Con esta primera novela, el autor obtuvo un éxito arrollador en Italia, donde se vendieron en poco tiempo cientos de miles de ejemplares. Las razones hay que buscarlas en sus aciertos estilísticos, en la exactitud de su retrato sociológico, y en la naturaleza de la relación amorosa entre los protagonistas: limpia en un entorno pringoso de sexo, drogas y alcohol.
En la narración se mezclan los comentarios de un observador externo, que siempre habla con benévola ironía de lo que siente y piensa Alex, y textos «del archivo magnético del señor Alex D.». Son numerosos los giros expresivos juveniles, eficaces y contundentes: entre ellos hay palabras groseras de la conversación habitual y palabras de argot personal —el padre es el Canciller, la madre es la mutter, el hermano es el frère de lait...—; expresiones inglesas comunes —feeling...—, o empleadas en plan gracioso —las airlines...—.
Son muchas las referencias literarias: a
El principito y
El guardián entre el centeno, entre otras, que puntúan y definen la relación entre Aidi y Alex. Les satisface verse a sí mismos como una pareja especial, más elevada y espiritual que las demás, sentir el suyo como un amor diferente, «reírse frente al Hombre de las Previsiones Seguras», comprobar que «la Gente sólo entiende cuando las cosas ya han ocurrido, nunca mientras ocurren», sorprenderse de que «la suya era una historia que en el cine nunca habría funcionado. Bueno, por suerte.
Demasiado poco sexo.
Pero como diría Caulfield, si hay algo que odio son las películas. En cierto sentido, digamos. De todos modos, mejor ni me las mencionéis».
Brizzi presenta con garra y exactitud las inquietudes de un adolescente desorientado, de clase media, que vive al día y es buen chico aunque su aspecto externo extrañe a una vieja generación representada por unos padres demasiado pendientes del televisor y unos profesores mediocres. Alex simpatiza con radicales y anarquistas a la vez que rechaza el mundo planificado y gris de los mayores entre los que no encuentra nadie atractivo. Expresa su rebeldía por medio de su modo de vestir, y a través de la música, que inunda su mente, ensancha su corazón y modela sus estados de ánimo: «Escucho Love Song de los Tesla y pienso en Aidi cuando la canción dice “Love will find the way”. Siento una especie de agujero dentro del pecho, se me ocurre que mis sentimientos —los sentimientos de “todos”— son inútiles, se perderán, lágrimas en la lluvia».