Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Ficha del autor 'HOFFMANN, Ernst Theodor Amadeus' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
HOFFMANN, Ernst Theodor Amadeus
Escritor alemán. 1776-1822. Nació en Könisberg. Tuvo múltiples oficios: abogado, compositor, pintor, literato, director de orquesta... Entusiasta de Mozart, adoptó su nombre. Murió en Berlín.

HoffmannInnoc.jpg
Il. de Roberto Innocenti.
Cascanueces y el Rey de los ratones
(Nussknacher und Mäusseköning, 1811)
Una edición que contienen solo ese relato está en Madrid: Espasa, 1993, 8ª ed.; 143 pp.; col. Austral Juvenil; ilust. de Karin Schubert; trad. de C. Gallardo de Mesa; ISBN: 84-239-2709-1.
En su origen el relato pertenece a Los hermanos de San Serapión (Serapions Brüder, 1819, 1820, 1821), libro editado en dos volúmenes en Madrid: Anaya; 1988; 1056 pp.; col. Laurín; ilust. de Bertall y Paul Gavarni; trad. de Celia y Rafael Lupiani; ISBN (10): 84-7525-478-0.
Más ediciones con solo Cascanueces y el rey de los ratones están en:
—Palma de Mallorca: Olañeta, 1988; 126 pp.; col. Los jóvenes bibliófilos; prólogo y trad. de Carmen Bravo-Villasante; ISBN: 84-9716-154-8.
—Barcelona: Lumen, 1996; 135 pp.; ilust. de Roberto INNOCENTI y diseño de Rita Marshall; trad. de Humpty Dumpty; ISBN: 84-264-3699-4.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Fantasía.
El día 24 de diciembre, a María y a Federico, su padrino Drosselmeier les trae unos regalos. Sin embargo, a María quien le fascina es un muñeco mecánico parecido físicamente a su padrino. Según su madre, María tiene una «imaginación volcánica», por lo que nadie la cree cuando cuenta que ha visto a medianoche una extraña pelea entre los muñecos, encabezados por el valiente Cascanueces de casaca violeta y gorro de gnomo, y los ratones, mandados por un repugnante rey de siete cabezas. Pero el padrino Drosselmeier le cuenta un relato acerca del origen del Cascanueces: cómo debido a una maldición de la madre del rey de los ratones llegó a tener ese aspecto cuando en realidad era un príncipe. La batalla entre los ratones y el Cascanueces continuará y, conseguida la victoria, el Cascanueces guiará a María por un viaje a través del bosque de los árboles de Navidad: llegarán al País de los Bombones, al Pueblo de Mermelada, al transparente Palacio de Mazapán...
El niño desconocido
(Das fremde Kind, 1818)
Contenido en el volumen II de Los hermanos de San Serapión (Serapions Brüder, 1819, 1820, 1821). Madrid: Anaya; 1988; 1056 pp.; col. Laurín; ilust. de Bertall y Paul Gavarni; trad. de Celia y Rafael Lupiani; ISBN (10): 84-7525-478-0.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Fantasía.
Dos hermanos, Felix y la pequeña Christlieb, viven en una aldea con sus padres, los señores Brakel. Cuando unos tíos que viven en la Corte vienen a verles, junto con sus dos primos, les traen unos juguetes y, a la vista de que su comportamiento les parece poco refinado, deciden mandarles un preceptor. Poco después llega un tipo extraño, llamado Magister Tinte, que interfiere la relación que, tiempo atrás, los chicos tenían con un encantador niño desconocido con el que se veían en el bosque.
Hoffmann escribió numerosos cuentos románticos donde, con un estilo «musical» y usando motivos tradicionales, y a veces con acentos satíricos y un humor corrosivo, une lo extraordinario con lo maravilloso y desdibuja las fronteras entre la vigilia y el sueño. Su interés por argumentos donde lo racional deja de tener vigencia y la realidad se transforma se correspondía también con la predilección que sentía por fenómenos como el sonambulismo, la telepatía, el magnetismo, etc. Se comprende bien que tuviera una gran influencia, entre muchos otros, en POE y en MAUPASSANT, a quienes antecede al presentar personajes que tienen la experiencia de vivir en una realidad fragmentada y que no logran aclarar si sus problemas son reales o imaginarios. En este sentido un relato significativo es El hombre de la arena (Der Sandmann, 1817), contenido en Piezas nocturnas (Nachtstücke, 1817): los miedos acumulados en la infancia se convierten en complejos que se adueñan del protagonista hasta el punto de bloquearlo por completo.

Cascanueces y el Rey de los ratones y El niño desconocido son los únicos relatos que el autor escribió para niños, María y Federico, los hijos de un amigo. Debido a ellos, al primero en particular, se le considera el iniciador del moderno cuento fantástico para niños. Además, es el primer autor que habla de la capacidad del niño de vivir en dos realidades, que subraya cómo la fantasía es un modo de avivar el sentido de maravilla del niño y, por tanto, una forma de poder contemplar y vivir con más riqueza la realidad cotidiana.

Cascanueces ha quedado como su cuento más conocido y uno de los mejores relatos que se han escrito sobre juguetes que cobran vida. Hoffmann estructura su relato de un modo nada simple pues, además de que incluye otro cuento en su interior, consigue cambiar con total naturalidad de ambientes y logra fundir, en la fantasía y los sentimientos de María, los planos de la realidad, el sueño y la imaginación, dando en todo momento impresión de verosimilitud y coherencia. Dibuja bien el modo de ser cariñoso de María, el carácter belicoso de Federico, la presencia inquietante de Drosselmeier; son un oportuno contrapunto las intervenciones de los padres de los niños; presenta también escenas hilarantes y descripciones caricaturescas magistrales.

El niño desconocido tiene menos atractivo pero es un relato importante por ser el primero de los muchos en los que un personaje con poderes asombrosos, que aparece de no se sabe dónde, transforma por completo la vida de los niños con los que se relaciona: Mary Poppins o Pippi Calzaslargas o The Cat in the Hat entre otros. La idea que al final queda, que como es lógico capta mejor el público adulto, es la de mantener a lo largo de la vida la frescura de la infancia, no perder nunca el contacto con el niño que fuimos.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo