En la edición citada en primer lugar hay algunas modificaciones respecto a los relatos originales: el que se presenta como primer relato, titulado
El nacimiento de Pinocho, salió en realidad el año 1925 con el fin de dar una nueva explicación del origen del personaje, muy diferente al del muñeco creado por Collodi. En él se cuenta que Currusquín, hijo del dueño de una fábrica de juguetes, decide hacer él mismo su propio juguete y construye a Pinocho. Como le sale un muñeco feo y narigudo, es despreciado por todos, incluso por Currusquín. Pero un Hada se le aparece al muñeco delante de todos los juguetes y le indica que le pida la cualidad y el nombre qué desea. Él pide la bondad, y «un nombre sencillo y alegre, como yo». El Hada, conmovida, le dice que «será famoso entre los muñecos y entre todos los niños, y quedará para siempre como símbolo de valentía, de bondad, de inteligencia, de ingenio, de habilidad, de perspicacia y, sobre todo, de irresistible simpatía».
A partir de aquí, Pinocho será detective, domador, inventor, futbolista, boxeador...; irá a la India, a China, al Polo Norte, al centro de la tierra, al fondo del mar, al Oeste... En el relato dieciséis, Chapete reta a Pinocho, aparece Chapete, un juguete de trapo con un aspecto muy semejante al Humpty Dumpty inglés, popularizado en todo el mundo desde
Alicia a través del espejo, «bajito y rechoncho como una pelota», al que le arde el serrín en las venas con tal de vencer a Pinocho. En el relato siguiente,
Pinocho bate a Chapete, se marca la pauta de los sucesivos enfrentamientos que tendrán en adelante.
Con una formidable inventiva y un lenguaje sencillo y rico, en el que con frecuencia se apela directamente al lector pero no se cae en la ñoñería, Bartolozzi construyó estos relatos que atrapan y divierten. Cada revista, o cada dos, contienen aventuras independientes pero, al igual que otras series semejantes, algunos personajes ganan terreno, como algunos amigos de Pinocho y de Chapete, y otros aparecen una vez para no volver más, como por ejemplo «el mago Carrasclás (amable por delante y malvado por detrás)» (en
Pinocho y el Príncipe Bueno). Y también hay escenarios a los que se vuelve: países como Muñecópolis, o Animalípolis, o Gordinflonia (gobernada por Tripón XVII, cuya hija es la princesa Redondita)...
En estos tiempos, algunos tendrán reticencias ante un héroe que «sabía que los salvajes se asombran por cualquier cosa», pero los despreocupados de lo políticamente correcto entenderán el tiempo en que fueron escritas estas historias, y disfrutarán con un héroe infatigable e intrépido, que frustra los distintos planes del malvado Chapete, entre los que hubo uno terrible: confundir a los Reyes Magos de camino.
En todas las páginas, ocupándolas a veces por completo, hay formidables dibujos en color, con aspecto de siluetas caricaturescas, brillantes y cultistas, de transición entre el modernismo y las vanguardias. Además, el autor acierta en la composición e integra las ilustraciones en el texto con fluidez.