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Ficha del autor 'PERRAULT, Charles' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
PERRAULT, Charles
Escritor francés. 1628-1703. Nació y falleció en París. Estudió Derecho. Fue académico y funcionario en la corte de Luis XIV como ayudante del primer ministro Colbert.

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Cuentos de antaño
(Griselidis, nouvelle. Avec le conte de Peau d´Ane, et celui des Souhaits ridicules - Histoires ou Contes du Temps passé, 1694)
Madrid: Anaya, 1987, 5ª ed.; 208 pp.; col. Laurín; ilust. de Gustave DORÉ; trad. notas y apéndice de Joëlle Eyheramonno y Emilio Pascual; ISBN: 84-207-4374-7. Nueva edición, facsímil de la anterior, en 2016; ISBN: 978-8469827475. [Vista del libro en amazon.es]
18 años: lectores expertos.
Narrativa: Fantasía.
Edición que contiene tres cuentos en verso —Grisélidis, Piel de Asno, Los deseos ridículos— y ocho cuentos en prosa —La Bella durmiente, Caperucita Roja, Barba Azul, El Gato con Botas, Las Hadas, Cenicienta, Riquete el del copete, Pulgarcito—.
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Ilust. de Walter Crane.
Caperucita Roja
(Le petit chaperon Rouge, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
A Caperucita la manda su madre junto a su abuela con una torta y un tarrito de mantequilla. Cuando encuentra un lobo en el bosque, Caperucita le dice dónde va. Entonces el lobo se adelanta y se come a la abuela. Y cuando llega Caperucita también se la come.
Relato de advertencia de origen picaresco al que la versión de los hermanos GRIMM le dará un final menos instructivo pero más satisfactorio para un destinatario niño.
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Ilust. de W. H. Robinson.
La Bella durmiente del bosque
(La Belle au bois dormant, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
En la primera parte un hada despechada echa una maldición sobre una princesa recién nacida: si se pincha con un huso morirá; otra hada lo arregla un poco: no morirá sino que caerá en un profundo sueño. A pesar de las precauciones, cuando cumple quince años se pincha y se queda dormida. Es recluida entonces en un palacio en medio del bosque y, para que no le falte nada cuando despierte, el hada duerme también a toda la servidumbre. Pasados cien años, un príncipe la encuentra, la besa y deshace el hechizo. En la segunda parte ambos se casan ocultamente por miedo a la madre del príncipe, una ogresa. Tienen dos hijos: Aurora y Día. Cuando el príncipe por fin es rey introduce por fin a su esposa en palacio. Aprovechando un viaje del rey la ogra trama un plan para comerse a los niños y a la reina, pero el mayordomo la engaña y, cuando el rey vuelve, su madre muere.
Este cuento está considerado como el mejor de su autor, debido a la claridad de la narración, la precisión y concisión del lenguaje, y al uso de imágenes inolvidables. También a que la ironía de fondo no va esta vez contra el contenido del cuento: se nos dice que la princesa no tenía sueño por haberse pasado cien años durmiendo, que cuando se despiertan todos tienen mucha hambre… La primera parte de la historia, que habla de la maldición original de la que sólo nos puede despertar el amor, es sin duda la más popular. De hecho, la versión de los hermanos GRIMM sólo incluye esa parte, y muchos elementos de la segunda serán mejor reconocidos en otros cuentos como Blancanieves.

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Ilust. de Arthur Rackham.
Cenicienta o el zapatito de cristal
(Cendrillon ou la petite pantoufle de verre, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
Un hombre con una hija de «dulzura y bondad sin igual» se casa en segundas nupcias con una mujer que tiene dos hijas. Las tres nuevas mujeres de la casa maltratan a la primera, encargándole las tareas peores, obligándola a dormir en un desván y a sentarse en un rincón de la chimenea junto a las cenizas, de ahí su nombre. Cuando el hijo del Rey da un baile y a ella no la dejan ir, un encantamiento que hará su Madrina lo hará posible: la condición será que antes de que suenen las doce campanadas esté de vuelta en casa. Ya en la fiesta el príncipe quedará prendado de la belleza de Cenicienta, que huye antes de las doce. Esto se repetirá una segunda vez pero, en esta ocasión, en la huida se dejará el zapato de cristal, que servirá para que termine bien la posterior búsqueda del príncipe.
Quizá sea Cenicienta el más popular de los cuentos clásicos. Perrault introduce algunas pequeñas variantes en el argumento y en el modo de contar la historia respecto a versiones anteriores. Su ironía de cortesano resabiado asoma en que, después de sacar la primera moraleja acerca de que lo primero son siempre la bondad y la gentileza, obtiene una segunda: que sin padrinos no hay nada que hacer en la vida. Lo cierto es que no necesitamos esta clase de cuento para esa conclusión y, por eso, lo que al final ha quedado es el núcleo de la historia: el daño que hace la envidia, el reconocimiento de cuál es la verdadera belleza —que se oculta debajo de las cenizas— pues se nos dice que Cenicienta «era tan buena como hermosa» y por eso perdona a sus hermanas. En este caso la versión de los hermanos GRIMM será diferente: aunque también en ella la hermosura exterior funciona como metáfora de la belleza interior, el castigo final que tendrán las hermanastras será realmente cruel.
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Ilust. de Gustave Doré.
El Gato con Botas o Maese Gato
(Le Maître Chat ou le Chat Botté, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
Cuando fallece, un molinero deja en herencia a sus tres hijos un molino, un asno y un gato. Cuando el menor se lamenta de su suerte, el gato le dice que no se preocupe: «Dadme un saco y hacerme un par de Botas para ir a los zarzales». El gato se las arregla para ir cazando distintas piezas que va regalando sucesivamente al rey de parte de su señor, el marqués de Carabás. Más adelante consigue también engañar a un ogro y arrebatarle su castillo y sus posesiones, que sirven para que su joven amo pueda casarse con la princesa.
Relato de pícaro en el que la originalidad de Perrault está en las botas que marcan la personalidad del gato. En todo momento hay de fondo una notable ironía y una presentación de las hazañas del gato que podría compararse con la parábola evangélica del administrador infiel: no se le alaba pero se admira su sagacidad.

Una excelente versión ilustrada es la preparada por Fred MARCELLINO.

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Ilust. de Gustave Doré.
Pulgarcito
(Le petit poucet, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
Unos pobrísimos leñadores abandonan a sus hijos en el bosque. El pequeño Pulgarcito se da cuenta y lo arregla la primera vez echando piedrecitas en el camino para saber volver. Pero la segunda echa migas de pan y, cuando quieren regresar, se las han comido los pájaros. Acaban llegando a casa de un ogro que se los quiere comer pero, con la complicidad de la mujer del ogro, Pulgarcito no sólo lo evita sino que además consigue que el ogro se coma a sus propias hijas. Luego le quita unas botas de siete leguas, que le sirven para huir y para matar al ogro y hacerse rico.
Pulgarcito es uno de los prototipos de los personajes hábiles y afortunados típicos de los cuentos. El autor juega con la gran acogida que siempre tiene la victoria del pequeño en los enfrentamientos desiguales a lo David y Goliat, o a lo Ulises y el Cíclope. También aquí asoma la sorna del Perrault desencantado de la vida: después de sus hazañas, Pulgarcito «compró cargos de nueva creación para su padre y para sus hermanos; y por ahí los fue colocando a todos, al mismo tiempo que se creaba una excelente posición en la Corte».

Barba Azul
(La Barbe Bleue, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
Relato centrado en las malas consecuencias de la curiosidad de una mujer que desobedece la prohibición de su marido y, en su ausencia, usa la llavecita encantada que le había prohibido usar.
Historia en la línea de Eva y el árbol del bien y el mal, de Cupido y Psique, de la caja de Pandora.

Las Hadas
(Les Fées, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
Entre dos hermanas, una buena y otra mala, esta última es, asombrosamente, la preferida de su madre; pero las hadas conceden a la buena que derrame perlas y diamantes cada vez que hable, mientras que a la mala víboras y sapos.
Relato de rivalidad entre hermanos que trata de una bondad premiada y una insolencia castigada de modo ejemplar.

Riquete
(Riquet à la houppe, 1697)
6 años: primeros lectores.
Narrativa: Fantasía.
El feo y jorobado hijo de un rey tiene sin embargo el don de conceder inteligencia a otros; en el reino vecino una princesa guapa puede volver hermoso a quien le guste; el feo y la guapa acaban enamorándose y concediéndose mutuamente sus propias cualidades: «Hay quien asegura que no intervinieron para nada los encantamientos del Hada, sino que sólo el amor realizó aquella Metamorfosis».
Relato parecido al posterior La Bella y la Bestia, que será el más logrado y recordado con este mismo mensaje.

Perrault es el más insigne predecesor del cuento de hadas, después de LAS MIL Y UNA NOCHES. De algunos cuentos de su recopilación ya figuraban versiones en obras anteriores: BASILE, en El cuento de los cuentos, de varias décadas antes, incluía relatos como los de La Bella Durmiente, El Gato con Botas, Cenicienta, Las Hadas... De otros se supone que se basó en narraciones que pudieron llegarle oralmente pues de Caperucita, Pulgarcito, Barba Azul, no hay constancia de que hubieran sido escritos antes.

Es también el primer autor de cuentos que reconoció un mundo peculiar a los niños y que, al contrario que Basile, escribió para ellos. Su lenguaje es directo y vigoroso, emplea brillantes hipérboles pero no embellece los cuentos: en ellos todo sucede con sencillez. Evita toda pedantería, elude los sermones y el tono engolado con que algunos adultos se dirigen a los niños. Y, aunque su objetivo es divertir, al final de cada uno incluye moralejas explícitas, unas directas y otras irónicas. No tendrá, sin embargo, el concepto de la inocencia de la infancia de algunos autores ingleses de casi un siglo después. De hecho, a veces entre líneas y a veces de modo explícito, se perciben toques de humor satírico y socarrón que incluso socavan sus mensajes, pues el lector aprecia que su autor parece no creer en que de la bondad salgan resultados felices.

Los cuentos en verso, Grisélidis, Piel de Asno y Los deseos ridículos, además de que no son para un público infantil, son más flojos en su composición que los cuentos en prosa. De estos, los más populares son los de Caperucita, La Bella durmiente y Cenicienta, aunque también han hecho fortuna sus pícaros El Gato con Botas y Pulgarcito. Los otros cuentos en prosa, Barba Azul, Las Hadas y Riquete, no son tan populares como los demás quizá debido a que otros cuentos posteriores con el mismo núcleo han llegado mejor al corazón del público.

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