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Ficha del autor 'GAIMAN, Neil' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
GAIMAN, Neil
Escritor inglés. 1960-. Nació en Portchester. Periodista de rock y crítico literario antes de dedicarse a escribir guiones, relatos de fantasía y novelas gráficas en esa misma dirección. Es un autor muy premiado. Desde hace años vive y trabaja en los EE.UU.

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El libro del Cementerio
(The Graveyard Book, 2008)
Barcelona: Roca Editorial, 2009; 304 pp.; col. Rocajunior; ilust. de Chris Riddell; trad. de Mónica Faerna; ISBN: 978-84-9918-030-4. [Vista del libro en amazon.es]
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Fantasía.
El libro comienza cuando un hombre misterioso llamado Jack está matando a una familia pero el pequeño bebé de dieciocho meses logra huir y ocultarse en un viejo cementerio cercano. Allí los muertos le acogen, le llaman Nadie, lo encomiendan a la protección de la familia Owens, y le conceden la ciudadanía honorífica, por lo que dentro de los límites del cementerio puede ver en la oscuridad, moverse con libertad y ser invisible para los vivos. En la primera parte el pequeño Nad crece, aprende historia al entrar en contacto con muertos de distintos siglos, y adquiere habilidades tan útiles como la Desaparición, el Deslizamiento y el Caminar en Sueños. En la segunda, empieza a ir al colegio y termina enfrentándose con el asesino de sus padres. Cumple un importante papel un mentor, llamado Silas, sobre el que quedan misterios sin resolver, lo que hace sospechar que habrá nuevas entregas de la serie.
Neil Gaiman es un escritor que se mueve con una naturalidad asombrosa dentro de los mundos de fantasía y que se dirige principalmente a quienes están ya familiarizados con las muchas referencias que maneja. Esa misma soltura, sin embargo, a no pocos lectores les deja la impresión de que sus obras son sobresalientes ejercicios de habilidad narrativa y dominio de los recursos del género pero, también, de que son relatos artificiales y fríos, propios de quien tiene siempre a mano los trucos que le hacen falta para salir del paso (aunque también cabría pensar que no hay manera de poner mucha más alma en obras así, o que yo no tengo particular querencia por esa clase de relatos, no lo sé bien).

Esta es también mi impresión acerca del último de sus libros, El libro del Cementerio, aunque sea el que más me ha gustado de todos los suyos. El autor dice haberse inspirado en El libro de la selva, pues Nad Owens es acogido y crece en un cementerio igual que Mowgli en la selva, y ambas son novelas episódicas donde se van narrando distintas etapas del crecimiento de sus protagonistas, desde que son bebés hasta que son adolescentes. Pero la comparación se termina en ese punto: si a la obra de KIPLING se la puede llamar relato de aprendizaje no así a El libro del cementerio, pues Nad va siempre muy por encima de su edad y sus emociones no resultan creíbles, y no hay forma de poner en paralelo a sus consejeros con los de Mowgli. Sí le va el calificativo de novela posmoderna que remezcla registros y géneros y referencias: hay humor e ironía, hay escalofríos de repulsión y miedo; el clima es gótico y son muchas las criaturas de los relatos de fantasía que aparecen, hay momentos de novela escolar en la segunda parte; hay referencias a canciones populares inglesas y a personajes del folclore, las hay también a libros actuales como El Gato Garabato.

Para mí lo mejor son el lenguaje y los guiños humorísticos. Hay distintos modos de hablar, como corresponde a personajes de distintas épocas; hay muchas expresiones que revelan que Gaiman no necesita usar clichés —«el cielo era (...) de un rojo rabioso, violento, como el de una herida infectada»—; para de vez en cuando la narración con explicaciones como las de Lemony SNICKET —«Hay una expresión, dejà vu, que se emplea para describir esa percepción...»—; no sé si es original pero es un golpe bueno el de, cada vez que se nombra a un fantasma, añadir entre paréntesis la inscripción de su lápida —«Thomes Pennyworth (“Aquí yace en la certeza de la más gloriosa resurrección”)»—...

La maestría de Gaiman, así como la imposibilidad de que muchos lectores se puedan tomar en serio su relato, se puede apreciar en el arranque, donde fusiona el horror que produce un hombre que asesina mientras duermen a un matrimonio y a su hija, con el humor de la huida del pequeño bebé de año y medio: a quienes les gustan los temas horripilantes, sí, pero en broma, este es su libro.

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