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Notas del archivo 'Cuentos (siglo XIX y antes)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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sábado, 25 de febrero de 2017

Del álbum de un cazador, o Memorias de un cazador en otras ediciones, de Iván Turguenev, es otro libro que busqué después de leer Seis grandes escritores rusos. Es una colección de veintidós relatos, publicados primero en una revista entre 1847 y 1851, que, cuando se reunieron en un libro, en 1852, dieron a la vez fama y provocaron el arresto domiciliario del autor.

En conjunto tratan del mundo rural ruso visto por un cazador que, al ir de un lugar a otro, va encontrándose y haciendo amistad con campesinos, siervos, pequeños propietarios y terratenientes. Tienen una base autobiográfica pues corresponden a los años en los que Turguenev vivía en la hacienda de su madre, en Spasskoie. El narrador escribe anécdotas e incidentes, y hace jugosos retratos de personajes variados —algunos de los cuales aparecen en varios relatos—. Hay comentarios, del narrador o de las personas con las que se relaciona, que critican directamente, o muestran de modo irónico, muchas arbitrariedades e injusticias propias del sistema de servidumbre ruso de la época.

Así, en «Yermolái y la molinera», el señor Zerkov se queja de la que había sido doncella de su mujer argumentando que, aunque sabía que su mujer sólo deseaba doncellas solteras, tuvo el descaro de quedarse embarazada, y continúa: «La ingratitud de esta muchacha me hirió a mí, personalmente… Así es, a mí… Y el dolor duró un tiempo considerable. No me importa lo que usted diga, ¡pero no encontrará ni corazón, ni sentimientos en estas personas! No importa lo bien que se alimente a un lobo, siempre estará pendiente del bosque…».

Un tal «Ovsiánikov el Odnodvorets» (palabra que se refiere a un campesino acaudalado), dice: «ha habido muchos entre nosotros, granjeros, borrachos e incompetentes, que han sido serviles con sus señores y amos; ¡y mucho bien que les ha hecho eso! Solo han conseguido ponerse en evidencia. Les darán algún caballo de tercera que anda dando brincos y que les arrancará el sombrero de la cabeza una y otra vez, o bien los alcanzará alguna fusta supuestamente dirigida al animal, y tendrán que pretender reírse de todo y hacer que los demás se rían. No, como digo, cuanto más baja sea tu posición, más estrictamente deberás comportarte, si no terminas en el barro».

Además, no faltan estupendas descripciones: «¡Una hermosa mañana de verano del mes de julio! ¿Ha experimentado alguien, aparte de un cazador, las delicias de vagabundear entre los matojos al amanecer? Tus pies dejan huellas de verdes hojas sobre la hierba pesada y blanca de rocío. Apartas los matojos mojados, el aroma cálido acumulado durante la noche casi te asfixia; el aire se encuentra impregnado con la fragancia fresca y agridulce del ajenjo, el olor azucarado del trigo y del trébol; a lo lejos se alza un robledal como una pared, brillante y purpúreo bajo los rayos del sol; el aire aún es fresco, pero ya se presiente el calor que se aproxima».

O esta otra, justo para terminar el libro: «Y en un día de invierno, caminar a través de las altas pilas de nieve en busca de liebres, respirar el aire crudo y helado, cerrar los ojos de forma involuntaria contra el cegador brillo de la nieve suave; maravillarse ante el color verdoso del cielo sobre el bosque carmesí… Y luego están los primeros días de primavera, en los que todo brilla y el olor de la tierra cálida se eleva a través del humo pesado de la nieve que se disuelve, y las alondras cantan confiadamente bajo los rayos del sol sobre pedazos de suelo en los que la nieve se ha derretido, y con gorgojeos y rugidos alegres los ríos fluyen hacia los valles. Pero es hora de terminar. He mencionado la primavera a propósito; en la primavera es más sencillo despedirse; en la primavera incluso las personas felices se sienten tentadas a marcharse a lugares lejanos… Adiós, mi lector, te deseo eterna felicidad».

Iván Turguenev. Del álbum de un cazador (1852). El Aleph, 2011; 400 pp.; col. Modernos y Clásicos; trad. de James William Womack y Marian Via Rivera; ISBN: 978-8476699768. [Vista del libro en amazon.es]

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PushkinNarrac.jpg
sábado, 18 de febrero de 2017

La lectura de Seis grandes escritores rusos me animó a buscar algunos relatos cortos de Alexander Pushkin que no había leído: La dama de pique (1833), o La dama de picas en otras ediciones, una historia que abre camino a la novela psicológica, y los Cuentos del difunto Iván Petróvich Belkin (1831), cinco narraciones con una introducción en la que Pushkin finge ser el editor de los cuentos del tal Belkin, a quien, a su vez, se los contaron distintos narradores.

La excelente introducción explica que son relatos ceñidos al incidente que se narra, sin digresiones innecesarias y con una exposición sobria en la que no hay adornos ni didactismo alguno; que Pushkin suele caracterizar a sus personajes mostrando sus comportamientos y conduciendo los relatos al momento en el que se revela el carácter; que se podrían comparar con dibujos a pluma frente a los cuadros con más profundidad que lograría Gógol más tarde.

La dama de pique trata sobre un joven oficial de origen alemán que siempre observa jugar pero nunca juega, aunque un día le contaron las hazañas en la mesa de juego de una anciana condesa y se obsesiona con averiguar cómo lo hizo. Además, se enamora de la joven pupila de la condesa. Así que un día decide ir a ver a la anciana para pedirle que, antes de morir, le revele su secreto. Pero las cosas evolucionan de un modo inesperado.

Los Cuentos de Belkin son, después de la introductoria «Nota del editor», El disparo, La nevasca, El sepulturero, El maestro de postas, La señorita campesina. El disparo está centrado en un singular personaje llamado Silvio, jugador de cartas y extraordinario tirador, que acaba reclamando un duelo a un antiguo rival. La nevasca trata de una boda secreta, aparentemente frustrada por una gran nevada, y de cómo, pasado el tiempo, la novia vuelve a enamorarse y entonces sale a la luz lo que de verdad ocurrió entonces. El sepulturero es un tipo sombrío al que sus vecinos invitan a una cena, pero allí se siente ofendido y habla de organizar una cena con sus clientes…, que resultan ser los cadáveres que ha enterrado, nada satisfechos por cierto. En El maestro de postas el narrador habla de la hija del encargado de una casa de postas, a quien conoció en un viaje y de la que más adelante averiguó que se había ido de su casa y abandonado a su padre. La señorita campesina es una chica noble que, haciéndose pasar por aldeana, se tropieza con un vecino noble y ambos se van enamorando en encuentros sucesivos, pero ella no ve la manera de deshacer el enredo.

Menos los dos últimos los demás pueden calificarse de relatos de fantasía, bien porque contienen algún elemento de tipo más o menos sobrenatural, o bien porque sucede una casualidad asombrosa. Da idea del estilo directo de Pushkin, por ejemplo, el momento en el que, en La señorita campesina, el narrador indica que «por mi deseo, no dudaría en describir con todo detalle los encuentros de los dos jóvenes, la creciente inclinación mutua y confianza, sus ocupaciones y conversaciones; pero sé que la mayor parte de mis lectores no compartiría mi deleite. Estos pormenores por lo general resultan empalagosos, por tanto voy a omitirlos». Y, al final, termina del siguiente modo: «los lectores me excusarán de la innecesaria obligación de describir el desenlace».

Y un ejemplo de las muchas observaciones bienhumoradas que salpican las historias está en El maestro de postas, cuando el narrador habla de que se ha acostumbrado ya a que haya funcionarios o trabajadores que no lo atiendan a él, aunque tenga derecho, y siempre prefieran atender primero a la gente de clase alta: «En realidad, ¿qué sería de nosotros si en lugar de la regla comúnmente aceptada: las jerarquías deben respetarse, se introdujera otra, por ejemplo: la inteligencia debe respetarse? ¡Qué discusiones surgirían entonces! ¿Y a quién empezarían a servir los criados?»

Alexander Pushkin. Relatos contenidos en Narraciones completas. Barcelona: Alba, 2015; 568 pp.; col. Alba Minus; trad. e introducción de Amaya Lacasa; ISBN: 978-84-90651179. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 21 de abril de 2016

León Tolstoi escribió en 1886 un relato acerca de la codicia y ambición humanas titulado ¿Cuánta tierra necesita un hombre?, del que no hace mucho se han publicado una versión ilustrada por Elena Odriozola, otra con formato de novela gráfica ilustrada por Miguel Ángel Diez, y, más recientemente, una versión en álbum firmada por Annelise Heurtier y Raphaël Urwiller.

Como es sabido, su protagonista es un rico campesino siberiano llamado Pahom que nunca está conforme con la tierra que tiene. Después de aumentar sus posesiones varias veces, averigua que los habitantes de la región de Baskiria ofrecen tanta tierra como pueda recorrer en un día de marcha, con la condición de que al atardecer haya vuelto a su punto de partida.

En el álbum citado arriba en último lugar, el ilustrador, como hizo en Issun Boshi, presenta unas imágenes coloristas muy contrastadas, con predominio del amarillo, el rojo y el azul, que también es el color de la tipografía. Hay composiciones variadas, que se adaptan a lo que va pidiendo la narración: grandes escenarios, primeros planos, siluetas, etc. Es interesante comparar sus elecciones con las de los otros ilustradores que cito arriba.

Raphaël Urwiller. ¿Cuánta tierra necesita un hombre? (Combien de terre faut-il á un homme, 2014). Relato de León Tolstoi, de 1886, adaptado por Annelise Heurtier. Barcelona: Ekaré, 2016; 36 pp.; trad. de Leopoldo Iribarren; ISBN: 978-84-944291. [Vista del libro en amazon.es]

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CaballeroMondinga.JPG
miércoles, 20 de mayo de 2015

Conocí hace poco, cuando los vi en una librería, la edición facsímil reciente de dos libros publicados en México hace varias décadas: La cucarachita Mondinga y el Ratón Pérez, de Fernán Caballero, (una versión de La ratoncita presumida), y El Zar Saltán, de Alexander Pushkin.

Ambos formaron parte de la «Biblioteca de Chapulín» varios libros editados entre 1942 y 1947 con la intención de componer una colección bien hecha de libros infantiles. En particular, me ha interesado conocer el trabajo de los ilustradores mexicanos Angelina Beloff y Julio Prieto.

Fernán Caballero. La cucarachita Mondinga y el Ratón Pérez. Edición bilingüe, según la edición mexicana de Vanegas Suárez Arroyo, versión castellana de Rosario Rubalcava, versión inglesa de Christina Linares. Sevilla: Ediciones Ulises, 2014; 40 pp.; col. Biblioteca de Chapulín; ilust. de Julio Prieto; ISBN: 978-8416300-05-1. [
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Alexander Pushkin. El Zar Saltán, facsímil de 1946. Sevilla: Ediciones Ulises, 2014; 33 pp.; col. Biblioteca de Chapulín; ilust. de Angelina Beloff; ISBN: 978-84-16300-02-0. [
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miércoles, 2 de octubre de 2013

Leyendas del Rin, de Víctor Hugo, contiene tres leyendas antiguas recontadas por el autor. El argumento de El diablo y el monje es que los habitantes de Aquisgrán no pueden terminar una iglesia y aceptan el dinero que les ofrece un desconocido, el diablo, a cambio del primer alma que atraviese la puerta de la iglesia cuando esté terminada. En El pueblo de los barberos se cuenta que el diablo, enfadado con Federico Barbarroja por las cruzadas, organiza las cosas para que, cuando pase por Bacharach, le corten la barba. Bligger el Terrible narra que en uno de los cuatro castillos que había en Neckarsteinach, cerca de Heildelberg, vivía un caballero bandido temible al que, debido a la sentencia de excomunión, abandonaron todos sus soldados. La edición es vistosa y puede ayudar a dar a conocer a su autor a más lectores. Los relatos, aunque no sean piezas magistrales, se leen con gusto. Las ilustraciones, todas con mucho mucho colorido y algunas como de diseño de tejidos, ocupan muchas dobles páginas y acompañan bien el texto.

Víctor Hugo. Leyendas del Rin (1842). Madrid: Gádir, 2013; 66 pp.; trad. de Elisabeth Falomir Archambault; ilust. de Karishma Nankani Chugani; ISBN: 978-84-96974-56-2.

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viernes, 30 de septiembre de 2011

Han sido un buen descubrimiento para mí los Cuentos de madurez de Machado de Assis. Aquí está una reseña.

Aparte de otras cosas, es más que sobresaliente la versatilidad del autor para usar distintos registros y narrar historias tan diferentes unas de otras. En esta selección, la única con narrador y protagonista niño es Cuento de escuela, donde un chico cuenta un incidente de clase que le supuso, además de un castigo, recibir su primera lección de corrupción, por parte de un compañero que le compra un favor, y de delación, por parte de otro que lo dice al profesor. La única con personajes no humanos es Un apólogo, donde una aguja y un carrete de hilo discuten sobre quién vale más. Puestos a destacar una, yo marcaría como mi favorita El préstamo, sobre un personaje formidable que nació con vocación para la riqueza pero sin vocación para el trabajo. Hay también un relato, titulado En el Arca, sobre las discusiones de los hijos de Noé acerca de cómo se repartirán las tierras cuando el diluvio cese y las aguas se retiren, que tiene interés: a fin de cuentas el autor construye su relato cuando el público aún no estaba cansado de este tipo de juegos irónicos posmodernos (el mismo Borges decía que él siempre se basaba en textos bíblicos que luego invertía y reconocía que «hay algo mecánico y fácil en ello»).

Joaquim María Machado de Assis. Cuentos de madurez. Valencia: Pre-textos, 2011; 458 pp.; col. Narrativa Clásicos; edición, trad., notas y prólogo de Bethania Guerra de Lemos y Juan Baustista Rodríguez; ISBN 13: 978-84-92913-90-9.
La nota de Borges está en Borges el memorioso (1982; entrevistas en 1979). Conversaciones de Jorge Luis Borges con Antonio Carrizo. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1986, 2ª ed.; 315 pp.; col. Tierra Firme; ISBN: 968-16-1351-1.



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martes, 2 de febrero de 2010

Dos autores que recopilaron muchos cuentos populares: el estonio Friedrich Reinhold Kreutzwald y el finlandés Zacarias Topelius

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martes, 27 de enero de 2009

Relatos decimonónicos españoles de distinta clase que podemos considerar parte de la literatura infantil y juvenil: los cuentos populares que recogió y recompuso Fernán Caballero, autora que también preparó versiones de los mitos clásicos para niños; Pipá, de Clarín, por tener un protagonista niño entre otras cosas; algunos cuentos de misterio e intriga de Pedro Antonio de Alarcón, por su calidad y su amenidad.

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miércoles, 15 de octubre de 2008

En su momento
dije que haría una miniserie sobre relatos con perros y, para quien no se haya dado cuenta, señalo que han ido apareciendo más de los mencionados expresamente, como Idéfix, en Astérix; Milú, en Tintín; y Gloria en Officer Buckle and Gloria, que recuerde ahora. Además, advierto de una nueva edición de un relato clásico de Chéjov: Kashtanka, que ya estaba citado dentro de Cuentos de la vieja Rusia, y que hace poco ha publicado Gádir con unas ilustraciones modernas, elegantes y eficaces, bien ajustadas al tipo de relato.

Antón Chéjov. Kashtanka (1887), Madrid: Gádir, 2008; 94 pp.; ilust. de Raquel Marín; trad. de José Laín Entralgo; ISBN: 978-84-96974-03-6.

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miércoles, 22 de agosto de 2007

Después de una relectura de varios cuentos de E. T. A. Hoffmann amplío un poco su ficha e incluyo en ella una reseña de El niño desconocido, un relato importante por ser el que precede a historias donde un personaje misterioso irrumpe en la vida de unos niños y los cambia.

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martes, 26 de junio de 2007

Otro recopilador y autor de cuentos populares, del que, creo, no hay muchas cosas editadas en España es Ludwig Bechstein.

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miércoles, 2 de mayo de 2007

En La vuelta al mundo del Ratón Pérez, el mismo protagonista cuenta por qué cambia los dientes que se caen a los niños, cómo empezó esa costumbre de dejarlos debajo de la almohada, cómo actúan otros colegas suyos en distintos lugares. El relato viene firmado por José Manuel Pedrosa, un experto filólogo y folclorista, que aporta datos de interés para los entusiastas (o para los afectados por la pérdida de dientes). Hubiera sido mejor un formato mayor y que las ilustraciones fueran en color, pero en cualquier caso el librito cumple su función. Y mañana más.

José Manuel Pedrosa. La vuelta al mundo del Ratón Pérez (2006). Madrid: Páginas de espuma, 2006; 62 pp.; ilust. de Paz RODERO; ISBN: 84-95642-89-1.

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martes, 24 de abril de 2007

A los adultos interesados en el mundo de los cuentos populares les puede dar pistas la recopilación comentada de Maria Tatar, Los cuentos de hadas clásicos anotados. La edición es magnífica y, en particular, es un acierto pleno la generosa selección de ilustraciones. La presentación y las notas que acompañan a cada cuento dan a conocer las distintas interpretaciones que han recibido, revelan la visión tan sexualizada de algunas, y muestran la tendencia de las últimas décadas a cuestionar los papeles tradicionales.

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martes, 20 de marzo de 2007

Un cuento inglés escrito por John Ruskin: El Rey del Río de Oro, un relato que fue ilustrado por Richard Doyle, uno de los dibujantes de referencia en la época.

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martes, 6 de marzo de 2007

Otros recopiladores de cuentos, en la senda de los Grimm, fueron los noruegos Christian Asbjörsen y Jörgen Moe. Se puede comprobar que donde los ingleses hablan de gigantes y los alemanes de ogros, los nórdicos hablan de trols, aunque no sea una regla exacta, claro.

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martes, 27 de febrero de 2007

Cuentos que no me provocan entusiasmo pero que, desde un punto de vista histórico, han de ser recordados, son los contenidos en El cuarto de las hadas, de Madame D’Aulnoy.

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martes, 20 de febrero de 2007

Más cuentos: los alemanes pero con aires orientales de Wilhelm Hauff, de los cuales hay varias ediciones en castellano muy cuidadas.

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Ilustr. de Binette Schroeder.
martes, 30 de enero de 2007

El cuento más popular con el tema de que es el amor el que nos hace amables, es La Bella y la Bestia, de Marie Leprince de Beaumont. Acaba de salir una edición con buenas ilustraciones de Angela Barrett, aunque yo prefiero las de Binette Schroeder de una edición anterior. Es curioso cómo se produce esa conexión mental entre algunas historias y unas ilustraciones determinadas y cómo después nos cuesta cambiar mentalmente y no podemos ver las nuevas sin compararlas con las anteriores. Es una indicación más de que las imágenes ponen carriles a la imaginación, y quizá podemos concluir de ahí que si eso pasa con imágenes que contemplamos reflexivamente, mucho más ocurrirá cuando llegan a una imaginación aún virgen en forma continua y a través de tantos canales. Buena parte del trabajo de un educador, hoy, es pensar, en cada caso, cuando y cómo y cuánto hay que regular esos canales para que su caudal riegue y no asole...

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miércoles, 24 de enero de 2007

Antes que lo hiciera Tolstoi, claro, Alexander Pushkin había probado a recontar a su modo algunos cuentos populares. Cuatro historias están en la edición titulada El Zar Saltán y otros cuentos rusos.

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miércoles, 17 de enero de 2007

Cuentos que también vale la pena conocer son los que firma Tolstoi, por ejemplo en la edición titulada Iván el tonto y otros cuentos. Tienen los acentos moralizantes propios del autor pero, evidentemente, hay quien escribe y moraliza bien y hay quien lo hace mal. Tolstoi lo hace bien.

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martes, 9 de enero de 2007

Un cuento clásico cuyo atractivo está en los sonidos rítmicos del texto inglés original, y que por tanto a muchos niños españoles nunca les dijo nada, es Ricitos de oro, o Los tres osos en su versión original. Entre otros sitios, está en recogido en la recopilación de cuentos populares británicos realizada por Katharine Briggs.

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martes, 21 de noviembre de 2006

En una secuencia básica de recopilaciones tradicionales de cuentos populares, después de las mencionadas en semanas anteriores, las de Basile y Perrault, vendría la de los hermanos Grimm, la más completa de todas, la que marcaría el nivel que muchos folcloristas posteriores querrían alcanzar en sus propios países.

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De El Gato con Botas.
Ilust. de Walter Crane.
martes, 14 de noviembre de 2006

El primer escritor-recopilador de cuentos clásicos que, más o menos, los dirigió a los niños fue Charles Perrault. Y su acierto ha quedado probado por la duración y aceptación popular de sus versiones de Caperucita, Cenicienta, La Bella Durmiente, El Gato con Botas, y otros.

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miércoles, 1 de noviembre de 2006

Los entusiastas de los cuentos populares, no para niños, agradecerán saber que Siruela ha publicado en un solo volumen El cuento de los cuentos, de Giambattista Basile, un libro históricamente importante pues precede a recopilaciones posteriores. Recomendable también para quienes gocen con extravagancias retóricas tipo «...en el momento en que la Luna sale a apacentar con rocío a las Pléyades...», o, «...antes de que el Sol enseñase a sus caballos a saltar el círculo del Zodíaco...».

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martes, 24 de octubre de 2006

Gracias a las recopilaciones de cuentos de Andrew Lang, Los libros de colores de los cuentos de hadas, desde principios del siglo XX los niños ingleses crecieron teniendo a su disposición todas las historias populares, normalmente en sus versiones más optimistas. En lo que se refiere a la historia de la literatura infantil, pasado ya un siglo es fácil ver las consecuencias de un trabajo así si se comparan con lo sucedido en países que no tuvieron una suerte semejante.

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miércoles, 11 de octubre de 2006

Otra recopilación antigua de cuentos populares que no conozco, pues creo que no hay edición completa en castellano, es la de Clemens Brentano.

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martes, 10 de octubre de 2006

Más elementos del origen de algunas aventuras fantásticas están en las recopilaciones de Cuentos de hadas célticos de Joseph Jacobs (titulada Cuentos Celtas en una edición de Miraguano, a la derecha). Lo que ignoro es por qué se han editado en castellano sus recopilaciones de cuentos célticos pero no las que hizo de cuentos ingleses...

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martes, 6 de septiembre de 2005

No hace mucho ha llegado a las librerías españolas un libro muy singular: El Mahabhárata contado por una niña (Madrid: Siruela, 2004). Más asombroso que una chica de doce años haya sido capaz de poner por escrito y de ilustrar una historia tan extensa y laboriosa, es el hecho de que muchas editoriales importantes en el mundo se gasten tanto dinero en editarla, pues, sinceramente, si el Mahabhárata ya es bastante confuso en sí mismo para el lector occidental, mucho más lo es en esa versión. Quien desee conocer esa obra hará mucho mejor en acudir a la obra original o, en todo caso, a la versión resumida que firma R. K. Narayan.

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martes, 22 de febrero de 2005

Se ha publicado hace poco una recopilación de cuentos rusos de Alexandr Afanásiev titulada El anillo mágico y otros cuentos populares rusos. Quienes estén interesados en los cuentos populares lo apreciarán, aunque sin duda echarán de menos la edición completa de Anaya de hace años con las ilustraciones de Iván Bilibin.

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