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Ficha del autor 'MCCARTHY, Cormac' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
MCCARTHY, Cormac
Escritor norteamericano. 1933-. Nació en Providence, Rhode Island. Creció en Knoxville, Tennessee. Autor de varias novelas que le acreditan como uno de los mejores escritores actuales.

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Todos los hermosos caballos
(All the Pretty Horses, 1992)
Madrid: Debate, 1999; 286 pp.; trad. de Pilar Giralt Gorina; ISBN: 84-8306-221-6.
18 años: lectores expertos.
Narrativa: Aventura.
1949, Texas. John Grady Cole emprende un viaje a México en compañía de su amigo Lacey Rawlins. Después de algunos incidentes, llegan a un rancho de once mil hectáreas, donde comienzan a trabajar. El dominio de los caballos que tiene John le hace merecedor de la confianza del dueño de la hacienda, y propicia un trato especial con su hija Alejandra que no es del agrado de la tía-abuela de la chica. John y Rawlins son apresados por un delito que no cometieron y conducidos la cárcel del estado, de la que finalmente logran salir. Rawlins se vuelve a su pueblo pero John Grady quiere aclarar las circunstancias de su detención, volver a ver a Alejandra y dejar solucionados otros asuntos.
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En la frontera
(The Crossing, 1994)
Madrid: Debate, 1999; 408 pp.; col. Literatura; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 84-8306-219-4. Nueva edición en Literatura Random House, 2009; 416 pp.; ISBN: 978-8439721932.
18 años: lectores expertos.
Narrativa: Aventura.
Años 40, dos adolescentes norteamericanos, hijos de un granjero de Hidalgo, un condado de Nuevo México. En el primer capítulo, un relato que podría ser independiente del resto, Billy captura una loba y la devuelve a su origen en México. A partir del segundo, Billy regresa y encuentra que sus padres han sido asesinados; recoge a su hermano menor Boyd y, con él, vuelve a cruzar la frontera en busca de los caballos robados. Más adelante, ambos hermanos se separan.
Mediante variados encuentros de sus protagonistas con personas de todas clases, tanto gente humilde y acogedora como bandidos y ladrones, McCarthy desarrolla unas historias que se podrían llamar de formación, y que algunos han denominado «western metafísicos».

Todos los hermosos caballos, una novela excepcional, es más lineal que En la frontera, cuya primera parte es de una intensidad inusual, pero cuyas tres partes siguientes se demoran en exceso con apariciones de muchos personajes que cuentan nuevas historias y largan a veces parrafadas excesivas, aunque siempre valga la pena escucharles. Los protagonistas de las dos, John Grady y Billy Parham, continúan juntos sus vidas como trabajadores en un rancho fronterizo con México, en una novela que completa la TRILOGÍA DE LA FRONTERA (Border Trilogy), titulada Ciudades de la llanura (Cities of the Plain, 1998); Madrid: Debate, 1999; 275 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 84-8306-220-8. Este relato ya no se puede calificar como de iniciación, pero interesará mucho a quien se haya visto atraído por las vidas de John y Billy: ambos harán frente a las consecuencias de la trágica decisión de John de casarse con Magdalena, una jovencísima prostituta mexicana a la que su dueño no deja marchar.

McCarthy narra sin prisa, sin admiraciones, sin mayúsculas, sin levantar nunca la voz. Puede hacerlo con frases cortas y diálogos lacónicos en los que no falta un humor seco y acerado; o construir párrafos extensos que detienen la milésima de segundo que dura una bala al pasar, o que concentran toda la intensidad de una larga galopada o de un paisaje mágico; o describir de modo muy cinematográfico. Por ejemplo, cuando John Grady «miró al juez de pie en la luz del umbral y levantó la mano y el juez levantó la suya y él cabalgó calle debajo de farol en farol hasta que desapareció en la oscuridad». Pero tan destacable como la calidad literaria y la solidez narrativa es que McCarthy nunca mueve a sus personajes ni a sus lectores como un titiritero y los trata siempre con respeto: ni en los ambientes más sórdidos hace la más mínima concesión erótico-comercial; ni la crudeza de la vida ni la violencia salvaje de algunos episodios, como el momento en que a un hombre lo dejan ciego, apaga la esperanza sino que incluso le abre caminos inesperados, y en esto se diferencia claramente del fatalista FAULKNER. Los vaqueros crepusculares de McCarthy no creen que sea justo «firmar un contrato hasta que deja de convenirte», piensan que «la verdad es lo que ocurrió y no lo que sale de la boca de alguien», y con el paso de los años siguen agradecidos a la hospitalidad sin reservas del pueblo mexicano, un recuerdo que «tenía poder para proteger y conferir honor y fortalecer la determinación y tenía poder para curar a los hombres y conducirles a la seguridad mucho después de haberse agotado todos los demás recursos».
Nadie sabe qué le espera a uno en este mundo

McCarthy es un escritor capaz de utilizar con igual eficacia distintos registros. He aquí tres ejemplos tomados de En la frontera, novela con menor control narrativo que Todos los hermosos caballos, pero igualmente magnífica.

Una faulkneriana descripción de un disparo:

«Billy supo después que había llegado a ver la bala de rifle. Que la succión y la vaharada que había notado en la oreja había sido la bala al pasar y que la había visto durante una milésima de segundo ante sus ojos con el sol dando de costado en el pequeño núcleo metálico en rotación, el plomo intensamente brillante a causa del estriado del ánima, cuya velocidad se había visto aminorada al traspasar el cuerpo de su hermano, pero aún así más veloz que el sonido al pasar junto a su oído derecho succionando el aire como un susurro surgido del vacío y el leve estridor de la onda explosiva, para luego rebotar en una rama y salir silbando hacia el páramo, en un tris de arrebatarle la vida, y después el sonido del disparo que llegaba con retraso».

Una escena cinematográfica del mejor Sergio Leone:

«Billy no preguntó cuándo había tenido lugar la muerte del doctor ni a causa de qué. Se quedó con el sombrero entre las manos. Lo siento, dijo.
El mozo asintió. Permanecieron en silencio y luego el chico se puso otra vez el sombrero, y volvió, montó en su sudado caballo y miró al mozo. Dijo que el doctor había sido muy buena persona y miró calle abajo hacia las luces del pueblo y luego otra vez al mozo.
Nadie sabe qué le espera a uno en este mundo, dijo el mozo.
Desde luego, dijo el chico.
Asintió, se llevó el índice al sombrero, hizo girar al caballo en redondo y volvió por la calle a oscuras».

Una descripción de la naturaleza, en cuya majestuosidad y belleza sus personajes encuentran, a veces, un cierto refugio:

«Frente a él las montañas resplandecían con un blanco cegador. Parecían recién creadas por la mano de un dios impróvido que aún no había resuelto qué utilidad darles. Así de nuevas. El jinete cabalgaba sintiendo que el corazón no le cabía dentro del pecho, y el caballo, que también era joven, levantó airoso la cabeza, hizo un extraño, descargó una de las patas traseras y luego siguieron adelante».
Más información

Reseñas de otras obras: La carretera, El Sunset Limited.

He preparado un comentario de conjunto a la obra de McCarthy y una reseña de cada una de sus obras publicadas en castellano, en El secreto de la belleza, un libro publicado en amazon en marzo de 2013.

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