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NOVELAS HISTÓRICAS (y 4)


El género de las novelas históricas es muy apropiado para construir novelas «juveniles»: relatos con chicos o chicas jóvenes en el centro del argumento que, según atraviesan dificultades de tipo social o familiar, han de hacer frente a nuevos desafíos y madurar. El hecho de tener que presentar de modo sencillo y resumido los acontecimientos que viven o los ambientes en los que se mueven unos héroes que, por su edad, muchas veces no comprenden del todo el alcance de lo que ocurre, facilita y exige a los autores un trabajo de construcción narrativa que presente las cosas de modo sintético y claro.

En las selecciones precedentes hay buenos ejemplos ya de este tipo de novelas. En la que sigue pondré 
otras que tienen en común estar escritas en inglés y no haber sido traducidas al castellano, y tener ya voz en mi página. En Inglaterra y Estados Unidos hay una larga tradición de relatos de este tipo que cumplen muy bien sus distintas misiones: ser entretenidos, hacer una buena introducción a la época en la que se desarrollan, presentar de modo verosímil los procesos de maduración de los héroes. Todas las novelas que cito son inglesas o norteamericanas excepto una que es keniana. En las selecciones previas incluí dos relatos que tienen que ver con la segunda Guerra Mundial —eran las excepciones a las que me referí en la introducción— y aquí añadiré varias más.


1854. The Little Duke or Richard the Fearless, Charlotte Mary Yonge. Primera novela histórica de la escritora victoriana más leída en su época, Está situada en el siglo X y habla de un jovencito de nueve años que, cuando asesinan a su padre, hereda su título y sus posesiones de Duque de Normandía. Es un libro cuya popularidad ha durado porque está bien escrito, no exagera ni las cualidades ni los defectos de sus personajes, deja que los acontecimientos hablen por sí mismos y presenta con equilibrio el proceso de maduración de su héroe.

1888. Two Little Confederates, Thomas Nelson Page. Relato compuesto con la intención de contentar a lectores de los dos bandos de la Guerra de Secesión norteamericana, y con el deseo de mostrar de modo favorable las actitudes hacia los negros entre muchos hacendados y familias del Sur. Los protagonistas son dos hermanos, de diez y de ocho años, que viven la guerra de Secesión en su granja de Virginia y contemplan y participan en incidentes de distinto tipo, unos humorísticos y otros serios. Se refleja bien el mundo imaginativo y las actitudes de los chicos y se pone de manifiesto su crecimiento gradual al ir dándose cuenta de lo que significa de verdad la guerra.

1928. The Trumpeter of Krakow, Eric Philbrook Kelly. Cracovia, siglo XV. Novela en la que unen varios elementos propios de las novelas de aventuras —un misterio, una persecución implacable, un villano realmente atemorizador, un chico y una chica que se conocen y enamoran—, con una buena reconstrucción de la Polonia medieval y del mundo de los alquimistas en busca de la piedra filosofal.

1935. Caddie Woodlawn, Carol Ryrie Brink. Entre las novelas costumbristas y amenas sobre las vidas de los pioneros del Oeste norteamericano, cuya referencia principal son los relatos de Laura Ingalls Wilder, cabe citar esta, que la autora escribió a partir de los relatos de su abuela. Se sitúa el año 1860 en las fronteras de Wisconsin, y narra la vida de los Woodlawn: por deseo de su padre, Caddie no se ha educado como sus otras hermanas sino igual que sus hermanos, con los que compite de igual a igual y con habilidades propias que a ellos se les escapan.

1939. The Singing Tree, Kate Seredy. Novela que continúa The Good Master (1935), donde, con recuerdos de infancia de la escritora, se presentaba la vida en una granja húngara en la que vivían Jancsi, de doce años, con sus padres, y su prima Kate, un año menor. En The Singing Tree los protagonistas tienen varios años más y, cuando la primera Guerra Mundial estalla, el padre de Jancsi se alista y él ha de hacerse cargo de la granja. Hay discusiones de interés acerca de las tensiones en el interior del imperio austrohúngaro, hay también una defensa del papel de los judíos en la vida centroeuropea: sin duda, dado el momento en el que se publicó esa novela, fue un modo de tomar partido ante lo que estaba sucediendo en Europa.

1942. Adam of the Road, Elizabeth Janet Gray. La Inglaterra del siglo XIII que pintó Chaucer. Adam, un chico de once años, recorrerá el país intentando encontrar a su padre y recuperar a su perro, robado por un juglar rival de su padre. Novela lenta que presenta con cuidado los detalles ambientales y el perfil de sus personajes principales. Transmite bien el colorido y la vida de la época, y mete al lector en los pensamientos y sentimientos de Adam.

1943. Johnny Tremain, Esther Forbes. El héroe es un chico cuyas ambiciones de ser orfebre se frustran cuando queda inválido, pero que acaba siendo el mensajero decisivo en el día del levantamiento de los norteamericanos contra los ingleses, en el Boston colonial de 1770. Por lo bien que logra el doble objetivo de contar los hechos históricos y la evolución de la personalidad del protagonista, muchos la consideran una novela con la que medir otras semejantes.

1950. Amos Fortune, Free Man, Elizabeth Yates. Historia de un príncipe africano nacido hacia 1794 que, capturado como esclavo con quince años, es conducido a los Estados Unidos, donde le llaman Amos. Finalmente puede comprar su libertad y trabajar como curtidor, y los últimos años de su vida se dedica a comprar la libertad de otros esclavos. Están bien descritos los distintos ambientes: el del barco esclavista, el de las ciudades portuarias de Nueva Inglaterra, el de las montañas de New Hampshire. Es un buen recurso el de contar las cosas con un lenguaje sobrio que contrasta, sin embargo, con el lenguaje más florido propio de algunos documentos de la época que aparecen en la narración: textos cortos de algunas noticias de prensa, documentos donde se atestiguaba la compra de un esclavo, etc.

1952. Twenty and Ten, Claire Huchet Bishop. Historia basada en un hecho real: en una casa de montaña de un pueblo francés, el año 1944, viven veinte niños y niñas con una religiosa, Sister Gabriel. Janet, una de las niñas, habla de qué ocurrió cuando llegaron diez niños más, judíos, que debían esconderse con ellos. El relato tiene gancho, es el primero de los que presentan niños en escenarios de la segunda Guerra Mundial, y tiene un encanto especial debido al modo en que se nos cuenta: Janet lo hace con soltura, dejando ver su admiración por Henry, el chico líder, y los pequeños celos que siente de Denise, otra chica.

1956. The Silver Sword, Ian Serrailler. Comienza en Varsovia, durante la segunda Guerra Mundial y sigue las peripecias de la familia Belicki, formada por los padres y tres hijos, Ruth, la mayor, de 13 años, Edek, de 11, y Bronia, de 3, que sufren distintas separaciones hasta que, terminada la guerra, pueden reunirse de nuevo en Suiza. Relato emotivo basado, no sé hasta qué punto, en hechos reales. La perspectiva que se transmite al lector es la de los chicos, en especial la de Ruth. El autor, pacifista convencido, evitó narrar maldades de nadie y acciones violentas o de combate que sonaran heroicas, y puso el acento en el mérito de la generosidad y de la preocupación por los demás, sobre todo por medio de Ruth, una heroína consistente.

1960. Hittite Warrior, Joanne S. Williamson. Antiguo Israel. El telón de fondo es la historia que se cuenta en el Antiguo Testamento de Débora, hacia el año 1000 antes de Cristo. Un joven hitita, cuya familia muere cuando los griegos de Creta, la llamada Gente del Mar, conquistan su tierra, huye. Su padre le dice que vaya en busca de Sisera, un hombre poderoso de Canaán. Pero, cuando entra en contacto con los hebreos que, dirigidos por Débora y Berek, desean liberarse del yugo de los cananeos, ve que frente a ellos está Sisera. Historia rica en incidentes, está centrada en los cambios de fortuna que se dan en la vida del héroe y en su transformación interior.

1961. The Golden Goblet, Eloise Jarvis McGraw. Egipto, hacia el año 1400 antes de Jesucristo. Un chico huérfano de doce años llamado Ranofer, que vive con su violento hermanastro Gebu, es aprendiz de orfebre, oficio que tuvo su padre. Cuando Ranofer ve que Gebu y sus amigos son unos ladrones e intenta probarlo. Libro con vocabulario rico, precisas descripciones ambientales, y explicaciones bien integradas en las narraciones. No es una novela dinámica, aunque haya buenos momentos de acción, pues el principal interés de la escritora es contar con detalle los conflictos interiores de su héroe.

1961. The Bronze Bow, Elizabeth George Speare. Tiempos de Jesucristo. En la novela lo decisivo es el mundo interior en ebullición de Daniel, un joven judío que odia profundamente a los romanos, que ha de cuidar a su hermana Leah y no ve bien su amistad con un joven soldado romano de origen germano, que se siente desconcertado al ver que su amigo de la infancia, Joel, y su hermana gemela Thacia, aceptan las enseñanzas de Jesucristo.

1963. Time of Trial, Hester Burton. Londres, año 1801. Margaret Pargeter es una chica de 17 años que ayuda en el negocio a su padre, librero e impresor. Cuando su padre publica un panfleto con propuestas de reformar sociales es acusado de sedición y encarcelado. Margaret debe irse a vivir en la costa de Suffolk, desde donde podrá visitar a su padre en la prisión. Novela que reconstruye cuidadosamente los ambientes de la época que trata —vida en Londres, el empeño de algunos por reformar estructuras y leyes injustas, actividades de contrabando en la costa— y que también retrata con acierto el mundo interior de la protagonista.

1964. Across Five Aprils, Irene Hunt. El pequeño Jethro tiene nueve años cuando la guerra de Secesión estalla: sus hermanos se marchan a la guerra para combatir en bandos opuestos y su padre enferma gravemente por lo que el peso de la granja recae sobre él y su hermana. A través de Jethro —de las conversaciones que oye, de las cartas que se reciben en su casa de unos y otros, de la lectura de los periódicos, de las reacciones de los vecinos…—, se le presentan al lector los acontecimientos de la guerra y se discuten con honradez las razones de unos y otros.

1965. I, Juan de Pareja, Elizabeth Borton de Treviño. Supuesta autobiografía del esclavo y ayudante de Velázquez. A partir de los pocos datos históricos que se tienen del protagonista, la escritora entreteje un relato pausado que resulta convincente. En un apéndice final, dice qué se sabe de cierto y qué ha imaginado ella. La novela se puede poner en paralelo con El misterio Velázquez.

1976. The Master Puppeteer, Katherine Paterson. Japón, siglo XVIII, en una época de gran hambre y revueltas en las calles, un chico entra como aprendiz en una compañía de teatro de marionetas y descubre quién es un famoso ladrón a quien las autoridades persiguen. Otra novela de la autora, con igual cuidado en las descripciones ambientales y en el modo de perfilar los personajes, es Rebels of the Heavenly Kingdom (1983), que se desarrolla en China, a mediados del siglo XIX: el joven Wang Lee es secuestrado, al principio, por unos bandidos; luego acaba uniéndose a un ejército rebelde y enamorándose de Mei Lin, una oficial con costumbres distintas a las habituales.

1990. The Mzungu boy, Meja Mwangi. Kenia, años 50, cuando los guerrilleros mau mau acosaban al gobierno y los nativos reclamaban la independencia del poder británico. En un pueblo dominado por un brutal terrateniente blanco, Bwana Ruin, su nieto Nigel, un mzungu, se hace amigo de Kariuki, un chico de doce años que es el narrador y protagonista y cuyo padre trabaja como cocinero de Bwana Ruin. Un día Kariuki se va con Nigel al bosque pero Nigel se pierde y Kariuki ha de volver solo al pueblo. El autor vivió su infancia en el ambiente y en la época que describe, lo que comunica verosimilitud tanto a sus descripciones ambientales como a la tensión que su protagonista percibe aunque no comprenda del todo. La tensión política que actúa como telón de fondo de la novela cumple su función de catalizador de los acontecimientos: no hay ningún intento, por parte del autor, de insistir en la justicia o no de la lucha por la independencia.

1997. A Ballad of the Civil War, Mary Stolz. Relato corto sobre la Guerra de Secesión norteamericana. De dos hermanos de Virginia, Tom y Jack, se nos cuentan primero algunos incidentes de su infancia, en los que ya se ve que uno acepta y otro discute la situación de los criados negros, y luego algunas escenas cuando ambos combaten en distintos bandos. La construcción está medida para, con pocas escenas y diálogos cuidados, queden planteado el conflicto interior de Tom al empezar a comprender la familia que tiene y la sociedad en la que vive y el inicio del distanciamiento con su hermano. Es un relato que causa impacto, que se puede leer cuando ya se conocen los hechos históricos o que puede provocar curiosidad para conocerlos. Por su tamaño y estructura parece un libro infantil pero por sus contenidos y su sutileza es un libro para lectores ya expertos.

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