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CABALLERO, Fernán
Seudónimo de la escritora española Cecilia Böhl de Faber. 1796-1877. Nació en Berna, Suiza. Era hija de un hispanista alemán, Nicolás Böhl de Faber, amigo de Joachim Heinrich CAMPE. Creció en Suiza y en Alemania. Se casó y enviudó tres veces. Viajó mucho. Intentó realizar en España lo que hicieron los hermanos GRIMM en Alemania, y con ese fin recogió muchos relatos que luego literaturizó y recontó a su modo. Influyó en la difusión en España de la obra de Campe, en la promoción como escritor de Luis de COLOMA, y abrió el camino a la novela realista española. Falleció en Sevilla.

Cuentos de encantamiento y otros cuentos populares
(1874)
Mallorca: Olañeta, 1988, 2ª ed.; 154 pp.; col. Érase una vez..., Biblioteca de cuentos maravillosos; edición, introducción y notas de Carmen Bravo-Villasante; ISBN: 84-7651-392-5.
9 años: lectores niños.
Narrativa: Fantasía.
Veintiún Cuentos de encantamiento, que Fernán Caballero dirigió a niños, y dieciséis cuentos tomados de los Cuentos religiosos, porque todos están inspirados en tradiciones católicas. Hay cuentos donde se mezcla lo real con lo maravilloso, cuentos acumulativos o encadenados, cuentos de animales, cuentos de embustes, chascarrillos o disparates, cuentos de advertencia...
Fernán Caballero es autora de un buen número de novelas y relatos donde se recoge y se aviva el espíritu de una España castiza de guitarras, bandoleros, religiosidad popular y lances de honor y de amor. Sus novelas más destacadas son La Gaviota (1849) y La familia de Alvareda (1849), caracterizadas por el costumbrismo común a románticos y realistas y que, en el caso de la autora, se suele señalar como signo de transición entre ambos estilos. Del Romanticismo conserva también una cierta exaltación pasional que con frecuencia deriva en lo lacrimógeno.

La citada fue la última obra que se publicó de la autora y, en ella, se recogieron artículos publicados en un periódico infantil durante años. Fernán Caballero «dio impulso y gracia a un género —el de la literatura infantil— menospreciado e ignorado, y dedicó su talento por igual a la literatura de adultos que a la de niños, sin hacer diferencia», afirma Carmen BRAVO-VILLASANTE en su excelente prólogo. Ciertamente, la clara intención educativa y moralizante junto con la ingenuidad de algunos relatos pueden causar cierto rechazo, pero tienen chispa, están bien contados y enseñan el origen de costumbres y dichos populares.
Desprecio de las advertencias

Uno de los cuentos dice así: «Había una vez un hombre que siempre que salía de oír predicar un sermón se ponía a murmurar de los predicadores, diciendo que no hacían más que angustiar el ánimo y entristecer a las gentes hablándoles de peligros, males y castigos, y que tal no era su cometido, sino el de hablar de virtudes y recompensas y otras cosas por el estilo que dicen muchos, creyendo quizá que a un sermón se va como a una comedia a divertirse.

Acaeció que tuvo este señor que hacer un viaje, llevando consigo una suma considerable de dinero. Llegó con su criado a una posada, donde descansó.

Mientras le servían la cena en su cuarto, el criado, que se había quedado en la cocina, oyó que decían aquellas gentes que para llegar al punto donde quería ir el viajero aquél había dos caminos, uno largo, malo y penoso de pasar, pero seguro, y otro llano, corto y hermoso, pero que no era seguro, porque había en él ladrones y malhechores.

El criado, como sabía que a su amo no le gustaban advertencias ni nada que lo perturbase, no le dijo una palabra de lo que había oído, cuando vio que al día siguiente, sin más preguntas, cogió el camino ancho y llano.

No habían andado mucho cuando les salieron al encuentro unos malhechores, que después de robarles, los maltrataron y dejaron desnudos, atados a unos árboles sobre un precipicio.

—¡Ay —dijo el criado—, bien sabía yo los peligros y el desastroso fin que nos aguardaba por este camino!

—Pues si lo sabías —repuso su amo—, ¿cómo fue, malvado, que no me previniste y me diste aviso de los peligros que iba a correr?

—Ha sido, señor —respondió el criado—, porque siempre os he oído decir que los que hablaban de peligros, males y castigos no hacían más que angustiar los ánimos y entristecer a las gentes».
Otras obras

Otros libros de la autora que se pueden consultar en la Biblioteca Virtual Cervantes son: Cuentos, adivinanzas y refranes populares y La mitología contada a los niños e historia de los grandes hombres de la Grecia.

Edición especial de otro relato: La cucarachita Mondinga y el Ratón Pérez.

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