménez Lozano. Revista de la Asociación Belenistas de Valladolid. Navidad, 2010.

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Un buen relato corto de Paul Auster, que se presenta como de Navidad porque habla bien de amistad y convivencia cordial (uno de los posos de la Navidad en muchos es ese, sin duda), es El cuento de Auggie Wren.

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lunes, 2 de diciembre de 2013

Las tres Reinas de Oriente, de Lluís Farré y Teresa Durán, es un álbum navideño divertido, de los que invierten con buen humor un relato conocido. Cuando vuelven los Reyes Magos de su viaje a Belén, y sus esposas se enteran de lo sucedido, se enfadan con ellos por haber sido tan patosos al elegir los regalos que llevaron al niño Jesús y deciden intervenir...

Las vistosas ilustraciones, en escenarios orientales, y la simpatía de los personajes potencian bien el humor y el sentido del relato. Dos inconvenientes pequeños son que, en algunas dobles páginas, las palabras del texto van sobre fondos oscuros y no se leen con toda claridad y que el tipo de letra como de caligrafía, tan habitual en muchos álbumes, es o me parece poco apropiado.

Lluís Farré. Las tres Reinas de Oriente. La historia secreta de los Reyes Magos (2012). Texto de Teresa Durán. Barcelona: La Galera, 2012; 40 pp.; ISBN: 978-84-246-4469-7.

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martes, 4 de diciembre de 2012

¡Vamos cuentos, a Belén!,
de Ana María Romero Yebra contiene veintiún poemas simpáticos y amables, todos relacionados con la Navidad y un cuento popular: Caperucita llevando a Belén la merienda de su abuelita, cinco lobitos que marchan felices hacia el Portal, lo mismo el soldadito de plomo y la bailarina, igual que Alí Babá y los cuarenta ladrones, el Gato con Botas, etc. Es una oportunidad más de contar los cuentos primero, si los destinatarios no los saben, y de leerles o que lean luego los poemas.

Ana María Romero Yebra. ¡Vamos cuentos, a Belén! (2012). Zaragoza: Edelvives, 2012; 50 pp.; ilust. de Ximena Maier; incluye CD; ISBN: 978-84-263-7441-7.

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domingo, 26 de diciembre de 2010

Esta es la felicitación de navidad más sabiamente diseñada que he recibido este año.

Y este es su autor, el mismo de un libro tan original como inteligente: Título del libro.

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Aunque a mí no me han dicho mucho —pues aunque algunos relatos son buenos, otros suenan anticuados o, sencillamente, son raros—, seguro que algunos lectores agradecerán conocer las ediciones de Cuentos españoles de Navidad: de Bécquer a Galdós, y Cuentos españoles de Navidad: de Valle-Inclán a Ayala.

La primera selección contiene relatos de Pedro A. de AlarcónLa nochebuena del poeta—, Pereda, BécquerMaese Pérez el organista—, Isidoro Fernández Flórez, Pérez GaldósLa mula y el buey—, Ortega Munilla, Bonafoux, Luis de Coloma, Blasco Ibáñez, Jacinto Octavio Picón, Eduardo del Palacio, Clarín —La noche mala del diablo—, Luis Taboada, Joaquín Dicenta, Echegaray, Eduardo Zamacois.
La segunda contiene veinte cuentos de: Sánchez Díaz, Valle-InclánLa adoración de los Reyes—, José Nogales, Rubén Darío, Gómez de Vaquero - Andrenio, Pardo Bazán, José Francés, Juan Ramón JiménezJijoneses de Navidad—, Ricardo León, Gómez de la Serna, Hernández Catá, Gabriel Miró, Fernández FlórezLa limosna—, Bergamín, Pemán —El republicano y los Reyes Magos—, Baroja, Azorín —El primer milagro—, Giménez Caballero, Francisco Ayala, Tomás Borrás.

Indico el título de los que me han parecido mejores. Una idea que se puede aplicar a otros temas está vigente también aquí: al tratar sobre la Navidad no hay nada menos original que intentar ser original.

Cuentos españoles de Navidad: de Bécquer a Galdós. Selección, prólogo y edición a cargo de Rafael Alarcón Sierra. Madrid: Clan, 2004; 264 pp.; ilust. de Marina Arespacochaga; ISBN: 84-89142-75-0.
Cuentos españoles de Navidad: de Valle-Inclán a Ayala. Selección, prólogo y edición a cargo de Rafael Alarcón Sierra. Madrid: Clan, 1998; 237 pp.; ilust. de Marina Arespacochaga; ISBN: 84-89142-25-4.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

El Pequeño Tamborilero,
de Loren Long, es una historia, basada en la famosa canción navideña del mismo nombre (The Little Drummer Boy), que se parece mucho a otras sobre juguetes que se pierden, corren aventuras, y luego se recuperan.

Un niño encuentra un regalo en el umbral de su casa: un paquete que contiene un pequeño tamborilero que sabe hacer sonar su instrumento. Más tarde, a consecuencia de un movimiento de la cola del perro cae a la papelera y, a partir de ahí, el muñeco recorre distintos ambientes siempre alegrando la vida a los demás.

Con sus acrílicos característicos, el autor presenta perspectivas espectaculares de los momentos y lugares por los que pasa el tamborilero, acentuando la calidez o el dramatismo según sea el caso. Al igual que otros relatos navideños la intención obvia es llegar al corazón del lector y, seguramente, quienes estén en la misma longitud de onda del autor, y los que puedan leer la historia sin condicionamientos (por ejemplo, porque uno acabó harto de una versión de la famosa cancioncilla cuando era niño, mi caso), agradecen que la historia sea tal como es: previsible y algo acaramelada pero bonita.

Loren Long. El Pequeño Tamborilero (Drummer Boy, 2008). Barcelona: Juventud, 2009; 32 pp.; col. Álbumes ilustrados; trad. de Raquel Solà Garcia; ISBN: 978-84-261-3749-4.

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martes, 8 de diciembre de 2009

C. S. Lewis
pensaba que, durante su niñez, sus creencias religiosas no se habían desarrollado adecuadamente debido a que le insistían en que debía tener determinados sentimientos respecto a Dios y a Jesucristo, y, como los sentimientos no se pueden forzar, ese modo de presentarle vinculadas la reverencia y la obligación fue contraproducente. Con esa experiencia en la mente compuso las Crónicas de Narniasuponía que, si los niños llegaban a querer y admirar a Aslan por sí mismo, tendrían más fácil el camino para luego amar y admirar a Jesucristo. Opinaba que, tal vez así, sus sentimientos se verían menos inhibidos por las deficiencias que inevitablemente notarían cuando se les transmitieran las enseñanzas cristianas.

Esa misma intención, de provocar sentimientos afectuosos hacia Jesucristo, María y José, tienen algunos relatos navideños como, recientemente, La historia de Jasid, de Tomás Trigo. En este caso el narrador es Jasid, un perro muy joven, con mucho que aprender todavía, que regalan a José antes de que nazca Jesucristo y que, por tanto, vivirá todos los acontecimientos que seguirán. La historia cumple sus propósitos iniciales pero se sostiene bien por sí misma porque Jasid tiene personalidad propia, cuenta bien las cosas, hace comentarios chispeantes y también se suceden incidentes graciosos.

Tomás Trigo. La historia de Jasid (2009). Madrid: Palabra, 2009; 160 pp.; col. Libros Ilustrados; ilust. de Mar Ballesteros; ISBN: 978-84-9840-269-8.

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viernes, 5 de diciembre de 2008

Libro de Visitantes,
de José Jiménez Lozano, es un relato singular, empezando porque se presenta como un manuscrito perteneciente a la biblioteca del monte Athos, donde lo copió un viajero inglés a finales del XIX, etc., etc. Con ese pretexto, se cuentan las escenas de la llegada de María y José a Belén, el nacimiento de Jesús, la adoración de los pastores, de los Reyes, y también otras visitas, algunas tan singulares como una que hacen, juntos, Descartes, Hegel, Spinoza y Pascal.

El lenguaje de la narración tiene los rasgos propios del autor: por un lado es rico y preciso, y por otro es popular y coloquial. En lo que se cuenta se introducen personajes nuevos y elementos que podrían calificarse de propios de los evangelios apócrifos. Sin duda, no todos los lectores apreciarán algunos guiños cultos pero, en general, la ironía zumbona del narrador sí es completamente popular: cuando los ilustres visitantes se presentan con un regalo para el niño, Hegel trae uno de sus libros y entonces la asnilla va y dice al oído del buey: «Ni al que asó la manteca se le ocurriría traer La Fenomenología del Espíritu a una criatura».

José Jiménez Lozano. Libro de Visitantes (2007). Madrid: Encuentro, 2007; 94 pp.; ISBN: 978-84-7490-887-9. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 5 de enero de 2008

Jiménez Lozano: «Ahora, cuando la educación de estos gobiernos científicos y desfanatizadores que hemos tenido (...) ya han convencido a los chavales de que no hay Reyes Magos, es cuando se monta la más fastuosa cabalgata de feria. Aquellos Magos se guiaban por una estrella e iban a Belén, y a éstos los dirige la policía municipal y no van a ningún sitio. Pero parece que hay prisa en hacer esta revelación suprema a los niños, esto es, la de que no vamos a ninguna parte, que sólo estamos haciendo una comedia más».

José Jiménez Lozano. Los cuadernos de letra pequeña (2003). Valencia: Pre-Textos, 2003; 248 pp.; col. Narrativa Contemporánea; ISBN: 84-8191-516-5.

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Otro relato más sobre los Reyes Magos, esta vez sobre un jefe indio para el que seguir la estrella es la razón de su vida: El cuarto Rey Mago, de Willi Fährmann.

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martes, 18 de diciembre de 2007

Cuentos de Navidad con sentido del humor y profundidad son los que se contienen en El Belén que puso Dios, de Enrique Monasterio.

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martes, 11 de diciembre de 2007

Y si el álbum de ayer es accesible en las bibliotecas, no así el relato de hoy sobre los Reyes Magos, que no está en la red de bibliotecas públicas españolas: Los aguinaldos del infante. Glosa de epifanía, del portorriqueño Tomás Blanco (que, como muchos otros libros hispanoamericanos, yo pude leer en Munich...). A lo mejor al decirlo aquí alguien se anima y lo publica.

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martes, 27 de noviembre de 2007

Pralino
,
de Axel Hacke, es un cuento de un padre a su hijo en Navidad que se alinea con los relatos de juguetes que reviven. No es genial pero está bien contado y cuenta con ilustraciones sugerentes de Michael Sowa.

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martes, 12 de diciembre de 2006

De nuevo Calvin y Hobbes:

Calvin: Navidad está a la vuelta de la esquina.
Calvin: ¿Qué mejor forma de celebrar unas vacaciones religiosas que con un mes de frenético consumismo?
Calvin: Recibir montones de regalos es una experiencia muy espiritual para mí.
Hobbes: Me sorprende que otras religiones no se hayan dado cuenta.

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martes, 28 de noviembre de 2006

Otro relato infantil humorístico sobre ángeles, esta vez en torno a la Navidad, es Rastro de Dios, de Montserrat del Amo.

De todas maneras, y como indica un autor que citaré mañana extensamente, para comprender que los Ángeles no son unos seres blandos y empalagosos conviene volver a los orígenes y leer qué nos dicen sobre ellos el Antiguo y el Nuevo Testamento..., y después olvidar casi todo lo que, al respecto, ha hecho el arte de los últimos seis siglos, por no hablar de las representaciones comerciales, incluidas las que tienen que ver con las devociones populares.

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sábado, 24 de diciembre de 2005


En un acto en el Hipódromo de Brooklyn, después de cantar un villancico polaco que, como Noche de Paz, habla de que Dios se hace hombre para bendecir a todos los hombres y las mujeres del mundo, Juan Pablo II dijo: «Ésta es una canción que nos ayuda a no tener miedo». Eso son los villancicos: canciones de esperanza, canciones familiares, canciones contra el miedo.

Una selección, preparada por Carlos Reviejo, está en Cantemos a la Navidad (2002); Madrid: SM, 2002; 219 pp.; col. Para padres y maestros; ISBN: 84-348-9006-2. En ella figuran muchos villancicos clásicos, también algunos de origen inglés o alemán, y algunos que proceden de, o son populares en distintas regiones de España. Se incluyen también aguinaldos, romances, poemas populares, nanas, y canciones navideñas de autor —unos clásicos como Lope de Vega, Santa Teresa de Jesús, Juan del Encina o Quevedo; y otros contemporáneos como Gerardo Diego, Luis Rosales, Gloria Fuertes o José García Nieto—.
 

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viernes, 23 de diciembre de 2005

«Cualquiera que hable de la Navidad no puede pasar por alto el progresivo debilitamiento de su presencia real en nuestra realidad y nuestra sociedad. Desde hace mucho, y quizás desde siempre, el núcleo religioso de la Navidad, que ilumina a todo el resto de la fiesta, se ha ido paulatinamente reduciendo y empequeñeciendo hasta no ser ya más que una llamita en medio de la populosa iluminación fluorescente de la secularización. Aquél fenómeno se ha dilatado y el niño de Belén es cada vez menos el verdadero centro de la Navidad». No para todos, cabe añadir, y en cualquier caso, sigue Claudio Magris, la Navidad ahí sigue «para renovar aquella promesa de paz sin embargo siempre desmentida, para recordar la exigencia de que el mundo se convierta en un pesebre».

Claudio Magris. «Feliz Navidad», en Utopía y desencanto.

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domingo, 18 de diciembre de 2005

Se pregunta Claudio Magris cómo se puede hablar de la Navidad, o del año que acaba y comienza, sin sentir bochorno: «¿Es acaso posible hablar de la Navidad a esos niños sórdida y brutalmente esclavizados para fabricar, con unos costes de trabajo tan bajos que se les hace la boca agua a sus indefensos explotadores, juguetes navideños destinados obviamente a otros?». Y se responde: «Tal vez la única forma decente de hablar de la Navidad sea, como en muchos otros casos, contar, porque el relato no tiene edificantes pretensiones de enseñar o tranquilizar, sino que sólo aspira a dar testimonio de la verdad de una experiencia o una epifanía del mundo, que no presume de excluir a otras, pero tampoco acepta ser negada o borrada por otras distintas y opuestas.

También la Navidad es en primer lugar una historia y de ella deriva su fuerza imborrable, que se transmite y continúa épicamente a lo largo del tiempo: la historia de María (...); de una cueva en la que se encuentra refugio a la intemperie de la vida; de un niño que nace para un destino grandioso hasta lo inconcebible y a la vez para una vida de juegos de infancia; vagabundeos por las callejas de Galilea y ratos alegres con los amigos; de un borriquillo y un buey, cuyo cálido aliento resulta necesario para el proyecto de la redención del mundo; de una noche de pastores y del trayecto de unos sabios orientados por una estrella que ha seguido siendo durante siglos el símbolo de la verdadera vida y que inducía a un poeta, no por cierto pío como Rimbaud, a llamar "Navidad en la tierra" a esos momentos en que la existencia parece liberada, iluminada por un significado en el que no es posible distinguir la verdad del gozo».

Claudio Magris. Feliz Navidad, en Utopía y desencanto.

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martes, 13 de diciembre de 2005

Un relato clásico navideño es El regalo de los Reyes Magos, del norteamericano O. Henry, que se puede encontrar también en versiones ilustradas. De sus cuentos a mí me parece también formidable El príncipe del Chaparral, en la línea varias veces indicada de la importancia que tienen los cuentos de fantasía para los niños.

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miércoles, 7 de diciembre de 2005

Juan Pablo II: «De niños, todos esperábamos a San Nicolás por los regalos que nos traía. Los comunistas quisieron quitarle su santidad y por eso inventaron el "Abuelo Hielo". Por desgracia, también en Occidente se ha popularizado últimamente en un contexto consumista. Parece como si hoy se hubiera olvidado que su bondad y generosidad fueron sobre todo la medida de su santidad. Se distingue como obispo por su atención hacia los pobres y sus necesidades. Recuerdo que, cuando era niño, tenía con él una relación personal. Naturalmente, como todo niño, esperaba los regalos que me traería el 6 de diciembre. Sin embargo, esa espera tenía también una dimensión religiosa. Como mis coetáneos, sentía veneración por este santo que, de manera desinteresada, daba regalos a la gente y manifestaba así su amorosa solicitud por ella».

Juan Pablo II. ¡Levantaos! ¡Vamos! (Alzatevi, andiamo!, 2004). Barcelona: Plaza & Janés, 2004; 191 pp.; trad. de Pedro Antonio Urbina; ISBN: 84-01-30530-6.

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martes, 6 de diciembre de 2005

Papá Noel, «Father Christmas» en el mundo inglés y Santa Claus en el norteamericano, es San Nicolás, un santo del siglo IV del que se recuerda, en particular, que dio una generosa dote para las tres hijas de un hombre pobre. Durante siglos fue patrono de los niños en Holanda, donde era conocido como «Sinterklass», una corrupción de Sint Nikolaas, y tradicionalmente les traía regalos el día 6 de diciembre.

A partir de un poema publicado en Nueva York el año 1823, The Night Before Christmas, donde se lo describe por primera vez tal como lo conocemos hoy, alcanzó gran popularidad entre los numerosos habitantes de origen holandés que había en aquella ciudad. Comenzó entonces la costumbre de que trajera los regalos el día de Navidad.

En su Canción de Navidad, el año 1843, Charles Dickens lo representa como un anciano con barba y, también desde mediados del siglo XIX, el ilustrador norteamericano Thomas Nast lo dibuja con el aspecto que será ya inconfundible.

Estos son los antecedentes de que, a partir de mediados del diecinueve y mucho antes de la explotación comercial posterior, Papá Noel pasase a ser una figura popular que anuncia el nacimiento de Jesucristo como el gran regalo a la humanidad, y por eso hace regalos que son una figura de aquel primer regalo. Despojado de ese significado, para muchos se ha quedado en una representación física de una generosidad abundante.

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martes, 29 de noviembre de 2005

Para entrar en ambiente, aquí está una selección de libros sobre la Navidad que preparé hace tiempo y que ahora contiene algunos libros más.

Actualización de esa selección en la navidad de 2014.

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